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Por Redacción

No tiene paz…



Difícil será el último tramo del año para el Gobernador, como cada vez que se ha cortado el diálogo con la oposición, y más en estos días cuando se tratan temas por demás candentes y de sumo interés para la provincia, como el inicio del proceso de las paritarias y el tratamiento de la Ley de Avalúo e Impositiva, que por ahora duerme una tranquila siesta en la Cámara de Diputados. En momentos financieramente difíciles para la provincia, Francisco Pérez no se puede dar el lujo de tener tantos frentes abiertos, que le restan tiempo de gestión.


Fue una semana convulsionada, en la que se peleó con un intendente del propio palo, como Juan Carlos De Paolo, luego de la infortunada denuncia mediática de narcotráfico en General Alvear, que además le valió una denuncia penal promovida por el diputado radical Gustavo Villegas.


Para colmo de males, en el afán de juntar dinero para hacer frente a la abultada deuda que el Gobierno debe cancelar hasta fin de año, se lanzaron a la venta bonos provinciales por un total de $400 millones y sólo se vendieron $250 millones, cuando las obligaciones del Poder Ejecutivo están estimadas en $1.000 millones. Mientras todo esto sucede en su provincia, Paco se distrae en peleas estériles y sin sentido.


Marcha atrás

Cuando se anda sin GPS es muy posible que uno se equivoque en el camino, y algo de eso le pasa a Francisco Pérez. Primero fue uno de sus ministros estrellas, el díscolo Matías Roby, quien tuvo que dar marcha atrás con el convenio firmado con las tabacaleras, más producto de la presión de varias ONG que por convencimiento propio.


Luego surgió otro sainete y otra marcha atrás del Gobierno: en este caso fue el turno de la directora general de escuelas, María Inés Abrile de Vollmer, quien mediante una resolución permitía que alumnos repetidores pudieran ser abanderados, nivelando para abajo –tal como expresaron muchos–, justamente en educación.


A primera vista, estos dos temas, que fueron tristes noticias, hubieran sido fácilmente evitables con sólo aplicar un razonamiento lógico, que por estos tiempos parece escasear.


Peleas y más peleas

Como si fueran pocas las divergencias a que nos tienen acostumbrados los políticos por estos lares, ahora el inquieto Roby aparece nuevamente en escena. Esta vez con una peligrosa denuncia contra el subsecretario de Trabajo, Rubén Boris, de quien dice sería socio político de los gremios; por supuesto que Boris no se quedó callado y calificó al ministro de Salud como un recién aterrizado en la política, algo que todos los políticos tradicionales comparten. Mientras tanto el Gobernador se mantiene en silencio y sin opinar en esta disputa entre dos hombres de su gabinete.


Otra confrontación que se abrió con motivo del tratamiento del proyecto minero de Hierro Indio es la protagonizada por los intendentes de General Alvear y Malargüe. El más enojado es Juan Agulles, quien ahora arremete solicitando al superintendente general de Irrigación, José Luis Álvarez, los cupos de las cuencas hídricas que corresponden a Malargüe. Además, notificó que en pocos días crearán una empresa minera municipal, a la par que anunció: “Vamos a priorizar el control ambiental a distintas escalas y haremos prevalecer el cuidado hídrico”, y dejó en claro que por el momento no se reunirá con De Paolo.


Siguen los dolores de cabeza

Pareciera que el mandatario provincial no tiene paz, ni siquiera en hechos menores y simples a primera vista, como es un acto partidario con motivo de designarlo presidente del PJ a nivel provincial en el marco del Día de la Militancia, efectuado en San Martín, al que concurrieron dirigentes provenientes de todo el país.


Por este tema hay un pedido de informe en la Cámara de Diputados para que el ministro de Agroindustria explique si desde la cartera a su cargo se obligó a empleados a asistir al mencionado acto. Claro que seguramente Costa negará la denuncia y estaremos nuevamente frente a otra trama que hace perder la mirada en los temas que les importan a los mendocinos.


Otro papelón fue lo sucedido este sábado con la tan promocionada Ultra Maratón Aconcagua, evento internacional que año a año atrae a aficionados de los lugares más distantes del mundo. Cuando quisieron llevar a cabo la competición se encontraron con los guardaparques impidiendo el acceso al coloso en señal de protestas por mejoras salariales; sólo faltaba un cartel que dijera “Bienvenidos a la realidad de Mendoza y la Argentina”.


Automáticamente, desde el Gobierno amenazaron con denunciar penalmente a los trabajadores que protestaban por mejoras salariales. Luego de tantos disentimientos, seguramente el Ejecutivo ya debe pensar “qué le hace una mancha más al tigre”.


UCR, PD y PRO, en otro frente

Entre tantas batallas abiertas por Pérez, seguramente la que más dolor de cabeza puede causarle es la que reúne a gran parte de la oposición, molesta ante la posible eliminación del financiamiento a partidos políticos en campañas electorales.


En este tema, el Gobierno asegura que “no hay dinero para solventar campañas electorales”, pero en la oposición dicen que la Constitución obliga a prever partidas necesarias para cubrir campañas electorales de acuerdo a la Ley 8619, referida a las elecciones primarias. Por este caso se reunieron el jueves de la semana pasada referentes de la Unión Cívica Radical, el Partido Demócrata y el PRO mendocino.


Seguramente este tema será uno de los protagonistas principales de la agenda política de la provincia. Como vemos, el gobernador Paco Pérez tendrá hasta el fin de su mandato su propia ‘maratón política’ que puede ser más difícil que subir al Aconcagua.


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No tiene paz…

Difícil será el último tramo del año para el Gobernador, como cada vez que se ha cortado el diálogo con la oposición, y más en estos días cuando se tratan temas por demás candentes y de sumo interés para la provincia, como el inicio del proceso de las paritarias y el tratamiento de la Ley de Avalúo e Impositiva, que por ahora duerme una tranquila siesta en la Cámara de Diputados. En momentos financieramente difíciles para la provincia, Francisco Pérez no se puede dar el lujo de tener tantos frentes abiertos, que le restan tiempo de gestión.

Fue una semana convulsionada, en la que se peleó con un intendente del propio palo, como Juan Carlos De Paolo, luego de la infortunada denuncia mediática de narcotráfico en General Alvear, que además le valió una denuncia penal promovida por el diputado radical Gustavo Villegas.

Para colmo de males, en el afán de juntar dinero para hacer frente a la abultada deuda que el Gobierno debe cancelar hasta fin de año, se lanzaron a la venta bonos provinciales por un total de $400 millones y sólo se vendieron $250 millones, cuando las obligaciones del Poder Ejecutivo están estimadas en $1.000 millones. Mientras todo esto sucede en su provincia, Paco se distrae en peleas estériles y sin sentido.

Marcha atrás
Cuando se anda sin GPS es muy posible que uno se equivoque en el camino, y algo de eso le pasa a Francisco Pérez. Primero fue uno de sus ministros estrellas, el díscolo Matías Roby, quien tuvo que dar marcha atrás con el convenio firmado con las tabacaleras, más producto de la presión de varias ONG que por convencimiento propio.

Luego surgió otro sainete y otra marcha atrás del Gobierno: en este caso fue el turno de la directora general de escuelas, María Inés Abrile de Vollmer, quien mediante una resolución permitía que alumnos repetidores pudieran ser abanderados, nivelando para abajo –tal como expresaron muchos–, justamente en educación.

A primera vista, estos dos temas, que fueron tristes noticias, hubieran sido fácilmente evitables con sólo aplicar un razonamiento lógico, que por estos tiempos parece escasear.

Peleas y más peleas
Como si fueran pocas las divergencias a que nos tienen acostumbrados los políticos por estos lares, ahora el inquieto Roby aparece nuevamente en escena. Esta vez con una peligrosa denuncia contra el subsecretario de Trabajo, Rubén Boris, de quien dice sería socio político de los gremios; por supuesto que Boris no se quedó callado y calificó al ministro de Salud como un recién aterrizado en la política, algo que todos los políticos tradicionales comparten. Mientras tanto el Gobernador se mantiene en silencio y sin opinar en esta disputa entre dos hombres de su gabinete.

Otra confrontación que se abrió con motivo del tratamiento del proyecto minero de Hierro Indio es la protagonizada por los intendentes de General Alvear y Malargüe. El más enojado es Juan Agulles, quien ahora arremete solicitando al superintendente general de Irrigación, José Luis Álvarez, los cupos de las cuencas hídricas que corresponden a Malargüe. Además, notificó que en pocos días crearán una empresa minera municipal, a la par que anunció: “Vamos a priorizar el control ambiental a distintas escalas y haremos prevalecer el cuidado hídrico”, y dejó en claro que por el momento no se reunirá con De Paolo.

Siguen los dolores de cabeza
Pareciera que el mandatario provincial no tiene paz, ni siquiera en hechos menores y simples a primera vista, como es un acto partidario con motivo de designarlo presidente del PJ a nivel provincial en el marco del Día de la Militancia, efectuado en San Martín, al que concurrieron dirigentes provenientes de todo el país.

Por este tema hay un pedido de informe en la Cámara de Diputados para que el ministro de Agroindustria explique si desde la cartera a su cargo se obligó a empleados a asistir al mencionado acto. Claro que seguramente Costa negará la denuncia y estaremos nuevamente frente a otra trama que hace perder la mirada en los temas que les importan a los mendocinos.

Otro papelón fue lo sucedido este sábado con la tan promocionada Ultra Maratón Aconcagua, evento internacional que año a año atrae a aficionados de los lugares más distantes del mundo. Cuando quisieron llevar a cabo la competición se encontraron con los guardaparques impidiendo el acceso al coloso en señal de protestas por mejoras salariales; sólo faltaba un cartel que dijera “Bienvenidos a la realidad de Mendoza y la Argentina”.

Automáticamente, desde el Gobierno amenazaron con denunciar penalmente a los trabajadores que protestaban por mejoras salariales. Luego de tantos disentimientos, seguramente el Ejecutivo ya debe pensar “qué le hace una mancha más al tigre”.

UCR, PD y PRO, en otro frente
Entre tantas batallas abiertas por Pérez, seguramente la que más dolor de cabeza puede causarle es la que reúne a gran parte de la oposición, molesta ante la posible eliminación del financiamiento a partidos políticos en campañas electorales.

En este tema, el Gobierno asegura que “no hay dinero para solventar campañas electorales”, pero en la oposición dicen que la Constitución obliga a prever partidas necesarias para cubrir campañas electorales de acuerdo a la Ley 8619, referida a las elecciones primarias. Por este caso se reunieron el jueves de la semana pasada referentes de la Unión Cívica Radical, el Partido Demócrata y el PRO mendocino.

Seguramente este tema será uno de los protagonistas principales de la agenda política de la provincia. Como vemos, el gobernador Paco Pérez tendrá hasta el fin de su mandato su propia ‘maratón política’ que puede ser más difícil que subir al Aconcagua.

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