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No es otra derrota digna, es una derrota que entusiasma
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Por Redacción

No es otra derrota digna, es una derrota que entusiasma



En el partido con mayor cantidad de espectadores en una Copa del Mundo (89.000 personas) Los Pumas incomodaron a los poderos All Blacks en la presentación de ambos en Inglaterra.


Otra derrota digna parece ser la frase que estigmatiza al seleccionado argentino de rugby desde hace un tiempo. Claro desde la generación de Pichot y compañía estos muchachos nos acostumbraron a grandes resultados, pero en un país que no cree en los procesos largos y mucho menos en el crecimiento lento pero seguro y solo reconoce un único resultado. Ganar. Todo lo demás no sirve.


La del debut en Wembley y ante el mejor equipo del mundo no es una caída estigmatizante, es una derrota que entusiasma, porque como nunca los nuestros le faltaron el respeto a ellos, a los de negro.


Superados los nervios de los primeros minutos donde cometieron muchos penales, los Pumas se animaron a jugar suelto y mostraron no solo la capacidad para hacerlo, sino también apoyo, precisión. Los delanteros estuvieron férreos en defensa y fue bueno su despliegue en ataque sobre todo para llevar adelante jugadas de varias fases.


Desde el distinguido pie de Juan Martín Hernández, Argentina ganó en jerarquía y tácticamente para convertir compromisos en situaciones de riesgo. La conducción a cargo del medio scrum, Tomás Cubelli estuvo a la altura de las circunstancias aunque quién suscribe prefiere a Martín Landajo que ingresó en los minutos finales cuando el escenario era otro.


Lo cierto es que, con un despliegue físico impresionante y con niveles de concentración muy altos los Pumas durante 60 minutos fueron más que los hombres de negro. Sin embargo los mahories son expertos en esto de manejar los momentos claves de los partidos, y con el ingreso de Sony Bill Williams no solo quebraron la línea de defensa nacional, Williams quebró el partido.


Los All Blacks sometieron a la Argentina a jugar en extrema defensa durante todo el segundo tiempo, ajustaron algunos detalles tácticos y de manejo y la historia volvió a ser la de siempre, pero con un mensaje claro, con los Pumas ya no se jode.


Estoy convencido que este grupo de jugadores espera volverse a encontrar cara a cara con los dueños del Ha-Ka por que en su fibra más íntima saben que le pueden ganar, creen que les pueden ganar y esa sensación llegó para quedarse.


Por Gabriel Landart – Diario El Ciudadano on line


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No es otra derrota digna, es una derrota que entusiasma

En el partido con mayor cantidad de espectadores en una Copa del Mundo (89.000 personas) Los Pumas incomodaron a los poderos All Blacks en la presentación de ambos en Inglaterra.

Otra derrota digna parece ser la frase que estigmatiza al seleccionado argentino de rugby desde hace un tiempo. Claro desde la generación de Pichot y compañía estos muchachos nos acostumbraron a grandes resultados, pero en un país que no cree en los procesos largos y mucho menos en el crecimiento lento pero seguro y solo reconoce un único resultado. Ganar. Todo lo demás no sirve.

La del debut en Wembley y ante el mejor equipo del mundo no es una caída estigmatizante, es una derrota que entusiasma, porque como nunca los nuestros le faltaron el respeto a ellos, a los de negro.

Superados los nervios de los primeros minutos donde cometieron muchos penales, los Pumas se animaron a jugar suelto y mostraron no solo la capacidad para hacerlo, sino también apoyo, precisión. Los delanteros estuvieron férreos en defensa y fue bueno su despliegue en ataque sobre todo para llevar adelante jugadas de varias fases.

Desde el distinguido pie de Juan Martín Hernández, Argentina ganó en jerarquía y tácticamente para convertir compromisos en situaciones de riesgo. La conducción a cargo del medio scrum, Tomás Cubelli estuvo a la altura de las circunstancias aunque quién suscribe prefiere a Martín Landajo que ingresó en los minutos finales cuando el escenario era otro.

Lo cierto es que, con un despliegue físico impresionante y con niveles de concentración muy altos los Pumas durante 60 minutos fueron más que los hombres de negro. Sin embargo los mahories son expertos en esto de manejar los momentos claves de los partidos, y con el ingreso de Sony Bill Williams no solo quebraron la línea de defensa nacional, Williams quebró el partido.

Los All Blacks sometieron a la Argentina a jugar en extrema defensa durante todo el segundo tiempo, ajustaron algunos detalles tácticos y de manejo y la historia volvió a ser la de siempre, pero con un mensaje claro, con los Pumas ya no se jode.

Estoy convencido que este grupo de jugadores espera volverse a encontrar cara a cara con los dueños del Ha-Ka por que en su fibra más íntima saben que le pueden ganar, creen que les pueden ganar y esa sensación llegó para quedarse.

Por Gabriel Landart – Diario El Ciudadano on line

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