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Por Redacción

Negociaciones para formar un gobierno de derecha en Dinamarca



El líder del Partido Liberal, Lars Lokke Rasmussen, dio este viernes los primeros pasos para formar un nuevo gobierno de derecha en Dinamarca tras el triunfo de la oposición en las elecciones generales frente al bloque gubernamental de centroizquierda. La oposición obtuvo este pasado jueves el 52,3 % de los votos frente al 47,7 % de la centroizquierda que encabezaba la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt, hasta hoy primera ministra.


Los otros partidos de derecha (Partido Popular Danés, Alianza Liberal y conservadores) dieron su apoyo a Rasmussen en la ronda de entrevistas con la reina Margarita II, por lo que será el encargado de encabezar las negociaciones, a pesar de la ventaja del batacazo electoral opositor. Los liberales bajaron del 26,7 al 19,5 %, su peor resultado desde 1990; perdieron su condición de fuerza más votada en beneficio de los socialdemócratas y se vieron superados por los “populares”, formación de corte xenófobo que todavía no ha decidido si entra en el gobierno o lo apoya desde fuera, como hizo entre 2001 y 2011.


“El Partido Liberal no obtuvo los resultados con los que soñaba, pero en cambio los electores han decidido la composición del Parlamento de un modo que puedo ser líder de un gobierno”, dijo hoy Rasmussen en un debate público con los otros cabezas de lista. El líder “popular”, Kristian Thulesen Dahl, recordó que la influencia de una formación no es automáticamente mayor por estar en un gobierno, y apuntó a que serán las conversaciones en los próximos días las que determinen la composición del futuro gobierno.


Pese a las diferencias programáticas entre los partidos de derecha, Thulesen Dahl consideró “poco probable” que los cuatro partidos no lleguen a un acuerdo, mientras que Rasmussen fue más cauto y anunció que las negociaciones serán “complicadas”, aludiendo sin decirlo a la correlación de fuerzas y a las diferencias internas, sobre todo en materia de política económica.


Mientras los liberales defienden congelar el gasto y bajar los impuestos a las empresas, la derecha xenófoba apuesta por aumentarlo, incrementar las partidas destinadas a la tercera edad y cambiar la reforma del seguro de desempleo que ella misma apoyó hace cinco años.


El Partido Popular (DF) quiere reinstaurar los polémicos controles fronterizos que el gobierno dirigido por Rasmussen impulsó en 2011 y que crearon un conflicto con Bruselas por violar supuestamente el tratado Schengen.


Mayor parece el entendimiento en inmigración, donde se ha defendido, por ejemplo, financiar la ayuda económica y aumentar la cooperación con otros países para implementar centros de acogida para inmigrantes que piden asilo en éstos y cerrar los de Dinamarca.


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Negociaciones para formar un gobierno de derecha en Dinamarca

El líder del Partido Liberal, Lars Lokke Rasmussen, dio este viernes los primeros pasos para formar un nuevo gobierno de derecha en Dinamarca tras el triunfo de la oposición en las elecciones generales frente al bloque gubernamental de centroizquierda. La oposición obtuvo este pasado jueves el 52,3 % de los votos frente al 47,7 % de la centroizquierda que encabezaba la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt, hasta hoy primera ministra.

Los otros partidos de derecha (Partido Popular Danés, Alianza Liberal y conservadores) dieron su apoyo a Rasmussen en la ronda de entrevistas con la reina Margarita II, por lo que será el encargado de encabezar las negociaciones, a pesar de la ventaja del batacazo electoral opositor. Los liberales bajaron del 26,7 al 19,5 %, su peor resultado desde 1990; perdieron su condición de fuerza más votada en beneficio de los socialdemócratas y se vieron superados por los “populares”, formación de corte xenófobo que todavía no ha decidido si entra en el gobierno o lo apoya desde fuera, como hizo entre 2001 y 2011.

“El Partido Liberal no obtuvo los resultados con los que soñaba, pero en cambio los electores han decidido la composición del Parlamento de un modo que puedo ser líder de un gobierno”, dijo hoy Rasmussen en un debate público con los otros cabezas de lista. El líder “popular”, Kristian Thulesen Dahl, recordó que la influencia de una formación no es automáticamente mayor por estar en un gobierno, y apuntó a que serán las conversaciones en los próximos días las que determinen la composición del futuro gobierno.

Pese a las diferencias programáticas entre los partidos de derecha, Thulesen Dahl consideró “poco probable” que los cuatro partidos no lleguen a un acuerdo, mientras que Rasmussen fue más cauto y anunció que las negociaciones serán “complicadas”, aludiendo sin decirlo a la correlación de fuerzas y a las diferencias internas, sobre todo en materia de política económica.

Mientras los liberales defienden congelar el gasto y bajar los impuestos a las empresas, la derecha xenófoba apuesta por aumentarlo, incrementar las partidas destinadas a la tercera edad y cambiar la reforma del seguro de desempleo que ella misma apoyó hace cinco años.

El Partido Popular (DF) quiere reinstaurar los polémicos controles fronterizos que el gobierno dirigido por Rasmussen impulsó en 2011 y que crearon un conflicto con Bruselas por violar supuestamente el tratado Schengen.

Mayor parece el entendimiento en inmigración, donde se ha defendido, por ejemplo, financiar la ayuda económica y aumentar la cooperación con otros países para implementar centros de acogida para inmigrantes que piden asilo en éstos y cerrar los de Dinamarca.

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