Cargando...
Por Redacción

Mujer kurda lanza un ataque suicida contra el Estado Islámico



Una poderosa explosión sacudió el este de la ciudad de Kobane, la villa siria de mayoría kurda, pegada a la frontera con Turquía y asediada salvajemente por el Estado Islámico. Medios de prensa fueron testigos del torbellino de fuego que subió al cielo en el lugar de la deflagración y los aplausos de cientos de kurdos que, desde el lado turco de la divisoria de ambos países, contemplaban el ataque a unos 500 metros de distancia.


Nadie sabía en ese momento que, en la espesa humareda que provocó el golpe a un vehículo blindado del IS, se estaba evaporando la vida de la comandante de las YPJ –ala femenina de las Unidades de Protección Popular (YPG)– Arin Mirkan. Ante lo crítico de la situación, los guerrilleros defensores recurrieron, por primera vez desde que se intensificó el cerco del EI hace veinte días, al uso de suicidas.


“Fue capaz de matar a docenas de mercenarios del IS y detener su avance. Tal voluntad y determinación mostrados por la camarada Arin serán el espíritu de resistencia de todos nuestros combatientes”, anunció el órgano de propaganda de las YPG a posteriori del hecho acaecido. Junto a Mikan, detalló el órgano de la milicia, 14 combatientes más fueron asesinados mientras trataban de parar el ariete del EI.


Pero la situación es cada vez más desesperante; pese a que la coalición internacional ha bombardeado por aire dos posiciones de los yihadistas al sur de Kobane, el Estado Islámico ha seguido avanzando por el entramado urbano, y desde que los radicales tomaron la estratégica colina de Mishtenur, un promontorio que domina toda la ciudad, tiene a tiro, desde la altura, cualquier punto de Kobane.


Las YPG, a diferencia de los miembros del Estado Islámico, no se han destacado por la ejecución de ataques suicidas. Si ha sido el caso, en algunas oleadas durante años anteriores, de la guerrilla hermana, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), hoy día en un proceso de paz con el gobierno turco que pende de un hilo por la postura de éste en los hechos de Kobane. Mientras tanto, decenas de tanques turcos siguen aparcados junto a la frontera o haciendo guardia a lo largo de límite internacional. A pocos metros, la artillería del EI castiga con ferocidad Kobane, que a duras penas, con respuestas como la suicida de Arin Mikan, logran infligir cierto daño a los yihadistas.


En las últimas horas, el EI ha intensificado sus ataques por este y oeste. La batalla por Kobane ha entrado en una fase de guerrilla callejera, escenario en el que las YPG prometen abrir un “infierno”. Según un testigo presencial, los últimos civiles están siendo evacuados. Kobane está ante sus horas más críticas.


comentarios

Compartir en facebook
Compartir en twitter
imagen

Mujer kurda lanza un ataque suicida contra el Estado Islámico

Una poderosa explosión sacudió el este de la ciudad de Kobane, la villa siria de mayoría kurda, pegada a la frontera con Turquía y asediada salvajemente por el Estado Islámico. Medios de prensa fueron testigos del torbellino de fuego que subió al cielo en el lugar de la deflagración y los aplausos de cientos de kurdos que, desde el lado turco de la divisoria de ambos países, contemplaban el ataque a unos 500 metros de distancia.

Nadie sabía en ese momento que, en la espesa humareda que provocó el golpe a un vehículo blindado del IS, se estaba evaporando la vida de la comandante de las YPJ –ala femenina de las Unidades de Protección Popular (YPG)– Arin Mirkan. Ante lo crítico de la situación, los guerrilleros defensores recurrieron, por primera vez desde que se intensificó el cerco del EI hace veinte días, al uso de suicidas.

“Fue capaz de matar a docenas de mercenarios del IS y detener su avance. Tal voluntad y determinación mostrados por la camarada Arin serán el espíritu de resistencia de todos nuestros combatientes”, anunció el órgano de propaganda de las YPG a posteriori del hecho acaecido. Junto a Mikan, detalló el órgano de la milicia, 14 combatientes más fueron asesinados mientras trataban de parar el ariete del EI.

Pero la situación es cada vez más desesperante; pese a que la coalición internacional ha bombardeado por aire dos posiciones de los yihadistas al sur de Kobane, el Estado Islámico ha seguido avanzando por el entramado urbano, y desde que los radicales tomaron la estratégica colina de Mishtenur, un promontorio que domina toda la ciudad, tiene a tiro, desde la altura, cualquier punto de Kobane.

Las YPG, a diferencia de los miembros del Estado Islámico, no se han destacado por la ejecución de ataques suicidas. Si ha sido el caso, en algunas oleadas durante años anteriores, de la guerrilla hermana, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), hoy día en un proceso de paz con el gobierno turco que pende de un hilo por la postura de éste en los hechos de Kobane. Mientras tanto, decenas de tanques turcos siguen aparcados junto a la frontera o haciendo guardia a lo largo de límite internacional. A pocos metros, la artillería del EI castiga con ferocidad Kobane, que a duras penas, con respuestas como la suicida de Arin Mikan, logran infligir cierto daño a los yihadistas.

En las últimas horas, el EI ha intensificado sus ataques por este y oeste. La batalla por Kobane ha entrado en una fase de guerrilla callejera, escenario en el que las YPG prometen abrir un “infierno”. Según un testigo presencial, los últimos civiles están siendo evacuados. Kobane está ante sus horas más críticas.

comentarios

imagen imagen
Login