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Moria se sincera: “Mi abuelo me tocaba”
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Por Redacción

Moria se sincera: “Mi abuelo me tocaba”



Moria Casán contó una dura historia de su infancia que seguramente dará que hablar. Con valentía, la diva ortomolecular confesó que sufrió abusos, sin penetración, por parte de su abuelo.


Esta historia la mantuvo en secreto y nunca se lo comentó a su madre. Lo dijo en una entrevista con Pronto realizada por el periodista Nicolás Peralta.


“Aunque haya sido sin penetración… la verdad que yo me había acostumbrado mucho a esas citas, que eran de juegos…”, relató la ex vedette.


Y agregó: “La sensación que tengo siempre es de gusto y asco, gusto y asco. Esa paradoja interna que tenés que manejar, porque en cierta manera había un gusto y un rechazo. Se mezclaban”.


Sobre esos episodios recordó: “Era una niña que me sorprendía que el primer hombre que me tocara fuera alguien que yo conocía, que era mi abuelo… Jugábamos a las cartas, siempre a la hora de la siesta, y se daba estas situación”.


Y aclaró que nunca se lo contó a su mamá: “No se enteró… no me dijo nada. Los demás familiares me importaban un bledo y nunca se lo dije a mi madre porque no… era una cosa mía”.


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Moria se sincera: “Mi abuelo me tocaba”

Moria Casán contó una dura historia de su infancia que seguramente dará que hablar. Con valentía, la diva ortomolecular confesó que sufrió abusos, sin penetración, por parte de su abuelo.

Esta historia la mantuvo en secreto y nunca se lo comentó a su madre. Lo dijo en una entrevista con Pronto realizada por el periodista Nicolás Peralta.

“Aunque haya sido sin penetración… la verdad que yo me había acostumbrado mucho a esas citas, que eran de juegos…”, relató la ex vedette.

Y agregó: “La sensación que tengo siempre es de gusto y asco, gusto y asco. Esa paradoja interna que tenés que manejar, porque en cierta manera había un gusto y un rechazo. Se mezclaban”.

Sobre esos episodios recordó: “Era una niña que me sorprendía que el primer hombre que me tocara fuera alguien que yo conocía, que era mi abuelo… Jugábamos a las cartas, siempre a la hora de la siesta, y se daba estas situación”.

Y aclaró que nunca se lo contó a su mamá: “No se enteró… no me dijo nada. Los demás familiares me importaban un bledo y nunca se lo dije a mi madre porque no… era una cosa mía”.

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