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Mónica comenta cómo es el sexo en la cárcel
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Por Redacción

Mónica comenta cómo es el sexo en la cárcel



La pareja de Mónica Farro, Juan Suris, continúa preso en la cárcel de Saavedra y ella lo visita. Al respecto, la vedette uruguaya se animó a contar cuál es su experiencia con respecto a tener sexo en un lugar que, de por sí, causa rechazos. “Hace dos meses volvimos a tener sexo. Estuve siete meses para acceder porque no podía. Me daba pudor tener relaciones en la cárcel. Hasta que un día me puse a pensar y ya no me importó si era ahí, en mi casa o debajo de un puente, porque además ya pasaba por una cuestión de necesidad. Nunca te acostumbrás. Pero siempre entré y me fue relajada, nunca me generó nada, ni bueno ni malo”, comentó.


Pero dice que para ella las relaciones no es lo más importante en sus encuentros. “Lo que me importa es estar las nueve horas colgada de su cuello. Es un divino porque me cocina y me prepara café con leche. Conversar y verlo reír es lo que más me importa”.


¿Y qué pasa cuando Mónica entra a la sala donde se realizan las visitas en la cárcel? “No se te acercan. Hay un código entre presos que los hombres no miran a las mujeres de nadie. Si quieren decirle algo a Juan tampoco se acercan a la mesa y si me quieren pedir un autógrafo mandan a sus mujeres o a los hijos”, explicó la vedette.

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Mónica comenta cómo es el sexo en la cárcel

La pareja de Mónica Farro, Juan Suris, continúa preso en la cárcel de Saavedra y ella lo visita. Al respecto, la vedette uruguaya se animó a contar cuál es su experiencia con respecto a tener sexo en un lugar que, de por sí, causa rechazos. “Hace dos meses volvimos a tener sexo. Estuve siete meses para acceder porque no podía. Me daba pudor tener relaciones en la cárcel. Hasta que un día me puse a pensar y ya no me importó si era ahí, en mi casa o debajo de un puente, porque además ya pasaba por una cuestión de necesidad. Nunca te acostumbrás. Pero siempre entré y me fue relajada, nunca me generó nada, ni bueno ni malo”, comentó.
Pero dice que para ella las relaciones no es lo más importante en sus encuentros. “Lo que me importa es estar las nueve horas colgada de su cuello. Es un divino porque me cocina y me prepara café con leche. Conversar y verlo reír es lo que más me importa”.
¿Y qué pasa cuando Mónica entra a la sala donde se realizan las visitas en la cárcel? “No se te acercan. Hay un código entre presos que los hombres no miran a las mujeres de nadie. Si quieren decirle algo a Juan tampoco se acercan a la mesa y si me quieren pedir un autógrafo mandan a sus mujeres o a los hijos”, explicó la vedette.

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