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Por Redacción
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Mendoza, víctima del Chagas



Esta enfermedad que sufren alrededor de diez millones de personas en el mundo, se concentra en magnitud en América Latina pero traspasó las barreras sanitarias de Estados Unidos, de Canadá, de muchos países europeos y algunos del Pacífico Occidental por la movilidad de la población entre la zona de mayor número de casos y el resto del planisferio.


Por su parte, se calcula que el 4 % de la población Argentina tiene Chagas. Esta enfermedad se desarrolla en aquellas zonas donde hay vinchucas, sin embargo, también los movimientos migratorios generan un aumento de infectados en lugares donde no se encuentra el insecto. Al respecto, las estadísticas muestran que el grupo de provincias con situación de alto riesgo son Misiones, Santa Fe, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza.


Es decir, nuestra provincia es una zona endémica, por tal motivo y acorde a los pedidos de la Organización Mundial de la Salud, se trabaja desde hace años para optimizar las actividades de control vectorial y no vectorial. Este control se ejerce a través de una vigilancia que tiene como objetivo el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno de las personas infectadas; para lo cual capacita a agentes sanitarios, referentes sociales, operarios y responsables de las áreas de zoonosis de los municipios. Ejemplo de ello es la capacitación que días atrás se realizó en Godoy Cruz y que se replicará en otros departamentos.


Si bien la enfermedad se relaciona a cierto tipo de construcciones, en pleno centro mendocino se descubre gran cantidad de vinchucas tanto en edificios nuevos como viejos, debido a la presencia de nidos de palomas. Entonces, como nadie parece estar exento, es preciso prevenirla y conocerla. Al Chagas lo causa un parásito llamado Trypanosoma cruzi, el que puede vivir en la sangre y tejidos de personas y animales y en el tubo digestivo de insectos como la vinchuca o chinche. Como este insecto se alimenta de la sangre, al picar transmite la enfermedad.


La vinchuca puede habitar en casas, gallineros, corrales y depósitos. Durante el día se esconde en agujeros de paredes, techos, debajo de los colchones o entre las cosas amontonadas o colgadas en la pared. De noche sale a alimentarse y defeca al mismo tiempo que pica, por lo que la persona al rascarse introduce los parásitos a su cuerpo por la picadura. A esta forma directa de transmisión donde interviene el insecto se la llama vectorial, no obstante puede contraerse Chagas por vía congénita, esto es de madre a hijo durante el embarazo; por vía transfusional al recibir sangre de una persona infectada o a través del trasplante de órganos. Estas dos últimas formas de contraer la enfermedad son poco frecuentes en el país, sin embargo aumentan los casos relacionados a lo congénito.


Es preciso estar atentos pues el Chagas puede o no presentar síntomas pero con el paso de los años afecta al corazón y en menor medida a las sistemas digestivo y nervioso; lo que puede provocar distintos grados de invalidez e incluso la muerte de tres de cada diez infectados, si no se trata a tiempo con la medicación adecuada.


La enfermedad de Chagas tiene dos fases diferenciadas. Al inicio, la fase aguda dura unos dos meses después de que se contrae la infección. En este periodo circulan por el torrente sanguíneo una gran cantidad de parásitos. En la mayoría de los casos no hay síntomas o éstos son leves. Puede haber fiebre, dolor de cabeza, agrandamiento de ganglios linfáticos, palidez, dolores musculares, dificultad para respirar, hinchazón y dolor abdominal o torácico. En menos del 50% de las personas picadas por una vinchuca, un signo inicial característico puede ser una lesión cutánea o una hinchazón amoratada de un párpado.


La segunda fase es la crónica, aquí los parásitos suelen permanecen ocultos en el músculo cardiaco y digestivo. Hasta un 30 % de los pacientes sufren trastornos cardiacos y hasta un 10 % presentan alteraciones digestivas (agrandamiento del esófago o del colon), neurológicas o mixtas. Con el paso de los años, la infección puede causar muerte súbita o insuficiencia cardiaca por la destrucción progresiva del músculo cardiaco.


Prevención


• Mantener ordenado y limpio el interior de la vivienda y sus alrededores.


• Cambiar de lugar con frecuencia los elementos acumulados dentro de la casa: ropa, cajas, alimentos, objetos colgados en las paredes, entre otros.


• Alisar el cielorraso y paredes de la vivienda.


• Ventilar camas, colchones y catres.


• Mantener perros, gatos y demás animales fuera de la casa, en especial durante la noche.


• Los depósitos, corrales, gallineros y pirguas de cereales deben construirse lejos de la vivienda con alambre o palo a pique. No usar enramada.


• Fumigar la vivienda.


Cuando se encuentra una vinchuca en casa es de vital importancia denunciar a las autoridades sanitarias de la zona para que con rapidez realicen una fumigación adecuada. La tarea de rociado es gratuitas y debe hacerla personal capacitado.


En caso de necesitar más información la División de Zoonosis de la provincia pone a disposición el mail zoonosis@mendoza.gov.ar.


Esta enfermedad que lleva el nombre de Carlos Ribeiro Justiniano Chagas, el médico que la descubrió en 1909; puede tener buenas expectativas de curación si se diagnostica a tiempo, cuanto más cuando si trata de bebés infectados durante el embarazo o el parto. Se detecta con un simple análisis de sangre por lo que descubrirla está al alcance de cualquier persona. Si se tiene en cuenta que tanto el campo como la urbe son moradas para la vinchuca, nadie en Mendoza, como zona endémica, debería confiar en que está libre de la posibilidad de contraerla.


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Mendoza, víctima del Chagas

Esta enfermedad que sufren alrededor de diez millones de personas en el mundo, se concentra en magnitud en América Latina pero traspasó las barreras sanitarias de Estados Unidos, de Canadá, de muchos países europeos y algunos del Pacífico Occidental por la movilidad de la población entre la zona de mayor número de casos y el resto del planisferio.

Por su parte, se calcula que el 4 % de la población Argentina tiene Chagas. Esta enfermedad se desarrolla en aquellas zonas donde hay vinchucas, sin embargo, también los movimientos migratorios generan un aumento de infectados en lugares donde no se encuentra el insecto. Al respecto, las estadísticas muestran que el grupo de provincias con situación de alto riesgo son Misiones, Santa Fe, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza.

Es decir, nuestra provincia es una zona endémica, por tal motivo y acorde a los pedidos de la Organización Mundial de la Salud, se trabaja desde hace años para optimizar las actividades de control vectorial y no vectorial. Este control se ejerce a través de una vigilancia que tiene como objetivo el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno de las personas infectadas; para lo cual capacita a agentes sanitarios, referentes sociales, operarios y responsables de las áreas de zoonosis de los municipios. Ejemplo de ello es la capacitación que días atrás se realizó en Godoy Cruz y que se replicará en otros departamentos.

Si bien la enfermedad se relaciona a cierto tipo de construcciones, en pleno centro mendocino se descubre gran cantidad de vinchucas tanto en edificios nuevos como viejos, debido a la presencia de nidos de palomas. Entonces, como nadie parece estar exento, es preciso prevenirla y conocerla. Al Chagas lo causa un parásito llamado Trypanosoma cruzi, el que puede vivir en la sangre y tejidos de personas y animales y en el tubo digestivo de insectos como la vinchuca o chinche. Como este insecto se alimenta de la sangre, al picar transmite la enfermedad.

La vinchuca puede habitar en casas, gallineros, corrales y depósitos. Durante el día se esconde en agujeros de paredes, techos, debajo de los colchones o entre las cosas amontonadas o colgadas en la pared. De noche sale a alimentarse y defeca al mismo tiempo que pica, por lo que la persona al rascarse introduce los parásitos a su cuerpo por la picadura. A esta forma directa de transmisión donde interviene el insecto se la llama vectorial, no obstante puede contraerse Chagas por vía congénita, esto es de madre a hijo durante el embarazo; por vía transfusional al recibir sangre de una persona infectada o a través del trasplante de órganos. Estas dos últimas formas de contraer la enfermedad son poco frecuentes en el país, sin embargo aumentan los casos relacionados a lo congénito.

Es preciso estar atentos pues el Chagas puede o no presentar síntomas pero con el paso de los años afecta al corazón y en menor medida a las sistemas digestivo y nervioso; lo que puede provocar distintos grados de invalidez e incluso la muerte de tres de cada diez infectados, si no se trata a tiempo con la medicación adecuada.

La enfermedad de Chagas tiene dos fases diferenciadas. Al inicio, la fase aguda dura unos dos meses después de que se contrae la infección. En este periodo circulan por el torrente sanguíneo una gran cantidad de parásitos. En la mayoría de los casos no hay síntomas o éstos son leves. Puede haber fiebre, dolor de cabeza, agrandamiento de ganglios linfáticos, palidez, dolores musculares, dificultad para respirar, hinchazón y dolor abdominal o torácico. En menos del 50% de las personas picadas por una vinchuca, un signo inicial característico puede ser una lesión cutánea o una hinchazón amoratada de un párpado.

La segunda fase es la crónica, aquí los parásitos suelen permanecen ocultos en el músculo cardiaco y digestivo. Hasta un 30 % de los pacientes sufren trastornos cardiacos y hasta un 10 % presentan alteraciones digestivas (agrandamiento del esófago o del colon), neurológicas o mixtas. Con el paso de los años, la infección puede causar muerte súbita o insuficiencia cardiaca por la destrucción progresiva del músculo cardiaco.

Prevención

• Mantener ordenado y limpio el interior de la vivienda y sus alrededores.

• Cambiar de lugar con frecuencia los elementos acumulados dentro de la casa: ropa, cajas, alimentos, objetos colgados en las paredes, entre otros.

• Alisar el cielorraso y paredes de la vivienda.

• Ventilar camas, colchones y catres.

• Mantener perros, gatos y demás animales fuera de la casa, en especial durante la noche.

• Los depósitos, corrales, gallineros y pirguas de cereales deben construirse lejos de la vivienda con alambre o palo a pique. No usar enramada.

• Fumigar la vivienda.

Cuando se encuentra una vinchuca en casa es de vital importancia denunciar a las autoridades sanitarias de la zona para que con rapidez realicen una fumigación adecuada. La tarea de rociado es gratuitas y debe hacerla personal capacitado.

En caso de necesitar más información la División de Zoonosis de la provincia pone a disposición el mail zoonosis@mendoza.gov.ar.

Esta enfermedad que lleva el nombre de Carlos Ribeiro Justiniano Chagas, el médico que la descubrió en 1909; puede tener buenas expectativas de curación si se diagnostica a tiempo, cuanto más cuando si trata de bebés infectados durante el embarazo o el parto. Se detecta con un simple análisis de sangre por lo que descubrirla está al alcance de cualquier persona. Si se tiene en cuenta que tanto el campo como la urbe son moradas para la vinchuca, nadie en Mendoza, como zona endémica, debería confiar en que está libre de la posibilidad de contraerla.

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