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Por Redacción

Mendoza, tierra de alergias y migrañas



El viento Zonda, además de producir destrozos en Tupungato, incendios en Guaymallén y nevadas de magnitud histórica en la alta montaña, acarrea graves trastornos en el estado de ánimo y en la salud de cualquier mendocino que esté obligado a salir a la calle durante su transcurso. Para colmo de males, cuatro de los últimos nueve ‘episodios’ de viento caliente llegaron a la región junto con la primavera y con ella, el habitual desprendimiento de polen que caracteriza a la temporada.


Así, esta mala broma climática determinó que las consultas en nosocomios públicos por alergias, dolores de cabeza, irritación ocular, congestión y resequedad cutánea se sextuplicaran en la provincia.


Sin embargo, lo que más preocupa a los profesionales de la salud no pasa por la sintomatología física usual de la temporada y el Zonda, sino más bien por el estado de ánimo que provoca. La irritabilidad, el mal humor, la baja de la productividad y aprendizaje, el disminuido manejo de la ira y la furia de los conductores son las verdaderas consecuencias de convivir en una atmósfera en donde el polen se multiplica y el viento caliente se encarga de esparcirlo desde las flores hasta nuestras cavidades faciales.


Costo humano y económico


Según especialistas locales consultados por El Ciudadano, las enfermedades alérgicas (propias de la temporada) mixturadas con el tradicional vientito cuyano afectan múltiples cuestiones, entre las que se encuentran lo físico, lo psicológico, la calidad de vida –se pierde productividad laboral y se ve alterado el aprendizaje de los niños– y las interacciones sociales, sumadas al impacto económico directo e indirecto, costos médicos y no médicos, que impactan no solamente en el paciente y la familia, sino también en la sociedad”. Así lo indicó la doctora Débora Seigelshifer, integrante de la Asociación Argentina de Alergia en Inmunología Clínica (AAAeIC).


Por otra parte, la rinitis es la enfermedad alérgica más frecuente en nuestra provincia y afecta entre un 10% y un 40 % de la población, en especial a los más pequeños.


A nivel nacional, de acuerdo al estudio ISAAC fase III, el 34,9% de los jóvenes de entre 13 y 14 años se encuentran afectados, es decir, hay más de 800.000 niños que sufren esta afección y este número se duplica en zonas donde corren vientos que llevan mucha suciedad en partículas. De esta forma, los pacientes con rinitis alérgica que viven en Mendoza o San Juan tienen mayor riesgo de desarrollar asma.


Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que alrededor de 400 millones de personas en el mundo la sufren y 300 millones padecen de asma, con una tendencia actual en aumento que indica que para el 2025, 400 millones de personas sufrirán ésta última.


Claudio Parisi, director científico de la AAAeIC, comentó que “entre el 10% al 40% de los pacientes diagnosticados inicialmente con rinitis también tienen asma, y el 80% de los diagnosticados inicialmente con asma también tienen rinitis”.


La alta prevalencia del asma bronquial y de la rinitis alérgica tienen un alto impacto en la salud y en la calidad de vida, representando un gran costo económico para los Sistemas de Salud si no se controlan debidamente.


Consejos para no explotar de bronca


La tierra y el aire seco y cálido afectan la salud y el estado de ánimo de las personas. El hecho de que sea habitual en la región, no ha logrado cambiar la percepción negativa que tenemos los mendocinos, ya que las condiciones son tan ‘inhumanas’ que nadie vive lo suficiente como para acostumbrarse al viento Zonda durante la primavera.


Es por eso que, lejos de pensar alternativas apuntadas a “esquivarle al bulto” al problema, es mejor aprender a convivir con la situación sin perder la cabeza en el intento.


El Ciudadano te trae ocho consejos para no explotar de bronca y manejar la conducta aún inmerso en un ecosistema poco amigable como el que vivimos durante estos días.


1. Mantené la calma. Aunque suene simplista, contá hasta diez y salí del cuarto, te ayudará a restaurar la paz, estés en el lugar y el momento que estés.


2. Tomate un respiro. Respirá profunda y rítmicamente hará que se relajen los músculos de forma inmediata. También podés hacerlo visualizando una escena placentera.


3. Tené una actitud positiva. Repetí palabras que te calmen, frases reiteradas positivas dichas a vos mismo, como “mantené la calma”, “estoy enojado, pero lo puedo controlar,” o “no debo dejar que esto me moleste”, puede servirte.


4. Ejercicios aeróbicos. Salí a caminar o a andar en bicicleta, y si es posible, jugá básquetbol o algún deporte que te permita liberar energía acumulada.


5. Mantené el buen humor pase lo que pase. Saber usar el humor sirve para aliviar la tensión. Se recomienda pensar en una historia o chiste ameno, como también imaginarte a vos mismo o con quien estás molesto –en este caso el Zonda– en una situación graciosa.


6. Instrospección. Es importante identificar las situaciones que provocan la ira (por ejemplo, el viento) y registrar tus reacciones en función de una situación en particular. Así sabrás que estás enojado a causa de algo en particular y no por nada.


7. Expresate más. Hablar con un amigo, familiar o persona cerca, incluso con tu médico o terapeuta, pude servirte para desahogarte. Decir “estoy furioso” o “estoy tan enojado que podría…” te permitirá reducir tu frustración.


8. Perdoná. Reconocé que no es realista esperar que todos se comporten de la manera que deseás, menos en casos extremos. Si algo te parece ofensivo o provocador, perdoná a quien lo hizo. Imaginate que en esa persona también existen sentimientos de quietud y calma.


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Mendoza, tierra de alergias y migrañas

El viento Zonda, además de producir destrozos en Tupungato, incendios en Guaymallén y nevadas de magnitud histórica en la alta montaña, acarrea graves trastornos en el estado de ánimo y en la salud de cualquier mendocino que esté obligado a salir a la calle durante su transcurso. Para colmo de males, cuatro de los últimos nueve ‘episodios’ de viento caliente llegaron a la región junto con la primavera y con ella, el habitual desprendimiento de polen que caracteriza a la temporada.

Así, esta mala broma climática determinó que las consultas en nosocomios públicos por alergias, dolores de cabeza, irritación ocular, congestión y resequedad cutánea se sextuplicaran en la provincia.

Sin embargo, lo que más preocupa a los profesionales de la salud no pasa por la sintomatología física usual de la temporada y el Zonda, sino más bien por el estado de ánimo que provoca. La irritabilidad, el mal humor, la baja de la productividad y aprendizaje, el disminuido manejo de la ira y la furia de los conductores son las verdaderas consecuencias de convivir en una atmósfera en donde el polen se multiplica y el viento caliente se encarga de esparcirlo desde las flores hasta nuestras cavidades faciales.

Costo humano y económico

Según especialistas locales consultados por El Ciudadano, las enfermedades alérgicas (propias de la temporada) mixturadas con el tradicional vientito cuyano afectan múltiples cuestiones, entre las que se encuentran lo físico, lo psicológico, la calidad de vida –se pierde productividad laboral y se ve alterado el aprendizaje de los niños– y las interacciones sociales, sumadas al impacto económico directo e indirecto, costos médicos y no médicos, que impactan no solamente en el paciente y la familia, sino también en la sociedad”. Así lo indicó la doctora Débora Seigelshifer, integrante de la Asociación Argentina de Alergia en Inmunología Clínica (AAAeIC).

Por otra parte, la rinitis es la enfermedad alérgica más frecuente en nuestra provincia y afecta entre un 10% y un 40 % de la población, en especial a los más pequeños.

A nivel nacional, de acuerdo al estudio ISAAC fase III, el 34,9% de los jóvenes de entre 13 y 14 años se encuentran afectados, es decir, hay más de 800.000 niños que sufren esta afección y este número se duplica en zonas donde corren vientos que llevan mucha suciedad en partículas. De esta forma, los pacientes con rinitis alérgica que viven en Mendoza o San Juan tienen mayor riesgo de desarrollar asma.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que alrededor de 400 millones de personas en el mundo la sufren y 300 millones padecen de asma, con una tendencia actual en aumento que indica que para el 2025, 400 millones de personas sufrirán ésta última.

Claudio Parisi, director científico de la AAAeIC, comentó que “entre el 10% al 40% de los pacientes diagnosticados inicialmente con rinitis también tienen asma, y el 80% de los diagnosticados inicialmente con asma también tienen rinitis”.

La alta prevalencia del asma bronquial y de la rinitis alérgica tienen un alto impacto en la salud y en la calidad de vida, representando un gran costo económico para los Sistemas de Salud si no se controlan debidamente.

Consejos para no explotar de bronca

La tierra y el aire seco y cálido afectan la salud y el estado de ánimo de las personas. El hecho de que sea habitual en la región, no ha logrado cambiar la percepción negativa que tenemos los mendocinos, ya que las condiciones son tan ‘inhumanas’ que nadie vive lo suficiente como para acostumbrarse al viento Zonda durante la primavera.

Es por eso que, lejos de pensar alternativas apuntadas a “esquivarle al bulto” al problema, es mejor aprender a convivir con la situación sin perder la cabeza en el intento.

El Ciudadano te trae ocho consejos para no explotar de bronca y manejar la conducta aún inmerso en un ecosistema poco amigable como el que vivimos durante estos días.

1. Mantené la calma. Aunque suene simplista, contá hasta diez y salí del cuarto, te ayudará a restaurar la paz, estés en el lugar y el momento que estés.

2. Tomate un respiro. Respirá profunda y rítmicamente hará que se relajen los músculos de forma inmediata. También podés hacerlo visualizando una escena placentera.

3. Tené una actitud positiva. Repetí palabras que te calmen, frases reiteradas positivas dichas a vos mismo, como “mantené la calma”, “estoy enojado, pero lo puedo controlar,” o “no debo dejar que esto me moleste”, puede servirte.

4. Ejercicios aeróbicos. Salí a caminar o a andar en bicicleta, y si es posible, jugá básquetbol o algún deporte que te permita liberar energía acumulada.

5. Mantené el buen humor pase lo que pase. Saber usar el humor sirve para aliviar la tensión. Se recomienda pensar en una historia o chiste ameno, como también imaginarte a vos mismo o con quien estás molesto –en este caso el Zonda– en una situación graciosa.

6. Instrospección. Es importante identificar las situaciones que provocan la ira (por ejemplo, el viento) y registrar tus reacciones en función de una situación en particular. Así sabrás que estás enojado a causa de algo en particular y no por nada.

7. Expresate más. Hablar con un amigo, familiar o persona cerca, incluso con tu médico o terapeuta, pude servirte para desahogarte. Decir “estoy furioso” o “estoy tan enojado que podría…” te permitirá reducir tu frustración.

8. Perdoná. Reconocé que no es realista esperar que todos se comporten de la manera que deseás, menos en casos extremos. Si algo te parece ofensivo o provocador, perdoná a quien lo hizo. Imaginate que en esa persona también existen sentimientos de quietud y calma.

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