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Por Redacción

Mendoza merecía este cambio



El primer gesto


La invitación al desayuno, por parte de Alfredo Cornejo como gobernador electo, a Paco Pérez es un primer gesto de cambio que apuesta a la convivencia, que empieza a marcar un camino de diálogo y civilidad política, algo que no teníamos últimamente con gobiernos justicialistas, época que estuvo plagada de defectos que no le hacen nada bien a la democracia.


Con este simple gesto, Cornejo demuestra, en la hora del triunfo, toda la humildad que algunos ni siquiera sospechaban que tenía.


Sus primeras palabras, en medio de la euforia generalizada de todos sus correligionarios, fueron equilibradas, dejando la pasión en un segundo lugar y para sólo darle rienda suelta a la emoción cuando recordó a sus padres y familia, quienes más tarde compartieron el escenario con él y la multitud de militantes que dijeron presente frente al comité de la calle Alem.


Sabe que desde este mes al 10 de diciembre hay un largo trecho. Sabe que es necesario terminar con la relación tirante que tenía con Paco Pérez, a quien desde ahora hay que apoyarlo para que conduzca los destinos de la provincia de la mejor manera posible.


Los mendocinos saben que el Gobernador está golpeado, debilitado políticamente y quizás, hasta castigado por sus propios compañeros de ruta. Ya se sabe que los triunfos tienen varios dueños y en las derrotas generalmente se elige a uno solo, y pareciera que será el caso del Gobernador, al que todos tendremos que apoyar.


La gran promesa


Ni siquiera en la hora de los festejos, Cornejo se olvidó de su gran compromiso de campaña, su gran apuesta a terminar con la inseguridad. Volvió a mencionarla, no fue una frase más de campaña, a las que los políticos suelen echar mano. El futuro gobernador retomó su deseo de poner todo su empeño y esfuerzo en darle lucha al flagelo de la inseguridad, un tema que de ahora en más ocupará los primeros lugares de la agenda del gobernador electo, y que por supuesto, será materia de debate y diluciones con grupos garantistas y de los otros.


Se entiende que la inseguridad hay que combatirla luchando contra la pobreza y el desempleo, pero también hay que ponerle un freno a la puerta molinete que hay en la Justicia que permite que los delincuentes ingresen y salgan casi al mismo tiempo; el equipamiento y la capacitación policial tendrán que estar a la altura de las circunstancias; será una linda y muy difícil apuesta a la que Alfredo parece estar dispuesto a ponerle toda la decisión y el coraje que sabemos tiene y de sobra.


Mantener la unidad


Se sabe que los radicales son expertos en internas, pero la madurez que mostraron todos los principales popes para afianzar la fórmula Cornejo-Montero, tendrá que seguir reafirmándose día a día. Por suerte, hay indicios que seguirán actuando con la responsabilidad que el mendocino le dio con su voto.


En esa gran unidad para luchar por una buena gestión de gobierno, deben estar comprometidos todos los partidos que integraron este frente al que la ciudadanía le dio su confianza. Son momentos donde se requiere una gran dosis de patriotismo, ya que hay mucha gente que necesita de toda la vocación y buena voluntad de los políticos, que estén para servir al pueblo y no a sus bolsillos.


Hay que entender muy bien el mensaje de las urnas. El pueblo no es zonzo y sabe dónde castigar, y si no, observen qué gestiones fueron rechazadas y cuáles premiadas con la reelección.


Quórum propio


Un punto que Cambia Mendoza tendrá a su favor es que en ambas Cámaras tendrá mayoría propia, lo que lejos de hacerlos relajar tendrá que obligarlos a utilizar con eficacia y sin partidismos esa herramienta que la ciudadanía les dio.


Los legisladores, parte sustancial de la democracia, también tendrán que estar a la altura de estos tiempos, asistiendo a las sesiones, preparándose en los temas que se tratan en el recinto, sin discusiones estériles, con menos café en la Peatonal y más tiempo en sus despachos.


La primera prueba, seguramente se verá en la elección de autoridades, donde los egos y ambiciones suelen traicionarlos. Que pasen los mejores y más preparados y no el caudillo con más votos internos, para que después no se vean presidentes de bloques que no abren la boca en temas fundamentales y el protagonismo pasa por otros legisladores que no tienen ningún cargo de conducción.


Todos los partidos representados en la Legislatura cuentan con hombres con experiencia y jóvenes con muchas ganas de trabajar. A eso hay que agregarle el aire fresco que produce el hecho histórico de que la Casa de las Leyes será presidida por una mujer, que empezó como funcionaria de grupos técnicos, pero que después aprendió en el barro de la interna.


Por eso, en Laura Montero hay grandes expectativas para que con ella se produzca un cambio en eficiencia y producción de leyes para orgullo de los que creemos que Mendoza tiene los mejores políticos del país.


Militantes de la UCR


Muchos han visto con sorpresa la recuperación de algunas comunas por parte del frente Cambia Mendoza, pero viendo quiénes son los candidatos que ganaron, no tendría que sorprendernos. Como que el viejo caudillo Jorge Vergara Martínez, cerca de sus 80 años, gane en un departamento en donde todos se conocen y votaron a un hombre que condujo la Municipalidad por 12 años consecutivos.


Un hombre que donde camina es saludado con afecto y respeto. Gobernó y luego siguió caminando por las calles de su pueblo con la frente alta, por eso tal vez, los malargüinos lo vuelven a elegir, lo que no es poca cosa.


Un hecho similar es el de Walter Marcolini en Alvear, quien a pesar de su juventud es un hombre de una gran militancia y desde joven sabe lo que es golpear puerta por puerta y esa misma estrategia de trabajo lo llevó a ganar primero las PASO, luego la generales. Este hombre también fue funcionario y debe haber dejado una buena imagen para que los alvearenses le den su confianza con una abrumadora cantidad de votos.


En el Valle de Uco, el bello departamento Tupungato encuentra en Gustavo Soto un dirigente de los de antes, a pesar de su juventud, Soto cuenta con mucha experiencia, y su característica es la de caminar su pueblo y estar siempre cerca de la gente. Su trabajo silencioso y su estilo campechano lo colocan al frente de la comuna luego de ocho años de gobierno justicialista.


Otra sorpresa, y quizás sea la más grande, por tratarse del departamento más poblado de la provincia, es la gran victoria de Marcelino Iglesias en Guaymallén. Este hombre, otro sobreviviente de la generación de políticos de 1983, fue funcionario de Felipe Llaver, para después desde el llano trabajar en la universidad y subsistir con un drugstore en Catamarca y Rioja.


Con Cobos fue nuevamente funcionario y llevó a la OSEP a su mejor momento de eficiencia y gestión. Militante de pura cepa, honrado hasta los huesos, siempre se mantuvo activo, y Guaymallén tendría que empezar a soñar con cambios profundos para que ese populoso departamento sea tan lindo como lo son Capital, Godoy Cruz y Maipú, por poner ejemplos de vecinos.


Por último, está el hombre al que algunos tratan de ignoto médico, pero los que saben de su militancia son los lasherinos. Se puede militar desde un comité o desde un consultorio, atendiendo a pobres por más que no tengan obra social.


Ya lo intentó en 1995, cuando fue candidato con las mismas cualidades de ahora: buena persona y médico por vocación, pero los años y la experiencia hicieron que se comprometiera con su pueblo, para tratar de cambiar una de las comunas con más vicios de la vieja política.


Aunque para cambiar esas viejas prácticas tendrá que ser más que un golpe de aire fresco, y ser un Zonda que mueva toda la estructura de la Municipalidad si quiere que Las Heras sea uno de las protagonistas de la política mendocina.


Un digno perdedor


Con la hombría de los grandes se cargó la derrota a sus hombros: Alfredo Bermejo es el típico político mendocino, correcto, querido en su pueblo, y dio muestras de civilidad impidiendo silbidos y abucheos, en el hotel Intercontinental. Primero, cuando quisieron silbar a Alfredo Cornejo y después cuando los silbidos iban dirigidos a Paco Pérez.


Un hombre de códigos, pues cuando varios de sus laderos se querían sacar a Paco Pérez de encima, por –según ellos– ser un ‘pianta votos’. Pero Bermejo, fiel a su estilo de trabajar en equipo, optó por hacer campaña acompañado de su Gobernador y a la vez presidente del PJ mendocino.


El maipucino reconoció rápidamente la derrota y se lo comunicó a Alfredo Cornejo, y por tratarse de un dirigente joven seguramente tendrá la oportunidad de revancha en el futuro.



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Mendoza merecía este cambio

El primer gesto

La invitación al desayuno, por parte de Alfredo Cornejo como gobernador electo, a Paco Pérez es un primer gesto de cambio que apuesta a la convivencia, que empieza a marcar un camino de diálogo y civilidad política, algo que no teníamos últimamente con gobiernos justicialistas, época que estuvo plagada de defectos que no le hacen nada bien a la democracia.

Con este simple gesto, Cornejo demuestra, en la hora del triunfo, toda la humildad que algunos ni siquiera sospechaban que tenía.

Sus primeras palabras, en medio de la euforia generalizada de todos sus correligionarios, fueron equilibradas, dejando la pasión en un segundo lugar y para sólo darle rienda suelta a la emoción cuando recordó a sus padres y familia, quienes más tarde compartieron el escenario con él y la multitud de militantes que dijeron presente frente al comité de la calle Alem.

Sabe que desde este mes al 10 de diciembre hay un largo trecho. Sabe que es necesario terminar con la relación tirante que tenía con Paco Pérez, a quien desde ahora hay que apoyarlo para que conduzca los destinos de la provincia de la mejor manera posible.

Los mendocinos saben que el Gobernador está golpeado, debilitado políticamente y quizás, hasta castigado por sus propios compañeros de ruta. Ya se sabe que los triunfos tienen varios dueños y en las derrotas generalmente se elige a uno solo, y pareciera que será el caso del Gobernador, al que todos tendremos que apoyar.

La gran promesa

Ni siquiera en la hora de los festejos, Cornejo se olvidó de su gran compromiso de campaña, su gran apuesta a terminar con la inseguridad. Volvió a mencionarla, no fue una frase más de campaña, a las que los políticos suelen echar mano. El futuro gobernador retomó su deseo de poner todo su empeño y esfuerzo en darle lucha al flagelo de la inseguridad, un tema que de ahora en más ocupará los primeros lugares de la agenda del gobernador electo, y que por supuesto, será materia de debate y diluciones con grupos garantistas y de los otros.

Se entiende que la inseguridad hay que combatirla luchando contra la pobreza y el desempleo, pero también hay que ponerle un freno a la puerta molinete que hay en la Justicia que permite que los delincuentes ingresen y salgan casi al mismo tiempo; el equipamiento y la capacitación policial tendrán que estar a la altura de las circunstancias; será una linda y muy difícil apuesta a la que Alfredo parece estar dispuesto a ponerle toda la decisión y el coraje que sabemos tiene y de sobra.

Mantener la unidad

Se sabe que los radicales son expertos en internas, pero la madurez que mostraron todos los principales popes para afianzar la fórmula Cornejo-Montero, tendrá que seguir reafirmándose día a día. Por suerte, hay indicios que seguirán actuando con la responsabilidad que el mendocino le dio con su voto.

En esa gran unidad para luchar por una buena gestión de gobierno, deben estar comprometidos todos los partidos que integraron este frente al que la ciudadanía le dio su confianza. Son momentos donde se requiere una gran dosis de patriotismo, ya que hay mucha gente que necesita de toda la vocación y buena voluntad de los políticos, que estén para servir al pueblo y no a sus bolsillos.

Hay que entender muy bien el mensaje de las urnas. El pueblo no es zonzo y sabe dónde castigar, y si no, observen qué gestiones fueron rechazadas y cuáles premiadas con la reelección.

Quórum propio

Un punto que Cambia Mendoza tendrá a su favor es que en ambas Cámaras tendrá mayoría propia, lo que lejos de hacerlos relajar tendrá que obligarlos a utilizar con eficacia y sin partidismos esa herramienta que la ciudadanía les dio.

Los legisladores, parte sustancial de la democracia, también tendrán que estar a la altura de estos tiempos, asistiendo a las sesiones, preparándose en los temas que se tratan en el recinto, sin discusiones estériles, con menos café en la Peatonal y más tiempo en sus despachos.

La primera prueba, seguramente se verá en la elección de autoridades, donde los egos y ambiciones suelen traicionarlos. Que pasen los mejores y más preparados y no el caudillo con más votos internos, para que después no se vean presidentes de bloques que no abren la boca en temas fundamentales y el protagonismo pasa por otros legisladores que no tienen ningún cargo de conducción.

Todos los partidos representados en la Legislatura cuentan con hombres con experiencia y jóvenes con muchas ganas de trabajar. A eso hay que agregarle el aire fresco que produce el hecho histórico de que la Casa de las Leyes será presidida por una mujer, que empezó como funcionaria de grupos técnicos, pero que después aprendió en el barro de la interna.

Por eso, en Laura Montero hay grandes expectativas para que con ella se produzca un cambio en eficiencia y producción de leyes para orgullo de los que creemos que Mendoza tiene los mejores políticos del país.

Militantes de la UCR

Muchos han visto con sorpresa la recuperación de algunas comunas por parte del frente Cambia Mendoza, pero viendo quiénes son los candidatos que ganaron, no tendría que sorprendernos. Como que el viejo caudillo Jorge Vergara Martínez, cerca de sus 80 años, gane en un departamento en donde todos se conocen y votaron a un hombre que condujo la Municipalidad por 12 años consecutivos.

Un hombre que donde camina es saludado con afecto y respeto. Gobernó y luego siguió caminando por las calles de su pueblo con la frente alta, por eso tal vez, los malargüinos lo vuelven a elegir, lo que no es poca cosa.

Un hecho similar es el de Walter Marcolini en Alvear, quien a pesar de su juventud es un hombre de una gran militancia y desde joven sabe lo que es golpear puerta por puerta y esa misma estrategia de trabajo lo llevó a ganar primero las PASO, luego la generales. Este hombre también fue funcionario y debe haber dejado una buena imagen para que los alvearenses le den su confianza con una abrumadora cantidad de votos.

En el Valle de Uco, el bello departamento Tupungato encuentra en Gustavo Soto un dirigente de los de antes, a pesar de su juventud, Soto cuenta con mucha experiencia, y su característica es la de caminar su pueblo y estar siempre cerca de la gente. Su trabajo silencioso y su estilo campechano lo colocan al frente de la comuna luego de ocho años de gobierno justicialista.

Otra sorpresa, y quizás sea la más grande, por tratarse del departamento más poblado de la provincia, es la gran victoria de Marcelino Iglesias en Guaymallén. Este hombre, otro sobreviviente de la generación de políticos de 1983, fue funcionario de Felipe Llaver, para después desde el llano trabajar en la universidad y subsistir con un drugstore en Catamarca y Rioja.

Con Cobos fue nuevamente funcionario y llevó a la OSEP a su mejor momento de eficiencia y gestión. Militante de pura cepa, honrado hasta los huesos, siempre se mantuvo activo, y Guaymallén tendría que empezar a soñar con cambios profundos para que ese populoso departamento sea tan lindo como lo son Capital, Godoy Cruz y Maipú, por poner ejemplos de vecinos.

Por último, está el hombre al que algunos tratan de ignoto médico, pero los que saben de su militancia son los lasherinos. Se puede militar desde un comité o desde un consultorio, atendiendo a pobres por más que no tengan obra social.

Ya lo intentó en 1995, cuando fue candidato con las mismas cualidades de ahora: buena persona y médico por vocación, pero los años y la experiencia hicieron que se comprometiera con su pueblo, para tratar de cambiar una de las comunas con más vicios de la vieja política.

Aunque para cambiar esas viejas prácticas tendrá que ser más que un golpe de aire fresco, y ser un Zonda que mueva toda la estructura de la Municipalidad si quiere que Las Heras sea uno de las protagonistas de la política mendocina.

Un digno perdedor

Con la hombría de los grandes se cargó la derrota a sus hombros: Alfredo Bermejo es el típico político mendocino, correcto, querido en su pueblo, y dio muestras de civilidad impidiendo silbidos y abucheos, en el hotel Intercontinental. Primero, cuando quisieron silbar a Alfredo Cornejo y después cuando los silbidos iban dirigidos a Paco Pérez.

Un hombre de códigos, pues cuando varios de sus laderos se querían sacar a Paco Pérez de encima, por –según ellos– ser un ‘pianta votos’. Pero Bermejo, fiel a su estilo de trabajar en equipo, optó por hacer campaña acompañado de su Gobernador y a la vez presidente del PJ mendocino.

El maipucino reconoció rápidamente la derrota y se lo comunicó a Alfredo Cornejo, y por tratarse de un dirigente joven seguramente tendrá la oportunidad de revancha en el futuro.

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