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Mendoza cada vez más sucia
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Por Redacción

Mendoza cada vez más sucia



Los tiempos en que se decía que Mendoza era la provincia más limpia del país, claramente, quedaron en el pasado.


Otra vez, una lluvia de poca trascendencia desnudó panoramas de anegamiento urbano con origen en carencia de políticas de saneamiento y conducción del agua por parte del Estado, aunque también tiene su raíz en la irresponsabilidad ciudadana, que no recicla, y lo que es peor, tira desperdicios en cualquier lado.


Ayer por la mañana, por ejemplo, varias calles de los distritos Dorrego y Villa Nueva (Guaymallén), Vistalba (Luján), Ciudad y Capdeville (Las Heras), entre otras, amanecieron tapadas por el agua producto de la acumulación de desperdicios en acequias y canales.


Mientras tanto, la basura en cantidad no para de aumentar en Mendoza y eso afecta directamente al sistema hídrico. Según confirmó Irrigación a El Ciudadano, por semana se extraen cerca de 3,2 toneladas de basura sólo de canales exclusivos para la conducción de agua de riego.


La historia que sigue es conocida por todos: caminos y casas inundadas, ratas que, atraídas por la mugre, se infiltran en el cableado semafórico cortando el servicio y malestar social generalizado al no poder circular por una vereda llena de barro y agua.


Así, en medio de un fuerte debate municipal que se viene dando en torno a la situación de la basura y cómo reducir los niveles de entierro, El Ciudadano se propuso averiguar cuánta basura se genera por día en el Gran Mendoza. Al respecto, Marcos Domínguez, especialista en cuidado ambiental y distribución de residuos urbanos, aseguró que diariamente se recoge entre 1.200 y 1.300 toneladas diarias de basura, de la cual sólo se recicla el 2%. “Según el último censo, el área central de la provincia produce 1,51 kilos de basura diaria por persona”, comentó Domínguez.


Mendoza sucia 2 lluvia


Pereza a largo plazo


La falta de políticas de cara al futuro, en calidad de infraestructura pública para refuncionalizar y crear nuevos canales de conducción del agua ante contingencias climáticas, hoy le sigue jugando una mala pasada a la provincia. Así, durante la última gran tormenta (llovió en una mañana lo que usualmente llueve en un mes), esta realidad quedó al descubierto. En este sentido, el ingeniero civil Horacio Laurito, “en Mendoza hace más de 30 años que no se coordina un plan de obras, con el fin de agilizar la red de desagües interurbanos”.


“Hoy, por cuestiones del cambio climático, llueve el doble que hace unas décadas y el actual sistema urbano de escapes de agua funciona como en los años 70. Los cauces, canales y acequias, además de ser obsoletos, son insuficientes para satisfacer las necesidades que hoy demanda el panorama climático”, explicó Laurito a este medio.


Por ejemplo, la parte inferior del puente del Acceso Sur a la altura del cruce con el Acceso Este, estuvo tapada por el agua durante y después de las fuertes tormentas acontecidas en el Oeste argentino. “Situaciones como esa ponen de manifiesto la desidia de éste y varios gobiernos, en relación a políticas de desagüe durante emergencias. La estructura actual es ineficiente y no está a la altura de las circunstancias”, aseguró el especialista.


Víctimas directas


Un indicativo de la situación actual es lo que sucede en Guaymallén. El agua se desbordó de las acequias tapadas por la basura no recolectada por la Municipalidad a raíz un conflicto con sus trabajadores. La calle Dorrego es un ejemplo. Luego de la Feria de las Colectividades del fin de semana pasado, quedó mucha basura en las acequias y eso provocó inundaciones y anegamiento de los caminos del bulevar.


Mendoza sucia 3 lluvia


Cuentas pendientes


El director de Hidráulica de la Provincia, Marcelo Toledo, comentó que en Mendoza hay muchas pendientes, por lo que el líquido escurre rápidamente, y escasos sectores en los que el agua se acumula por más de un día. Estos lugares son Perdriel, Agrelo y Ugarteche, como también Rodeo del Medio y Rodeo de la Cruz, que como se trata de zonas bajas, suelen sufrir anegamientos. El mayor riesgo en estos sitios es que si bien tradicionalmente predominan las fincas, se han empezado a construir barrios.


En un sentido similar, Alberto Vich, ingeniero en Recursos Hídricos del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianiglia), señaló que cada año, con las tormentas primaverales, cuando caen unos 30 o 40 milímetros se producen inundaciones en algunas calles. Entre otras, enumeró a la avenida San Martín, de Ciudad, (aunque no tanto desde su remodelación), Pellegrini, de Godoy Cruz, y el carril Godoy Cruz, de Guaymallén.


Para Vich, la capacidad de los desagües en el Gran Mendoza está prácticamente colapsada, ya que la urbanización ha crecido muchísimo y se ha extendido hacia el Oeste –un área aluvional–, con lo que se ha perdido la vegetación natural y el escurrimiento superficial se incrementa, porque la tierra no absorbe. Pero incluso, en los núcleos urbanos casi ha desaparecido el corazón de manzana que creaban los patios en la parte de atrás de las casas, que recibían la lluvia.


Mientras tanto habrá que armarse de paciencia, ya que el Servicio meteorológico Nacional anunció que las lluvias van a continuar hasta el jueves, y antes de ese día, la solución no va a llegar.


Simplemente mugrientos


La acumulación de desperdicios, principalmente en las acequias, es la principal causa de inundación en Mendoza. Según el Departamento de Irrigación, por semana, se sacan cerca de 3,2 toneladas de basura sólo de canales exclusivos para la conducción de agua. Mientras tanto, en las redes sociales, dos agrupaciones ambientalistas de la provincia (Mendoza Verde ONG y Red Ambiental Ciudadana ONG) están difundiendo campañas fotográficas de alto impacto que resaltan las consecuencias de abandonar desperdicios en la vía pública. “La gente que se queja por las inundaciones, es la misma que termina una lata de gaseosa y la tira al costado de la calle. Tenemos que ser cuidadosos con los desperdicios, si no las consecuencias pueden agravarse”. Julia Benítez, activista ambiental.


Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano on line


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Mendoza cada vez más sucia

Los tiempos en que se decía que Mendoza era la provincia más limpia del país, claramente, quedaron en el pasado.

Otra vez, una lluvia de poca trascendencia desnudó panoramas de anegamiento urbano con origen en carencia de políticas de saneamiento y conducción del agua por parte del Estado, aunque también tiene su raíz en la irresponsabilidad ciudadana, que no recicla, y lo que es peor, tira desperdicios en cualquier lado.

Ayer por la mañana, por ejemplo, varias calles de los distritos Dorrego y Villa Nueva (Guaymallén), Vistalba (Luján), Ciudad y Capdeville (Las Heras), entre otras, amanecieron tapadas por el agua producto de la acumulación de desperdicios en acequias y canales.

Mientras tanto, la basura en cantidad no para de aumentar en Mendoza y eso afecta directamente al sistema hídrico. Según confirmó Irrigación a El Ciudadano, por semana se extraen cerca de 3,2 toneladas de basura sólo de canales exclusivos para la conducción de agua de riego.

La historia que sigue es conocida por todos: caminos y casas inundadas, ratas que, atraídas por la mugre, se infiltran en el cableado semafórico cortando el servicio y malestar social generalizado al no poder circular por una vereda llena de barro y agua.

Así, en medio de un fuerte debate municipal que se viene dando en torno a la situación de la basura y cómo reducir los niveles de entierro, El Ciudadano se propuso averiguar cuánta basura se genera por día en el Gran Mendoza. Al respecto, Marcos Domínguez, especialista en cuidado ambiental y distribución de residuos urbanos, aseguró que diariamente se recoge entre 1.200 y 1.300 toneladas diarias de basura, de la cual sólo se recicla el 2%. “Según el último censo, el área central de la provincia produce 1,51 kilos de basura diaria por persona”, comentó Domínguez.

Mendoza sucia 2 lluvia

Pereza a largo plazo

La falta de políticas de cara al futuro, en calidad de infraestructura pública para refuncionalizar y crear nuevos canales de conducción del agua ante contingencias climáticas, hoy le sigue jugando una mala pasada a la provincia. Así, durante la última gran tormenta (llovió en una mañana lo que usualmente llueve en un mes), esta realidad quedó al descubierto. En este sentido, el ingeniero civil Horacio Laurito, “en Mendoza hace más de 30 años que no se coordina un plan de obras, con el fin de agilizar la red de desagües interurbanos”.

“Hoy, por cuestiones del cambio climático, llueve el doble que hace unas décadas y el actual sistema urbano de escapes de agua funciona como en los años 70. Los cauces, canales y acequias, además de ser obsoletos, son insuficientes para satisfacer las necesidades que hoy demanda el panorama climático”, explicó Laurito a este medio.

Por ejemplo, la parte inferior del puente del Acceso Sur a la altura del cruce con el Acceso Este, estuvo tapada por el agua durante y después de las fuertes tormentas acontecidas en el Oeste argentino. “Situaciones como esa ponen de manifiesto la desidia de éste y varios gobiernos, en relación a políticas de desagüe durante emergencias. La estructura actual es ineficiente y no está a la altura de las circunstancias”, aseguró el especialista.

Víctimas directas

Un indicativo de la situación actual es lo que sucede en Guaymallén. El agua se desbordó de las acequias tapadas por la basura no recolectada por la Municipalidad a raíz un conflicto con sus trabajadores. La calle Dorrego es un ejemplo. Luego de la Feria de las Colectividades del fin de semana pasado, quedó mucha basura en las acequias y eso provocó inundaciones y anegamiento de los caminos del bulevar.

Mendoza sucia 3 lluvia

Cuentas pendientes

El director de Hidráulica de la Provincia, Marcelo Toledo, comentó que en Mendoza hay muchas pendientes, por lo que el líquido escurre rápidamente, y escasos sectores en los que el agua se acumula por más de un día. Estos lugares son Perdriel, Agrelo y Ugarteche, como también Rodeo del Medio y Rodeo de la Cruz, que como se trata de zonas bajas, suelen sufrir anegamientos. El mayor riesgo en estos sitios es que si bien tradicionalmente predominan las fincas, se han empezado a construir barrios.

En un sentido similar, Alberto Vich, ingeniero en Recursos Hídricos del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianiglia), señaló que cada año, con las tormentas primaverales, cuando caen unos 30 o 40 milímetros se producen inundaciones en algunas calles. Entre otras, enumeró a la avenida San Martín, de Ciudad, (aunque no tanto desde su remodelación), Pellegrini, de Godoy Cruz, y el carril Godoy Cruz, de Guaymallén.

Para Vich, la capacidad de los desagües en el Gran Mendoza está prácticamente colapsada, ya que la urbanización ha crecido muchísimo y se ha extendido hacia el Oeste –un área aluvional–, con lo que se ha perdido la vegetación natural y el escurrimiento superficial se incrementa, porque la tierra no absorbe. Pero incluso, en los núcleos urbanos casi ha desaparecido el corazón de manzana que creaban los patios en la parte de atrás de las casas, que recibían la lluvia.

Mientras tanto habrá que armarse de paciencia, ya que el Servicio meteorológico Nacional anunció que las lluvias van a continuar hasta el jueves, y antes de ese día, la solución no va a llegar.

Simplemente mugrientos

La acumulación de desperdicios, principalmente en las acequias, es la principal causa de inundación en Mendoza. Según el Departamento de Irrigación, por semana, se sacan cerca de 3,2 toneladas de basura sólo de canales exclusivos para la conducción de agua. Mientras tanto, en las redes sociales, dos agrupaciones ambientalistas de la provincia (Mendoza Verde ONG y Red Ambiental Ciudadana ONG) están difundiendo campañas fotográficas de alto impacto que resaltan las consecuencias de abandonar desperdicios en la vía pública. “La gente que se queja por las inundaciones, es la misma que termina una lata de gaseosa y la tira al costado de la calle. Tenemos que ser cuidadosos con los desperdicios, si no las consecuencias pueden agravarse”. Julia Benítez, activista ambiental.

Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano on line

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