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Máxima impotencia
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Por Redacción

Máxima impotencia



Según indica un estudio realizado por el Observatorio Electoral (una red de especialistas en consultoría política e investigación social en Argentina), durante la primera semana de diciembre del año pasado sobre una base de 970 encuestados, el 25% de los hogares de Mendoza sufrió algún robo.

El primer resultado del balance realizado señala que el 73,6% de los encuestados dijo no haber sido víctimas de episodios delictivos, mientras que el 24,6% afirmó que personalmente o alguna persona de su familia o conviviente en su domicilio sí sufrió un robo.

Así, los mayores niveles del índice de victimización se registran en el Gran Mendoza, superando la media provincial con un 28,1% de incidencia en casas ubicadas en zonas urbanas.

El estudio también mostró datos nacionales, en los cuales la provincia de Buenos Aires aparece como la más peligrosa del país en relación a robos domiciliarios, seguida por la región Noroeste y Neuquén. La provincia de Mendoza aparece en séptimo lugar, un sitio que no ocupaba desde el año 2000.


En crisis

Todas las modalidades de robo aumentaron durante los últimos meses y el panorama en cuanto a delitos domiciliarios tampoco arroja esperanzas de mejorar. Según relevamientos de las dependencias de investigación de la Policía, éstos aumentaron en los primeros meses de este año 7% en relación al último semestre de 2014. En el desglose departamental, al igual que en el robo de autos en la vía pública, primero se ubica Godoy Cruz, seguido de Las Heras, Guaymallén y Ciudad.

Este incremento es más que llamativo y novedoso, ya que por lo general el número de viviendas robadas aumenta durante el verano. “Durante la temporada estival, la gente permanece menos encerrada y también se va de vacaciones. Pero la verdad es que hoy por hoy estamos percibiendo aumentos en temporadas en las que las personas prefieren quedarse encerradas al calor del hogar”, explicó a El Ciudadano el licenciado Iván Robledo, especialista en este tipo de hechos y colaborador permanente de la Policía de Mendoza.


Alerta y camaradería, una salida

Ante esta situación, los mendocinos decidieron consolidar nuevos sistemas de alarmas comunitarias para sentirse protegidos. Los recientes y resonantes casos de “entraderas” ocurridos en el Gran Mendoza hizo repuntar este tipo de mecanismo antidelito, cuya principal característica es la solidaridad.

En este sentido, la cantidad de barrios con sistema de alarma comunitaria instalada aumentó en casi un 60% en los últimos cuatro años en toda la provincia, según datos suministrados por el Ministerio de Seguridad. Los departamentos que encabezan la lista son Godoy Cruz y Guaymallén, con 290 y 106 barrios, respectivamente.

Las alarmas comunitarias nacieron como política de Estado en materia de seguridad en julio del 2000, de la mano del entonces ministro Leopoldo Orquín (UCR). Pero la idea no surgió en el Gobierno, sino de los propios vecinos de los barrios más populosos, como el Santa Ana, de Guaymallén, o el Supe, de Godoy Cruz.

En 2008, ocho años después de su irrupción, la presencia de estos elementos en los barrios de la provincia sumaba 306, con un total de 9.335 viviendas protegidas, según los últimos datos disponibles./ Orlando Tirapu


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Según indica un estudio realizado por el Observatorio Electoral (una red de especialistas en consultoría política e investigación social en Argentina), durante la primera semana de diciembre del año pasado sobre una base de 970 encuestados, el 25% de los hogares de Mendoza sufrió algún robo.
El primer resultado del balance realizado señala que el 73,6% de los encuestados dijo no haber sido víctimas de episodios delictivos, mientras que el 24,6% afirmó que personalmente o alguna persona de su familia o conviviente en su domicilio sí sufrió un robo.
Así, los mayores niveles del índice de victimización se registran en el Gran Mendoza, superando la media provincial con un 28,1% de incidencia en casas ubicadas en zonas urbanas.
El estudio también mostró datos nacionales, en los cuales la provincia de Buenos Aires aparece como la más peligrosa del país en relación a robos domiciliarios, seguida por la región Noroeste y Neuquén. La provincia de Mendoza aparece en séptimo lugar, un sitio que no ocupaba desde el año 2000.

En crisis
Todas las modalidades de robo aumentaron durante los últimos meses y el panorama en cuanto a delitos domiciliarios tampoco arroja esperanzas de mejorar. Según relevamientos de las dependencias de investigación de la Policía, éstos aumentaron en los primeros meses de este año 7% en relación al último semestre de 2014. En el desglose departamental, al igual que en el robo de autos en la vía pública, primero se ubica Godoy Cruz, seguido de Las Heras, Guaymallén y Ciudad.
Este incremento es más que llamativo y novedoso, ya que por lo general el número de viviendas robadas aumenta durante el verano. “Durante la temporada estival, la gente permanece menos encerrada y también se va de vacaciones. Pero la verdad es que hoy por hoy estamos percibiendo aumentos en temporadas en las que las personas prefieren quedarse encerradas al calor del hogar”, explicó a El Ciudadano el licenciado Iván Robledo, especialista en este tipo de hechos y colaborador permanente de la Policía de Mendoza.

Alerta y camaradería, una salida
Ante esta situación, los mendocinos decidieron consolidar nuevos sistemas de alarmas comunitarias para sentirse protegidos. Los recientes y resonantes casos de “entraderas” ocurridos en el Gran Mendoza hizo repuntar este tipo de mecanismo antidelito, cuya principal característica es la solidaridad.
En este sentido, la cantidad de barrios con sistema de alarma comunitaria instalada aumentó en casi un 60% en los últimos cuatro años en toda la provincia, según datos suministrados por el Ministerio de Seguridad. Los departamentos que encabezan la lista son Godoy Cruz y Guaymallén, con 290 y 106 barrios, respectivamente.
Las alarmas comunitarias nacieron como política de Estado en materia de seguridad en julio del 2000, de la mano del entonces ministro Leopoldo Orquín (UCR). Pero la idea no surgió en el Gobierno, sino de los propios vecinos de los barrios más populosos, como el Santa Ana, de Guaymallén, o el Supe, de Godoy Cruz.
En 2008, ocho años después de su irrupción, la presencia de estos elementos en los barrios de la provincia sumaba 306, con un total de 9.335 viviendas protegidas, según los últimos datos disponibles./ Orlando Tirapu

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