ciudadanodiario.com.ar
Manoseadores urbanos
Cargando...
Por Redacción

Manoseadores urbanos



Para mucha gente se trata de algo habitual que tarde o temprano le pasa a cualquier mujer. Eso es lo más grave. La sociedad mendocina parece haber naturalizado el manoseo de pechos, la palmadita en la cola o la poco sutil ‘violación con ropa’ que a diario sufren miles de mujeres en espacios públicos. Lo cierto es que la paciencia se está agotando.

Es que a raíz de una serie de episodios que comenzaron con abusos simples como los mencionados (con penas de hasta cuatro años de prisión) y terminaron como abusos sexuales y acceso carnal (con penas de hasta 15, sin agravantes), muchas mujeres mendocinas dicen basta. No se callan y ahora denuncian aún sabiendo que en la comisaría se les puedan reír en la cara o tengan que soportar comentarios como: “Y nena, si te vestís así, no te quejés”.

Fuentes policiales informaron a El Ciudadano que ya son nueve las denuncias formales de chicas que fueron interceptadas por manos de pervertidos. El número parece pequeño y de seguro no representa los miles de casos que quedan impunes, pero desde otro punto de vista, estos episodios denunciados representan un incentivo cargado de coraje para que las chicas se animen a denunciar a estos delincuentes. “Hay que ir a la comisaría y denunciar. Y si el oficial a cargo de tomarnos la denuncia se ríe o piensa que “no es para tanto”, se deberá dar aviso al comisario de la situación para luego manifestarse ante el INADI, única autoridad que conoce a fondo el nuevo marco jurídico para accionar ante la inactividad policial por discriminación. Lo mismo sucede con las mujeres golpeadas. Ahora los casos se pueden y se deben denunciar”, señala Juan Cruz Belligoci, abogado consultado.

De las nueve denuncias, cuatro corresponden a personas abusadas en locales bailables, dos en edificios públicos, dos en colectivos del transporte público y una en un shopping./ Orlando Tirapu


comentarios

Compartir en facebook
Compartir en twitter

Manoseadores urbanos

Para mucha gente se trata de algo habitual que tarde o temprano le pasa a cualquier mujer. Eso es lo más grave. La sociedad mendocina parece haber naturalizado el manoseo de pechos, la palmadita en la cola o la poco sutil ‘violación con ropa’ que a diario sufren miles de mujeres en espacios públicos. Lo cierto es que la paciencia se está agotando.
Es que a raíz de una serie de episodios que comenzaron con abusos simples como los mencionados (con penas de hasta cuatro años de prisión) y terminaron como abusos sexuales y acceso carnal (con penas de hasta 15, sin agravantes), muchas mujeres mendocinas dicen basta. No se callan y ahora denuncian aún sabiendo que en la comisaría se les puedan reír en la cara o tengan que soportar comentarios como: “Y nena, si te vestís así, no te quejés”.
Fuentes policiales informaron a El Ciudadano que ya son nueve las denuncias formales de chicas que fueron interceptadas por manos de pervertidos. El número parece pequeño y de seguro no representa los miles de casos que quedan impunes, pero desde otro punto de vista, estos episodios denunciados representan un incentivo cargado de coraje para que las chicas se animen a denunciar a estos delincuentes. “Hay que ir a la comisaría y denunciar. Y si el oficial a cargo de tomarnos la denuncia se ríe o piensa que “no es para tanto”, se deberá dar aviso al comisario de la situación para luego manifestarse ante el INADI, única autoridad que conoce a fondo el nuevo marco jurídico para accionar ante la inactividad policial por discriminación. Lo mismo sucede con las mujeres golpeadas. Ahora los casos se pueden y se deben denunciar”, señala Juan Cruz Belligoci, abogado consultado.
De las nueve denuncias, cuatro corresponden a personas abusadas en locales bailables, dos en edificios públicos, dos en colectivos del transporte público y una en un shopping./ Orlando Tirapu

comentarios

Login