Macri y el dilema Carrió
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Por Redacción

Macri y el dilema Carrió



Por Gabriel Profiti /


Una embajada europea era el destino que había imaginado  Mauricio Macri para Elisa Carrió, previendo las incomodidades  que su socia podía ocasionarle en caso de llegar a la Presidencia, pero la diputada rechazó la salida diplomática y,  con Cambiemos ya en el poder, asumió una posición de aliada con  derecho al pataleo.


Esa postura la llevó en las últimas semanas a cuestionar  duramente a varios hombres muy cercanos a Macri como el  presidente de Boca, Daniel Angelici, y al empresario Nicolás  Caputo.


La volcánica diputada pidió a Macri que aleje a Angelici del  rol no reconocido de operador presidencial en los tribunales  federales, donde duermen o galopan las causas de corrupción, y  reclamó que Caputo venda sus empresas y se dedique “a otra  cosa”.


“Tano” Angelici es un empresario del juego, con raíz  política en la UCR, desde donde promovió a figuras del PRO,  como la actual jefa de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso.  Además, está al frente de uno de los hijos más mimados de  Macri, Boca.


Pero Carrió no repara en cercanías y este martes ratificó  sus denuncias mediáticas ante la Justicia: “Hoy me toca  cuestionar al Gobierno que llevé al poder”, dijo ante el juez Casanello.


La diputada puso el grito en el cielo ante las versiones de  que un sector del Gobierno busca poner paños fríos a las causas  de corrupción que vinculan a Cristina Kirchner, para no victimizarla, y que parece desacelerarse la posición inicial de  ir contra jueces acusados de haber “jugado” con el  kirchnerismo.


Otro blanco de sus dardos es el asesor Jaime Durán Barba,  para quien a la sociedad “no le interesa la corrupción” y  aconseja a Macri desde hace años centrarse en una agenda  positiva.  .


Se dobla y ¿se rompe? .


Cada aparición televisiva de Carrió genera un hormigueo en  los pasillos de la Casa Rosada, donde ministros y legisladores  buscan línea para ver cómo responder ante alguna requisitoria  periodística. El último fue el jefe de la cartera de Interior,  Rogelio Frigerio, antes de ir a Intratables.


Sin embargo, Macri no parece dispuesto a llevarle el apunte.  En las últimas entrevistas que dio defendió tanto a Angelici  como a Caputo. De este último dijo que las empresas las fundó  su abuelo y que por lo tanto no crecieron -ni lo harán- al  calor oficial.


La gran pregunta es si la ex candidata presidencial está  dispuesta a romper la coalición oficialista como hizo en 2000,  al fundar el ARI, en caso de no obtener respuesta, o si sólo  apuesta a ser coherente con su trayectoria política de denuncia  sin quebrar la sociedad política con el Presidente.


A uno y otro lado aseguran que el diálogo entre Macri y  Carrió es fluido y que se dicen las cosas de frente. “Hablan  más seguido de lo que todo el mundo imagina”, señalan en la  Casa Rosada. “No se va a romper nada, pero va a jugar a fondo”, anticipó por su lado un hombre de diálogo cotidiano con la  legisladora.


Según sus colaboradores, Carrió decidió redoblar sus ataques  al recibir denuncias de parte de funcionarios judiciales sobre  las supuestas apariciones de Angelici por Comodoro Py y considera que el inicio del Gobierno es un momento ideal para  plantarse.


Dentro de Cambiemos hay voces discordantes respecto de la  posición adoptada por la líder de la CC, pero son varios los  que coinciden con sus planteos, incluso en el PRO y la UCR.


“Los que especulan con no avanzar contra la corrupción para  evitar daños colaterales están incurriendo en un error de  cálculo. Acá vinimos a cambiar las cosas y eso es lo que espera  la gente”, señaló un legislador oficialista.


Por lo pronto, el Gobierno apuesta a amortiguar las  denuncias promoviendo una agenda legislativa de transparencia,  en la que se destacan iniciativas del Gobierno Abierto -donde  se podrán consultar datos de gestión como licitaciones- y una  Ley de Acceso a la Información Pública, entre otras.


También prevé avanzar en proyectos contra la corrupción como  la creación de la figura del arrepentido o el decomiso de  bienes de corruptos. Sin embargo, parece que el peronismo ya  avisó que, al menos en estos casos, no está dispuesto a  acompañarlas.


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Por Gabriel Profiti /

Una embajada europea era el destino que había imaginado  Mauricio Macri para Elisa Carrió, previendo las incomodidades  que su socia podía ocasionarle en caso de llegar a la Presidencia, pero la diputada rechazó la salida diplomática y,  con Cambiemos ya en el poder, asumió una posición de aliada con  derecho al pataleo.

Esa postura la llevó en las últimas semanas a cuestionar  duramente a varios hombres muy cercanos a Macri como el  presidente de Boca, Daniel Angelici, y al empresario Nicolás  Caputo.

La volcánica diputada pidió a Macri que aleje a Angelici del  rol no reconocido de operador presidencial en los tribunales  federales, donde duermen o galopan las causas de corrupción, y  reclamó que Caputo venda sus empresas y se dedique “a otra  cosa”.

“Tano” Angelici es un empresario del juego, con raíz  política en la UCR, desde donde promovió a figuras del PRO,  como la actual jefa de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso.  Además, está al frente de uno de los hijos más mimados de  Macri, Boca.

Pero Carrió no repara en cercanías y este martes ratificó  sus denuncias mediáticas ante la Justicia: “Hoy me toca  cuestionar al Gobierno que llevé al poder”, dijo ante el juez Casanello.

La diputada puso el grito en el cielo ante las versiones de  que un sector del Gobierno busca poner paños fríos a las causas  de corrupción que vinculan a Cristina Kirchner, para no victimizarla, y que parece desacelerarse la posición inicial de  ir contra jueces acusados de haber “jugado” con el  kirchnerismo.

Otro blanco de sus dardos es el asesor Jaime Durán Barba,  para quien a la sociedad “no le interesa la corrupción” y  aconseja a Macri desde hace años centrarse en una agenda  positiva.  .

Se dobla y ¿se rompe? .

Cada aparición televisiva de Carrió genera un hormigueo en  los pasillos de la Casa Rosada, donde ministros y legisladores  buscan línea para ver cómo responder ante alguna requisitoria  periodística. El último fue el jefe de la cartera de Interior,  Rogelio Frigerio, antes de ir a Intratables.

Sin embargo, Macri no parece dispuesto a llevarle el apunte.  En las últimas entrevistas que dio defendió tanto a Angelici  como a Caputo. De este último dijo que las empresas las fundó  su abuelo y que por lo tanto no crecieron -ni lo harán- al  calor oficial.

La gran pregunta es si la ex candidata presidencial está  dispuesta a romper la coalición oficialista como hizo en 2000,  al fundar el ARI, en caso de no obtener respuesta, o si sólo  apuesta a ser coherente con su trayectoria política de denuncia  sin quebrar la sociedad política con el Presidente.

A uno y otro lado aseguran que el diálogo entre Macri y  Carrió es fluido y que se dicen las cosas de frente. “Hablan  más seguido de lo que todo el mundo imagina”, señalan en la  Casa Rosada. “No se va a romper nada, pero va a jugar a fondo”, anticipó por su lado un hombre de diálogo cotidiano con la  legisladora.

Según sus colaboradores, Carrió decidió redoblar sus ataques  al recibir denuncias de parte de funcionarios judiciales sobre  las supuestas apariciones de Angelici por Comodoro Py y considera que el inicio del Gobierno es un momento ideal para  plantarse.

Dentro de Cambiemos hay voces discordantes respecto de la  posición adoptada por la líder de la CC, pero son varios los  que coinciden con sus planteos, incluso en el PRO y la UCR.

“Los que especulan con no avanzar contra la corrupción para  evitar daños colaterales están incurriendo en un error de  cálculo. Acá vinimos a cambiar las cosas y eso es lo que espera  la gente”, señaló un legislador oficialista.

Por lo pronto, el Gobierno apuesta a amortiguar las  denuncias promoviendo una agenda legislativa de transparencia,  en la que se destacan iniciativas del Gobierno Abierto -donde  se podrán consultar datos de gestión como licitaciones- y una  Ley de Acceso a la Información Pública, entre otras.

También prevé avanzar en proyectos contra la corrupción como  la creación de la figura del arrepentido o el decomiso de  bienes de corruptos. Sin embargo, parece que el peronismo ya  avisó que, al menos en estos casos, no está dispuesto a  acompañarlas.

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