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Lucha contra el asma infantil
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Por Redacción

Lucha contra el asma infantil



Mendoza tiene un Programa Provincial de Asma por el cual cerca de 500 médicos y enfermeras se capacitaron para brindar un servicio de salud específico y efectivo frente a esta enfermedad. Por otro lado,  permite reducir los tiempos de espera para la consulta: antes era de uno a tres meses, hoy menos de 14 días.


Se estima que en la provincia habría 44.600 niños entre 0 y 14 años que presentarían sus síntomas. El número aproximado de pacientes menores de 5 años sería de 15.300, de los cuales 6.700 no tendrían cobertura médica; y según registro, 500 chicos se tratan en la actualidad dentro de este Programa.


El mes pasado la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de ley que propone la creación del Programa Provincial de Asma Infantil, el que tiene por objetivo prevenir, detectar, tratar y mejorar las condiciones de salud de la población pediátrica con diagnóstico de asma desde el nacimiento hasta los 14 años en condiciones de vulnerabilidad. Aunque  el Ministerio de Salud local ya desarrolla ese programa bajo la dirección del Dr. Luis Agüero,  la importancia de sancionar y reglamentar la ley reside en traspasar esta gestión de gobierno para convertirla en una política de Estado que permita una planificación en salud pública a 15 o 20 años. De ser sancionada permitirá acceder a todo niño de cualquier condición social a la misma medicación y las mismas oportunidades de aquellos que poseen cobertura y permitirá crear campañas de prevención y concientización social.


La norma con media sanción, prevé la capacitación de pacientes, familiares y entorno para el adecuado control de la enfermedad, mejorar tanto las condiciones de salud de la población pediátrica con esta patología como su calidad de vida; y disminuir la incidencia y la prevalencia del asma.  Para lograrlo, se plantea el desarrollo de un sistema de registro manual e informativo del programa, protocolizar la atención, tratamiento y seguimiento en los diferentes estadios de la enfermedad y formalizar una base de datos informatizada de los pacientes. Por otro lado, se proyecta realizar jornadas de capacitación profesional para el personal de salud que se relaciona con ella y supervisar la logística de la entrega de fármacos e insumos a los pacientes. Todo bajo la autoridad del Ministerio de Salud, quien, además, deberá encargarse de articular el programa con centros de atención primaria y la red de hospitales.


Hoy los nosocomios ocupan un 20 % de su prestación total en atender casos de asma pero la situación se descomprime por la acción de una red que integran 70 centros de salud y ocho hospitales distribuidos en toda la provincia. Esta red se rige bajo una norma que tiene el objetivo de: promover la equidad y accesibilidad a través de la educación,  diagnosticar la enfermedad antes de los 5 años y realizar un seguimiento con acceso a un tratamiento apropiado; fortalecer y jerarquizar el primer nivel de atención en el tratamiento y garantizar la medicación específica; siempre con prioridad de los pacientes sin cobertura y/o en condiciones de vulnerabilidad.


El asma bronquial es un problema de salud pública en todo el mundo por su elevada prevalencia y posee una amplia variación según los países y los criterios que se utilizan para definirla. De cualquier modo, es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y la responsable del mayor número de internaciones que tiene esta población. En Argentina, afecta entre el 10 y el 20 % de los niños, es especial a los que tienen entre 6 y 7 años. Es importante destacar que el asma ocasiona un importante costo económico tanto personal como al sistema público de salud, ya que implica medicamentos, honorarios médicos, consultas, servicios de emergencia e internaciones. Además de otros costos indirectos como la afectación individual, familiar y social, lo que abarca aspectos tan variados como la productividad laboral, el consumo de los ingresos familiares y la calidad de vida.


Se describe al asma como una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias que se caracteriza por una obstrucción del flujo aéreo, el que se revierte en forma espontánea o con tratamiento. Se manifiesta con episodios recurrentes de tos, sibilancias, dificultad para respirar, disnea y opresión en el pecho.


Cuando se presenta un ataque de asma, los músculos que rodean las  vías respiratorias se tensionan y su revestimiento se inflama. Esto reduce la cantidad de aire que puede pasar a través de estas vías. Quienes las tienen muy sensibles, reaccionan con la inhalación de alérgenos o desencadenantes, entre los más comunes se encuentran: caspa o pelaje de mascotas, ácaros del polvo, ciertos medicamentos, cambios climáticos, químicos en el aire o en alimentos, ejercicio, moho, polen, infecciones respiratorias, emociones fuertes (estrés) y humo de tabaco. Cabe destacar que muchas personas con asma tienen antecedentes personales o familiares de alergias como rinitis alérgica o eccema; sin embargo, muchos la padecen sin tener antecedente alguno.


Es preciso prestar atención a los síntomas para evitar mayores complicaciones. La mayoría de quienes la sufren tienen ataques separados por períodos asintomáticos. Algunos tienen dificultad prolongada para respirar con episodios de aumento de la falta de aliento. Las sibilancias y/o la tos persistente, con o sin flema, serían sus síntomas principales. Por otra parte, los ataques de asma pueden durar de minutos a días y se vuelven peligrosos cuando se restringe el flujo de aire de manera importante. Además de ellos, otros síntomas relevantes son: retracción o tiraje de la piel entre las costillas al respirar y dificultad para hacerlo que empeora con el ejercicio o la actividad.


A su vez existen síntomas que necesitan atención médica inmediata: labios y cara de color azulado, disminución del nivel de lucidez mental, como somnolencia intensa o confusión durante un ataque de asma; dificultad respiratoria extrema, ansiedad y sudoración. También hay ocasiones donde los síntomas que se manifiestan refieren a: patrón de respiración anormal, en el cual la exhalación se demora más del doble que la inspiración; paro respiratorio transitorio, dolor torácico y opresión en el pecho.


Frente a tales molestias y complicaciones se aplica un tratamiento específico para controlar la inflamación de las vías respiratorias y evitar las sustancias que desencadenan los síntomas. El fin es ayudar a que la persona pueda realizar sus actividades normales y para ello es fundamental que médico y paciente se conformen como un equipo: el consejo es seguir las instrucciones respecto a la ingesta de medicamentos, evitar los desencadenantes y vigilar los síntomas.


Existen dos tipos de medicamentos para tratar el asma: por un lado los de control, que son los que ayudan a prevenir ataques y por otro, los de alivio rápido que se utilizan durante el ataque. Hay que tener en cuenta que si se usa un medicamento de alivio rápido dos o más veces por semana, es posible que el asma no esté controlada y que el médico necesite cambiar la dosis diaria de los medicamentos. No obstante, un ataque de asma grave siempre requiere de asistencia profesional y hasta puede precisar hospitalización. Allí es probable que se suministre oxígeno, asistencia respiratoria y medicamentos intravenosos.


Es relevante, además, tomar recaudos en casa:


•Conozca los síntomas de asma de los que debe cuidarse y reconozca aquellos que le indiquen que el asma empeora para saber cuándo llamar al médico o al servicio de emergencias.


•Aprenda cómo tomar la lectura de su flujo máximo y lo que significa.


•Conozca cuáles desencadenantes empeoran el asma y qué hacer cuando esto sucede.


• Memorice, cuando esté estable, las instrucciones para tomar medicamentos.



  • Tenga un espirómetro a mano, es un dispositivo simple de usar que permite medir que tan rápido puede sacar el aire de los pulmones. Ayuda a saber si se aproxima un ataque, incluso cuando no hay síntomas, e indica si es necesario tomar un medicamento u otro tipo de medidas. Los valores de flujo máximo del 50 al 80 % de los mejores resultados son signo de un ataque moderado, mientras que los valores por debajo del 50 % indican un ataque grave.


Si bien no existe una cura para el asma, en algunas oportunidades los síntomas graves desaparecen con el tiempo y la mayoría de las personas pueden llevar una vida normal con automanejo y tratamiento médico adecuado. Sin embargo, el asma tiene posibles complicaciones como: dificultad para respirar que requiera asistencia respiratoria, tos persistente, cambios permanentes en la función pulmonar, falta de sueño por los síntomas nocturnos, disminución de la capacidad para hacer ejercicio u otras actividades y en los casos severos, puede ocasionar la muerte.


Por ello es importante prevenirla, existen acciones cotidianas capaces de mejorar la calidad de vida de quien padece esta enfermedad, en tanto reducen los síntomas al evitar los desencadenantes y las sustancias que irritan las vías respiratorias:


-Cubrir las camas con fundas “a prueba de alergias” para reducir la exposición a los ácaros del polvo.


-Quitar los tapetes de las alcobas y pasar la aspiradora en forma regular.


-Usar detergentes y materiales de limpieza sin fragancia.


-Mantener  los niveles de humedad bajos para reducir la proliferación de organismos como el moho.


-Mantener la casa limpia y conservar los alimentos en recipientes y fuera de los dormitorios. Esto ayuda a reducir la posibilidad de cucarachas, las cuales pueden desencadenar ataques de asma en algunas personas.


-Mantener a los animales fuera de la casa o al menos impedir su paso a las habitaciones. Colocar en las salidas de la calefacción un material de filtro para atrapar la caspa animal.


-Eliminar de la casa el humo del tabaco. Esto es lo más importante que una familia puede hacer para ayudar a un hijo con asma. Fumar fuera de la casa no es suficiente ya que los residuos del humo entran en las ropas y el cabello, así es factible que se desencadenen síntomas de asma.


-Evitar la contaminación atmosférica, los polvos industriales y otros vapores irritantes.


Para conocer cuál es el centro de salud u hospital más próximo a su domicilio donde acceder a los servicios del Programa Provincial del Asma Infantil, acceda a la web http://www.mendoza.gov.ar/asma/.


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Lucha contra el asma infantil

Mendoza tiene un Programa Provincial de Asma por el cual cerca de 500 médicos y enfermeras se capacitaron para brindar un servicio de salud específico y efectivo frente a esta enfermedad. Por otro lado,  permite reducir los tiempos de espera para la consulta: antes era de uno a tres meses, hoy menos de 14 días.

Se estima que en la provincia habría 44.600 niños entre 0 y 14 años que presentarían sus síntomas. El número aproximado de pacientes menores de 5 años sería de 15.300, de los cuales 6.700 no tendrían cobertura médica; y según registro, 500 chicos se tratan en la actualidad dentro de este Programa.

El mes pasado la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de ley que propone la creación del Programa Provincial de Asma Infantil, el que tiene por objetivo prevenir, detectar, tratar y mejorar las condiciones de salud de la población pediátrica con diagnóstico de asma desde el nacimiento hasta los 14 años en condiciones de vulnerabilidad. Aunque  el Ministerio de Salud local ya desarrolla ese programa bajo la dirección del Dr. Luis Agüero,  la importancia de sancionar y reglamentar la ley reside en traspasar esta gestión de gobierno para convertirla en una política de Estado que permita una planificación en salud pública a 15 o 20 años. De ser sancionada permitirá acceder a todo niño de cualquier condición social a la misma medicación y las mismas oportunidades de aquellos que poseen cobertura y permitirá crear campañas de prevención y concientización social.

La norma con media sanción, prevé la capacitación de pacientes, familiares y entorno para el adecuado control de la enfermedad, mejorar tanto las condiciones de salud de la población pediátrica con esta patología como su calidad de vida; y disminuir la incidencia y la prevalencia del asma.  Para lograrlo, se plantea el desarrollo de un sistema de registro manual e informativo del programa, protocolizar la atención, tratamiento y seguimiento en los diferentes estadios de la enfermedad y formalizar una base de datos informatizada de los pacientes. Por otro lado, se proyecta realizar jornadas de capacitación profesional para el personal de salud que se relaciona con ella y supervisar la logística de la entrega de fármacos e insumos a los pacientes. Todo bajo la autoridad del Ministerio de Salud, quien, además, deberá encargarse de articular el programa con centros de atención primaria y la red de hospitales.

Hoy los nosocomios ocupan un 20 % de su prestación total en atender casos de asma pero la situación se descomprime por la acción de una red que integran 70 centros de salud y ocho hospitales distribuidos en toda la provincia. Esta red se rige bajo una norma que tiene el objetivo de: promover la equidad y accesibilidad a través de la educación,  diagnosticar la enfermedad antes de los 5 años y realizar un seguimiento con acceso a un tratamiento apropiado; fortalecer y jerarquizar el primer nivel de atención en el tratamiento y garantizar la medicación específica; siempre con prioridad de los pacientes sin cobertura y/o en condiciones de vulnerabilidad.

El asma bronquial es un problema de salud pública en todo el mundo por su elevada prevalencia y posee una amplia variación según los países y los criterios que se utilizan para definirla. De cualquier modo, es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y la responsable del mayor número de internaciones que tiene esta población. En Argentina, afecta entre el 10 y el 20 % de los niños, es especial a los que tienen entre 6 y 7 años. Es importante destacar que el asma ocasiona un importante costo económico tanto personal como al sistema público de salud, ya que implica medicamentos, honorarios médicos, consultas, servicios de emergencia e internaciones. Además de otros costos indirectos como la afectación individual, familiar y social, lo que abarca aspectos tan variados como la productividad laboral, el consumo de los ingresos familiares y la calidad de vida.

Se describe al asma como una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias que se caracteriza por una obstrucción del flujo aéreo, el que se revierte en forma espontánea o con tratamiento. Se manifiesta con episodios recurrentes de tos, sibilancias, dificultad para respirar, disnea y opresión en el pecho.

Cuando se presenta un ataque de asma, los músculos que rodean las  vías respiratorias se tensionan y su revestimiento se inflama. Esto reduce la cantidad de aire que puede pasar a través de estas vías. Quienes las tienen muy sensibles, reaccionan con la inhalación de alérgenos o desencadenantes, entre los más comunes se encuentran: caspa o pelaje de mascotas, ácaros del polvo, ciertos medicamentos, cambios climáticos, químicos en el aire o en alimentos, ejercicio, moho, polen, infecciones respiratorias, emociones fuertes (estrés) y humo de tabaco. Cabe destacar que muchas personas con asma tienen antecedentes personales o familiares de alergias como rinitis alérgica o eccema; sin embargo, muchos la padecen sin tener antecedente alguno.

Es preciso prestar atención a los síntomas para evitar mayores complicaciones. La mayoría de quienes la sufren tienen ataques separados por períodos asintomáticos. Algunos tienen dificultad prolongada para respirar con episodios de aumento de la falta de aliento. Las sibilancias y/o la tos persistente, con o sin flema, serían sus síntomas principales. Por otra parte, los ataques de asma pueden durar de minutos a días y se vuelven peligrosos cuando se restringe el flujo de aire de manera importante. Además de ellos, otros síntomas relevantes son: retracción o tiraje de la piel entre las costillas al respirar y dificultad para hacerlo que empeora con el ejercicio o la actividad.

A su vez existen síntomas que necesitan atención médica inmediata: labios y cara de color azulado, disminución del nivel de lucidez mental, como somnolencia intensa o confusión durante un ataque de asma; dificultad respiratoria extrema, ansiedad y sudoración. También hay ocasiones donde los síntomas que se manifiestan refieren a: patrón de respiración anormal, en el cual la exhalación se demora más del doble que la inspiración; paro respiratorio transitorio, dolor torácico y opresión en el pecho.

Frente a tales molestias y complicaciones se aplica un tratamiento específico para controlar la inflamación de las vías respiratorias y evitar las sustancias que desencadenan los síntomas. El fin es ayudar a que la persona pueda realizar sus actividades normales y para ello es fundamental que médico y paciente se conformen como un equipo: el consejo es seguir las instrucciones respecto a la ingesta de medicamentos, evitar los desencadenantes y vigilar los síntomas.

Existen dos tipos de medicamentos para tratar el asma: por un lado los de control, que son los que ayudan a prevenir ataques y por otro, los de alivio rápido que se utilizan durante el ataque. Hay que tener en cuenta que si se usa un medicamento de alivio rápido dos o más veces por semana, es posible que el asma no esté controlada y que el médico necesite cambiar la dosis diaria de los medicamentos. No obstante, un ataque de asma grave siempre requiere de asistencia profesional y hasta puede precisar hospitalización. Allí es probable que se suministre oxígeno, asistencia respiratoria y medicamentos intravenosos.

Es relevante, además, tomar recaudos en casa:

•Conozca los síntomas de asma de los que debe cuidarse y reconozca aquellos que le indiquen que el asma empeora para saber cuándo llamar al médico o al servicio de emergencias.

•Aprenda cómo tomar la lectura de su flujo máximo y lo que significa.

•Conozca cuáles desencadenantes empeoran el asma y qué hacer cuando esto sucede.

• Memorice, cuando esté estable, las instrucciones para tomar medicamentos.

  • Tenga un espirómetro a mano, es un dispositivo simple de usar que permite medir que tan rápido puede sacar el aire de los pulmones. Ayuda a saber si se aproxima un ataque, incluso cuando no hay síntomas, e indica si es necesario tomar un medicamento u otro tipo de medidas. Los valores de flujo máximo del 50 al 80 % de los mejores resultados son signo de un ataque moderado, mientras que los valores por debajo del 50 % indican un ataque grave.

Si bien no existe una cura para el asma, en algunas oportunidades los síntomas graves desaparecen con el tiempo y la mayoría de las personas pueden llevar una vida normal con automanejo y tratamiento médico adecuado. Sin embargo, el asma tiene posibles complicaciones como: dificultad para respirar que requiera asistencia respiratoria, tos persistente, cambios permanentes en la función pulmonar, falta de sueño por los síntomas nocturnos, disminución de la capacidad para hacer ejercicio u otras actividades y en los casos severos, puede ocasionar la muerte.

Por ello es importante prevenirla, existen acciones cotidianas capaces de mejorar la calidad de vida de quien padece esta enfermedad, en tanto reducen los síntomas al evitar los desencadenantes y las sustancias que irritan las vías respiratorias:

-Cubrir las camas con fundas “a prueba de alergias” para reducir la exposición a los ácaros del polvo.

-Quitar los tapetes de las alcobas y pasar la aspiradora en forma regular.

-Usar detergentes y materiales de limpieza sin fragancia.

-Mantener  los niveles de humedad bajos para reducir la proliferación de organismos como el moho.

-Mantener la casa limpia y conservar los alimentos en recipientes y fuera de los dormitorios. Esto ayuda a reducir la posibilidad de cucarachas, las cuales pueden desencadenar ataques de asma en algunas personas.

-Mantener a los animales fuera de la casa o al menos impedir su paso a las habitaciones. Colocar en las salidas de la calefacción un material de filtro para atrapar la caspa animal.

-Eliminar de la casa el humo del tabaco. Esto es lo más importante que una familia puede hacer para ayudar a un hijo con asma. Fumar fuera de la casa no es suficiente ya que los residuos del humo entran en las ropas y el cabello, así es factible que se desencadenen síntomas de asma.

-Evitar la contaminación atmosférica, los polvos industriales y otros vapores irritantes.

Para conocer cuál es el centro de salud u hospital más próximo a su domicilio donde acceder a los servicios del Programa Provincial del Asma Infantil, acceda a la web http://www.mendoza.gov.ar/asma/.

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