ciudadanodiario.com.ar
Los viejos del PAMI fueron el gran negocio
Cargando...
Por Redacción

Los viejos del PAMI fueron el gran negocio



La justicia tendría que estar sobre el proceso penal que conlleva la investigación del abuso de poder y millonario robo a la obra social de los abuelos. Tendría, porque las permanentes señales que ha dado la justicia en los últimos años, demuestran que la corrupción en el país se investiga a medias y quienes la ejercen, rara vez son imputados, procesados y juzgados. De ahí, que se haga un pormenorizado seguimiento de lo que sucede con José López, Lázaro Báez, Milagros Salas y aquellos narcotraficantes ligados a quienes cumplieron funciones en el gobierno central, como Aníbal Fernández, por ejemplo. Casos palpables que dicen que se está haciendo algo, pero que no dejan de preocupar por las resoluciones que pudiesen tener. Misma preocupación que produce todo aquello, que está muy lejos de llegar estrados judiciales. Metidos en los vericuetos de presentaciones en vez de declaraciones; de negaciones a presentarse, de desafiantes expresiones públicas a jueces y fiscales. Constituyendo un todo de la farándula política, que solo sirve para ver cómo a la justicia, del mismo modo que a la política, se la manipula con la saña de los que el país ve, que al final quedarán impunemente protegidos.


Todas estas cuestiones colmadas de dudas se escuchan en toda la nación, con esa sensación, que con lógico argumento, tiene el ciudadano. El mismo que piensa que “más allá de todo lo que se diga y argumente”, a la justicia no la ve avanzando con decisiones hacia “esos” que produjeron daño a la Argentina. Y la gente esgrime un argumento único y directo, que encierra el interrogante: “a caso, ¿alguien cree que Amado Boudou, Julio De Vido, Aníbal Fernández, Cristina Kirchner y otros llegarán a juicio, y pagarán culpas en la cárcel?


La provincia de Mendoza también tiene esa sensación por lo sucedido en los últimos años con el PAMI. Millonario negocio que significó sucio crecimiento, en la pestilente actitud que tuvo toda una familia sobre la obra social de los abuelos. Allí hubo de todo y para todo, que implicó enriquecimiento ilícito. Los lugares de conducción habrían sido determinantes para producir una verdadera y vergonzosa orgía con fondos, medicamentos y elementos que necesitan los jubilados. Hasta afiliados fallecidos fueron importantes a la hora de constituir esta fenomenal maniobra que no tiene precedentes, por lo menos en esta provincia.


La sede Mendoza fue base para todo tipo de acciones delictivas, como por ejemplo  triangular Anses-Pami-Clinicas. En esta acción no se daba de baja a los afiliados fallecidos para seguir pagando cada cápita a los prestadores, y de esa manera, por esto, se continuaban cobrando retornos. Obteniendo además, medicación gratuita a nombre de esos afiliados fallecidos. Medicamentos, que a su vez, eran revendidos a las clínicas para sus pacientes internados.


A la bochornosa triangulación, se agregan otras acciones, no menos repugnantes, como el otorgamiento de jubilaciones, pensiones, subsidios y demás beneficios a cambio de cobro de retornos económicos. Además de incontrolables e impunes manejos internos en las delegaciones del PAMI, una de ellas creadas durante este espurio manejo, sin función alguna y solo para beneficios de un alto funcionario, de acuerdo a lo  ha denunciado por el nuevo titular de la sede provincial de la obra social, el médico Carlos Valcarcel.


Los allanamientos y las detenciones que se hicieron recientemente en oficinas de PAMI, son parte de la investigación y proceso judicial sobre el entramado de los oscuros mecanismos, que se habrían articulado en todo el país y cuyo epicentro se habría producido desde esta provincia. Los mismos que habrían tenido orden y protección de ex altos funcionarios.


Los detalles de todo lo que habrían obtenido en el marco de este enorme enriquecimiento ilícito, “la familia”, ex funcionarios, prestadores y empleados deshonestos de la sede PAMI Mendoza, tienen hoy entretenida a la justicia federal. Autos de alta gama, casas en barrios exclusivos, terrenos y abultadas cuentas bancarias, son parte de una dantesca escena que cubre con inadmisible dureza, esa falta de medicamentos, de prótesis, de sillas de ruedas y de merecida atención hospitalaria que en su momento no tuvieron nuestros abuelos. Muchos de ellos perdiendo la vida en el intento.


De cómo se produjo esto; cómo creció esto, que nadie denunció y cuando se denunció, la justicia tardó en accionar, es que se entiende la mirada escéptica del ciudadano. Fundamentalmente saber si la justicia tendrá esa capacidad que otorga el cúmulo de leyes y procedimientos, y la sensatez profesional de cada juez para concluir una profunda investigación. Juzgando, encarcelando y embargando esos bienes mal habidos que obtuvieron, quienes la justicia debe considerar, sin eufemismos, “¡delincuentes!”.


La memoria de la Argentina en general y de Mendoza, en particular, debe ser activa y saber que, mientras se producía esa nauseabunda depredación, el PAMI dejaba para estos tiempos una deuda, solo en medicamentos, de más de $ 6.000 millones. Cifra en la que a la justicia le será muy difícil encontrar donde están esos  nichos que dejaron entrever que “los viejos del PAMI, fueron el gran negocio”.


Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano


comentarios

Compartir en facebook
Compartir en twitter

Los viejos del PAMI fueron el gran negocio

La justicia tendría que estar sobre el proceso penal que conlleva la investigación del abuso de poder y millonario robo a la obra social de los abuelos. Tendría, porque las permanentes señales que ha dado la justicia en los últimos años, demuestran que la corrupción en el país se investiga a medias y quienes la ejercen, rara vez son imputados, procesados y juzgados. De ahí, que se haga un pormenorizado seguimiento de lo que sucede con José López, Lázaro Báez, Milagros Salas y aquellos narcotraficantes ligados a quienes cumplieron funciones en el gobierno central, como Aníbal Fernández, por ejemplo. Casos palpables que dicen que se está haciendo algo, pero que no dejan de preocupar por las resoluciones que pudiesen tener. Misma preocupación que produce todo aquello, que está muy lejos de llegar estrados judiciales. Metidos en los vericuetos de presentaciones en vez de declaraciones; de negaciones a presentarse, de desafiantes expresiones públicas a jueces y fiscales. Constituyendo un todo de la farándula política, que solo sirve para ver cómo a la justicia, del mismo modo que a la política, se la manipula con la saña de los que el país ve, que al final quedarán impunemente protegidos.

Todas estas cuestiones colmadas de dudas se escuchan en toda la nación, con esa sensación, que con lógico argumento, tiene el ciudadano. El mismo que piensa que “más allá de todo lo que se diga y argumente”, a la justicia no la ve avanzando con decisiones hacia “esos” que produjeron daño a la Argentina. Y la gente esgrime un argumento único y directo, que encierra el interrogante: “a caso, ¿alguien cree que Amado Boudou, Julio De Vido, Aníbal Fernández, Cristina Kirchner y otros llegarán a juicio, y pagarán culpas en la cárcel?

La provincia de Mendoza también tiene esa sensación por lo sucedido en los últimos años con el PAMI. Millonario negocio que significó sucio crecimiento, en la pestilente actitud que tuvo toda una familia sobre la obra social de los abuelos. Allí hubo de todo y para todo, que implicó enriquecimiento ilícito. Los lugares de conducción habrían sido determinantes para producir una verdadera y vergonzosa orgía con fondos, medicamentos y elementos que necesitan los jubilados. Hasta afiliados fallecidos fueron importantes a la hora de constituir esta fenomenal maniobra que no tiene precedentes, por lo menos en esta provincia.

La sede Mendoza fue base para todo tipo de acciones delictivas, como por ejemplo  triangular Anses-Pami-Clinicas. En esta acción no se daba de baja a los afiliados fallecidos para seguir pagando cada cápita a los prestadores, y de esa manera, por esto, se continuaban cobrando retornos. Obteniendo además, medicación gratuita a nombre de esos afiliados fallecidos. Medicamentos, que a su vez, eran revendidos a las clínicas para sus pacientes internados.

A la bochornosa triangulación, se agregan otras acciones, no menos repugnantes, como el otorgamiento de jubilaciones, pensiones, subsidios y demás beneficios a cambio de cobro de retornos económicos. Además de incontrolables e impunes manejos internos en las delegaciones del PAMI, una de ellas creadas durante este espurio manejo, sin función alguna y solo para beneficios de un alto funcionario, de acuerdo a lo  ha denunciado por el nuevo titular de la sede provincial de la obra social, el médico Carlos Valcarcel.

Los allanamientos y las detenciones que se hicieron recientemente en oficinas de PAMI, son parte de la investigación y proceso judicial sobre el entramado de los oscuros mecanismos, que se habrían articulado en todo el país y cuyo epicentro se habría producido desde esta provincia. Los mismos que habrían tenido orden y protección de ex altos funcionarios.

Los detalles de todo lo que habrían obtenido en el marco de este enorme enriquecimiento ilícito, “la familia”, ex funcionarios, prestadores y empleados deshonestos de la sede PAMI Mendoza, tienen hoy entretenida a la justicia federal. Autos de alta gama, casas en barrios exclusivos, terrenos y abultadas cuentas bancarias, son parte de una dantesca escena que cubre con inadmisible dureza, esa falta de medicamentos, de prótesis, de sillas de ruedas y de merecida atención hospitalaria que en su momento no tuvieron nuestros abuelos. Muchos de ellos perdiendo la vida en el intento.

De cómo se produjo esto; cómo creció esto, que nadie denunció y cuando se denunció, la justicia tardó en accionar, es que se entiende la mirada escéptica del ciudadano. Fundamentalmente saber si la justicia tendrá esa capacidad que otorga el cúmulo de leyes y procedimientos, y la sensatez profesional de cada juez para concluir una profunda investigación. Juzgando, encarcelando y embargando esos bienes mal habidos que obtuvieron, quienes la justicia debe considerar, sin eufemismos, “¡delincuentes!”.

La memoria de la Argentina en general y de Mendoza, en particular, debe ser activa y saber que, mientras se producía esa nauseabunda depredación, el PAMI dejaba para estos tiempos una deuda, solo en medicamentos, de más de $ 6.000 millones. Cifra en la que a la justicia le será muy difícil encontrar donde están esos  nichos que dejaron entrever que “los viejos del PAMI, fueron el gran negocio”.

Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

comentarios

Login