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Por Redacción

Los mendocinos no cuidan su salud auditiva



El 70% de la población de la provincia ubica a la audición como el segundo sentido más importante detrás de la visión, pero consideran que la gente se preocupa poco o nada por su salud auditiva. Así lo reveló el último estudio sobre la audición de la población que además destaca que sólo el 14,5% afirmó que se somete a controles todos los años, mientras que un 60% dijo que nunca se revisó (el 35% de este grupo son jóvenes de 18 a 30 años).


“Este estudio reveló, asimismo, que el 26,8% de los encuestados con hijos nunca los llevó a un especialista para que se les realice evaluaciones auditivas”, comenta la fonoaudióloga Mónica Matti, responsable del Área de Calidad y Formación de GAES Centros Auditivos.

En este sentido, la profesional afirma que “el control auditivo debería ser obligatorio, por los menos cuando el niño ingresa a las diferentes etapas de la escolaridad”.


“Deberían, también, constar en la libreta escolar. El impacto de la pérdida auditiva sobre la adquisición y el desarrollo del lenguaje y las capacidades cognitivas dependen en gran medida de una efectiva detección temprana, es por ello que sugiero a los padres tener en cuenta los controles de audición de los niños en diferentes etapas de su desarrollo”, indicó Matti. La especialista advirtió que “una de las principales consecuencias de la pérdida de la audición es la incapacidad de la persona afectada para comunicarse con otros”.

“Por esta dificultad, muchos de los pacientes se aíslan y evitan salir de su casa, disminuyendo su actividad social y laboral. Además, la hipoacusia suele tener consecuencias sobre las capacidades psíquicas, neurológicas y físicas del paciente no equipado con audífonos, como el deterioro cognitivo, alteraciones de la conducta y de la memoria, entre otras”, indicó la fonoaudióloga. De esta manera, resulta vital la prevención: “Es la herramienta más eficaz para cuidar nuestra salud auditiva”, destacó.


“La vacunación en la infancia contra enfermedades infecciosas como la rubéola, el cuidado recibido durante el embarazo, evitar el uso inadecuado de medicamentos ototóxicos y la posibilidad de un parto traumático con consecuencias sobre el bebé podrá disminuir la posibilidad de una hipoacusia congénita. El cuidado de los oídos para evitar las otitis externas y de oído medio durante todos los períodos de la vida y la no exposición prolongada a ruidos intensos sin protección auditiva puede disminuir la posibilidad de una hipoacusia adquirida”, concluye.


Mendoza, la ruidosa

El viernes pasado se realizó un experimento de control sonoro en las intersecciones más importantes de la ciudad de Mendoza y los resultados fueron muy poco alentadores. Desde motos y autos (con escape libre) que no respetan la resolución ciudadana de no hacer ruido hasta publicidad por altoparlantes, fueron sólo algunos ejemplos de que las normativas no se cumplen y tampoco se hacen cumplir.Probablemente por acumulación de trabajo, los preventores no pueden resolver todos los casos de contaminación sonora, aunque lo cierto es que durante el trabajo de campo, llevado a cabo en horas pico (de 11 a 13), señalaron que en, por ejemplo, Patricias Mendocinas y Colón, el sonido ambiente llegó a los 85 decibeles, o sea, 15 decibles por encima de lo que la Organización Mundial de la Salud recomienda como dañino para el oído humano./ Orlando Tirapu


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Los mendocinos no cuidan su salud auditiva

El 70% de la población de la provincia ubica a la audición como el segundo sentido más importante detrás de la visión, pero consideran que la gente se preocupa poco o nada por su salud auditiva. Así lo reveló el último estudio sobre la audición de la población que además destaca que sólo el 14,5% afirmó que se somete a controles todos los años, mientras que un 60% dijo que nunca se revisó (el 35% de este grupo son jóvenes de 18 a 30 años).

“Este estudio reveló, asimismo, que el 26,8% de los encuestados con hijos nunca los llevó a un especialista para que se les realice evaluaciones auditivas”, comenta la fonoaudióloga Mónica Matti, responsable del Área de Calidad y Formación de GAES Centros Auditivos.
En este sentido, la profesional afirma que “el control auditivo debería ser obligatorio, por los menos cuando el niño ingresa a las diferentes etapas de la escolaridad”.

“Deberían, también, constar en la libreta escolar. El impacto de la pérdida auditiva sobre la adquisición y el desarrollo del lenguaje y las capacidades cognitivas dependen en gran medida de una efectiva detección temprana, es por ello que sugiero a los padres tener en cuenta los controles de audición de los niños en diferentes etapas de su desarrollo”, indicó Matti. La especialista advirtió que “una de las principales consecuencias de la pérdida de la audición es la incapacidad de la persona afectada para comunicarse con otros”.
“Por esta dificultad, muchos de los pacientes se aíslan y evitan salir de su casa, disminuyendo su actividad social y laboral. Además, la hipoacusia suele tener consecuencias sobre las capacidades psíquicas, neurológicas y físicas del paciente no equipado con audífonos, como el deterioro cognitivo, alteraciones de la conducta y de la memoria, entre otras”, indicó la fonoaudióloga. De esta manera, resulta vital la prevención: “Es la herramienta más eficaz para cuidar nuestra salud auditiva”, destacó.

“La vacunación en la infancia contra enfermedades infecciosas como la rubéola, el cuidado recibido durante el embarazo, evitar el uso inadecuado de medicamentos ototóxicos y la posibilidad de un parto traumático con consecuencias sobre el bebé podrá disminuir la posibilidad de una hipoacusia congénita. El cuidado de los oídos para evitar las otitis externas y de oído medio durante todos los períodos de la vida y la no exposición prolongada a ruidos intensos sin protección auditiva puede disminuir la posibilidad de una hipoacusia adquirida”, concluye.

Mendoza, la ruidosa
El viernes pasado se realizó un experimento de control sonoro en las intersecciones más importantes de la ciudad de Mendoza y los resultados fueron muy poco alentadores. Desde motos y autos (con escape libre) que no respetan la resolución ciudadana de no hacer ruido hasta publicidad por altoparlantes, fueron sólo algunos ejemplos de que las normativas no se cumplen y tampoco se hacen cumplir.Probablemente por acumulación de trabajo, los preventores no pueden resolver todos los casos de contaminación sonora, aunque lo cierto es que durante el trabajo de campo, llevado a cabo en horas pico (de 11 a 13), señalaron que en, por ejemplo, Patricias Mendocinas y Colón, el sonido ambiente llegó a los 85 decibeles, o sea, 15 decibles por encima de lo que la Organización Mundial de la Salud recomienda como dañino para el oído humano./ Orlando Tirapu

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