ciudadanodiario.com.ar
Los más jóvenes van por la paz ambiental
Cargando...
Por Redacción

Los más jóvenes van por la paz ambiental



A pesar del calor que agobia a la provincia, Mercedes Ordoñez le dio a El Ciudadano una entrevista. Con sus radiantes 21 años y acompañada por parte de su equipo, la estudiante de Ciencias Ambientales es clara al demostrar que tiene muchas ganas de cambiar el mundo.


A su corta edad y, luego de enterarse del proyecto mediante la facultad, Mercedes decidió sumar sus esfuerzos al programa ‘Red Argentina de Municipios por la Paz Ambiental’, y hoy se convirtió en referente de este proyecto y en esta nota nos explica de qué se trata.


“Cuando hablamos de Red Argentina de Municipios por la Paz Ambiental, hablamos de cultura de   paz ambiental porque generalmente queda excluido del discurso de paz la capacidad de los seres humanos de respetar el medioambiente y de vivir en armonía con la naturaleza. Incluir este componente es fundamental, no sólo porque los conflictos del presente y del futuro tienen su origen en disputas por recursos naturales agotados por la humanidad, sino porque la naturaleza misma y, la experiencia de vivir en una sana relación con la naturaleza puede ser una fuente de inspiración y conocimiento muy poderosa para formar seres humanos responsables y participativos de una sociedad más pacífica e incluyente”, comentó Mercedes.


“El programa surge con la finalidad de rescatar varios conceptos internacionales como, por ejemplo, la cultura por la paz ambiental y el concepto internacional de ciudades educadoras, en donde los municipios –por medio de sus políticas públicas– instruyen a los ciudadanos. Si un municipio construye una rampa para una persona con movilidad reducida, complementa toda la educación que se lleva de forma paralela sobre la inclusión”, detalló la joven y agregó: “Rescatamos esos dos conceptos y le agregamos el término ambiental, porque creemos que debemos ocuparnos de nuestro hábitat. Así fue como nació la idea de una ‘Red Argentina de Municipios por la Cultura de la Paz Ambiental’”, cerró la joven.


Lo que queremos lograr


“Pretendemos lograr que los municipios, a través de una mesa de prospectiva diseñen su futuro, mediante políticas públicas. Sabemos que los municipios quieren educar a sus ciudadanos en un ámbito de cultura de paz y sabemos que con lo que construyan hoy lograrán educar a los ciudadanos del futuro”, sintetizó Mercedes entusiasmada y se explayó diciendo: “Pretendemos llegar a una sociedad basada en valores, comportamientos y actitudes que se fundamenten en el respeto a la vida”.


Primera política pública: RAMPA


“Los juguetes agresivos o juguetes bélicos pueden contribuir a insensibilizar a los niños respecto a la violencia y pueden inhibir otro tipo de juegos menos violentos y más prosociales”, contó Mercedes.


Según algunos pedagogos, el   juguete bélico es vehículo para descargar la agresividad de los niños.   Pero el juguete como base importante del desarrollo del niño debe   cumplir dos funciones fundamentales: ser vehículo de expresión de   su emotividad, imaginación y estado de ánimo y ser instrumento de aprendizaje de un cierto tipo de comportamiento social.


“Por estas razones esta primera política pública, va dirigida a los más pequeños y tiene como objetivo eliminar de los juegos habituales, las gomeras, las armas de aire comprimido y los juguetes bélicos. Creemos que educando e inculcando otros valores en los más pequeños, lograremos sentar bases e ideales fuertes en los adolescentes del mañana”, dijo la joven.


“Las armas de aire comprimido, muchas veces pueden caer en manos de chicos que, por falta de educación, destruyen alumbrado público, lugares de esparcimiento, el hábitat de animales y a los mismos animales”, contó angustiada.


Según la joven, con estas ideas revolucionarias se pretende planificar en futuras generaciones el concepto de respeto a la vida humana, ambiental y animal.


“Hoy creo que todos podemos aprender de este proyecto porque tiene visión de futuro a largo plazo y creo que estas son las verdades a las que debemos prestarle atención. Además debemos informar y educar en todos los niveles de la sociedad, pero desde la Red Argentina de Municipios por la Paz Ambiental elegimos comenzar por los más chicos, porque creemos que no es sólo una frase hecha, sino una verdad”, aseguró Mercedes.


Cultura de paz ambiental


“Muchas veces pensamos que este concepto sólo hace hincapié en las relaciones interpersonales, pero nosotros muy pocas veces tomamos en cuenta como es nuestra actitud hacia aquellos seres que no pertenecen a la especie humana. Por lo tanto, qué pasa cuando los conflictos humanos se extrapolan al medio ambiente, como la depredación, el avance de la tecnología frente a recursos naturales, etc. Todo ello logra que nazca el concepto de cultura de paz ambiental, en generar relaciones más empáticas”, concluyó la estudiante.


Por Virgina Rizzi – Diario El Ciudadano online


comentarios

Compartir en facebook
Compartir en twitter

Los más jóvenes van por la paz ambiental

A pesar del calor que agobia a la provincia, Mercedes Ordoñez le dio a El Ciudadano una entrevista. Con sus radiantes 21 años y acompañada por parte de su equipo, la estudiante de Ciencias Ambientales es clara al demostrar que tiene muchas ganas de cambiar el mundo.

A su corta edad y, luego de enterarse del proyecto mediante la facultad, Mercedes decidió sumar sus esfuerzos al programa ‘Red Argentina de Municipios por la Paz Ambiental’, y hoy se convirtió en referente de este proyecto y en esta nota nos explica de qué se trata.

“Cuando hablamos de Red Argentina de Municipios por la Paz Ambiental, hablamos de cultura de   paz ambiental porque generalmente queda excluido del discurso de paz la capacidad de los seres humanos de respetar el medioambiente y de vivir en armonía con la naturaleza. Incluir este componente es fundamental, no sólo porque los conflictos del presente y del futuro tienen su origen en disputas por recursos naturales agotados por la humanidad, sino porque la naturaleza misma y, la experiencia de vivir en una sana relación con la naturaleza puede ser una fuente de inspiración y conocimiento muy poderosa para formar seres humanos responsables y participativos de una sociedad más pacífica e incluyente”, comentó Mercedes.

“El programa surge con la finalidad de rescatar varios conceptos internacionales como, por ejemplo, la cultura por la paz ambiental y el concepto internacional de ciudades educadoras, en donde los municipios –por medio de sus políticas públicas– instruyen a los ciudadanos. Si un municipio construye una rampa para una persona con movilidad reducida, complementa toda la educación que se lleva de forma paralela sobre la inclusión”, detalló la joven y agregó: “Rescatamos esos dos conceptos y le agregamos el término ambiental, porque creemos que debemos ocuparnos de nuestro hábitat. Así fue como nació la idea de una ‘Red Argentina de Municipios por la Cultura de la Paz Ambiental’”, cerró la joven.

Lo que queremos lograr

“Pretendemos lograr que los municipios, a través de una mesa de prospectiva diseñen su futuro, mediante políticas públicas. Sabemos que los municipios quieren educar a sus ciudadanos en un ámbito de cultura de paz y sabemos que con lo que construyan hoy lograrán educar a los ciudadanos del futuro”, sintetizó Mercedes entusiasmada y se explayó diciendo: “Pretendemos llegar a una sociedad basada en valores, comportamientos y actitudes que se fundamenten en el respeto a la vida”.

Primera política pública: RAMPA

“Los juguetes agresivos o juguetes bélicos pueden contribuir a insensibilizar a los niños respecto a la violencia y pueden inhibir otro tipo de juegos menos violentos y más prosociales”, contó Mercedes.

Según algunos pedagogos, el   juguete bélico es vehículo para descargar la agresividad de los niños.   Pero el juguete como base importante del desarrollo del niño debe   cumplir dos funciones fundamentales: ser vehículo de expresión de   su emotividad, imaginación y estado de ánimo y ser instrumento de aprendizaje de un cierto tipo de comportamiento social.

“Por estas razones esta primera política pública, va dirigida a los más pequeños y tiene como objetivo eliminar de los juegos habituales, las gomeras, las armas de aire comprimido y los juguetes bélicos. Creemos que educando e inculcando otros valores en los más pequeños, lograremos sentar bases e ideales fuertes en los adolescentes del mañana”, dijo la joven.

“Las armas de aire comprimido, muchas veces pueden caer en manos de chicos que, por falta de educación, destruyen alumbrado público, lugares de esparcimiento, el hábitat de animales y a los mismos animales”, contó angustiada.

Según la joven, con estas ideas revolucionarias se pretende planificar en futuras generaciones el concepto de respeto a la vida humana, ambiental y animal.

“Hoy creo que todos podemos aprender de este proyecto porque tiene visión de futuro a largo plazo y creo que estas son las verdades a las que debemos prestarle atención. Además debemos informar y educar en todos los niveles de la sociedad, pero desde la Red Argentina de Municipios por la Paz Ambiental elegimos comenzar por los más chicos, porque creemos que no es sólo una frase hecha, sino una verdad”, aseguró Mercedes.

Cultura de paz ambiental

“Muchas veces pensamos que este concepto sólo hace hincapié en las relaciones interpersonales, pero nosotros muy pocas veces tomamos en cuenta como es nuestra actitud hacia aquellos seres que no pertenecen a la especie humana. Por lo tanto, qué pasa cuando los conflictos humanos se extrapolan al medio ambiente, como la depredación, el avance de la tecnología frente a recursos naturales, etc. Todo ello logra que nazca el concepto de cultura de paz ambiental, en generar relaciones más empáticas”, concluyó la estudiante.

Por Virgina Rizzi – Diario El Ciudadano online

comentarios

Login