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Los chorros cada vez roban más casas
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Por Redacción

Los chorros cada vez roban más casas



En los últimos doce meses, en 31 de cada 100 hogares de Mendoza se produjo un robo con utilización de violencia, reveló un estudio estadístico del Laboratorio de Investigaciones sobre Crimen, Instituciones y Políticas (LICIP).


En el marco de la investigación elaborada por el LICIP, se estima que a nivel país, 23 de cada 100 hogares fue víctima de, al menos, un delito en los últimos 12 meses.


“Esto implica una caída del Índice de Victimización de 0.3 puntos porcentuales respecto de la medición de agosto de 2014″, indica el texto del estudio. Esta modalidad delictiva tiene una participación relativa de 55% sobre el total de los delitos sufridos por los hogares”.


El reciente caso de una pareja de jubilados de Isidro Casanova, asaltada y golpeada en su casa, se suma a preocupantes estadísticas sobre episodios delictivos con violencia en los grandes centros urbanos.


El pasado miércoles, Raúl Funes le abrió la puerta de su casa a tres operarios de una empresa de televisión por cable.


Nunca imaginó el terror que sufriría junto a su esposa. Es que no se trataba de trabajadores, sino de integrantes de una banda delictiva, que les pegaron y robaron sus ahorros.


El caso forma parte de un panorama difícil en todo el país, donde Mendoza no está ajena, ya que en esta provincia hay más familias que pasaron por esta desagradable situación de robos con violencia.


El caso anteriormente mencionado resulta paradigmático de la violencia ejercida por malvivientes dentro de los hogares, tal como queda expresado en la encuesta efectuada por el LICIP.


“Entraron los tres con armas y yo les abrí la puerta porque dijeron que eran los de la empresa de cable que habían estado en la cuadra el día anterior. Amordazaron a mi mujer, la golpearon, la llevaron a una pieza, y a mi me pegaron una trompada y revisaron toda la casa”, contó la víctima, de 74 años, que tras el hecho perdió unos $50.000, dinero que había ahorrado para realizar un viaje con su esposa.


Los expertos del LICIP explicaron que “el objetivo del Índice de Victimización es cuantificar la tasa de victimización en la Argentina, que se define por el porcentaje de hogares, cuyos miembros convivientes sufrieron al menos un delito en los últimos 12 meses, sean estos eventos denunciados o no a una autoridad competente”.


Las encuestas de victimización también se llevan adelante en tres regiones del país, como la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires y en el interior, compuesto por Cuyo, Noroeste, Noreste, Pampeano y Patagonia.


“El relevamiento realizado en agosto de 2015 ubica al Gran Buenos Aires (34,2%) y a la Ciudad de Buenos Aires (32,9%) por debajo del promedio nacional (36%), mientras que en el interior del país se ubica con un valor igual a 38,5%”, sostiene el trabajo.


Consejos para cuidar el hogar


Los expertos consultados por El Ciudadano aseguran que es necesario tener ciertas rutinas de seguridad y seguirlas a diario para evitar sustos.


1 – Cerrar la puerta con llave cuando salgas de casa, aunque solamente sea un momento. También las que dan a patios o sótanos. Procurar que las puertas tengan al menos dos puntos de cierre. Llevará más tiempo abrirla y el ladrón puede desistir. Revisar que no exista hueco entre la puerta y el suelo. Para evitar que la apalanquen. Refuerza la parte de las bisagras de tu puerta con pivotes de acero y ángulos metálicos. Asegurar las ventanas de los sótanos con rejas. Las ventanas que dan a patios son zonas especialmente desprotegidas por estar ocultas a la vista. Ciérrelas bien al salir.


2 – No esconder nunca la llave en las proximidades de la casa o en lugares como buzón o macetas. Es donde primero mira un ladrón.


3 – Si hay alarma, usarla.


4 – Evitar que ladrones nos vigilen para descubrir los hábitos. También se puede variar la ruta y horas de vuelta a casa desde el trabajo. Revisar regularmente que nadie lo sigue y siempre fijarse si hay autos o personas desconocidas en la vecindad de su casa durante varios días consecutivos.


5 – Dar acceso al sistema de seguridad al menor número posible de personas autorizadas.


6 – Revisar y actualizar las cerraduras de puertas y ventanas periódicamente. Las cerraduras pueden convertirse en un punto débil de la seguridad de una vivienda o negocio. Con el uso excesivo se desgastan y los ladrones lo saben. Resulta esencial revisarlas periódicamente para que su estado sea el óptimo.


7 – Evitar comentar planes de vacaciones en redes sociales. Comentar una ausencia prolongada del domicilio por estos medios puede suponer un aliciente más para los ladrones. Asegúrese de que tus hijos tampoco informan de la ausencia ni aporten datos personales.


8 – Instalar algún tipo de medida disuasoria como puerta blindada, alarmas… que inhiba a los ladrones de actuar.


9 – Nunca dejar objetos o documentos de elevado valor en la vivienda. No deje a la vista ni guarde en casa grandes cantidades de dinero, objetos –llaves, talonarios, claves de tarjetas o códigos de acceso a banca online– o documentos de valor. Si lo hace, guárdelos en un lugar seguro. Es muy recomendable contar con un cajón ‘secreto’ de seguridad o una caja fuerte. Elabore un inventario con los números de serie de aparatos electrónicos, marca y modelo y fotografíelos.


10 – Transmitir apariencia de que la vivienda está habitada en periodos largos de ausencia. En este sentido, se puede programar el apagado y encendido de luces y otros aparatos, pedir a alguien de confianza que recoja el correo, etcétera. Que la vivienda parezca habitada es el mejor método disuasorio. No desconectar totalmente la electricidad. Un timbre desconectado es signo de ausencia. No cierre del todo las persianas. La tecnología lo pone más fácil: los temporizadores automáticos que encienden y apagan las luces o la radio ayudan a aparentar que la casa está habitada. Pedir a un vecino que recoja su correo y, si vive fuera del casco urbano, refuerce la vigilancia, ilumine la entrada, los jardines y los patios delanteros o traseros. Un perro es una buena medida de disuasión.


11 – No abrir la puerta o el portal del edificio a desconocidos.


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Los chorros cada vez roban más casas

En los últimos doce meses, en 31 de cada 100 hogares de Mendoza se produjo un robo con utilización de violencia, reveló un estudio estadístico del Laboratorio de Investigaciones sobre Crimen, Instituciones y Políticas (LICIP).

En el marco de la investigación elaborada por el LICIP, se estima que a nivel país, 23 de cada 100 hogares fue víctima de, al menos, un delito en los últimos 12 meses.

“Esto implica una caída del Índice de Victimización de 0.3 puntos porcentuales respecto de la medición de agosto de 2014″, indica el texto del estudio. Esta modalidad delictiva tiene una participación relativa de 55% sobre el total de los delitos sufridos por los hogares”.

El reciente caso de una pareja de jubilados de Isidro Casanova, asaltada y golpeada en su casa, se suma a preocupantes estadísticas sobre episodios delictivos con violencia en los grandes centros urbanos.

El pasado miércoles, Raúl Funes le abrió la puerta de su casa a tres operarios de una empresa de televisión por cable.

Nunca imaginó el terror que sufriría junto a su esposa. Es que no se trataba de trabajadores, sino de integrantes de una banda delictiva, que les pegaron y robaron sus ahorros.

El caso forma parte de un panorama difícil en todo el país, donde Mendoza no está ajena, ya que en esta provincia hay más familias que pasaron por esta desagradable situación de robos con violencia.

El caso anteriormente mencionado resulta paradigmático de la violencia ejercida por malvivientes dentro de los hogares, tal como queda expresado en la encuesta efectuada por el LICIP.

“Entraron los tres con armas y yo les abrí la puerta porque dijeron que eran los de la empresa de cable que habían estado en la cuadra el día anterior. Amordazaron a mi mujer, la golpearon, la llevaron a una pieza, y a mi me pegaron una trompada y revisaron toda la casa”, contó la víctima, de 74 años, que tras el hecho perdió unos $50.000, dinero que había ahorrado para realizar un viaje con su esposa.

Los expertos del LICIP explicaron que “el objetivo del Índice de Victimización es cuantificar la tasa de victimización en la Argentina, que se define por el porcentaje de hogares, cuyos miembros convivientes sufrieron al menos un delito en los últimos 12 meses, sean estos eventos denunciados o no a una autoridad competente”.

Las encuestas de victimización también se llevan adelante en tres regiones del país, como la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires y en el interior, compuesto por Cuyo, Noroeste, Noreste, Pampeano y Patagonia.

“El relevamiento realizado en agosto de 2015 ubica al Gran Buenos Aires (34,2%) y a la Ciudad de Buenos Aires (32,9%) por debajo del promedio nacional (36%), mientras que en el interior del país se ubica con un valor igual a 38,5%”, sostiene el trabajo.

Consejos para cuidar el hogar

Los expertos consultados por El Ciudadano aseguran que es necesario tener ciertas rutinas de seguridad y seguirlas a diario para evitar sustos.

1 – Cerrar la puerta con llave cuando salgas de casa, aunque solamente sea un momento. También las que dan a patios o sótanos. Procurar que las puertas tengan al menos dos puntos de cierre. Llevará más tiempo abrirla y el ladrón puede desistir. Revisar que no exista hueco entre la puerta y el suelo. Para evitar que la apalanquen. Refuerza la parte de las bisagras de tu puerta con pivotes de acero y ángulos metálicos. Asegurar las ventanas de los sótanos con rejas. Las ventanas que dan a patios son zonas especialmente desprotegidas por estar ocultas a la vista. Ciérrelas bien al salir.

2 – No esconder nunca la llave en las proximidades de la casa o en lugares como buzón o macetas. Es donde primero mira un ladrón.

3 – Si hay alarma, usarla.

4 – Evitar que ladrones nos vigilen para descubrir los hábitos. También se puede variar la ruta y horas de vuelta a casa desde el trabajo. Revisar regularmente que nadie lo sigue y siempre fijarse si hay autos o personas desconocidas en la vecindad de su casa durante varios días consecutivos.

5 – Dar acceso al sistema de seguridad al menor número posible de personas autorizadas.

6 – Revisar y actualizar las cerraduras de puertas y ventanas periódicamente. Las cerraduras pueden convertirse en un punto débil de la seguridad de una vivienda o negocio. Con el uso excesivo se desgastan y los ladrones lo saben. Resulta esencial revisarlas periódicamente para que su estado sea el óptimo.

7 – Evitar comentar planes de vacaciones en redes sociales. Comentar una ausencia prolongada del domicilio por estos medios puede suponer un aliciente más para los ladrones. Asegúrese de que tus hijos tampoco informan de la ausencia ni aporten datos personales.

8 – Instalar algún tipo de medida disuasoria como puerta blindada, alarmas… que inhiba a los ladrones de actuar.

9 – Nunca dejar objetos o documentos de elevado valor en la vivienda. No deje a la vista ni guarde en casa grandes cantidades de dinero, objetos –llaves, talonarios, claves de tarjetas o códigos de acceso a banca online– o documentos de valor. Si lo hace, guárdelos en un lugar seguro. Es muy recomendable contar con un cajón ‘secreto’ de seguridad o una caja fuerte. Elabore un inventario con los números de serie de aparatos electrónicos, marca y modelo y fotografíelos.

10 – Transmitir apariencia de que la vivienda está habitada en periodos largos de ausencia. En este sentido, se puede programar el apagado y encendido de luces y otros aparatos, pedir a alguien de confianza que recoja el correo, etcétera. Que la vivienda parezca habitada es el mejor método disuasorio. No desconectar totalmente la electricidad. Un timbre desconectado es signo de ausencia. No cierre del todo las persianas. La tecnología lo pone más fácil: los temporizadores automáticos que encienden y apagan las luces o la radio ayudan a aparentar que la casa está habitada. Pedir a un vecino que recoja su correo y, si vive fuera del casco urbano, refuerce la vigilancia, ilumine la entrada, los jardines y los patios delanteros o traseros. Un perro es una buena medida de disuasión.

11 – No abrir la puerta o el portal del edificio a desconocidos.

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