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“Llegar a la gente es mi don”
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Por Redacción

“Llegar a la gente es mi don”



Patricia Vilasetrú llegó a Mendoza hace más de cuatro años y desde ese momento trabaja con grupos de madres y padres promocionando los beneficios de “dar la teta”.

Antes de poner un pie en Mendoza, Patricia desarrolló actividades similares en distintos lugares de la República Argentina. “Nací en Buenos Aires pero siempre viví en el interior del país, soy ciudadana del mundo, he vivido por todos lados”, se presenta la mujer, y agrega: “Fui mamá en la época militar y la padecí, y yo no quería que mis hijas se críen ahí, quería otra calidad de infancia. Ahí empecé a trasladarme y después escribí el libro Lactancia materna, una mirada a la vida, que se publicó en 2005 y con el cual he recorrido casi todo el país. Además tengo otro libro listo para ser publicado sobre la prevención de accidentes en la infancia y la adolescencia”.

Patricia, durante más de 20 años y sin apoyo de nadie, ha llevado la bandera de la lactancia materna a cuanto lugar ha podido. “Siempre estuve relacionada con el mundo de la medicina; después que me divorcié me fui a vivir a Mar del Plata, donde fui voluntaria del Hospital Materno Infantil y del Regional de Adultos. Soy autodidacta, no tengo profesión. Hice cursos de lactancia, fui coterapeuta y empecé a dar talleres. Trabajé muy bien en el conurbano porque yo veía que las mujeres no tenían acceso a la información, y yo se las daba”, explica.

Patricia también trabajó en el Hospital Ana Goitía, aunque uno de los proyectos más importantes y completos se dio al ser parte del equipo del hospital municipal de de Esteban Echeverría, donde capacitaron a promotores, hicieron seguimiento de casos clínicos y contaban con el ‘fonoteta’ –una línea para que las mamás accedieran a información–, entre muchas otras acciones que fueron presentadas en un simposio. Esa experiencia les permitió descubrir que los grupos de apoyo deben constituirse en lugares neutros y no en el seno de instituciones.

la experiencia con unicef

“Cuando hacía talleres en el conurbano marplatense me metí en una zona que no entraban ni las ambulancias. Fui a pedir folletería a UNICEF para darles a las mamás y cuando vieron lo que hacía, no sólo me dijeron que tenía la camiseta de UNICEF puesta, sino que también me dieron material impreso y audiovisual para trabajar en los grupos”, cuenta la mujer que al día de hoy sigue trabajando con el apoyo de la ONG internacional.

Además, en esos años, Patricia llevaba el tema de la lactancia a distintas emisoras de radio, desde donde también trabajaba. El programa se llamaba De madres e hijos, en el que no sólo brindaba información sobre lactancia, sino también sobre crianza, prevención de violencia y enfermedades. “A mí lo que me interesaba –y me sigue interesando– es que la información no llega a la población, llega hasta el médico o las enfermeras y no más. Cuesta mucho que llegue a la gente y eso es lo que yo hago desde el terreno. Es mi don, llegar a la gente”.


El trabajo en Mendoza

Patricia llegó a nuestra provincia por un tema familiar, pero después de algunos meses ya se encontraba haciendo contactos para crear un grupo de lactancia. Primero fue en el garaje de la casa de su hermana. “Después alquilé una casa para vivir y para transformarla en un centro de la mujer. Ahí es donde nos reunimos, en el barrio San Ignacio de Godoy Cruz, por ahora…”

Hace una pausa, se le nublan los ojos y me cuenta que de no acceder a un trabajo no va a poder seguir adelante con esta linda obra en nuestra provincia. Patricia tenía hasta ahora una renta familiar que le permitió siempre vivir con lo justo y el resto ponerlo al servicio de su gran pasión: llegar a más gente con toda la información, costear folletería, traslados, y hasta la merienda para las mamás de los grupos que la visitan o que ella visita, incluso en sitios alejados de la ciudad.


Grupos de apoyo

AmamantArg (Amamantar + Argentina) es la red de apoyo al amamantamiento y la crianza, con sede en Mendoza, en la que Patricia y otras voluntarias desarrollan su trabajo.

“El tema de lactancia es muy amplio; no es ver el árbol, sino el bosque. No hay que quedarse sólo con la parte técnica de cómo es la teta y cómo se amamanta, sino ver el ser en su totalidad. Ése el secreto del éxito que tuve, se me desbordó”, comenta, apasionada.

“Pensamos en hacer una asociación civil para poder gestionar fondos para sostener el trabajo y ahí se capacitaron cuatro coordinadoras con programas de la Nación y además tenemos capacitación continua. Yo, después de veinte años de militar el tema, sigo aprendiendo porque llueven estudios científicos de distintos lugares del mundo sobre la importancia de la lactancia”, sostiene.

Además, indica que hay “un grupo de apoyo en Carrodilla (Luján de Cuyo), dos en Guaymallén –uno en el barrio Lihué y otro en San José–, otro en Maipú y mi grupo en Godoy Cruz, que es el más grande porque estoy recibiendo mujeres de Junín, Lavalle, San Rafael y el Valle de Uco. Mi idea es que sean los próximos grupos en abrirse”.

Además, Patricia ofrece charlas, capacitaciones e información en espacios como la comunidad huarpe en Lavalle, el Régimen Abierto de Mujeres, escuelas secundarias y en cuanto lugar se lo piden.


Pasión por servir

Con esta activa voluntaria hablamos de mitos, costos, campañas y cientos de historias que no sólo dan cuenta de la importancia de la lactancia para una comunidad, sino también del nulo costo que significa para una mamá dar la teta y garantizarle a su hijo no sólo un buen desarrollo, sino también un crecimiento saludable.

“Tengo tanta experiencia en el terreno y en hospitales, que conozco las consecuencias y veo los resultados. Sé lo que a mí me gustaría para los niños del país: que sean bien nutridos y tengan un nivel intelectual y de comprensión normal y no bajo por falta de alimentación o de estímulo. Un niño al que se le respeten los derechos –cosa que no pasa–, un niño que sea criado por una mamá que no tenga que darle una leche artificial por falta de información, una mamá que pueda amamantar a su bebé en su trabajo, etcétera, etcétera”, explica.

“La lactancia es un mundo por donde se la mire: política, económica, ambientalmente y de salud. Por eso me enamoré del tema”, concluye Patricia convencida.


Solidaridad en marcha


Los amigos que Patricia ha cosechado en Mendoza, muchos de ellos con quienes ha compartido acciones solidarias, han creado recientemente un grupo para ayudarla a conseguir un trabajo dentro de la provincia para que no tenga que irse dejando acéfala una organización que tan bien le hace a la comunidad.

Para quienes deseen contactarse o colaborar, pueden hacerlo a los siguientes perfiles:

Facebook/Amamantarg red de apoyo.

Facebook/amamantarg.

Factbook/Lactancia materna Mendoza.

Correo electrónico: amamantarg@gmail.com.

patricia vilasetrú baró/ 156975452.


/ Rebeca Rodriguez


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“Llegar a la gente es mi don”

Patricia Vilasetrú llegó a Mendoza hace más de cuatro años y desde ese momento trabaja con grupos de madres y padres promocionando los beneficios de “dar la teta”.
Antes de poner un pie en Mendoza, Patricia desarrolló actividades similares en distintos lugares de la República Argentina. “Nací en Buenos Aires pero siempre viví en el interior del país, soy ciudadana del mundo, he vivido por todos lados”, se presenta la mujer, y agrega: “Fui mamá en la época militar y la padecí, y yo no quería que mis hijas se críen ahí, quería otra calidad de infancia. Ahí empecé a trasladarme y después escribí el libro Lactancia materna, una mirada a la vida, que se publicó en 2005 y con el cual he recorrido casi todo el país. Además tengo otro libro listo para ser publicado sobre la prevención de accidentes en la infancia y la adolescencia”.
Patricia, durante más de 20 años y sin apoyo de nadie, ha llevado la bandera de la lactancia materna a cuanto lugar ha podido. “Siempre estuve relacionada con el mundo de la medicina; después que me divorcié me fui a vivir a Mar del Plata, donde fui voluntaria del Hospital Materno Infantil y del Regional de Adultos. Soy autodidacta, no tengo profesión. Hice cursos de lactancia, fui coterapeuta y empecé a dar talleres. Trabajé muy bien en el conurbano porque yo veía que las mujeres no tenían acceso a la información, y yo se las daba”, explica.
Patricia también trabajó en el Hospital Ana Goitía, aunque uno de los proyectos más importantes y completos se dio al ser parte del equipo del hospital municipal de de Esteban Echeverría, donde capacitaron a promotores, hicieron seguimiento de casos clínicos y contaban con el ‘fonoteta’ –una línea para que las mamás accedieran a información–, entre muchas otras acciones que fueron presentadas en un simposio. Esa experiencia les permitió descubrir que los grupos de apoyo deben constituirse en lugares neutros y no en el seno de instituciones.
la experiencia con unicef
“Cuando hacía talleres en el conurbano marplatense me metí en una zona que no entraban ni las ambulancias. Fui a pedir folletería a UNICEF para darles a las mamás y cuando vieron lo que hacía, no sólo me dijeron que tenía la camiseta de UNICEF puesta, sino que también me dieron material impreso y audiovisual para trabajar en los grupos”, cuenta la mujer que al día de hoy sigue trabajando con el apoyo de la ONG internacional.
Además, en esos años, Patricia llevaba el tema de la lactancia a distintas emisoras de radio, desde donde también trabajaba. El programa se llamaba De madres e hijos, en el que no sólo brindaba información sobre lactancia, sino también sobre crianza, prevención de violencia y enfermedades. “A mí lo que me interesaba –y me sigue interesando– es que la información no llega a la población, llega hasta el médico o las enfermeras y no más. Cuesta mucho que llegue a la gente y eso es lo que yo hago desde el terreno. Es mi don, llegar a la gente”.

El trabajo en Mendoza
Patricia llegó a nuestra provincia por un tema familiar, pero después de algunos meses ya se encontraba haciendo contactos para crear un grupo de lactancia. Primero fue en el garaje de la casa de su hermana. “Después alquilé una casa para vivir y para transformarla en un centro de la mujer. Ahí es donde nos reunimos, en el barrio San Ignacio de Godoy Cruz, por ahora…”
Hace una pausa, se le nublan los ojos y me cuenta que de no acceder a un trabajo no va a poder seguir adelante con esta linda obra en nuestra provincia. Patricia tenía hasta ahora una renta familiar que le permitió siempre vivir con lo justo y el resto ponerlo al servicio de su gran pasión: llegar a más gente con toda la información, costear folletería, traslados, y hasta la merienda para las mamás de los grupos que la visitan o que ella visita, incluso en sitios alejados de la ciudad.

Grupos de apoyo
AmamantArg (Amamantar + Argentina) es la red de apoyo al amamantamiento y la crianza, con sede en Mendoza, en la que Patricia y otras voluntarias desarrollan su trabajo.
“El tema de lactancia es muy amplio; no es ver el árbol, sino el bosque. No hay que quedarse sólo con la parte técnica de cómo es la teta y cómo se amamanta, sino ver el ser en su totalidad. Ése el secreto del éxito que tuve, se me desbordó”, comenta, apasionada.
“Pensamos en hacer una asociación civil para poder gestionar fondos para sostener el trabajo y ahí se capacitaron cuatro coordinadoras con programas de la Nación y además tenemos capacitación continua. Yo, después de veinte años de militar el tema, sigo aprendiendo porque llueven estudios científicos de distintos lugares del mundo sobre la importancia de la lactancia”, sostiene.
Además, indica que hay “un grupo de apoyo en Carrodilla (Luján de Cuyo), dos en Guaymallén –uno en el barrio Lihué y otro en San José–, otro en Maipú y mi grupo en Godoy Cruz, que es el más grande porque estoy recibiendo mujeres de Junín, Lavalle, San Rafael y el Valle de Uco. Mi idea es que sean los próximos grupos en abrirse”.
Además, Patricia ofrece charlas, capacitaciones e información en espacios como la comunidad huarpe en Lavalle, el Régimen Abierto de Mujeres, escuelas secundarias y en cuanto lugar se lo piden.

Pasión por servir
Con esta activa voluntaria hablamos de mitos, costos, campañas y cientos de historias que no sólo dan cuenta de la importancia de la lactancia para una comunidad, sino también del nulo costo que significa para una mamá dar la teta y garantizarle a su hijo no sólo un buen desarrollo, sino también un crecimiento saludable.
“Tengo tanta experiencia en el terreno y en hospitales, que conozco las consecuencias y veo los resultados. Sé lo que a mí me gustaría para los niños del país: que sean bien nutridos y tengan un nivel intelectual y de comprensión normal y no bajo por falta de alimentación o de estímulo. Un niño al que se le respeten los derechos –cosa que no pasa–, un niño que sea criado por una mamá que no tenga que darle una leche artificial por falta de información, una mamá que pueda amamantar a su bebé en su trabajo, etcétera, etcétera”, explica.
“La lactancia es un mundo por donde se la mire: política, económica, ambientalmente y de salud. Por eso me enamoré del tema”, concluye Patricia convencida.

Solidaridad en marcha

Los amigos que Patricia ha cosechado en Mendoza, muchos de ellos con quienes ha compartido acciones solidarias, han creado recientemente un grupo para ayudarla a conseguir un trabajo dentro de la provincia para que no tenga que irse dejando acéfala una organización que tan bien le hace a la comunidad.
Para quienes deseen contactarse o colaborar, pueden hacerlo a los siguientes perfiles:
Facebook/Amamantarg red de apoyo.
Facebook/amamantarg.
Factbook/Lactancia materna Mendoza.
Correo electrónico: amamantarg@gmail.com.
patricia vilasetrú baró/ 156975452.

/ Rebeca Rodriguez

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