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Linfoma: importancia de tomar conciencia
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Por Redacción

Linfoma: importancia de tomar conciencia



El linfoma es la quinta causa de muerte por cáncer en el planeta, después de los tumores de pulmón, mama, colon y melanoma. Se presenta en cualquier etapa de la vida y según últimos datos estadísticos, en 2012 se produjeron alrededor de 386.000 nuevos casos en el mundo y 199.630 personas fallecieron por su causa. La frecuencia de este tipo de enfermedades es mayor en países desarrollados pero, en general, hubo un incremento considerable en las últimas décadas; excepto en los casos de menores de 15 años, donde la incidencia permanece constante durante el mismo periodo de tiempo.


En Argentina y en ese mismo año, hubo 3.648 casos. El 56 % de ellos fue en varones y el 44 % en mujeres. Si se tiene en cuenta a ambos sexos, la mortalidad para ese lapso es de 1.662 personas.  Respecto a Mendoza, se puede acceder a una información pormenorizada gracias al Registro Provincial de Tumores del Ministerio de Salud.  Durante el 2013, se  registraron en la provincia 4.800 casos de cáncer;  se le atribuyen a linfomas el 4.4 % en varones y el 3.3 % en mujeres. El 56 % de los nuevos diagnósticos corresponden a Linfomas de Hodgkin y el 44 % a Linfomas No Hodgkin.


Para comprender de qué se habla y por qué hay distinciones, hay que saber que los linfomas son tumores malignos que se originan en los linfocitos. Éstos son células que se forman en la médula ósea y luego se distribuyen en todo el organismo. El sistema linfático es una amplia red de vasos y tubos finos que conectan los órganos llamados ganglios linfáticos; este sistema, a su vez, es parte del sistema inmunológico. Los ganglios se distribuyen por todo el cuerpo: axilas, ingles, cuello, tórax y abdomen, aunque también hay tejido linfático en otros órganos como las amígdalas, el tubo digestivo, el bazo, el timo y la médula ósea.


El sistema linfático transporta un líquido blanquecino que contiene linfocitos y se llama linfa. Los linfocitos son un tipo de glóbulos blancos de la sangre de gran importancia en el control de las infecciones y agresiones externas. Cuando ellos se multiplican de modo anómalo o no mueren cuando se les ordena, se reúnen en los ganglios linfáticos y forman tumores llamados linfomas.


Aunque la causa primaria se desconoce, ciertos estudios relacionan los linfomas con factores ambientales y ciertos productos tóxicos. No obstante, no hay demostración cierta sobre esta relación directa. Se sabe que las personas con déficit inmunitario, tanto congénito como adquirido (VIH, trasplantados, entre otros), tienen mayor riesgo de ser diagnosticados. Sólo se conoce la causa de un tipo de linfoma, la leucemia, que la provoca un virus.


En lo que refiere a la distinción que se menciona, los linfomas se dividen en dos grandes categorías: Linfomas de Hodgkin, que son poco frecuentes; y el  Linfoma No Hodgkin, que es más común y presenta más de 30 subtipos diferentes que se clasifican en dos grupos según la velocidad con la que crezca el tumor. El primero es el “Indolente o de bajo grado”, en el que las células tumorales se dividen y multiplican en forma lenta por lo que el diagnóstico inicial se dificulta. Muchos pacientes pueden vivir muchos años con la enfermedad, aunque el tratamiento habitual no lo cura en estadios avanzados.  El segundo grupo es el “Agresivo o de alto grado”, en el que las células tumorales se dividen y multiplican con rapidez. En este caso, si quien lo padece no recibe tratamiento a tiempo, la enfermedad es mortal en un plazo de seis meses a dos años. No obstante, un tratamiento adecuado puede curar al paciente. Según los números otorgados por el Ministerio de Salud de la provincia, aquí es más alto el diagnóstico de la forma menos común.


Como tratar el linfoma a tiempo es de vital importancia para salvar la vida, hay que saber cuáles son sus signos y síntomas:


Hinchazón indolora en los ganglios linfáticos de la parte superior del cuerpo: cuello,  zona de la clavícula, axilas o ingle; fiebre, en especial por la noche; sudores, escalofríos o cambios de temperatura; pérdida de peso y apetito; fatiga y cansancio inusuales; tos persistente; disnea (falta de aire); picazón persistente en todo el cuerpo sin causa aparente o sarpullido; inflamación en las amígdalas y dolor de cabeza.


Los signos y síntomas del linfoma pueden parecerse a los de algunas otras enfermedades menos serias como gripe o fatiga, por lo que el diagnóstico temprano puede convertirse en un desafío. Es por esto que es primordial conocer la ubicación de los  ganglios y su importancia para reconocer los síntomas del linfoma; ya que si se detecta de manera precoz brinda la oportunidad de un tratamiento temprano y por ende, la posibilidad de mayor sobrevida para el  paciente. Es probable que la mayoría de las personas con los anteriores síntomas no tengan linfoma, sin embargo, es importante que quien tenga alguno de ellos, de manera persistente, consulte a su médico para descartarlo mediante una biopsia. Muchas personas ni siquiera conocen esta enfermedad y en ellos el riesgo a no detectarla a tiempo es alto, hay que tomar conciencia porque como en todo cáncer, el tiempo es vida.


Ambos tipos de linfomas pueden curarse en un gran número de pacientes, ello depende, entre otros factores, del estado de salud de quien lo presenta, el tipo de linfoma, el estadío de desarrollo que  tiene al ser descubierto y los sitios que afecta. Según la variedad del linfoma, los tratamientos consisten en quimioterapia, radioterapia, anticuerpos monoclonales o trasplante de células progenitoras (médula ósea).


Como se expuso, la causa de este grupo de enfermedades no es conocida pero existen medidas que podrían colaborar a prevenirlo como limitar la exposición al sol, evitar el contacto prolongado con radiación, insecticidas y herbicidas; mantener el sistema inmunológico saludable y reportar al médico, en la brevedad, frente al aumento del tamaño de ganglios o problemas digestivos, ya que algunos tipos de úlceras de estómago pueden desencadenar la enfermedad. Para evitarla también es conveniente usar preservativo, hacer una dieta rica en frutas y verduras, evitar el consumo exagerado de grasas y realizar actividad física.


En caso de necesitar mayor información, Linfomas Argentina dispone de una página web útil tanto para personas que deseen conocer acerca de la enfermedad como para quienes la padecen y sus familias: http://www.linfomasargentina.org/home.php



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Linfoma: importancia de tomar conciencia

El linfoma es la quinta causa de muerte por cáncer en el planeta, después de los tumores de pulmón, mama, colon y melanoma. Se presenta en cualquier etapa de la vida y según últimos datos estadísticos, en 2012 se produjeron alrededor de 386.000 nuevos casos en el mundo y 199.630 personas fallecieron por su causa. La frecuencia de este tipo de enfermedades es mayor en países desarrollados pero, en general, hubo un incremento considerable en las últimas décadas; excepto en los casos de menores de 15 años, donde la incidencia permanece constante durante el mismo periodo de tiempo.

En Argentina y en ese mismo año, hubo 3.648 casos. El 56 % de ellos fue en varones y el 44 % en mujeres. Si se tiene en cuenta a ambos sexos, la mortalidad para ese lapso es de 1.662 personas.  Respecto a Mendoza, se puede acceder a una información pormenorizada gracias al Registro Provincial de Tumores del Ministerio de Salud.  Durante el 2013, se  registraron en la provincia 4.800 casos de cáncer;  se le atribuyen a linfomas el 4.4 % en varones y el 3.3 % en mujeres. El 56 % de los nuevos diagnósticos corresponden a Linfomas de Hodgkin y el 44 % a Linfomas No Hodgkin.

Para comprender de qué se habla y por qué hay distinciones, hay que saber que los linfomas son tumores malignos que se originan en los linfocitos. Éstos son células que se forman en la médula ósea y luego se distribuyen en todo el organismo. El sistema linfático es una amplia red de vasos y tubos finos que conectan los órganos llamados ganglios linfáticos; este sistema, a su vez, es parte del sistema inmunológico. Los ganglios se distribuyen por todo el cuerpo: axilas, ingles, cuello, tórax y abdomen, aunque también hay tejido linfático en otros órganos como las amígdalas, el tubo digestivo, el bazo, el timo y la médula ósea.

El sistema linfático transporta un líquido blanquecino que contiene linfocitos y se llama linfa. Los linfocitos son un tipo de glóbulos blancos de la sangre de gran importancia en el control de las infecciones y agresiones externas. Cuando ellos se multiplican de modo anómalo o no mueren cuando se les ordena, se reúnen en los ganglios linfáticos y forman tumores llamados linfomas.

Aunque la causa primaria se desconoce, ciertos estudios relacionan los linfomas con factores ambientales y ciertos productos tóxicos. No obstante, no hay demostración cierta sobre esta relación directa. Se sabe que las personas con déficit inmunitario, tanto congénito como adquirido (VIH, trasplantados, entre otros), tienen mayor riesgo de ser diagnosticados. Sólo se conoce la causa de un tipo de linfoma, la leucemia, que la provoca un virus.

En lo que refiere a la distinción que se menciona, los linfomas se dividen en dos grandes categorías: Linfomas de Hodgkin, que son poco frecuentes; y el  Linfoma No Hodgkin, que es más común y presenta más de 30 subtipos diferentes que se clasifican en dos grupos según la velocidad con la que crezca el tumor. El primero es el “Indolente o de bajo grado”, en el que las células tumorales se dividen y multiplican en forma lenta por lo que el diagnóstico inicial se dificulta. Muchos pacientes pueden vivir muchos años con la enfermedad, aunque el tratamiento habitual no lo cura en estadios avanzados.  El segundo grupo es el “Agresivo o de alto grado”, en el que las células tumorales se dividen y multiplican con rapidez. En este caso, si quien lo padece no recibe tratamiento a tiempo, la enfermedad es mortal en un plazo de seis meses a dos años. No obstante, un tratamiento adecuado puede curar al paciente. Según los números otorgados por el Ministerio de Salud de la provincia, aquí es más alto el diagnóstico de la forma menos común.

Como tratar el linfoma a tiempo es de vital importancia para salvar la vida, hay que saber cuáles son sus signos y síntomas:

Hinchazón indolora en los ganglios linfáticos de la parte superior del cuerpo: cuello,  zona de la clavícula, axilas o ingle; fiebre, en especial por la noche; sudores, escalofríos o cambios de temperatura; pérdida de peso y apetito; fatiga y cansancio inusuales; tos persistente; disnea (falta de aire); picazón persistente en todo el cuerpo sin causa aparente o sarpullido; inflamación en las amígdalas y dolor de cabeza.

Los signos y síntomas del linfoma pueden parecerse a los de algunas otras enfermedades menos serias como gripe o fatiga, por lo que el diagnóstico temprano puede convertirse en un desafío. Es por esto que es primordial conocer la ubicación de los  ganglios y su importancia para reconocer los síntomas del linfoma; ya que si se detecta de manera precoz brinda la oportunidad de un tratamiento temprano y por ende, la posibilidad de mayor sobrevida para el  paciente. Es probable que la mayoría de las personas con los anteriores síntomas no tengan linfoma, sin embargo, es importante que quien tenga alguno de ellos, de manera persistente, consulte a su médico para descartarlo mediante una biopsia. Muchas personas ni siquiera conocen esta enfermedad y en ellos el riesgo a no detectarla a tiempo es alto, hay que tomar conciencia porque como en todo cáncer, el tiempo es vida.

Ambos tipos de linfomas pueden curarse en un gran número de pacientes, ello depende, entre otros factores, del estado de salud de quien lo presenta, el tipo de linfoma, el estadío de desarrollo que  tiene al ser descubierto y los sitios que afecta. Según la variedad del linfoma, los tratamientos consisten en quimioterapia, radioterapia, anticuerpos monoclonales o trasplante de células progenitoras (médula ósea).

Como se expuso, la causa de este grupo de enfermedades no es conocida pero existen medidas que podrían colaborar a prevenirlo como limitar la exposición al sol, evitar el contacto prolongado con radiación, insecticidas y herbicidas; mantener el sistema inmunológico saludable y reportar al médico, en la brevedad, frente al aumento del tamaño de ganglios o problemas digestivos, ya que algunos tipos de úlceras de estómago pueden desencadenar la enfermedad. Para evitarla también es conveniente usar preservativo, hacer una dieta rica en frutas y verduras, evitar el consumo exagerado de grasas y realizar actividad física.

En caso de necesitar mayor información, Linfomas Argentina dispone de una página web útil tanto para personas que deseen conocer acerca de la enfermedad como para quienes la padecen y sus familias: http://www.linfomasargentina.org/home.php

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