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Ley provincial para el asma infantil
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Por Redacción

Ley provincial para el asma infantil



Un programa que se ejecuta desde 2012 consigue ser ley para asegurar prevención, detección, tratamiento y mejoras en las condiciones de salud de la población pediátrica vulnerable con diagnóstico de asma desde el nacimiento hasta los 14 años. Desde entonces, el Programa Provincial de Asma Infantil posibilita un control exhaustivo de los chicos y les brinda medicación adecuada y de última generación. Por lo que, a su vez, hay un control mayor de la enfermedad, lo que permite mejorar la calidad de vida con valores cercanos al funcionamiento normal de los pulmones.


La norma establece como objetivos específicos promover la equidad y accesibilidad a través de la educación, diagnóstico y seguimiento oportuno con acceso a tratamientos apropiados; diagnosticar la enfermedad antes de los 5 cinco años de edad; fortalecer y jerarquizar el primer nivel de atención en el tratamiento de la patología y garantizar el tratamiento farmacológico, con prioridad de pacientes sin cobertura social y/o en condiciones de mayor vulnerabilidad. Por otra parte, incluye la capacitación de pacientes, familiares y entorno para el adecuado control de la enfermedad; mejorar las condiciones de salud de la población pediátrica con diagnóstico de asma y su calidad de vida; y disminuir la incidencia y la prevalencia.


Además, se proyecta realizar jornadas de capacitación para el personal de salud que tenga incidencia directa con la enfermedad y supervisar la logística de entrega de fármacos e insumos destinados a los pacientes. Cabe destacar que la autoridad de aplicación de la norma será el Ministerio de Salud, quien debe articular el programa con los centros de atención primaria provinciales y departamentales; y con la red de Hospitales.


El Asma


Es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias que se caracteriza por una obstrucción del flujo aéreo, reversible de manera espontánea o con tratamiento. Esta inflamación se asocia con aumento de la reactividad de las vías aéreas ante una variedad de estímulos (hiperreactividad bronquial) y se expresa con episodios recurrentes de tos, sibilancias, dificultad para respirar, disnea y opresión en el pecho.


Al presentarse un ataque de asma, los músculos que rodean las  vías respiratorias se tensionan y su revestimiento se inflama, lo que reduce la cantidad de aire capaz de pasar a través de estas vías. Quienes las tienen muy sensibles, reaccionan con la inhalación de alérgenos o desencadenantes, entre los más comunes se encuentran: caspa o pelaje de mascotas, ácaros del polvo, ciertos medicamentos, cambios climáticos, químicos en el aire o en alimentos, ejercicio, moho, polen, infecciones respiratorias, emociones fuertes (estrés) y humo de tabaco. Por otra parte, muchas personas con asma tienen antecedentes personales o familiares de alergias como rinitis alérgica; sin embargo, muchos la padecen sin tener antecedentes.


Si bien no existe una cura para el asma, en algunas oportunidades los síntomas graves desaparecen con el tiempo y la mayoría de las personas pueden llevar una vida normal con automanejo y tratamiento médico adecuado. Sin embargo, el asma tiene posibles complicaciones como: dificultad para respirar que requiera asistencia respiratoria, tos persistente, cambios permanentes en la función pulmonar, falta de sueño por los síntomas nocturnos, disminución de la capacidad para hacer ejercicio u otras actividades y en los casos severos, puede ocasionar la muerte.


El asma bronquial constituye un problema de salud pública en todo el mundo por su elevada prevalencia, con amplia variación según los países y según los criterios epidemiológicos que se usen para definirla. De modo orientativo se estima que la padece entre el 2 % y el 12% de la población general. No obstante, es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y la que más internaciones provoca durante ese periodo. En Argentina, según el Estudio Internacional de Asma y Alergias (ISAAC), la sufre entre el 10 % y 20% de los pequeños y afecta en mayor medida a los que tienen entre 6 y 7 años.


Es preciso relevar que el asma ocasiona un importante costo económico tanto a la persona como al sistema de salud pública. Los costos directos incluyen medicamentos, honorarios médicos y utilización de los servicios de salud, tales como consultas a servicios de emergencia e internaciones. Los costos indirectos incluyen la afectación individual, familiar y social, como la productividad laboral, el consumo de ingresos familiares para el tratamiento y la calidad de vida.


Para más información sobre esta enfermedad, ingresar a:


http://www.ciudadanodiario.com.ar/epoca-de-asma-y-rinitis-alergica/


http://www.ciudadanodiario.com.ar/asma-y-epoc-en-la-mira/


http://www.ciudadanodiario.com.ar/lucha-contra-el-asma-infantil/


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Ley provincial para el asma infantil

Un programa que se ejecuta desde 2012 consigue ser ley para asegurar prevención, detección, tratamiento y mejoras en las condiciones de salud de la población pediátrica vulnerable con diagnóstico de asma desde el nacimiento hasta los 14 años. Desde entonces, el Programa Provincial de Asma Infantil posibilita un control exhaustivo de los chicos y les brinda medicación adecuada y de última generación. Por lo que, a su vez, hay un control mayor de la enfermedad, lo que permite mejorar la calidad de vida con valores cercanos al funcionamiento normal de los pulmones.

La norma establece como objetivos específicos promover la equidad y accesibilidad a través de la educación, diagnóstico y seguimiento oportuno con acceso a tratamientos apropiados; diagnosticar la enfermedad antes de los 5 cinco años de edad; fortalecer y jerarquizar el primer nivel de atención en el tratamiento de la patología y garantizar el tratamiento farmacológico, con prioridad de pacientes sin cobertura social y/o en condiciones de mayor vulnerabilidad. Por otra parte, incluye la capacitación de pacientes, familiares y entorno para el adecuado control de la enfermedad; mejorar las condiciones de salud de la población pediátrica con diagnóstico de asma y su calidad de vida; y disminuir la incidencia y la prevalencia.

Además, se proyecta realizar jornadas de capacitación para el personal de salud que tenga incidencia directa con la enfermedad y supervisar la logística de entrega de fármacos e insumos destinados a los pacientes. Cabe destacar que la autoridad de aplicación de la norma será el Ministerio de Salud, quien debe articular el programa con los centros de atención primaria provinciales y departamentales; y con la red de Hospitales.

El Asma

Es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias que se caracteriza por una obstrucción del flujo aéreo, reversible de manera espontánea o con tratamiento. Esta inflamación se asocia con aumento de la reactividad de las vías aéreas ante una variedad de estímulos (hiperreactividad bronquial) y se expresa con episodios recurrentes de tos, sibilancias, dificultad para respirar, disnea y opresión en el pecho.

Al presentarse un ataque de asma, los músculos que rodean las  vías respiratorias se tensionan y su revestimiento se inflama, lo que reduce la cantidad de aire capaz de pasar a través de estas vías. Quienes las tienen muy sensibles, reaccionan con la inhalación de alérgenos o desencadenantes, entre los más comunes se encuentran: caspa o pelaje de mascotas, ácaros del polvo, ciertos medicamentos, cambios climáticos, químicos en el aire o en alimentos, ejercicio, moho, polen, infecciones respiratorias, emociones fuertes (estrés) y humo de tabaco. Por otra parte, muchas personas con asma tienen antecedentes personales o familiares de alergias como rinitis alérgica; sin embargo, muchos la padecen sin tener antecedentes.

Si bien no existe una cura para el asma, en algunas oportunidades los síntomas graves desaparecen con el tiempo y la mayoría de las personas pueden llevar una vida normal con automanejo y tratamiento médico adecuado. Sin embargo, el asma tiene posibles complicaciones como: dificultad para respirar que requiera asistencia respiratoria, tos persistente, cambios permanentes en la función pulmonar, falta de sueño por los síntomas nocturnos, disminución de la capacidad para hacer ejercicio u otras actividades y en los casos severos, puede ocasionar la muerte.

El asma bronquial constituye un problema de salud pública en todo el mundo por su elevada prevalencia, con amplia variación según los países y según los criterios epidemiológicos que se usen para definirla. De modo orientativo se estima que la padece entre el 2 % y el 12% de la población general. No obstante, es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y la que más internaciones provoca durante ese periodo. En Argentina, según el Estudio Internacional de Asma y Alergias (ISAAC), la sufre entre el 10 % y 20% de los pequeños y afecta en mayor medida a los que tienen entre 6 y 7 años.

Es preciso relevar que el asma ocasiona un importante costo económico tanto a la persona como al sistema de salud pública. Los costos directos incluyen medicamentos, honorarios médicos y utilización de los servicios de salud, tales como consultas a servicios de emergencia e internaciones. Los costos indirectos incluyen la afectación individual, familiar y social, como la productividad laboral, el consumo de ingresos familiares para el tratamiento y la calidad de vida.

Para más información sobre esta enfermedad, ingresar a:

http://www.ciudadanodiario.com.ar/epoca-de-asma-y-rinitis-alergica/

http://www.ciudadanodiario.com.ar/asma-y-epoc-en-la-mira/

http://www.ciudadanodiario.com.ar/lucha-contra-el-asma-infantil/

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