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Por Redacción

Las 72 vírgenes que esperan a los yihadistas en el cielo



Dado lo acontecido hoy en día con las facciones más radicalizadas que profesan el Islam (Al Qaeda, Talibanes, Estado Islámico, Boko Haram, entre otros), se ha tornado muy frecuente escuchar que a los milicianos que componen estas organizaciones extremistas se les promete por parte de sus líderes y guías espirituales un paraíso especial, que les espera tras la muerte a quienes hayan dado su vida por Alá en el combate de la yihad o guerra santa.


Esta promesa explica “en parte” el éxito del reclutamiento de nuevos miembros por parte de todas las antedichas milicias fundamentalistas que como factor denominador en común comparten el seguimiento de una férrea y ortodoxa doctrina de vida basada en las enseñanzas del Corán. Muchos sostienen  que los combatientes que integran estas filas no temen a la muerte porque muchos están convencidos del edén que les aguarda si caen cumpliendo con su deber de expulsar al infiel,( todo el que no siga la creencia en Alá), y defender sin contemplaciones la Sharía (Ley Islámica).


Desde el siglo X hasta nuestros días, la doctrina tradicional de gran parte de los eruditos musulmanes coincide en señalar que Dios bendecirá de modo especial a los “mártires de la yihad” con siete señales o recompensas. Una de ellas es la concesión a los varones de 72 mujeres vírgenes (huríes). Las mujeres, en cambio, recibirán en el paraíso un solo hombre, “con el que estarán satisfechas”.


En diversas colecciones del hadiz, (relaciones de dichos y hechos del profeta Mahoma tal como fueron recogidos por sus discípulos), la figura de las vírgenes entregadas como recompensa a los justos tiene siempre notables perfiles sensuales y en ocasiones hasta eróticos. Una cita muy conocida del texto sagrado describe el carácter voluptuoso de las huríes,”Ciertamente para los justos habrá un cumplimiento de los deseos (del corazón); jardines encerrados y vides y mujeres voluptuosas de la misma edad”. Corán, 78: 31-33). Otra sura (capítulo), subraya su estado virginal (Corán 55: 72-74). Otra, en fin, sus grandes y amorosos ojos (Corán 44: 54).




A diferencia de la interpretación posterior dada por los hadiz, el Corán no especifica el número de doncellas que recibirá cada varón justo, ni limita esa recompensa a los combatientes de la yihad; pero no deja lugar a dudas sobre la entrega de muchas esposas vírgenes a los varones.


Muchos especialistas occidentales, que temen que este aspecto del Islam dificulte el “diálogo de civilizaciones”, optan por una versión metafórica de la presencia de vírgenes junto a los varones llegados al paraíso, y es posible que tengan razón. Sin embargo, no cabe la menor duda que en un sistema de creencias que se ha mantenido prácticamente inmodificable durante más de 1000 años, sus seguidores más determinados toman las enseñanzas de los intérpretes del Corán como una verdad absoluta y como una promesa de vida y gozo después de abandonar este mundo terrenal.


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Las 72 vírgenes que esperan a los yihadistas en el cielo

Dado lo acontecido hoy en día con las facciones más radicalizadas que profesan el Islam (Al Qaeda, Talibanes, Estado Islámico, Boko Haram, entre otros), se ha tornado muy frecuente escuchar que a los milicianos que componen estas organizaciones extremistas se les promete por parte de sus líderes y guías espirituales un paraíso especial, que les espera tras la muerte a quienes hayan dado su vida por Alá en el combate de la yihad o guerra santa.

Esta promesa explica “en parte” el éxito del reclutamiento de nuevos miembros por parte de todas las antedichas milicias fundamentalistas que como factor denominador en común comparten el seguimiento de una férrea y ortodoxa doctrina de vida basada en las enseñanzas del Corán. Muchos sostienen  que los combatientes que integran estas filas no temen a la muerte porque muchos están convencidos del edén que les aguarda si caen cumpliendo con su deber de expulsar al infiel,( todo el que no siga la creencia en Alá), y defender sin contemplaciones la Sharía (Ley Islámica).

Desde el siglo X hasta nuestros días, la doctrina tradicional de gran parte de los eruditos musulmanes coincide en señalar que Dios bendecirá de modo especial a los “mártires de la yihad” con siete señales o recompensas. Una de ellas es la concesión a los varones de 72 mujeres vírgenes (huríes). Las mujeres, en cambio, recibirán en el paraíso un solo hombre, “con el que estarán satisfechas”.

En diversas colecciones del hadiz, (relaciones de dichos y hechos del profeta Mahoma tal como fueron recogidos por sus discípulos), la figura de las vírgenes entregadas como recompensa a los justos tiene siempre notables perfiles sensuales y en ocasiones hasta eróticos. Una cita muy conocida del texto sagrado describe el carácter voluptuoso de las huríes,”Ciertamente para los justos habrá un cumplimiento de los deseos (del corazón); jardines encerrados y vides y mujeres voluptuosas de la misma edad”. Corán, 78: 31-33). Otra sura (capítulo), subraya su estado virginal (Corán 55: 72-74). Otra, en fin, sus grandes y amorosos ojos (Corán 44: 54).

A diferencia de la interpretación posterior dada por los hadiz, el Corán no especifica el número de doncellas que recibirá cada varón justo, ni limita esa recompensa a los combatientes de la yihad; pero no deja lugar a dudas sobre la entrega de muchas esposas vírgenes a los varones.

Muchos especialistas occidentales, que temen que este aspecto del Islam dificulte el “diálogo de civilizaciones”, optan por una versión metafórica de la presencia de vírgenes junto a los varones llegados al paraíso, y es posible que tengan razón. Sin embargo, no cabe la menor duda que en un sistema de creencias que se ha mantenido prácticamente inmodificable durante más de 1000 años, sus seguidores más determinados toman las enseñanzas de los intérpretes del Corán como una verdad absoluta y como una promesa de vida y gozo después de abandonar este mundo terrenal.

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