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Por Redacción
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La violencia social superó sus propios límites



En el período comprendido entre el 1º de enero y el 31 de octubre de este año, se ha producido en la provincia un total de 148 muertes comprendidas en la definición de violencia social. Estas cifras componen una triste estadística, ya que a dos meses de la finalización del año se superó la marca anterior, que fue de 140 casos mortales, e históricamente, durante noviembre y diciembre se produce la mayor cantidad de asesinatos.


La cuenta negra

La información fue dada a conocer una vez más por Voluntarios en Red Mendoza. Su titular, Hugo Fiorens, destacó que para la elaboración del informe entregado a la prensa, “todos los casos que se tuvieron en cuenta para graficar la problemática actual, fueron tomados de reportes periodísticos gráficos, de televisión y radio”. De esta forma se pudieron conocer los lamentables números que sin dudas reflejan una grave tendencia en crecimiento.


Por ejemplo, durante 2012 fueron 110 los mendocinos que murieron en circunstancias violentas no accidentales, mientras que durante el 2013 fueron 140 y faltando dos meses para que termine el año la cifra ya asciende a 148. En el mes de enero fueron 17 las personas fallecidas en circunstancias de agresión a la integridad física, mientras que en febrero fueron 15, en marzo 19, en abril 12, en mayo 13 y el punto más alto tuvo lugar en junio, el mes más violento en siete años, contabilizándose 21 muertes.


Mientras tanto, en agosto fueron 20 las víctimas, en septiembre 12 y en octubre 10, contabilizando así 148 decesos en todo el año.

En el desglose estadístico se aclara que las muertes que se registran ocurrieron en el lugar del hecho y no se contemplan los heridos que fallecen dentro de los 30 días en los hospitales, estimándose un 50% más del total registrado.


Por otro lado, los crímenes tomados en cuenta son producto del uso de armas blancas, de fuego o elementos contundentes, lo que caracteriza como “violenta” a la marca. Así, durante el 2014 ha fallecido una persona cada 48 horas por violencia social en Mendoza, donde el 87% de los fallecidos eran hombres y el 57 % tenían entre 15 y 30 años.


Víctimas muy jóvenes

Según el informe mencionado, de las 148 muertes en contexto de violencia social, el 61% de las víctimas tenían entre 15 y 30 años.

“Es un tema muy preocupante. Uno ve cómo va creciendo la cantidad de muertes de jóvenes en asesinatos cruentos. Creo que tenemos que pensar en qué estamos fallando para que estos chicos terminen así”, expresó Fiorens.


El titular de la organización social también señaló que estas muertes se producen en su mayoría en los departamentos que conforman el Gran Mendoza, especialmente, en barrios como La Favorita, en Ciudad; Espejo, en Las Heras, o en el Campo Pappa, en Godoy Cruz. “La mayor parte de estos asesinatos se producen en zonas urbano-marginales y creo que los principales causantes son la venta de drogas y como siempre la guerra entre bandas barriales”, finalizó el especialista consultado por El Ciudadano.

De esta forma, la mayor parte de los desaparecidos a temprana edad, según el psicólogo social Joaquín Barros, “fueron personas que no tuvieron una asistencia regular a la escuela o que protagonizaron durante su vida episodios de robo violento por necesidad, para poder comer, o porque están atados a una adicción. Por otra parte, el déficit alimentario juega un papel muy importante en estas vidas que no alcanzan a desarrollarse y además vivieron en atmósferas agresivas. Se trata de chicos que le han perdido el miedo a la muerte, la han naturalizado”.


La desigualdad también mata

La desigualdad es el factor que más se correlaciona con la violencia social. Así lo evidencian más de cincuenta estudios internacionales compilados por el sociólogo mendocino Pablo Fanjnzylber. “La desigualdad vuelve mucho más probable la violencia social, aunque sólo se trate de una relación probabilística vinculada con otras variables que también inciden, pero en menor proporción. De otra manera se podría cometer el error de afirmar que todos los pobres son delincuentes.


La desigualdad no genera por sí sola el delito, pero acentúa sus condiciones de posibilidad mediante el debilitamiento familiar, la pérdida de lazos comunitarios y el atractivo de un camino trasgresor para acceder a los bienes que la sociedad promueve pero escatima”, comentó Fanjnzylber en el marco de las X Jornadas Nacionales contra la Violencia Social realizadas a principio de año en la provincia.


El profesional destacó que ése “es el factor que más se correlaciona con la inseguridad porque las sociedades que se pretenden democráticas plantean, en lo formal, las mismas metas para todos, pero en la práctica sólo algunos las pueden alcanzar. Una verdadera obsesión en los asaltos violentos es el robo de zapatillas de marca que cuestan entre un tercio y un cincuenta por ciento del salario mínimo. Es decir, no se trata simplemente de arrebatar un par de zapatillas, sino de robar una porción de prestigio social”./ Orlando Tirapu


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La violencia social superó sus propios límites

En el período comprendido entre el 1º de enero y el 31 de octubre de este año, se ha producido en la provincia un total de 148 muertes comprendidas en la definición de violencia social. Estas cifras componen una triste estadística, ya que a dos meses de la finalización del año se superó la marca anterior, que fue de 140 casos mortales, e históricamente, durante noviembre y diciembre se produce la mayor cantidad de asesinatos.

La cuenta negra
La información fue dada a conocer una vez más por Voluntarios en Red Mendoza. Su titular, Hugo Fiorens, destacó que para la elaboración del informe entregado a la prensa, “todos los casos que se tuvieron en cuenta para graficar la problemática actual, fueron tomados de reportes periodísticos gráficos, de televisión y radio”. De esta forma se pudieron conocer los lamentables números que sin dudas reflejan una grave tendencia en crecimiento.

Por ejemplo, durante 2012 fueron 110 los mendocinos que murieron en circunstancias violentas no accidentales, mientras que durante el 2013 fueron 140 y faltando dos meses para que termine el año la cifra ya asciende a 148. En el mes de enero fueron 17 las personas fallecidas en circunstancias de agresión a la integridad física, mientras que en febrero fueron 15, en marzo 19, en abril 12, en mayo 13 y el punto más alto tuvo lugar en junio, el mes más violento en siete años, contabilizándose 21 muertes.

Mientras tanto, en agosto fueron 20 las víctimas, en septiembre 12 y en octubre 10, contabilizando así 148 decesos en todo el año.
En el desglose estadístico se aclara que las muertes que se registran ocurrieron en el lugar del hecho y no se contemplan los heridos que fallecen dentro de los 30 días en los hospitales, estimándose un 50% más del total registrado.

Por otro lado, los crímenes tomados en cuenta son producto del uso de armas blancas, de fuego o elementos contundentes, lo que caracteriza como “violenta” a la marca. Así, durante el 2014 ha fallecido una persona cada 48 horas por violencia social en Mendoza, donde el 87% de los fallecidos eran hombres y el 57 % tenían entre 15 y 30 años.

Víctimas muy jóvenes
Según el informe mencionado, de las 148 muertes en contexto de violencia social, el 61% de las víctimas tenían entre 15 y 30 años.
“Es un tema muy preocupante. Uno ve cómo va creciendo la cantidad de muertes de jóvenes en asesinatos cruentos. Creo que tenemos que pensar en qué estamos fallando para que estos chicos terminen así”, expresó Fiorens.

El titular de la organización social también señaló que estas muertes se producen en su mayoría en los departamentos que conforman el Gran Mendoza, especialmente, en barrios como La Favorita, en Ciudad; Espejo, en Las Heras, o en el Campo Pappa, en Godoy Cruz. “La mayor parte de estos asesinatos se producen en zonas urbano-marginales y creo que los principales causantes son la venta de drogas y como siempre la guerra entre bandas barriales”, finalizó el especialista consultado por El Ciudadano.
De esta forma, la mayor parte de los desaparecidos a temprana edad, según el psicólogo social Joaquín Barros, “fueron personas que no tuvieron una asistencia regular a la escuela o que protagonizaron durante su vida episodios de robo violento por necesidad, para poder comer, o porque están atados a una adicción. Por otra parte, el déficit alimentario juega un papel muy importante en estas vidas que no alcanzan a desarrollarse y además vivieron en atmósferas agresivas. Se trata de chicos que le han perdido el miedo a la muerte, la han naturalizado”.

La desigualdad también mata
La desigualdad es el factor que más se correlaciona con la violencia social. Así lo evidencian más de cincuenta estudios internacionales compilados por el sociólogo mendocino Pablo Fanjnzylber. “La desigualdad vuelve mucho más probable la violencia social, aunque sólo se trate de una relación probabilística vinculada con otras variables que también inciden, pero en menor proporción. De otra manera se podría cometer el error de afirmar que todos los pobres son delincuentes.

La desigualdad no genera por sí sola el delito, pero acentúa sus condiciones de posibilidad mediante el debilitamiento familiar, la pérdida de lazos comunitarios y el atractivo de un camino trasgresor para acceder a los bienes que la sociedad promueve pero escatima”, comentó Fanjnzylber en el marco de las X Jornadas Nacionales contra la Violencia Social realizadas a principio de año en la provincia.

El profesional destacó que ése “es el factor que más se correlaciona con la inseguridad porque las sociedades que se pretenden democráticas plantean, en lo formal, las mismas metas para todos, pero en la práctica sólo algunos las pueden alcanzar. Una verdadera obsesión en los asaltos violentos es el robo de zapatillas de marca que cuestan entre un tercio y un cincuenta por ciento del salario mínimo. Es decir, no se trata simplemente de arrebatar un par de zapatillas, sino de robar una porción de prestigio social”./ Orlando Tirapu

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