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La violencia en las escuelas
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Por Redacción

La violencia en las escuelas



Una vez más la violencia ‘tomó clases’ en un colegio mendocino. Esta vez les tocó vivirlo a los alumnos del colegio secundario Tomás Silvestre, ubicado en Gütemberg y San Lorenzo, de Guaymallén, quienes convivieron por unos momentos con un alumno que llevó un arma al establecimiento educativo.


Si bien la situación fue controlada por los docentes y directivos del establecimiento y culminó con la Policía retirando el arma de fuego, volvió a instalar entre los mendocinos el alto índice de violencia que se registra en la sociedad.


Daniel Berenguer, subsecretario de Gestión Educativa de la Dirección General de Escuelas, en diálogo con El Ciudadano explicó que “la escuela realizó todo el protocolo establecido, tanto por la provincia como por la Nación, y de esta manera se logró que el hecho no pasara a mayores”.


El funcionario de la DGE aclaró que el protocolo incluye tranquilizar al adolescente, informar a los padres, a los directivos y superiores y posteriormente llamar a la Policía. En cuanto al destino del joven, aclaró que no se puede adelantar todavía.


Berenguer también le solicitó a la población no estigmatizar a la escuela, sino entender que los colegios son parte de la sociedad y no están exentos a cualquier hecho de violencia como sucede en todos lados.


En sintonía, el experto en Seguridad Ciudadana y candidato a legislador por el socialismo a través de Cambia Mendoza, Martín Appiolaza, dijo: “La escuela no está aislada de la comunidad y lo que sucede en el barrio sucede en el colegio y eso se da en el caso de la violencia armada”.


La provincia implementa dos protocolos


En Mendoza, especialmente durante el 2013, se registró una seguidilla de sucesos (bullying, violencia de padres hacia docentes y preceptores, y hasta un falso secuestro) que motivó a que las autoridades de la DGE implementaran un protocolo propio que se entregó a todas las instituciones de la provincia.


Paralelamente, la Nación también implementó una guía de Violencia Escolar que se repartió en todo el país y que incluye procedimientos a realizar en casos disímiles que van desde el bullying hasta la violencia.


Al respecto, Appiolaza expuso que “los protocolos, en general, intentan aislar a los chicos del riesgo y de la manipulación de las armas en una crisis y que sea un conocedor de armas el que la manipule, por ejemplo, la Policía. Los protocolos propuestos por la DGE recibieron críticas por ser poco realistas sobre cómo resolver el caso”.


De la casa a la escuela


La opinión en la que todos los especialistas coinciden es que los chicos trasladan al colegio lo que viven a diario o lo que aprenden en sus casas, en el seno de su familia.


“En contextos de naturalización de la violencia y de imposición de ésta como forma de socializar, la exhibición de armas también es una forma de ganar reconocimiento”, explicó Appiolaza./Matías Caliri


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La violencia en las escuelas

Una vez más la violencia ‘tomó clases’ en un colegio mendocino. Esta vez les tocó vivirlo a los alumnos del colegio secundario Tomás Silvestre, ubicado en Gütemberg y San Lorenzo, de Guaymallén, quienes convivieron por unos momentos con un alumno que llevó un arma al establecimiento educativo.

Si bien la situación fue controlada por los docentes y directivos del establecimiento y culminó con la Policía retirando el arma de fuego, volvió a instalar entre los mendocinos el alto índice de violencia que se registra en la sociedad.

Daniel Berenguer, subsecretario de Gestión Educativa de la Dirección General de Escuelas, en diálogo con El Ciudadano explicó que “la escuela realizó todo el protocolo establecido, tanto por la provincia como por la Nación, y de esta manera se logró que el hecho no pasara a mayores”.

El funcionario de la DGE aclaró que el protocolo incluye tranquilizar al adolescente, informar a los padres, a los directivos y superiores y posteriormente llamar a la Policía. En cuanto al destino del joven, aclaró que no se puede adelantar todavía.

Berenguer también le solicitó a la población no estigmatizar a la escuela, sino entender que los colegios son parte de la sociedad y no están exentos a cualquier hecho de violencia como sucede en todos lados.

En sintonía, el experto en Seguridad Ciudadana y candidato a legislador por el socialismo a través de Cambia Mendoza, Martín Appiolaza, dijo: “La escuela no está aislada de la comunidad y lo que sucede en el barrio sucede en el colegio y eso se da en el caso de la violencia armada”.

La provincia implementa dos protocolos

En Mendoza, especialmente durante el 2013, se registró una seguidilla de sucesos (bullying, violencia de padres hacia docentes y preceptores, y hasta un falso secuestro) que motivó a que las autoridades de la DGE implementaran un protocolo propio que se entregó a todas las instituciones de la provincia.

Paralelamente, la Nación también implementó una guía de Violencia Escolar que se repartió en todo el país y que incluye procedimientos a realizar en casos disímiles que van desde el bullying hasta la violencia.

Al respecto, Appiolaza expuso que “los protocolos, en general, intentan aislar a los chicos del riesgo y de la manipulación de las armas en una crisis y que sea un conocedor de armas el que la manipule, por ejemplo, la Policía. Los protocolos propuestos por la DGE recibieron críticas por ser poco realistas sobre cómo resolver el caso”.

De la casa a la escuela

La opinión en la que todos los especialistas coinciden es que los chicos trasladan al colegio lo que viven a diario o lo que aprenden en sus casas, en el seno de su familia.

“En contextos de naturalización de la violencia y de imposición de ésta como forma de socializar, la exhibición de armas también es una forma de ganar reconocimiento”, explicó Appiolaza./Matías Caliri

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