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Por Redacción

La salud en jaque



Las trabas a la importación exhibe por estos días uno de sus peores rostros. Uno de los sectores más afectados es la sanidad mendocina que hoy evidencia, gracias a las restricciones, dos comprometidas carencias atadas a la urgencia de saber si estamos enfermos o no.

Por un lado, faltan reactivos químicos. Estos materiales son elementales para la concreción de exámenes bioquímicos, como por ejemplo, la detección de la celiaquía o infecciones de cualquier tipo.

Por otro lado, existe una marcada carencia en lo que respecta a aparatología computada para personas con sobrepeso u obesidad.

En consecuencia, unos dos mil mendocinos no pueden conocer los resultados de sus afecciones médicas y otros mil aproximadamente aún no reciben un diagnóstico certero que les permita iniciar un tratamiento que podría salvar sus vidas.


Cada vez más incertidumbre

La problemática fue denunciada por El Ciudadano el 8 de agosto del 2013 y la situación, lejos de mejorar, empeoró si tenemos en cuenta que la cantidad de diagnósticos no entregados se duplicó en el lapso de estos 11 meses.

En total ya son 25 los reclamos personales recibidos por este matutino, los cuales fueron formalmente denunciados en el Ministerio de Salud de la Provincia.

Los reactivos son compuestos imprescindibles para analizar una muestra o un cultivo. “Son productos que se utilizan con fines analíticos. De esta forma, se pueden obtener resultados confiables sobre una muestra de orina, sangre, o bien, de un cultivo bacteriológico. En pocas palabras, un reactivo es una sustancia que, interactuando con otra (muestra del paciente) genera una reacción química que da lugar a otra sustancia. Ese tercer compuesto es analizado y ahí se llega a un resultado”, explica Hernán Molina, bioquímico y laboratorista, quien además encabeza una cruzada mediática en la tarea de difundir el vacío que hoy sufren tanto el sistema de salud pública como privada.

En resumen, estos materiales son una de las principales herramientas que tiene la medicina de investigación para poder diagnosticar y así poder iniciar un tratamiento a la altura de los resultados. Sin embargo, en función de las políticas restrictivas a las importaciones implementadas por la Secretaría de Comercio Interior, estos compuestos siguen estando en falta.

“La producción nacional de estas sustancias es muy pobre y no alcanza a satisfacer ni el 50% de la demanda que tienen los laboratorios médicos en todo el territorio nacional.

En el Hospital Central, principal nosocomio del Oeste argentino, según comentaron afectados, faltan reactivos para estudios de cultivos relacionados con patologías como gastroenteritis, celiaquía y alergias, infecciones, etcétera. Mientras tanto, estas personas siguen tomado medicación paliativa que lejos de sanar sus patologías, les producen desajustes a otros niveles fisiológicos.


Un caso entre muchos

“Todavía no sé si soy celíaco o no”, dice Renzo Battallón (48), quien desde hace dos meses está esperando los resultados bioquímicos que certifiquen o desestimen las dudas de su nutricionista. “En el laboratorio me dicen que no tienen los reactivos necesarios para analizar la muestra que dejé. Por el momento, hago dieta como si fuera celíaco y a pesar de que es muy caro, mi caso no es tan grave como el de otras personas que no pueden iniciar un tratamiento por alergias o infecciones”, señaló Battallón./ Orlando Tirapu


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La salud en jaque

Las trabas a la importación exhibe por estos días uno de sus peores rostros. Uno de los sectores más afectados es la sanidad mendocina que hoy evidencia, gracias a las restricciones, dos comprometidas carencias atadas a la urgencia de saber si estamos enfermos o no.
Por un lado, faltan reactivos químicos. Estos materiales son elementales para la concreción de exámenes bioquímicos, como por ejemplo, la detección de la celiaquía o infecciones de cualquier tipo.
Por otro lado, existe una marcada carencia en lo que respecta a aparatología computada para personas con sobrepeso u obesidad.
En consecuencia, unos dos mil mendocinos no pueden conocer los resultados de sus afecciones médicas y otros mil aproximadamente aún no reciben un diagnóstico certero que les permita iniciar un tratamiento que podría salvar sus vidas.

Cada vez más incertidumbre
La problemática fue denunciada por El Ciudadano el 8 de agosto del 2013 y la situación, lejos de mejorar, empeoró si tenemos en cuenta que la cantidad de diagnósticos no entregados se duplicó en el lapso de estos 11 meses.
En total ya son 25 los reclamos personales recibidos por este matutino, los cuales fueron formalmente denunciados en el Ministerio de Salud de la Provincia.
Los reactivos son compuestos imprescindibles para analizar una muestra o un cultivo. “Son productos que se utilizan con fines analíticos. De esta forma, se pueden obtener resultados confiables sobre una muestra de orina, sangre, o bien, de un cultivo bacteriológico. En pocas palabras, un reactivo es una sustancia que, interactuando con otra (muestra del paciente) genera una reacción química que da lugar a otra sustancia. Ese tercer compuesto es analizado y ahí se llega a un resultado”, explica Hernán Molina, bioquímico y laboratorista, quien además encabeza una cruzada mediática en la tarea de difundir el vacío que hoy sufren tanto el sistema de salud pública como privada.
En resumen, estos materiales son una de las principales herramientas que tiene la medicina de investigación para poder diagnosticar y así poder iniciar un tratamiento a la altura de los resultados. Sin embargo, en función de las políticas restrictivas a las importaciones implementadas por la Secretaría de Comercio Interior, estos compuestos siguen estando en falta.
“La producción nacional de estas sustancias es muy pobre y no alcanza a satisfacer ni el 50% de la demanda que tienen los laboratorios médicos en todo el territorio nacional.
En el Hospital Central, principal nosocomio del Oeste argentino, según comentaron afectados, faltan reactivos para estudios de cultivos relacionados con patologías como gastroenteritis, celiaquía y alergias, infecciones, etcétera. Mientras tanto, estas personas siguen tomado medicación paliativa que lejos de sanar sus patologías, les producen desajustes a otros niveles fisiológicos.

Un caso entre muchos
“Todavía no sé si soy celíaco o no”, dice Renzo Battallón (48), quien desde hace dos meses está esperando los resultados bioquímicos que certifiquen o desestimen las dudas de su nutricionista. “En el laboratorio me dicen que no tienen los reactivos necesarios para analizar la muestra que dejé. Por el momento, hago dieta como si fuera celíaco y a pesar de que es muy caro, mi caso no es tan grave como el de otras personas que no pueden iniciar un tratamiento por alergias o infecciones”, señaló Battallón./ Orlando Tirapu

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