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Por Redacción

“La misión de Dani era ayudar”



Daniela Corvalán nos dejó físicamente hace poco más de un mes, luego de una larga lucha con una enfermedad hematológica y quienes la conocieron hoy la extrañan. Extrañan su calidez, su energía, su alta dosis de positivismo, su interacción en redes sociales; extrañan el día a día… La extrañan sus amigos, su bella familia, sus compañeras de danza, sus amigos músicos que tantas veces la contaron entre el público y que una semana después de su muerte le dedicaron un concierto mágico.


Quienes conocieron a Dani extrañan su fuerza, pero sobre todo añoran su sonrisa y su don de gente. “Tenía un ángel especial”, coinciden, y pese a la infinita tristeza de no tenerla cerca, saben que la mejor forma de mantener vivo su recuerdo es transmitiendo ayuda, llevando a quienes la necesitan aunque más no sea una palabra de apoyo.


Con esa impronta nació la Agrupación Daniela, un sitio de encuentro y ayuda para las familias de pacientes que padecen enfermedades hematológicas.


Eloísa, su amiga


“Imposible no reír con Daniela”, dice Eloísa Morato, quien la conoció hace más de cinco años en clases de danza. “Comenzó a bailar flamenco sólo por acompañar a su prima, quien quería aprender. Para no dejarla sola, Dani se ofreció como siempre a acompañarla. Empezamos como compañeras y nos hicimos amigas, no sólo nosotras, sino nuestras familias, porque Dani era un ser especial que conectaba siempre con todo el mundo”.


De esta manera, con pocas palabras, Eloísa pinta a Daniela de pies a cabeza, y saber que ésta tenía obra social gracias a su amiga, define a Eloísa como persona también.


Aparece Cecilia


Cecilia de Vito ha perdido a personas valiosas en su vida, y quizás eso fue lo que la motivó a vincularse con el mundo de quienes padecen leucemia y ser un pilar en sus vidas. Al principio lo hizo formando parte de otra organización, y desde hace un tiempo es una referente en relación al tema.


“Soy de las personas que no se pueden quedar sin saber las cosas, así que me informo y leo. He aprendido muchísimo sobre el tema”, asevera quien tiene un trabajo diario que no tiene nada que ver con lo que después de él hace para los demás.


Cruce de caminos


“Con Elo (Morato) nos conocimos porque ella entró en el grupo desde donde yo ayudaba antes. Vio que era la que posteaba y me escribió por privado para contarme que en unos días cumplía años, que había organizado un festejo y que no quería ni necesitaba nada de regalos, por lo que si la autorizábamos a usar el nombre de la asociación, ella les pediría a sus amigos que en vez de regalos le llevaran alimentos no perecederos para las familias que lo necesitaran. Me invitó al festejo y además me dijo que quería presentarme a una amiga suya, que tenía una enfermedad y su trasplante estaba retrasado”.


Esa amiga era Daniela. Si bien Cecilia no fue al cumpleaños de Elo, días después empezó a escribirse con Dani, y así nació un acompañamiento que se transformó en amistad. “Daniela tenía OSEP gracias a Elo, quien me contactó porque no sabía cómo encarar la demora del trasplante. A veces no es bueno cuestionarse todo, pero resulta inevitable preguntarme si este final no hubiera sido diferente si el transplante se lo hubiesen hecho antes”, razona Cecilia, sumando el dato de que Daniela y otras seis personas esperaban su trasplante de médula, demorado porque la Obra Social de los Empleados Públicos le debía dinero al Hospital Austral, en Buenos Aires, denuncia que se realizó los primeros días de este año.


El destino, o bien la enfermedad de Dani, las reunió a las tres en una pelea contra el tiempo para acelerar el trasplante que necesitaba, pero también en el sentir de que se podía hacer algo más, porque las personas que padecen enfermedades como la leucemia y sus familias luego de recibir el diagnóstico ven su mundo trastocado.


Cumpliendo deseos


“Dani le caía bien a todo el mundo. Era especial con niños y adolescentes, muy solidaria en muchas situaciones, y aún estando enferma, mal, se ofrecía para ayudar, nunca se quedaba con los brazos cruzados”, recuerda Eloísa. “Antes de viajar a recibir su trasplante hablamos y me pidió que comenzáramos a armar una asociación para ayudar a personas con leucemia y cáncer”, explica.


“Daniela quería armar una asociación, pero yo le explicaba que era un lío de papeles”, aporta Cecilia mientras enumera todos los trámites que hay que realizar para conformarla. “Por eso le propuse armar una agrupación “y me dijo que apenas estuviera de vuelta después del trasplante nos poníamos con eso”. De esta forma, ellas, a través de la entidad, pretendían ser nexo entre quienes necesitan ayuda y quienes desde su lugar pueden dar una mano.


Daniela expresó tanto a Eloísa como a Cecilia sus ganas de ayudar a los demás, y si bien nunca pudieron charlarlo las tres juntas, ambas mujeres han encarado después el sueño de Dani, sin ideologías políticas ni religiosas, con el único fin de ayudar.


Dos grandes objetivos


Hace un par de semanas, Cecilia y Eloísa –aún shockeadas por la muerte de Daniela–, decidieron que la mejor forma de recordarla es cumpliendo su sueño de armar un espacio de contención con dos objetivos: colaborar con las familias de los enfermos pero también difundir la donación de médula a fin de aumentar el registro de donantes.


“La forma de ayudar es amplísima: uno siempre tiende a pensar que puede ayudar con mercadería, pero hay diez mil necesidades que no pasan ni por ropa ni por mercadería. A veces, la necesidad de la familia de un chico enfermo puede ser mano de obra para acondicionar o equipar una casa, por ejemplo, ser el nexo entre una persona que dona un lavarropas roto y un técnico que lo arregle. Todo eso se consigue cuando hay una agrupación, cuando hay un grupo de gente y hay un boca a boca y un soporte hombro a hombro, que en realidad fue lo que yo hice con Dani”, relata Cecilia, quien viene trabajando con personas con leucemia y sus familias desde hace tiempo.


Sumar donantes es sumar vida


“A la hora de ser donante de médula lo más importante no son los requisitos, sino que se entienda por qué hay que registrarse”, explica Cecilia, y agrega: “Es posible que en este momento haya alguien muriéndose que es compatible con vos, pero al no registrarte no lo van a saber nunca, porque sos un NN genético pero no se conoce tu mapa genético. Si en el mundo se lograra entender eso, prácticamente todos los casos tendrían solución con un trasplante”.


Cecilia agrega un dato que derriba otro mito: en la familia, la compatibilidad se garantiza entre hermanos de padre y madre, pero eso suele darse en un 30% de los casos, para el 70% restante se acude al banco nacional y mundial de donantes.


Además, explica que la mayor objeción para registrarse es porque aún no se sabe que el 98% de los casos la donación de médula que puede salvarle la vida a una persona en cualquier lugar del mundo, se hace con sangre periférica, por lo que basta una unidad de sangre.


Un dato muy importante que se desprende de la charla con Cecilia es que una vez que alguien se registra como donante, tiene que mantener sus datos actualizados, para que puedan dar con él en el caso de que aparezca alguien que sea compatible.


Facebook: Agrupación Daniela


Dónde registrarse como donante en Mendoza:


Hospitales Central y Humberto Notti.


Más información sobre donación de médula en la Argentina:


www.incucai.gov.ar


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“La misión de Dani era ayudar”

Daniela Corvalán nos dejó físicamente hace poco más de un mes, luego de una larga lucha con una enfermedad hematológica y quienes la conocieron hoy la extrañan. Extrañan su calidez, su energía, su alta dosis de positivismo, su interacción en redes sociales; extrañan el día a día… La extrañan sus amigos, su bella familia, sus compañeras de danza, sus amigos músicos que tantas veces la contaron entre el público y que una semana después de su muerte le dedicaron un concierto mágico.

Quienes conocieron a Dani extrañan su fuerza, pero sobre todo añoran su sonrisa y su don de gente. “Tenía un ángel especial”, coinciden, y pese a la infinita tristeza de no tenerla cerca, saben que la mejor forma de mantener vivo su recuerdo es transmitiendo ayuda, llevando a quienes la necesitan aunque más no sea una palabra de apoyo.

Con esa impronta nació la Agrupación Daniela, un sitio de encuentro y ayuda para las familias de pacientes que padecen enfermedades hematológicas.

Eloísa, su amiga

“Imposible no reír con Daniela”, dice Eloísa Morato, quien la conoció hace más de cinco años en clases de danza. “Comenzó a bailar flamenco sólo por acompañar a su prima, quien quería aprender. Para no dejarla sola, Dani se ofreció como siempre a acompañarla. Empezamos como compañeras y nos hicimos amigas, no sólo nosotras, sino nuestras familias, porque Dani era un ser especial que conectaba siempre con todo el mundo”.

De esta manera, con pocas palabras, Eloísa pinta a Daniela de pies a cabeza, y saber que ésta tenía obra social gracias a su amiga, define a Eloísa como persona también.

Aparece Cecilia

Cecilia de Vito ha perdido a personas valiosas en su vida, y quizás eso fue lo que la motivó a vincularse con el mundo de quienes padecen leucemia y ser un pilar en sus vidas. Al principio lo hizo formando parte de otra organización, y desde hace un tiempo es una referente en relación al tema.

“Soy de las personas que no se pueden quedar sin saber las cosas, así que me informo y leo. He aprendido muchísimo sobre el tema”, asevera quien tiene un trabajo diario que no tiene nada que ver con lo que después de él hace para los demás.

Cruce de caminos

“Con Elo (Morato) nos conocimos porque ella entró en el grupo desde donde yo ayudaba antes. Vio que era la que posteaba y me escribió por privado para contarme que en unos días cumplía años, que había organizado un festejo y que no quería ni necesitaba nada de regalos, por lo que si la autorizábamos a usar el nombre de la asociación, ella les pediría a sus amigos que en vez de regalos le llevaran alimentos no perecederos para las familias que lo necesitaran. Me invitó al festejo y además me dijo que quería presentarme a una amiga suya, que tenía una enfermedad y su trasplante estaba retrasado”.

Esa amiga era Daniela. Si bien Cecilia no fue al cumpleaños de Elo, días después empezó a escribirse con Dani, y así nació un acompañamiento que se transformó en amistad. “Daniela tenía OSEP gracias a Elo, quien me contactó porque no sabía cómo encarar la demora del trasplante. A veces no es bueno cuestionarse todo, pero resulta inevitable preguntarme si este final no hubiera sido diferente si el transplante se lo hubiesen hecho antes”, razona Cecilia, sumando el dato de que Daniela y otras seis personas esperaban su trasplante de médula, demorado porque la Obra Social de los Empleados Públicos le debía dinero al Hospital Austral, en Buenos Aires, denuncia que se realizó los primeros días de este año.

El destino, o bien la enfermedad de Dani, las reunió a las tres en una pelea contra el tiempo para acelerar el trasplante que necesitaba, pero también en el sentir de que se podía hacer algo más, porque las personas que padecen enfermedades como la leucemia y sus familias luego de recibir el diagnóstico ven su mundo trastocado.

Cumpliendo deseos

“Dani le caía bien a todo el mundo. Era especial con niños y adolescentes, muy solidaria en muchas situaciones, y aún estando enferma, mal, se ofrecía para ayudar, nunca se quedaba con los brazos cruzados”, recuerda Eloísa. “Antes de viajar a recibir su trasplante hablamos y me pidió que comenzáramos a armar una asociación para ayudar a personas con leucemia y cáncer”, explica.

“Daniela quería armar una asociación, pero yo le explicaba que era un lío de papeles”, aporta Cecilia mientras enumera todos los trámites que hay que realizar para conformarla. “Por eso le propuse armar una agrupación “y me dijo que apenas estuviera de vuelta después del trasplante nos poníamos con eso”. De esta forma, ellas, a través de la entidad, pretendían ser nexo entre quienes necesitan ayuda y quienes desde su lugar pueden dar una mano.

Daniela expresó tanto a Eloísa como a Cecilia sus ganas de ayudar a los demás, y si bien nunca pudieron charlarlo las tres juntas, ambas mujeres han encarado después el sueño de Dani, sin ideologías políticas ni religiosas, con el único fin de ayudar.

Dos grandes objetivos

Hace un par de semanas, Cecilia y Eloísa –aún shockeadas por la muerte de Daniela–, decidieron que la mejor forma de recordarla es cumpliendo su sueño de armar un espacio de contención con dos objetivos: colaborar con las familias de los enfermos pero también difundir la donación de médula a fin de aumentar el registro de donantes.

“La forma de ayudar es amplísima: uno siempre tiende a pensar que puede ayudar con mercadería, pero hay diez mil necesidades que no pasan ni por ropa ni por mercadería. A veces, la necesidad de la familia de un chico enfermo puede ser mano de obra para acondicionar o equipar una casa, por ejemplo, ser el nexo entre una persona que dona un lavarropas roto y un técnico que lo arregle. Todo eso se consigue cuando hay una agrupación, cuando hay un grupo de gente y hay un boca a boca y un soporte hombro a hombro, que en realidad fue lo que yo hice con Dani”, relata Cecilia, quien viene trabajando con personas con leucemia y sus familias desde hace tiempo.

Sumar donantes es sumar vida

“A la hora de ser donante de médula lo más importante no son los requisitos, sino que se entienda por qué hay que registrarse”, explica Cecilia, y agrega: “Es posible que en este momento haya alguien muriéndose que es compatible con vos, pero al no registrarte no lo van a saber nunca, porque sos un NN genético pero no se conoce tu mapa genético. Si en el mundo se lograra entender eso, prácticamente todos los casos tendrían solución con un trasplante”.

Cecilia agrega un dato que derriba otro mito: en la familia, la compatibilidad se garantiza entre hermanos de padre y madre, pero eso suele darse en un 30% de los casos, para el 70% restante se acude al banco nacional y mundial de donantes.

Además, explica que la mayor objeción para registrarse es porque aún no se sabe que el 98% de los casos la donación de médula que puede salvarle la vida a una persona en cualquier lugar del mundo, se hace con sangre periférica, por lo que basta una unidad de sangre.

Un dato muy importante que se desprende de la charla con Cecilia es que una vez que alguien se registra como donante, tiene que mantener sus datos actualizados, para que puedan dar con él en el caso de que aparezca alguien que sea compatible.

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Dónde registrarse como donante en Mendoza:

Hospitales Central y Humberto Notti.

Más información sobre donación de médula en la Argentina:

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