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Por Redacción

La “ley de Moore” y sus complejidades



Intel Corporation, considerado como el mayor fabricante mundial de circuitos integrados, ha anunciado que sus próximos procesadores “Cannonlake” se retrasarán seis meses, lo que podría poner en peligro la rigidez de la conocida “ley de Moore”.


Esta especifica que el número de transistores por unidad de superficie en los circuitos se duplica cada año, y que esto abarcaría las dos siguientes décadas. Esta teoría, que se originó en 1965, ha superado en gran parte sus vaticinios y ha servido como termómetro tecnológico de toda una industria que a lo largo de un año o dos suele sustentar sus cambios tecnológicos en torno a los nuevos procesadores.


En ese sentido, los chipset “Broadwell” también sufrieron un retraso y las anteriores arquitecturas llegaron tarde. Intel afirma que esto se debe que los procesadores de diez nanómetros son tan pequeños “que es difícil construirlos”. La cadencia, entonces, según los expertos se comienza a acercar a los tres años.


Ante esta perspectiva, además de confiar en los chipset anteriores, Intel va a lanzar los chips de 14 nanómetros “Kaby Lake”. Estos reciclan parte de la tecnología anterior, aunque para Intel se pretende hacer más fluida “la transición” a la nueva tecnología.


Este retraso se construye, también, con la contracción del mercado de los ordenadores, el cual está dejando paso al dominio de los procesadores ARM y los dispositivos móviles como principal objeto de deseo del consumidor.


Según Brian Krzanich, principal responsable de Intel, los resultados para el segundo trimestre del año “dan muestra de la transformación de nuestro negocio, ya que los sectores de los centros de datos, la memoria y el Internet de las Cosas han representado más del 70% de nuestros beneficios operativos y han contribuido a compensar el clima adverso que vivimos en el mercado de las PC”.



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La “ley de Moore” y sus complejidades

Intel Corporation, considerado como el mayor fabricante mundial de circuitos integrados, ha anunciado que sus próximos procesadores “Cannonlake” se retrasarán seis meses, lo que podría poner en peligro la rigidez de la conocida “ley de Moore”.

Esta especifica que el número de transistores por unidad de superficie en los circuitos se duplica cada año, y que esto abarcaría las dos siguientes décadas. Esta teoría, que se originó en 1965, ha superado en gran parte sus vaticinios y ha servido como termómetro tecnológico de toda una industria que a lo largo de un año o dos suele sustentar sus cambios tecnológicos en torno a los nuevos procesadores.

En ese sentido, los chipset “Broadwell” también sufrieron un retraso y las anteriores arquitecturas llegaron tarde. Intel afirma que esto se debe que los procesadores de diez nanómetros son tan pequeños “que es difícil construirlos”. La cadencia, entonces, según los expertos se comienza a acercar a los tres años.

Ante esta perspectiva, además de confiar en los chipset anteriores, Intel va a lanzar los chips de 14 nanómetros “Kaby Lake”. Estos reciclan parte de la tecnología anterior, aunque para Intel se pretende hacer más fluida “la transición” a la nueva tecnología.

Este retraso se construye, también, con la contracción del mercado de los ordenadores, el cual está dejando paso al dominio de los procesadores ARM y los dispositivos móviles como principal objeto de deseo del consumidor.

Según Brian Krzanich, principal responsable de Intel, los resultados para el segundo trimestre del año “dan muestra de la transformación de nuestro negocio, ya que los sectores de los centros de datos, la memoria y el Internet de las Cosas han representado más del 70% de nuestros beneficios operativos y han contribuido a compensar el clima adverso que vivimos en el mercado de las PC”.

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