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Por Redacción

La fecha de las diferencias



Si hay un aspecto por el cual se caracteriza el presente torneo y por el cual se recordará, es por ser diferente. No sabemos aún si mejor o peor, pero diferente al fin.


En la cantidad de equipos que lo disputan, en ser el primero sin “Don Julio” (tan presente está su figura que el certamen lleva su nombre)… Más allá de estos condimentos, hay un ingrediente especial que sazona la receta vernácula de primera división del fútbol argentino: la fecha de los clásicos.


La expectativa que generan estos encuentros, en algunas ocasiones se refleja en el rendimiento colectivo o individual, en la contundencia ofensiva o en los guiños del azar frente a manifestaciones providenciales. Sin embargo, en otras oportunidades se evidencia sobre el campo de juego solamente la palidez de propuestas, ante tanta efervescencia multicolor que engalana plateas y populares.


Tal vez, debido a ello, amigo futbolero que esperó este penúltimo fin de semana invernal junto a familiares y amigos, sumidos en la más absoluta y adrenalínica esperanza por observar desde el sillón de su casa espectáculos diferentes, con jugadores distintos y osados planteos que rindan homenaje a esa ilusión barrial e inocente que, lo desafío a otro juego.


Sí, si Usted se quedó con el sinsabor de haber pasado una instancia donde lo único clásico fue la monotonía y las inspiraciones espasmódicas de algunos como las intervenciones de Fernández en el cruce cuyano, el acierto de Lodeiro y la vulnerabilidad académica frente al rojo en Avellaneda, bueno, entonces lo desafío a otro juego.


Busque (o busquemos juntos si no quiere transitar en soledad este periplo), las siete diferencias de esta fecha con respecto a otros clásicos. Y en esto tengo que confesar que mientras escribo, surgen posiblemente más diferencias que cuando inicié este reto.


Quizás, de ese saldo de distinciones podamos reconocer más virtudes deportivas y actitudinales que en temporadas pasadas, dejar de construir clásicos donde no los hay (ni por territorialidad ni por historia) o, al menos, compartiendo una tarde con algo…diferente.


Por Gabriel Landart – Diario El Ciudadano on line


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La fecha de las diferencias

Si hay un aspecto por el cual se caracteriza el presente torneo y por el cual se recordará, es por ser diferente. No sabemos aún si mejor o peor, pero diferente al fin.

En la cantidad de equipos que lo disputan, en ser el primero sin “Don Julio” (tan presente está su figura que el certamen lleva su nombre)… Más allá de estos condimentos, hay un ingrediente especial que sazona la receta vernácula de primera división del fútbol argentino: la fecha de los clásicos.

La expectativa que generan estos encuentros, en algunas ocasiones se refleja en el rendimiento colectivo o individual, en la contundencia ofensiva o en los guiños del azar frente a manifestaciones providenciales. Sin embargo, en otras oportunidades se evidencia sobre el campo de juego solamente la palidez de propuestas, ante tanta efervescencia multicolor que engalana plateas y populares.

Tal vez, debido a ello, amigo futbolero que esperó este penúltimo fin de semana invernal junto a familiares y amigos, sumidos en la más absoluta y adrenalínica esperanza por observar desde el sillón de su casa espectáculos diferentes, con jugadores distintos y osados planteos que rindan homenaje a esa ilusión barrial e inocente que, lo desafío a otro juego.

Sí, si Usted se quedó con el sinsabor de haber pasado una instancia donde lo único clásico fue la monotonía y las inspiraciones espasmódicas de algunos como las intervenciones de Fernández en el cruce cuyano, el acierto de Lodeiro y la vulnerabilidad académica frente al rojo en Avellaneda, bueno, entonces lo desafío a otro juego.

Busque (o busquemos juntos si no quiere transitar en soledad este periplo), las siete diferencias de esta fecha con respecto a otros clásicos. Y en esto tengo que confesar que mientras escribo, surgen posiblemente más diferencias que cuando inicié este reto.

Quizás, de ese saldo de distinciones podamos reconocer más virtudes deportivas y actitudinales que en temporadas pasadas, dejar de construir clásicos donde no los hay (ni por territorialidad ni por historia) o, al menos, compartiendo una tarde con algo…diferente.

Por Gabriel Landart – Diario El Ciudadano on line

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