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La espiritualidad podría beneficiar a pacientes con cáncer
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Por Redacción

La espiritualidad podría beneficiar a pacientes con cáncer



La revista norteamericana Cáncer publicó los resultados de un nuevo estudio donde los investigadores encuentran que las personas que tienen creencias firmes podrían tener mejor salud mental y física, así, las creencias espirituales podrían beneficiar en estos aspectos a los pacientes con cáncer.


En primera instancia, es preciso distinguir los términos espiritualidad y religión, los que a menudo se usan como sinónimos. La religión se puede definir como un conjunto específico de creencias y prácticas compartidas que en lo habitual se dan dentro de un grupo organizado, mientras que la espiritualidad sería el sentido que le da un individuo a la paz interior, al propósito de la vida y a su significado y a la relación con los demás. La espiritualidad puede encontrarse y expresarse mediante una religión organizada o de otras maneras. Los pacientes se pueden considerar a sí mismos como personas espirituales, religiosas o ambas.


Ahora bien, respecto a la investigación, que incluye el abordaje de alrededor de 45.000 pacientes, no puede demostrar una relación causal entre la espiritualidad y la mejora en la salud pero logra asociar a esos factores.


Es decir, el primer análisis encuentra que los pacientes con niveles altos de espiritualidad y religiosidad reportaron mejor salud física, menos síntomas físicos del cáncer y de su tratamiento; y también una mayor capacidad para realizar sus tareas cotidianas.


Quiénes realizaron las pruebas determinan que la vinculación entre esos dos factores sorprende en aquellos que experimentan aspectos más potentes de su religión y espiritualidad, lo que incluye tanto una sensación de significado y propósito de la vida como una conexión con una fuente más grande que uno mismo.


Por su parte, el segundo análisis se enfoca en la salud mental. Aquí se observa que el bienestar espiritual se vincula con menos ansiedad, depresión y estrés. Por el contrario, niveles más altos de angustia espiritual y una sensación de desconexión con Dios o de una comunidad religiosa, se traducen en mayor angustia psicológica y/o peor bienestar emocional.


El tercer análisis encuentra un vínculo entre la espiritualidad/religión y el bienestar social. Los pacientes con un bienestar espiritual más firme, con una imagen benigna de Dios que lo muestra como benevolente y no como iracundo o distante, y con creencias firmes en que se puede pedir ayuda a un Dios personal, son los que evidenciaron mejor salud social.


De estas conclusiones se desprende que parecería que no les va bien a quienes tienen dificultades con la fe. Aunque los científicos aseguran que hace falta más investigación para comprender y respaldar a estos pacientes, en principio sostienen que ellos forcejean con el significado religioso o espiritual de su cáncer, lo que es normal, y que la forma en que resuelven esa dificultad podría afectar su salud.


Entonces, si bien no se sabe con seguridad el modo en que la espiritualidad y la religión se relacionan con la salud, varios especialistas indican que las creencias y las prácticas espirituales o religiosas crean una actitud mental positiva que ayudaría, por un lado, a que el paciente se sienta mejor y por otro, a que mejore el bienestar de los familiares que lo atienden.  Según el Instituto Nacional del Cáncer de España, el bienestar espiritual y religioso puede ayudar a mejorar la salud y la calidad de vida de las siguientes maneras:


▪ Disminuye la ansiedad y la depresión.


▪ Disminuye la sensación de aislamiento (sentirse solo) y el riesgo de suicidio.


▪ Disminuye el abuso de bebidas alcohólicas y medicamentos.


▪ Reduce la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardíacas.


▪ Ayuda a que el paciente haga ajustes relacionados con los efectos del cáncer y su tratamiento.


▪ Aumenta la capacidad de disfrutar de la vida durante el tratamiento.


▪ Provee un sentimiento de crecimiento personal a causa de vivir con cáncer.


▪ Aumenta los sentimientos positivos, tales como esperanza y optimismo, ausencia de remordimientos, satisfacción con la vida y sensación de paz interior.


▪ Puede ayudar al paciente a vivir más.


Algunos estudios muestran que el apoyo de los médicos para el bienestar espiritual de los pacientes muy enfermos ayuda a mejorar su calidad de vida. En la actualidad, los proveedores de atención de la salud que tratan a los pacientes que hacen frente al cáncer consideran nuevas maneras de ayudarlos a resolver las inquietudes religiosas y espirituales. Los médicos pueden preguntar a los pacientes qué temas espirituales son importantes para ellos, tanto durante el tratamiento como cuando se llega a la etapa final de la vida. Cuando los pacientes con cáncer avanzado reciben apoyo espiritual del equipo médico, es más probable que elijan la atención en un programa para enfermos terminales y un tratamiento menos intensivo en la etapa final de la vida.


No obstante, la espiritualidad no surge con un diagnóstico. Las creencias se fortalecen, debilitan o cambian según la aparición de la enfermedad y la voluntad del paciente, porque es él quien, a su ritmo, encuentra con el tiempo su propia espiritualidad.


Por Belén López Grillo – Diario El Ciudadano on line


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La espiritualidad podría beneficiar a pacientes con cáncer

La revista norteamericana Cáncer publicó los resultados de un nuevo estudio donde los investigadores encuentran que las personas que tienen creencias firmes podrían tener mejor salud mental y física, así, las creencias espirituales podrían beneficiar en estos aspectos a los pacientes con cáncer.

En primera instancia, es preciso distinguir los términos espiritualidad y religión, los que a menudo se usan como sinónimos. La religión se puede definir como un conjunto específico de creencias y prácticas compartidas que en lo habitual se dan dentro de un grupo organizado, mientras que la espiritualidad sería el sentido que le da un individuo a la paz interior, al propósito de la vida y a su significado y a la relación con los demás. La espiritualidad puede encontrarse y expresarse mediante una religión organizada o de otras maneras. Los pacientes se pueden considerar a sí mismos como personas espirituales, religiosas o ambas.

Ahora bien, respecto a la investigación, que incluye el abordaje de alrededor de 45.000 pacientes, no puede demostrar una relación causal entre la espiritualidad y la mejora en la salud pero logra asociar a esos factores.

Es decir, el primer análisis encuentra que los pacientes con niveles altos de espiritualidad y religiosidad reportaron mejor salud física, menos síntomas físicos del cáncer y de su tratamiento; y también una mayor capacidad para realizar sus tareas cotidianas.

Quiénes realizaron las pruebas determinan que la vinculación entre esos dos factores sorprende en aquellos que experimentan aspectos más potentes de su religión y espiritualidad, lo que incluye tanto una sensación de significado y propósito de la vida como una conexión con una fuente más grande que uno mismo.

Por su parte, el segundo análisis se enfoca en la salud mental. Aquí se observa que el bienestar espiritual se vincula con menos ansiedad, depresión y estrés. Por el contrario, niveles más altos de angustia espiritual y una sensación de desconexión con Dios o de una comunidad religiosa, se traducen en mayor angustia psicológica y/o peor bienestar emocional.

El tercer análisis encuentra un vínculo entre la espiritualidad/religión y el bienestar social. Los pacientes con un bienestar espiritual más firme, con una imagen benigna de Dios que lo muestra como benevolente y no como iracundo o distante, y con creencias firmes en que se puede pedir ayuda a un Dios personal, son los que evidenciaron mejor salud social.

De estas conclusiones se desprende que parecería que no les va bien a quienes tienen dificultades con la fe. Aunque los científicos aseguran que hace falta más investigación para comprender y respaldar a estos pacientes, en principio sostienen que ellos forcejean con el significado religioso o espiritual de su cáncer, lo que es normal, y que la forma en que resuelven esa dificultad podría afectar su salud.

Entonces, si bien no se sabe con seguridad el modo en que la espiritualidad y la religión se relacionan con la salud, varios especialistas indican que las creencias y las prácticas espirituales o religiosas crean una actitud mental positiva que ayudaría, por un lado, a que el paciente se sienta mejor y por otro, a que mejore el bienestar de los familiares que lo atienden.  Según el Instituto Nacional del Cáncer de España, el bienestar espiritual y religioso puede ayudar a mejorar la salud y la calidad de vida de las siguientes maneras:

▪ Disminuye la ansiedad y la depresión.

▪ Disminuye la sensación de aislamiento (sentirse solo) y el riesgo de suicidio.

▪ Disminuye el abuso de bebidas alcohólicas y medicamentos.

▪ Reduce la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardíacas.

▪ Ayuda a que el paciente haga ajustes relacionados con los efectos del cáncer y su tratamiento.

▪ Aumenta la capacidad de disfrutar de la vida durante el tratamiento.

▪ Provee un sentimiento de crecimiento personal a causa de vivir con cáncer.

▪ Aumenta los sentimientos positivos, tales como esperanza y optimismo, ausencia de remordimientos, satisfacción con la vida y sensación de paz interior.

▪ Puede ayudar al paciente a vivir más.

Algunos estudios muestran que el apoyo de los médicos para el bienestar espiritual de los pacientes muy enfermos ayuda a mejorar su calidad de vida. En la actualidad, los proveedores de atención de la salud que tratan a los pacientes que hacen frente al cáncer consideran nuevas maneras de ayudarlos a resolver las inquietudes religiosas y espirituales. Los médicos pueden preguntar a los pacientes qué temas espirituales son importantes para ellos, tanto durante el tratamiento como cuando se llega a la etapa final de la vida. Cuando los pacientes con cáncer avanzado reciben apoyo espiritual del equipo médico, es más probable que elijan la atención en un programa para enfermos terminales y un tratamiento menos intensivo en la etapa final de la vida.

No obstante, la espiritualidad no surge con un diagnóstico. Las creencias se fortalecen, debilitan o cambian según la aparición de la enfermedad y la voluntad del paciente, porque es él quien, a su ritmo, encuentra con el tiempo su propia espiritualidad.

Por Belén López Grillo – Diario El Ciudadano on line

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