“La comida no se tira”
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Por Redacción

“La comida no se tira”



¿Cuántas veces habrás pasado cerca de la cocina de un evento y te has preguntado qué harán con toda esa comida que no van a servir? Bueno, la buena noticia es que alguien ya se lo preguntó antes y, lejos de quedarse en el interrogante, puso manos a la obra. Es el caso de Alexis, que tiempo atrás le dio vida al proyecto ‘Plato Lleno’, una organización que sirve de nexo entre los responsables de grandes eventos y los comedores voluntarios. Desde septiembre, la idea de no tirar la comida se replica en nuestra provincia y fueron cuatro mendocinos los que empezaron a materializar la idea.


Mendoza tampoco tira la comida


Para conocer esta iniciativa, El Ciudadano se reunió con Federico Badui, quien junto a Gonzalo Yañez, Diego Salguero y Sebastián Serer son los responsables del proyecto en nuestra provincia y él fue el encargado de contarnos acerca la naturaleza del mismo y  las formas de ayudar.


“Con unos amigos teníamos ganas de hacer algo, pero no sabíamos bien qué hacer y un día escuchando radio de Buenos Aires conocimos al responsable de ‘Plato Lleno Buenos Aires’, Alexis Vidal, y lo llamamos; luego nos pasó todos los contactos, después sumamos a algunas personas más. Le dimos el gran impulso cuando se sumó una persona que sabe mucho de eventos, y el primero lo tuvimos a fines de septiembre. Hoy en día, estamos teniendo un promedio de cinco o seis eventos por semana”, explica Federico.


Mendoza no es la única provincia que se suma a esta propuesta. ‘Plato Lleno’ ya tiene su versión en ciudades como La Plata, Posadas y próximamente estará en Bahía Blanca.


“Hoy no sólo estamos trabajando con los eventos, sino también con empresas que producen a gran escala, como panaderías, fábricas de pasta y con todo tipo de gente que maneje grandes cantidades de comida y que sea susceptible a ser donada”, relata Federico sobre el accionar del proyecto.


Declaración de principios


Cuando hablamos sobre las condiciones que deben reunir, no solamente los alimentos, sino las personas que intervienen en el proceso, el joven nos lo explica a través de los objetivos básicos: “‘Plato Lleno’ está basado en tres principios importantes: primero: la confianza absoluta en el donante –dueño del servicio de comida, fabricante, etcétera–, que permite saber que lo que se dona está en perfecto estado; segundo: la confianza absoluta con quien  recibe la comida (usualmente, ‘Plato Lleno’ tiene sólo contacto con un responsable del comedor, para proteger el anonimato del donante, es decir, el que recibe la comida no sabe de qué evento o empresa viene); tercero, el lema es que ‘la comida no se tira’”. Estos principios están basados en la falta de legislación existente en relación a la donación de alimentos. “En nuestro país, donar comida no está prohibido, pero sí es una acción que está desprotegida ante la ley. Es por eso que muchas empresas prefieren destruir la comida que aún está apta para el consumo a donarla”.


Modus operandi


“Las entregas, por necesidad y  por política, se realizan en el mismo momento que las recibimos, es como si fuera un delivery, es decir, si vamos a un evento a las 2 de la mañana, a las 2.30 –a más tardar– estamos dejando la comida en el comedor”, explica Federico, y aclara: “Es importante destacar que no se trata de la comida que la gente deja en sus platos, sino de aquello que no se sirvió, que es un excedente de comida”. Para graficar nos da un ejemplo: “Si en un evento hicieron veinte kilos de cazuela de pollo y en los platos se sirvieron siete kilos, los trece kilos que quedaron en la olla son los que se donan a ‘Plato Lleno’”.


“Nuestro laburo es ir al evento y colocar esa comida en las bandejas descartables, protegiendo la comida, para eso usamos barbijos, mamelucos, guantes y cofias, todo lo que corresponde para que el tratamiento de la comida sea cuidadoso; luego se coloca en conservadoras, e inmediatamente se entrega en el comedor”, explica Federico sobre el procedimiento.


El joven indica que es un requisito fundamental para ser beneficiario de ‘Plato Lleno’ que el comedor abra los fines de semana y que haya una persona que se comprometa a recibir la entrega, sobre todo de madrugada, ya que la mayoría de los eventos se realizan en horas de la noche. Otro requisito muy importante es que la organización que recibe la donación cuente con freezer y/o heladeras para conservar perfectamente los alimentos que va a recibir.


Se buscan voluntarios


Si bien el proyecto en Mendoza comenzó hace algunos meses, ya son casi 50 personas las que donan parte de su tiempo para contribuir con este proyecto. Algunos se encargan de la búsqueda de nuevos eventos, otros de coordinar los rescates de alimentos con el responsable de la fiesta y, a su vez, con quien va a recibir esa donación; otros se hacen cargo de conseguir los descartables que garantizan la higiene del proceso. “Mientras más seamos, más fácil”, dice Fede, por lo que aquellos que deseen sumarse al proyecto pueden hacerlo. Durante la charla se hace real hincapié en la importancia de garantizar la salubridad de la comida que llega a los platos de tantos chicos, por lo que es necesario contar siempre con materiales descartables. ‘Plato Lleno’ tiene como política no recibir ningún tipo de donación monetaria, por lo que quienes deseen colaborar de esa forma, lo pueden hacer depositando el dinero en la cuenta de la empresa que les provee los descartables, o bien comprándolos para luego donarlos.


Responsabilidad y gratificaciones


Está más que claro que los voluntarios se sienten felices siendo motor y nexo de esta iniciativa, muchos organizadores de eventos también y lo demuestran asumiendo la responsabilidad social empresaria de no tirar el excedente de comida. Claro está que la mayor gratificación en vivo y en directo la reciben quienes son los encargados de materializar la entrega de comida, todas son distintas y especiales. “La recepción siempre es la mejor, hemos ido a comedores donde la persona encargada del comedor recibió con lagrimas lo que llevábamos, porque a esta altura del mes ya no tenía nada para darles a los chicos. Si bien no es comida para todos los días, siempre sirve para una o dos veces por semana”, reflexiona Fede.


 ‘Plato lleno’ en números


Los números suelen ser antipáticos pero cuando suman en ayuda es bueno tenerlos en cuenta: el proyecto trabaja con aquellos eventos que superan las 200 o 250 personas, en el caso de que el menú sea asado puede ser desde los cien invitados. Un plato se llena con 500 gramos de comida, aproximadamente.


Hasta el momento, han sido siete los comedores beneficiados, y el récord de ‘Plato Lleno Mendoza’ se dio en un evento en el que se rescataron 90 kilos de comida (aproximadamente 200 platos).


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“La comida no se tira”

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¿Cuántas veces habrás pasado cerca de la cocina de un evento y te has preguntado qué harán con toda esa comida que no van a servir? Bueno, la buena noticia es que alguien ya se lo preguntó antes y, lejos de quedarse en el interrogante, puso manos a la obra. Es el caso de Alexis, que tiempo atrás le dio vida al proyecto ‘Plato Lleno’, una organización que sirve de nexo entre los responsables de grandes eventos y los comedores voluntarios. Desde septiembre, la idea de no tirar la comida se replica en nuestra provincia y fueron cuatro mendocinos los que empezaron a materializar la idea.

Mendoza tampoco tira la comida

Para conocer esta iniciativa, El Ciudadano se reunió con Federico Badui, quien junto a Gonzalo Yañez, Diego Salguero y Sebastián Serer son los responsables del proyecto en nuestra provincia y él fue el encargado de contarnos acerca la naturaleza del mismo y  las formas de ayudar.

“Con unos amigos teníamos ganas de hacer algo, pero no sabíamos bien qué hacer y un día escuchando radio de Buenos Aires conocimos al responsable de ‘Plato Lleno Buenos Aires’, Alexis Vidal, y lo llamamos; luego nos pasó todos los contactos, después sumamos a algunas personas más. Le dimos el gran impulso cuando se sumó una persona que sabe mucho de eventos, y el primero lo tuvimos a fines de septiembre. Hoy en día, estamos teniendo un promedio de cinco o seis eventos por semana”, explica Federico.

Mendoza no es la única provincia que se suma a esta propuesta. ‘Plato Lleno’ ya tiene su versión en ciudades como La Plata, Posadas y próximamente estará en Bahía Blanca.

“Hoy no sólo estamos trabajando con los eventos, sino también con empresas que producen a gran escala, como panaderías, fábricas de pasta y con todo tipo de gente que maneje grandes cantidades de comida y que sea susceptible a ser donada”, relata Federico sobre el accionar del proyecto.

Declaración de principios

Cuando hablamos sobre las condiciones que deben reunir, no solamente los alimentos, sino las personas que intervienen en el proceso, el joven nos lo explica a través de los objetivos básicos: “‘Plato Lleno’ está basado en tres principios importantes: primero: la confianza absoluta en el donante –dueño del servicio de comida, fabricante, etcétera–, que permite saber que lo que se dona está en perfecto estado; segundo: la confianza absoluta con quien  recibe la comida (usualmente, ‘Plato Lleno’ tiene sólo contacto con un responsable del comedor, para proteger el anonimato del donante, es decir, el que recibe la comida no sabe de qué evento o empresa viene); tercero, el lema es que ‘la comida no se tira’”. Estos principios están basados en la falta de legislación existente en relación a la donación de alimentos. “En nuestro país, donar comida no está prohibido, pero sí es una acción que está desprotegida ante la ley. Es por eso que muchas empresas prefieren destruir la comida que aún está apta para el consumo a donarla”.

Modus operandi

“Las entregas, por necesidad y  por política, se realizan en el mismo momento que las recibimos, es como si fuera un delivery, es decir, si vamos a un evento a las 2 de la mañana, a las 2.30 –a más tardar– estamos dejando la comida en el comedor”, explica Federico, y aclara: “Es importante destacar que no se trata de la comida que la gente deja en sus platos, sino de aquello que no se sirvió, que es un excedente de comida”. Para graficar nos da un ejemplo: “Si en un evento hicieron veinte kilos de cazuela de pollo y en los platos se sirvieron siete kilos, los trece kilos que quedaron en la olla son los que se donan a ‘Plato Lleno’”.

“Nuestro laburo es ir al evento y colocar esa comida en las bandejas descartables, protegiendo la comida, para eso usamos barbijos, mamelucos, guantes y cofias, todo lo que corresponde para que el tratamiento de la comida sea cuidadoso; luego se coloca en conservadoras, e inmediatamente se entrega en el comedor”, explica Federico sobre el procedimiento.

El joven indica que es un requisito fundamental para ser beneficiario de ‘Plato Lleno’ que el comedor abra los fines de semana y que haya una persona que se comprometa a recibir la entrega, sobre todo de madrugada, ya que la mayoría de los eventos se realizan en horas de la noche. Otro requisito muy importante es que la organización que recibe la donación cuente con freezer y/o heladeras para conservar perfectamente los alimentos que va a recibir.

Se buscan voluntarios

Si bien el proyecto en Mendoza comenzó hace algunos meses, ya son casi 50 personas las que donan parte de su tiempo para contribuir con este proyecto. Algunos se encargan de la búsqueda de nuevos eventos, otros de coordinar los rescates de alimentos con el responsable de la fiesta y, a su vez, con quien va a recibir esa donación; otros se hacen cargo de conseguir los descartables que garantizan la higiene del proceso. “Mientras más seamos, más fácil”, dice Fede, por lo que aquellos que deseen sumarse al proyecto pueden hacerlo. Durante la charla se hace real hincapié en la importancia de garantizar la salubridad de la comida que llega a los platos de tantos chicos, por lo que es necesario contar siempre con materiales descartables. ‘Plato Lleno’ tiene como política no recibir ningún tipo de donación monetaria, por lo que quienes deseen colaborar de esa forma, lo pueden hacer depositando el dinero en la cuenta de la empresa que les provee los descartables, o bien comprándolos para luego donarlos.

Responsabilidad y gratificaciones

Está más que claro que los voluntarios se sienten felices siendo motor y nexo de esta iniciativa, muchos organizadores de eventos también y lo demuestran asumiendo la responsabilidad social empresaria de no tirar el excedente de comida. Claro está que la mayor gratificación en vivo y en directo la reciben quienes son los encargados de materializar la entrega de comida, todas son distintas y especiales. “La recepción siempre es la mejor, hemos ido a comedores donde la persona encargada del comedor recibió con lagrimas lo que llevábamos, porque a esta altura del mes ya no tenía nada para darles a los chicos. Si bien no es comida para todos los días, siempre sirve para una o dos veces por semana”, reflexiona Fede.

 ‘Plato lleno’ en números

Los números suelen ser antipáticos pero cuando suman en ayuda es bueno tenerlos en cuenta: el proyecto trabaja con aquellos eventos que superan las 200 o 250 personas, en el caso de que el menú sea asado puede ser desde los cien invitados. Un plato se llena con 500 gramos de comida, aproximadamente.

Hasta el momento, han sido siete los comedores beneficiados, y el récord de ‘Plato Lleno Mendoza’ se dio en un evento en el que se rescataron 90 kilos de comida (aproximadamente 200 platos).

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