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Por Redacción

La clase media vota a la oposición



La oposición maneja una encuesta reciente, de la que se desprende un masivo apoyo de la clase media a sus candidatos, mientras que sectores con mayor pobreza y donde abundan los planes sociales y prebendas, serían la base de los votos de Scioli.


Algo de eso pudo verse en la reciente elección de Tucumán, donde el frente de la oposición ganó en las más importantes ciudades y perdió en los pueblos, principalmente del Sur de esa provincia. Scioli es consciente de que un balotaje significaría su derrota y sólo aspira a llegar al famoso 45% que le permita ganar en la primera vuelta.


Ese deseo, por el momento, está postergado por la escandalosa elección de Tucumán, y lo que en principio el Gobierno quería vender como un triunfo que sirviera de plataforma para el lanzamiento del Gobernador bonaerense, se tornó en un boomerang del que todavía no saben su destino.


Lo que menos pensó Scioli, cuando a bordo del Tango 01 se dirigió a la provincia norteña para participar de los festejos, es que a partir de ese momento se empezarían a desarrollar una serie de eventos que perjudican ostensiblemente sus posibilidades de llegar a ese tan ansiado 45%.


Hasta el propio gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, manifestó que el presunto triunfo de Juan Manzur “tiene una mancha en su legitimidad de origen”. Por su parte, el candidato del frente de la oposición, Domingo Amaya, asegura que han ganado la elección y que hubo un fraude escandaloso”. Todo lo que pasó después de los comicios en Tucumán fueron hechos políticos que evidentemente perjudican las chances del candidato del FpV.


Con un final incierto, con marchas multitudinarias pidiendo nuevas elecciones, con un fiscal que admite que si hubo fraude podrían anularse las elecciones, se ha originado un combo que deja abiertas las puertas para una recuperación de la oposición, que últimamente se mostró unida, aunque eso no quiere decir que se vayan a seguir así antes del 25 de octubre.


Jefa de campaña


Si había parte del electorado de clase media que pensaba votar a Scioli, con la decisión de la Presidenta de ejercer una especie de jefatura de campaña del FpV no hace otra cosa que ahuyentar a esos votantes, que pueden creer en el Gobernador de Buenos Aires pero no en la Presidenta ni en los dirigentes de la Cámpora.


Comentarios del entorno de Cristina aseguran que la Presidenta no soporta a Scioli, pero sale a defenderlo públicamente porque también percibe que se encuentran en una meseta y que se hace inalcanzable el objetivo de ganar en primera vuelta. Para colmo, la sincera declaración de Carlitos Tevez dando una semblanza de lo que vio en Formosa, termina de restarle credibilidad al gobernador Gildo Insfrán,  que no tuvo mejor idea que atacar al ídolo popular por decir que vio pobreza en la provincia norteña, algo que también manifiesta el prestigioso médico Abel Albino y que rubrica con datos certeros un estudio de la Universidad Católica Argentina.


Lo cierto es que lo de Formosa, sumado a lo de Tucumán, a las penosas aseveraciones de la senadora Beatriz Rojkés –denunciada ante el Inadi–, las inundaciones en Buenos Aires, al viaje a Roma con su pareja Karina Rabolini son hechos que ostensiblemente están mellando las posibilidades del candidato a presidente del kirchnerismo.


Ante este panorama negativo, la Presidenta despotrica contra la oposición acusándola de agravios permanentes, olvidándose que ella tildó de ‘cachivaches’ precisamente a los dirigentes que osan enfrentarla. Cuando tan sólo faltan 56 días para las elecciones del 25 de octubre, el panorama se muestra más favorable a la oposición, una oposición que se mostraba con dudas después de las PASO, pero que toma impulso cuando enfrente esta CFK y no Scioli.


Paco y una retirada desordenada


Al ocultamiento de las deudas de la Provincia, se suma un festín de nombramientos y pases a planta permanente en la Administración Pública nunca antes vistos en Mendoza. Con total desparpajo, los dirigentes del FpV buscan refugio en la administración, y si no pueden nombrarse, ellos lo hacen otorgando cargos a hijos, yernos, sobrinos y otros parientes. Lo más parecido a los vicios de la política de provincias feudales y a los que en la nuestra no estábamos acostumbrados, por lo menos en esta cantidad.


Por supuesto que los nombramientos no son en cualquier sector de la Administración Pública, ya que eligen los cargos que gozan de los sueldos más elevados. Por eso, el Ministerio preferido es el de Salud,  un verdadero despropósito que le resta a la credibilidad que le queda al vapuleado Paco Pérez.


Ni qué decir de la gran mayoría de los popes del justicialismo, que prenden una vela pidiendo que gane Scioli para ser conchabados en cargos nacionales. Dicen los que saben que ya hay una lista de espera de cien funcionarios anotados para partir a la Capital Federal ante un hipotético triunfo del kirchnerismo en las elecciones.


Realmente estamos viendo lo peor de la política, una clase dirigente que en la retirada demuestra que en realidad no trabaja para el pueblo, sino sólo para ella, algo que los mendocinos no se merecen.


Sólo queda la esperanza de que  el gobernador entrante analice cada uno de estos nombramientos hechos a las apuradas, entre gallos y medianoche, y tome las medidas adecuadas para dejar atrás este hecho bochornoso.


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La clase media vota a la oposición

La oposición maneja una encuesta reciente, de la que se desprende un masivo apoyo de la clase media a sus candidatos, mientras que sectores con mayor pobreza y donde abundan los planes sociales y prebendas, serían la base de los votos de Scioli.

Algo de eso pudo verse en la reciente elección de Tucumán, donde el frente de la oposición ganó en las más importantes ciudades y perdió en los pueblos, principalmente del Sur de esa provincia. Scioli es consciente de que un balotaje significaría su derrota y sólo aspira a llegar al famoso 45% que le permita ganar en la primera vuelta.

Ese deseo, por el momento, está postergado por la escandalosa elección de Tucumán, y lo que en principio el Gobierno quería vender como un triunfo que sirviera de plataforma para el lanzamiento del Gobernador bonaerense, se tornó en un boomerang del que todavía no saben su destino.

Lo que menos pensó Scioli, cuando a bordo del Tango 01 se dirigió a la provincia norteña para participar de los festejos, es que a partir de ese momento se empezarían a desarrollar una serie de eventos que perjudican ostensiblemente sus posibilidades de llegar a ese tan ansiado 45%.

Hasta el propio gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, manifestó que el presunto triunfo de Juan Manzur “tiene una mancha en su legitimidad de origen”. Por su parte, el candidato del frente de la oposición, Domingo Amaya, asegura que han ganado la elección y que hubo un fraude escandaloso”. Todo lo que pasó después de los comicios en Tucumán fueron hechos políticos que evidentemente perjudican las chances del candidato del FpV.

Con un final incierto, con marchas multitudinarias pidiendo nuevas elecciones, con un fiscal que admite que si hubo fraude podrían anularse las elecciones, se ha originado un combo que deja abiertas las puertas para una recuperación de la oposición, que últimamente se mostró unida, aunque eso no quiere decir que se vayan a seguir así antes del 25 de octubre.

Jefa de campaña

Si había parte del electorado de clase media que pensaba votar a Scioli, con la decisión de la Presidenta de ejercer una especie de jefatura de campaña del FpV no hace otra cosa que ahuyentar a esos votantes, que pueden creer en el Gobernador de Buenos Aires pero no en la Presidenta ni en los dirigentes de la Cámpora.

Comentarios del entorno de Cristina aseguran que la Presidenta no soporta a Scioli, pero sale a defenderlo públicamente porque también percibe que se encuentran en una meseta y que se hace inalcanzable el objetivo de ganar en primera vuelta. Para colmo, la sincera declaración de Carlitos Tevez dando una semblanza de lo que vio en Formosa, termina de restarle credibilidad al gobernador Gildo Insfrán,  que no tuvo mejor idea que atacar al ídolo popular por decir que vio pobreza en la provincia norteña, algo que también manifiesta el prestigioso médico Abel Albino y que rubrica con datos certeros un estudio de la Universidad Católica Argentina.

Lo cierto es que lo de Formosa, sumado a lo de Tucumán, a las penosas aseveraciones de la senadora Beatriz Rojkés –denunciada ante el Inadi–, las inundaciones en Buenos Aires, al viaje a Roma con su pareja Karina Rabolini son hechos que ostensiblemente están mellando las posibilidades del candidato a presidente del kirchnerismo.

Ante este panorama negativo, la Presidenta despotrica contra la oposición acusándola de agravios permanentes, olvidándose que ella tildó de ‘cachivaches’ precisamente a los dirigentes que osan enfrentarla. Cuando tan sólo faltan 56 días para las elecciones del 25 de octubre, el panorama se muestra más favorable a la oposición, una oposición que se mostraba con dudas después de las PASO, pero que toma impulso cuando enfrente esta CFK y no Scioli.

Paco y una retirada desordenada

Al ocultamiento de las deudas de la Provincia, se suma un festín de nombramientos y pases a planta permanente en la Administración Pública nunca antes vistos en Mendoza. Con total desparpajo, los dirigentes del FpV buscan refugio en la administración, y si no pueden nombrarse, ellos lo hacen otorgando cargos a hijos, yernos, sobrinos y otros parientes. Lo más parecido a los vicios de la política de provincias feudales y a los que en la nuestra no estábamos acostumbrados, por lo menos en esta cantidad.

Por supuesto que los nombramientos no son en cualquier sector de la Administración Pública, ya que eligen los cargos que gozan de los sueldos más elevados. Por eso, el Ministerio preferido es el de Salud,  un verdadero despropósito que le resta a la credibilidad que le queda al vapuleado Paco Pérez.

Ni qué decir de la gran mayoría de los popes del justicialismo, que prenden una vela pidiendo que gane Scioli para ser conchabados en cargos nacionales. Dicen los que saben que ya hay una lista de espera de cien funcionarios anotados para partir a la Capital Federal ante un hipotético triunfo del kirchnerismo en las elecciones.

Realmente estamos viendo lo peor de la política, una clase dirigente que en la retirada demuestra que en realidad no trabaja para el pueblo, sino sólo para ella, algo que los mendocinos no se merecen.

Sólo queda la esperanza de que  el gobernador entrante analice cada uno de estos nombramientos hechos a las apuradas, entre gallos y medianoche, y tome las medidas adecuadas para dejar atrás este hecho bochornoso.

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