Cargando...
Por Redacción

La bacteria de aires acondicionados, piscinas, jacuzzis y spas



Disfrutar del agua es un objetivo constante durante los meses de altas temperaturas pero no todo es refrescarse para pasar mejor el verano. La legionelosis, a la que también se conoce como ‘enfermedad del legionario’, puede adquirirse en varios lugares que se relacionan con el agua, aun en aquellos que parecen inofensivos y sus consecuencias pueden pasar inadvertidas o transformarse en un cuadro grave que precisa atención médica inmediata.


La legionelosis es un conjunto de enfermedades que se manifiestan como una infección respiratoria o pulmonar producto de una bacteria llamada Legionella pneumophila, la que vive libre en el ambiente, está presente en todos los hábitats acuáticos y bajo ciertas condiciones, contamina el agua donde habita. Se transmite a partir de la inhalación de aerosoles o vapores de agua donde está presente. En los casos extremos de propagación de la bacteria se encuentran los sistemas de abastecimiento de las ciudades porque aquí logra colonizar la red de distribución de agua. Así es como llega a instalaciones que generan aerosoles: duchas de hoteles, hospitales, geriátricos, piscinas e instalaciones deportivas; condensadores a vapor, torres de refrigeración de aires acondicionados, spas, sistemas de agua caliente, humificadores, piscinas de hidromasajes o con atracciones con agua que sale a chorros, jacuzzis y cualquier otro aparato que contenga agua con circuito de retorno, en particular, los que pertenecen a grandes edificaciones. Además, se encuentra en superficies de lagos, ríos, estanques y aguas termales. Sin embargo y aunque se multiplica con facilidad en aguas templadas, no tiene la capacidad de transmitirse de persona a persona, tampoco al beber agua o consumir alimentos.


Una vez que la Legionella ingresó al organismo puede manifestar diversos síntomas y la mayoría de las infecciones ocurre en adultos de mediana edad o en personas mayores y son escasos los registros en niños, cuando esto sucede la enfermedad es menos grave. Además de la edad, otros factores de riesgo que la predisponen son el tabaquismo y/o el alcoholismo, la insuficiencia renal, la diabetes, un sistema inmunológico débil; una enfermedad pulmonar crónica, como el asma o el EPOC,  el uso prolongado de un respirador y tener más de 45 años. Otro dato importante es que suele darse más en hombres que en mujeres.


No obstante, por lo general, algunas personas enferman y otras no, es decir, así como para algunos pasa desapercibida, en otros presenta un síndrome febril agudo, lo que se conoce como fiebre de Pontiac; en otros provoca la llamada “enfermedad del legionario”, la que refiere a un cuadro de neumonía con tos seca, fiebre alta, dolor torácico, expectoración sin mucho esputo y/o con sangre, diarrea, náuseas, vómitos y dolor abdominal; malestar general, dolor de cabeza y articular, decaimiento, rigidez y dolores musculares, problemas de equilibrio, escalofríos, temblores y dificultad para respirar; todo esto puede terminar en insuficiencia respiratoria grave y muerte. Los síntomas tienden a empeorar dentro de los cuatro a seis primeros días pero en un total de 10 o 15 se puede obtener una buena mejoría. No hay que olvidar que la enfermedad del legendario puede ser mortal, el riesgo de morir es mayor en pacientes que tienen enfermedades crónicas o resultan infectadas mientras están en un hospital.


Es preciso resaltar que a la legionelosis se la detecta en forma sencilla mediante un análisis de orina que se complementa, entre otras cosas, con auscultación de sonidos anormales, broncoscopia, hemocultivos y radiografía de tórax. Por otro lado, se utilizan antibióticos para combatir la infección y el tratamiento comienza tan pronto se sospecha de la enfermedad sin esperar confirmación de laboratorio, este se refuerza, de ser necesario, con oxígeno y suero.


Cabe destacar que la legionelosis no tiene medidas específicas de prevención a nivel individual y que los equipos de aire acondicionado domésticos no presentan riesgo de transmisión de la enfermedad ya que no poseen un circuito cerrado de agua, por lo tanto la bacteria no tiene posibilidad de multiplicarse. No obstante, su prevención depende de la limpieza y la desinfección regular de los equipos de refrigeración, sistemas de agua caliente y otros aparatos que contengan agua, en especial, los que pertenecen a edificios de grandes dimensiones. En estos lugares hay que ajustarse a las siguientes medidas básicas:



  • Planificar en de manera adecuada cañerías y griferías.

  • Seleccionar en forma correcta los materiales de construcción y armado de red de agua.

  • Establecer un sistema hidráulico adecuado.

  • Evitar la recuperación de calor en precalentadores.

  • Realizar un mantenimiento regular que incluya control y limpieza de las calderas.

  • Ejecutar controles regulares para detectar infecciones de legionella.

  • Hacer tratamientos con dióxido de cloro y con ozono.


En síntesis, es fundamental asistir a lugares públicos que garanticen la limpieza de los circuitos de agua porque la legionelosis es una clase peligrosa de neumonía que con frecuencia termina con la muerte del enfermo. Las personas mayores o aquellas que tienen el sistema inmunológico muy débil que asisten a termas contaminadas, por ejemplo, son las más expuestas porque su condición ligada a un sistema de agua con la bacteria podría resultar fatal. Llegan a morir 15.000 personas al año en Estados Unidos donde existen controles exhaustivos sobre la limpieza de los circuitos cerrados de agua, muchas más mueren en países donde no existen o son escasos. Es difícil determinar cuántos fallecen por su causa en estos lugares porque se acepta a la neumonía como “muerte natural” y no se realizan más estudios. Hay que disfrutar del verano sin miedo a encontrarla en lagos, ríos, charcos o tierra húmeda porque allí no tiene potencial para enfermar, sin embargo, hay que prestar mucha atención al agua que pasa por un circuito cerrado para luego convertirse en gotas capaces de hacerla ingresar al organismo donde puede producir la enfermedad.



 


 


 


 


……………


 


.


comentarios

Compartir en facebook
Compartir en twitter
imagen

La bacteria de aires acondicionados, piscinas, jacuzzis y spas

Disfrutar del agua es un objetivo constante durante los meses de altas temperaturas pero no todo es refrescarse para pasar mejor el verano. La legionelosis, a la que también se conoce como ‘enfermedad del legionario’, puede adquirirse en varios lugares que se relacionan con el agua, aun en aquellos que parecen inofensivos y sus consecuencias pueden pasar inadvertidas o transformarse en un cuadro grave que precisa atención médica inmediata.

La legionelosis es un conjunto de enfermedades que se manifiestan como una infección respiratoria o pulmonar producto de una bacteria llamada Legionella pneumophila, la que vive libre en el ambiente, está presente en todos los hábitats acuáticos y bajo ciertas condiciones, contamina el agua donde habita. Se transmite a partir de la inhalación de aerosoles o vapores de agua donde está presente. En los casos extremos de propagación de la bacteria se encuentran los sistemas de abastecimiento de las ciudades porque aquí logra colonizar la red de distribución de agua. Así es como llega a instalaciones que generan aerosoles: duchas de hoteles, hospitales, geriátricos, piscinas e instalaciones deportivas; condensadores a vapor, torres de refrigeración de aires acondicionados, spas, sistemas de agua caliente, humificadores, piscinas de hidromasajes o con atracciones con agua que sale a chorros, jacuzzis y cualquier otro aparato que contenga agua con circuito de retorno, en particular, los que pertenecen a grandes edificaciones. Además, se encuentra en superficies de lagos, ríos, estanques y aguas termales. Sin embargo y aunque se multiplica con facilidad en aguas templadas, no tiene la capacidad de transmitirse de persona a persona, tampoco al beber agua o consumir alimentos.

Una vez que la Legionella ingresó al organismo puede manifestar diversos síntomas y la mayoría de las infecciones ocurre en adultos de mediana edad o en personas mayores y son escasos los registros en niños, cuando esto sucede la enfermedad es menos grave. Además de la edad, otros factores de riesgo que la predisponen son el tabaquismo y/o el alcoholismo, la insuficiencia renal, la diabetes, un sistema inmunológico débil; una enfermedad pulmonar crónica, como el asma o el EPOC,  el uso prolongado de un respirador y tener más de 45 años. Otro dato importante es que suele darse más en hombres que en mujeres.

No obstante, por lo general, algunas personas enferman y otras no, es decir, así como para algunos pasa desapercibida, en otros presenta un síndrome febril agudo, lo que se conoce como fiebre de Pontiac; en otros provoca la llamada “enfermedad del legionario”, la que refiere a un cuadro de neumonía con tos seca, fiebre alta, dolor torácico, expectoración sin mucho esputo y/o con sangre, diarrea, náuseas, vómitos y dolor abdominal; malestar general, dolor de cabeza y articular, decaimiento, rigidez y dolores musculares, problemas de equilibrio, escalofríos, temblores y dificultad para respirar; todo esto puede terminar en insuficiencia respiratoria grave y muerte. Los síntomas tienden a empeorar dentro de los cuatro a seis primeros días pero en un total de 10 o 15 se puede obtener una buena mejoría. No hay que olvidar que la enfermedad del legendario puede ser mortal, el riesgo de morir es mayor en pacientes que tienen enfermedades crónicas o resultan infectadas mientras están en un hospital.

Es preciso resaltar que a la legionelosis se la detecta en forma sencilla mediante un análisis de orina que se complementa, entre otras cosas, con auscultación de sonidos anormales, broncoscopia, hemocultivos y radiografía de tórax. Por otro lado, se utilizan antibióticos para combatir la infección y el tratamiento comienza tan pronto se sospecha de la enfermedad sin esperar confirmación de laboratorio, este se refuerza, de ser necesario, con oxígeno y suero.

Cabe destacar que la legionelosis no tiene medidas específicas de prevención a nivel individual y que los equipos de aire acondicionado domésticos no presentan riesgo de transmisión de la enfermedad ya que no poseen un circuito cerrado de agua, por lo tanto la bacteria no tiene posibilidad de multiplicarse. No obstante, su prevención depende de la limpieza y la desinfección regular de los equipos de refrigeración, sistemas de agua caliente y otros aparatos que contengan agua, en especial, los que pertenecen a edificios de grandes dimensiones. En estos lugares hay que ajustarse a las siguientes medidas básicas:

  • Planificar en de manera adecuada cañerías y griferías.
  • Seleccionar en forma correcta los materiales de construcción y armado de red de agua.
  • Establecer un sistema hidráulico adecuado.
  • Evitar la recuperación de calor en precalentadores.
  • Realizar un mantenimiento regular que incluya control y limpieza de las calderas.
  • Ejecutar controles regulares para detectar infecciones de legionella.
  • Hacer tratamientos con dióxido de cloro y con ozono.

En síntesis, es fundamental asistir a lugares públicos que garanticen la limpieza de los circuitos de agua porque la legionelosis es una clase peligrosa de neumonía que con frecuencia termina con la muerte del enfermo. Las personas mayores o aquellas que tienen el sistema inmunológico muy débil que asisten a termas contaminadas, por ejemplo, son las más expuestas porque su condición ligada a un sistema de agua con la bacteria podría resultar fatal. Llegan a morir 15.000 personas al año en Estados Unidos donde existen controles exhaustivos sobre la limpieza de los circuitos cerrados de agua, muchas más mueren en países donde no existen o son escasos. Es difícil determinar cuántos fallecen por su causa en estos lugares porque se acepta a la neumonía como “muerte natural” y no se realizan más estudios. Hay que disfrutar del verano sin miedo a encontrarla en lagos, ríos, charcos o tierra húmeda porque allí no tiene potencial para enfermar, sin embargo, hay que prestar mucha atención al agua que pasa por un circuito cerrado para luego convertirse en gotas capaces de hacerla ingresar al organismo donde puede producir la enfermedad.

 

 

 

 

……………

 

.

comentarios

imagen imagen
Login