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Por Redacción

Jóvenes desatados: ¿Quién los para?



En una especie de catarsis que está realizando Mendoza, se instaló el debate de lo que genera el consumo de alcohol entre los jóvenes. Es por eso que el problema generó un sin fin de acusaciones y de ideas contrapuestas para la resolución del conflicto.


En el costado político, la oposición dio el primer paso, y la senadora Claudia Najul logró que se modificaran algunos de los puntos de la Ley de Diversión Nocturna relacionados a los derechos de los usuarios que asisten a los locales bailables. Además, consiguió que los Ministerios de Desarrollo Social y de Seguridad informen la cantidad y la calidad de los controles a boliches y operativos viales. La senadora defendió sus proyectos indicando que “el 50% de los muertos en accidentes viales son chicos y, en su mayoría, estaban alcoholizados”.


Además, aclaró que “son muertes evitables” y mencionó que “por cada deceso quedan 33 personas con heridas, y de ellas, diez con lesiones para siempre”.


Los datos incluidos por Najul en la redacción de sus proyectos de ley coinciden con los que aporta la ONG Voluntarios en Red, la que difundió que en lo que va del año hubo 120 muertos por accidentes viales, que 46 tenían entre 18 y 30 años y que doce eran menores de 17. Además, se estableció que muchos de los jóvenes que perdieron la vida se encontraban alcoholizados.


Otra ONG, Protectora, también se metió en este debate sosteniendo su postura de imponer el cierre de bares y pubs de 2 a 6 de la mañana para evitar que los jóvenes realicen largas previas, pero esta propuesta fue duramente criticada por los dueños de los locales argumentando que lo único que se lograría es “potenciar el mercado ilegal”.


Justamente, las situaciones fuera de la legalidad fueron a las que más apuntó el Gobierno provincial. De esta manera, el Área de Diversión Nocturna estableció el número 080 0222 0900 para que los padres y familiares de adolescentes consulten acerca de las habilitaciones de las fiestas a las que van a ir sus hijos.


Este control permitió clausurar varias fiestas que no contaban con las habilitaciones necesarias –salidas de emergencia, baños, expendio de alcohol, entre otras– pero en otros casos demostró la falta de control de los padres.


“A veces, los padres nos decían que los iban a dejar concurrir igual, porque si no, no sabían que hacer con ellos en las casas”, explicó el director de Juventudes, César Maturano.


Los padres deben intervenir


Quienes pidieron por la Ley de Guarda –que obliga a los padres a hacerse responsable de los desmanes que realizan sus hijos en la vía pública– son los dueños de salones, quienes cansados de que les destruyan sus locales le solicitaron al Gobierno que se los incluya en la Ley de Diversión Nocturna.


Fabián Manzur, presidente de la Asociación de Propietarios de Salones, señaló la postura de este grupo de empresarios: “Nos preocupan las muertes ocasionadas por el alcohol y estamos solicitado una modificación a la Ley de Diversión Nocturna, porque estamos excluidos. Pedimos la inclusión para exigirles a los padres que se bajen cuando llegan al salón de eventos y que verifiquen si sus hijos están en la lista de invitados y que cuando se retiren dejen un número de contacto para que las personas de seguridad se puedan comunicar con ellos en caso de que el chico tenga algún inconveniente”.


Además, el empresario explicó que el alto consumo de alcohol conlleva a que los locales sufran daños de parte de los jóvenes. “Estamos pidiendo también que los jueces de paz tengan injerencia en el ámbito de faltas para que puedan llegar a concretar las multas que estamos pidiendo, para que el padre se solidarice y responsabilice de los actos que haga su hijo menor de edad en el ámbito público y pague los daños que este ocasione”, comentó.


Cómo se intentó frenar este flagelo


Durante el gobierno de Celso Jaque, en  2011, se modificó la Ley de Diversión Nocturna y se fijaron determinados horarios para el funcionamiento de los boliches, bares y pubs. Los más significativos intimaban a los propietarios de boliches a cerrar la taquilla a las 2.30, que a las 4.30 se suspendiera la venta de alcohol y a las 6.30 cerraran sus puertas todos los boliches.


Estas medidas fueron exitosas en su momento, pero de a poco se las fue ‘olvidando’ y actualmente casi no se respetan.


El Gobierno también realizó un fuerte programa de concientización denominado ‘Vida y Vuelta’, que logró conmocionar a los conductores. Si bien fue bien aceptado y tuvo buenas críticas, no impactó como se pensaba en la cabeza de los adolescentes.


Por otra parte, recientemente se puso en funcionamiento un colectivo a la salida de los boliches, pero es poco utilizado.


El último accidente con un conductor ebrio dejó como saldo un muerto


En la madrugada del 9 de julio, el conductor de un auto Ford Fiesta que circulaba ebrio y a contramano por la calle Perú, mató a un motociclista que estaba cumpliendo 28 años ese día.


Según las pericias policiales, el conductor tenía 1.6 grados de alcohol en sangre y además de atropellar al joven motociclista también impactó contra un Fiat Duna.


El hombre que ocasionó los choques fue detenido y la causa fue caratulada como ‘homicidio simple’.


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Jóvenes desatados: ¿Quién los para?

En una especie de catarsis que está realizando Mendoza, se instaló el debate de lo que genera el consumo de alcohol entre los jóvenes. Es por eso que el problema generó un sin fin de acusaciones y de ideas contrapuestas para la resolución del conflicto.

En el costado político, la oposición dio el primer paso, y la senadora Claudia Najul logró que se modificaran algunos de los puntos de la Ley de Diversión Nocturna relacionados a los derechos de los usuarios que asisten a los locales bailables. Además, consiguió que los Ministerios de Desarrollo Social y de Seguridad informen la cantidad y la calidad de los controles a boliches y operativos viales. La senadora defendió sus proyectos indicando que “el 50% de los muertos en accidentes viales son chicos y, en su mayoría, estaban alcoholizados”.

Además, aclaró que “son muertes evitables” y mencionó que “por cada deceso quedan 33 personas con heridas, y de ellas, diez con lesiones para siempre”.

Los datos incluidos por Najul en la redacción de sus proyectos de ley coinciden con los que aporta la ONG Voluntarios en Red, la que difundió que en lo que va del año hubo 120 muertos por accidentes viales, que 46 tenían entre 18 y 30 años y que doce eran menores de 17. Además, se estableció que muchos de los jóvenes que perdieron la vida se encontraban alcoholizados.

Otra ONG, Protectora, también se metió en este debate sosteniendo su postura de imponer el cierre de bares y pubs de 2 a 6 de la mañana para evitar que los jóvenes realicen largas previas, pero esta propuesta fue duramente criticada por los dueños de los locales argumentando que lo único que se lograría es “potenciar el mercado ilegal”.

Justamente, las situaciones fuera de la legalidad fueron a las que más apuntó el Gobierno provincial. De esta manera, el Área de Diversión Nocturna estableció el número 080 0222 0900 para que los padres y familiares de adolescentes consulten acerca de las habilitaciones de las fiestas a las que van a ir sus hijos.

Este control permitió clausurar varias fiestas que no contaban con las habilitaciones necesarias –salidas de emergencia, baños, expendio de alcohol, entre otras– pero en otros casos demostró la falta de control de los padres.

“A veces, los padres nos decían que los iban a dejar concurrir igual, porque si no, no sabían que hacer con ellos en las casas”, explicó el director de Juventudes, César Maturano.

Los padres deben intervenir

Quienes pidieron por la Ley de Guarda –que obliga a los padres a hacerse responsable de los desmanes que realizan sus hijos en la vía pública– son los dueños de salones, quienes cansados de que les destruyan sus locales le solicitaron al Gobierno que se los incluya en la Ley de Diversión Nocturna.

Fabián Manzur, presidente de la Asociación de Propietarios de Salones, señaló la postura de este grupo de empresarios: “Nos preocupan las muertes ocasionadas por el alcohol y estamos solicitado una modificación a la Ley de Diversión Nocturna, porque estamos excluidos. Pedimos la inclusión para exigirles a los padres que se bajen cuando llegan al salón de eventos y que verifiquen si sus hijos están en la lista de invitados y que cuando se retiren dejen un número de contacto para que las personas de seguridad se puedan comunicar con ellos en caso de que el chico tenga algún inconveniente”.

Además, el empresario explicó que el alto consumo de alcohol conlleva a que los locales sufran daños de parte de los jóvenes. “Estamos pidiendo también que los jueces de paz tengan injerencia en el ámbito de faltas para que puedan llegar a concretar las multas que estamos pidiendo, para que el padre se solidarice y responsabilice de los actos que haga su hijo menor de edad en el ámbito público y pague los daños que este ocasione”, comentó.

Cómo se intentó frenar este flagelo

Durante el gobierno de Celso Jaque, en  2011, se modificó la Ley de Diversión Nocturna y se fijaron determinados horarios para el funcionamiento de los boliches, bares y pubs. Los más significativos intimaban a los propietarios de boliches a cerrar la taquilla a las 2.30, que a las 4.30 se suspendiera la venta de alcohol y a las 6.30 cerraran sus puertas todos los boliches.

Estas medidas fueron exitosas en su momento, pero de a poco se las fue ‘olvidando’ y actualmente casi no se respetan.

El Gobierno también realizó un fuerte programa de concientización denominado ‘Vida y Vuelta’, que logró conmocionar a los conductores. Si bien fue bien aceptado y tuvo buenas críticas, no impactó como se pensaba en la cabeza de los adolescentes.

Por otra parte, recientemente se puso en funcionamiento un colectivo a la salida de los boliches, pero es poco utilizado.

El último accidente con un conductor ebrio dejó como saldo un muerto

En la madrugada del 9 de julio, el conductor de un auto Ford Fiesta que circulaba ebrio y a contramano por la calle Perú, mató a un motociclista que estaba cumpliendo 28 años ese día.

Según las pericias policiales, el conductor tenía 1.6 grados de alcohol en sangre y además de atropellar al joven motociclista también impactó contra un Fiat Duna.

El hombre que ocasionó los choques fue detenido y la causa fue caratulada como ‘homicidio simple’.

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