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Por Redacción

José Mujica ayuda a un mendigo mientras era entrevistado



El presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, ha vuelto a demostrar un gesto de sencillez y acercamiento a la ciudadanía. El jefe de Gobierno atendió a un indigente que le pedía limosna en la vía pública cuando era entrevistado por los medios de comunicación locales. De una manera improvisada, sacó su cartera, le dio un billete porque monedas no tenía y regañó al buen hombre.


En plena calle, Mujica se paró a atender a los periodistas que vieron cómo un hombre, de forma repentina, en medio de las preguntas, se entromete y le dice con voz llorosa: “¿Pepe, me dejas una moneda para comer algo?”. El presidente de Uruguay mira al hombre y, sin inmutarse, le contesta: “Sí, pero si me lloras no”.


Rápidamente, el entorno que acompañaba a “Pepe” grita al hombre para que se acerque a ellos. Y Mujica les indica: “Ayudale”. El mandatario vuelve a mirar a los periodistas para continuar respondiendo a las preguntas pero, poco después, el indigente aparece de nuevo. “Una moneda, Pepe”, le reclama.


Mujica le mira, toma su cartera y busca. “Mira hermano, moneda no tengo… ¡Pero no llores, carajo!”, le dice al escuchar los sollozos del indigente mientras saca un billete de 100 pesos uruguayos (un poco más de $42 argentinos) que entrega al hombre con un cariñoso gesto.


El mendigo, entonces, se calla sin saber qué hacer. Hasta que de repente suelta: “¡Quiero que seas presidente toda la vida!”. “¡No, no loco!”, contesta Mujica con una sonrisa en la cara, rodeado de los periodistas que también ríen.



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José Mujica ayuda a un mendigo mientras era entrevistado

El presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, ha vuelto a demostrar un gesto de sencillez y acercamiento a la ciudadanía. El jefe de Gobierno atendió a un indigente que le pedía limosna en la vía pública cuando era entrevistado por los medios de comunicación locales. De una manera improvisada, sacó su cartera, le dio un billete porque monedas no tenía y regañó al buen hombre.

En plena calle, Mujica se paró a atender a los periodistas que vieron cómo un hombre, de forma repentina, en medio de las preguntas, se entromete y le dice con voz llorosa: “¿Pepe, me dejas una moneda para comer algo?”. El presidente de Uruguay mira al hombre y, sin inmutarse, le contesta: “Sí, pero si me lloras no”.

Rápidamente, el entorno que acompañaba a “Pepe” grita al hombre para que se acerque a ellos. Y Mujica les indica: “Ayudale”. El mandatario vuelve a mirar a los periodistas para continuar respondiendo a las preguntas pero, poco después, el indigente aparece de nuevo. “Una moneda, Pepe”, le reclama.

Mujica le mira, toma su cartera y busca. “Mira hermano, moneda no tengo… ¡Pero no llores, carajo!”, le dice al escuchar los sollozos del indigente mientras saca un billete de 100 pesos uruguayos (un poco más de $42 argentinos) que entrega al hombre con un cariñoso gesto.

El mendigo, entonces, se calla sin saber qué hacer. Hasta que de repente suelta: “¡Quiero que seas presidente toda la vida!”. “¡No, no loco!”, contesta Mujica con una sonrisa en la cara, rodeado de los periodistas que también ríen.

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