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Jeremy Corbyn lleva al laborismo inglés rumbo a la izquierda
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Por Redacción

Jeremy Corbyn lleva al laborismo inglés rumbo a la izquierda



Las bases del Partido Laborista han levantado el pulgar a Jeremy Corbyn frente a la propuesta del bloque liderado por Tony Blair.


En unas elecciones internas dinamizadas por la “corbynmanía”, votaron 422.664 afiliados y simpatizantes, previo pago de las tres libras de inscripción, que han otorgado una victoria apabullante a Jeremy Bernard Corbyn.


Ciclista, vegetariano, de tinte republicano y socialista, al añejo estilo marxista, lo celebró a su modo: a las tres horas y media de ganar ofrecía un discurso a los miles de asistentes a una manifestación frente al Parlamento en favor de los refugiados. “Abrid vuestros corazones”, clamaba el veterano activista.


El laborismo, que ya había girado a la izquierda con Ed Miliband, obteniendo pésimos resultados electorales, se involucra ahora en un incierto viaje hacia los lindes de la radicalidad. Han elegido con el 59% de los sufragios (251.000 votos) a un veterano de ideología marxista que aboga por desmantelar el arsenal nuclear de su país, replantear la relación con la OTAN, renacionalizar el ferrocarril, crear un banco público de inversiones y, por supuesto, subir los impuestos a los más ricos y gravar más los beneficios de bancos y empresas.


Todo para aumentar el gasto social y acabar con lo que en su discurso de proclamación llamó “la grotesca desigualdad tory”. Además, distanciándose del alma de su partido, es “euro-escéptico” y podría llegar a pedir el “no” a la UE en el referéndum.


Tras 99 mitines por todo el país, ha vapuleado a sus tres rivales, miembros del “establisment” del partido y de pobre carisma. El favorito a priori, el moderado Andy Burnham, que lo intentaba por segunda vez, obtuvo el 19% de los votos (80.462). Yvette Cooper, que fue creciendo en campaña por su sensibilidad ante el drama de los refugiados, logró un 17%. La única blairista pura, Liz Kendall, se quedó en 18.857 apoyos, un triste 4,5%.


Este resultado ubica a los conservadores “aparentemente” en una posición de beneficio. Corbyn, al que ven como un político de perfil inelegible para las grandes mayorías, es su rival soñado para las generales de 2020, donde previsiblemente se medirá con el actual ministro de Hacienda, George Osborne.


El triunfo de Corbyn recibió también el rápido, entusiasta e inquietante aplauso de la primera ministra de Escocia, la separatista Nicola Sturgeon, que expresó su deseo de “trabajar juntos contra la austeridad tory”.



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Jeremy Corbyn lleva al laborismo inglés rumbo a la izquierda

Las bases del Partido Laborista han levantado el pulgar a Jeremy Corbyn frente a la propuesta del bloque liderado por Tony Blair.

En unas elecciones internas dinamizadas por la “corbynmanía”, votaron 422.664 afiliados y simpatizantes, previo pago de las tres libras de inscripción, que han otorgado una victoria apabullante a Jeremy Bernard Corbyn.

Ciclista, vegetariano, de tinte republicano y socialista, al añejo estilo marxista, lo celebró a su modo: a las tres horas y media de ganar ofrecía un discurso a los miles de asistentes a una manifestación frente al Parlamento en favor de los refugiados. “Abrid vuestros corazones”, clamaba el veterano activista.

El laborismo, que ya había girado a la izquierda con Ed Miliband, obteniendo pésimos resultados electorales, se involucra ahora en un incierto viaje hacia los lindes de la radicalidad. Han elegido con el 59% de los sufragios (251.000 votos) a un veterano de ideología marxista que aboga por desmantelar el arsenal nuclear de su país, replantear la relación con la OTAN, renacionalizar el ferrocarril, crear un banco público de inversiones y, por supuesto, subir los impuestos a los más ricos y gravar más los beneficios de bancos y empresas.

Todo para aumentar el gasto social y acabar con lo que en su discurso de proclamación llamó “la grotesca desigualdad tory”. Además, distanciándose del alma de su partido, es “euro-escéptico” y podría llegar a pedir el “no” a la UE en el referéndum.

Tras 99 mitines por todo el país, ha vapuleado a sus tres rivales, miembros del “establisment” del partido y de pobre carisma. El favorito a priori, el moderado Andy Burnham, que lo intentaba por segunda vez, obtuvo el 19% de los votos (80.462). Yvette Cooper, que fue creciendo en campaña por su sensibilidad ante el drama de los refugiados, logró un 17%. La única blairista pura, Liz Kendall, se quedó en 18.857 apoyos, un triste 4,5%.

Este resultado ubica a los conservadores “aparentemente” en una posición de beneficio. Corbyn, al que ven como un político de perfil inelegible para las grandes mayorías, es su rival soñado para las generales de 2020, donde previsiblemente se medirá con el actual ministro de Hacienda, George Osborne.

El triunfo de Corbyn recibió también el rápido, entusiasta e inquietante aplauso de la primera ministra de Escocia, la separatista Nicola Sturgeon, que expresó su deseo de “trabajar juntos contra la austeridad tory”.

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