Irma, la mujer violada por tres policías: “Me arruinaron de por vida”
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Por Redacción

Irma, la mujer violada por tres policías: “Me arruinaron de por vida”



Su presente ha sido y es un calvario. Un verdadero infierno. Ella jamás se va a olvidar de aquel 3 de marzo de 2006, cuando fue a visitar a su novio al destacamento de Caballería de la Policía de Mendoza, ubicado en la zona norte del Aeropuerto. Le habían dicho que el hombre estaba ahí, esperándola, pero puertas adentro eran tres los que marcaron su vida. Tres policías que la golpearon, le apuntaron con un arma, la desnudaron y se cansaron de violarla. Tres policías que destrozaron a Irma. Y como ella misma dice, “me arruinaron de por vida“.


Hoy esta mujer de 42 años tiene un hijo de 9, fruto de una de las violaciones más aberrantes que una mujer puede haber experimentado. A las 3 de la mañana de aquel día comenzó su martirio, y a 10 años sigue llorando cuando intenta hablar.



Irma se prestó a un diálogo con Buen Día Ciudadano, el envío matinal de Estudio Cooperativa 91.7. El clima en el estudio era en extremo sensible. Irma hablaba entre lágrimas, los conductores aguantaban el llanto. Y la primera pregunta, luego de que la mujer contara todo como si fuera una catarata de recuerdos, surgía en el aire:


-¿Por qué denunciás esto diez años después?


-Por miedo, por vergüenza. Mi cabeza no daba más. Paso todo el día pensando, tengo ataques de pánico, salgo a la calle y caigo al suelo, quedo tirada. Me arruinaron para siempre. En todos estos años, la única que sabía de la violación (y que no le di más detalles) era una amiga de Maipú. Hoy ella está lejos.


-¿Qué hizo tu novio entonces? ¿Qué pensás cuando ves a tu nene?


-Mi novio me decía que hiciera la denuncia, que los escrachara, pero yo pensaba en su trabajo, en mi familia… Me quedé callada, y hoy sé que es un error. Hoy vivo con mis papás, y cada vez que miro a mi hijo vuelvo a sentir rechazo. Únicamente puedo abrazarlo y besarlo cuando duerme. Y ahora, cuando veo a un policía, me surge un rechazo que no puedo manejar. Si me piden un DNI no se los doy, y tiendo a ser agresiva. Y sí, han sido varios los intentos de suicidio que tuve…


Hay que aclarar que cada palabra de Irma iba acompañada de un sollozo. Un dolor profundo que no lo calman diez años. Hoy Irma tiene el apoyo y el acompañamiento de mucha gente, entre ellos jueces y abogados. Pero entre tanta negrura, surge en ella la luz de haber juntado coraje para denunciar a quienes la denigraron como ser humano. Y su mensaje, en medio del espanto, es claro: “Les digo a todas que denuncien. No se queden calladas. Busquen asesoramiento. Escrachen. Hablen. A pesar de todo, veo que todavía queda Justicia“.


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Su presente ha sido y es un calvario. Un verdadero infierno. Ella jamás se va a olvidar de aquel 3 de marzo de 2006, cuando fue a visitar a su novio al destacamento de Caballería de la Policía de Mendoza, ubicado en la zona norte del Aeropuerto. Le habían dicho que el hombre estaba ahí, esperándola, pero puertas adentro eran tres los que marcaron su vida. Tres policías que la golpearon, le apuntaron con un arma, la desnudaron y se cansaron de violarla. Tres policías que destrozaron a Irma. Y como ella misma dice, “me arruinaron de por vida“.

Hoy esta mujer de 42 años tiene un hijo de 9, fruto de una de las violaciones más aberrantes que una mujer puede haber experimentado. A las 3 de la mañana de aquel día comenzó su martirio, y a 10 años sigue llorando cuando intenta hablar.

Irma se prestó a un diálogo con Buen Día Ciudadano, el envío matinal de Estudio Cooperativa 91.7. El clima en el estudio era en extremo sensible. Irma hablaba entre lágrimas, los conductores aguantaban el llanto. Y la primera pregunta, luego de que la mujer contara todo como si fuera una catarata de recuerdos, surgía en el aire:

-¿Por qué denunciás esto diez años después?

-Por miedo, por vergüenza. Mi cabeza no daba más. Paso todo el día pensando, tengo ataques de pánico, salgo a la calle y caigo al suelo, quedo tirada. Me arruinaron para siempre. En todos estos años, la única que sabía de la violación (y que no le di más detalles) era una amiga de Maipú. Hoy ella está lejos.

-¿Qué hizo tu novio entonces? ¿Qué pensás cuando ves a tu nene?

-Mi novio me decía que hiciera la denuncia, que los escrachara, pero yo pensaba en su trabajo, en mi familia… Me quedé callada, y hoy sé que es un error. Hoy vivo con mis papás, y cada vez que miro a mi hijo vuelvo a sentir rechazo. Únicamente puedo abrazarlo y besarlo cuando duerme. Y ahora, cuando veo a un policía, me surge un rechazo que no puedo manejar. Si me piden un DNI no se los doy, y tiendo a ser agresiva. Y sí, han sido varios los intentos de suicidio que tuve…

Hay que aclarar que cada palabra de Irma iba acompañada de un sollozo. Un dolor profundo que no lo calman diez años. Hoy Irma tiene el apoyo y el acompañamiento de mucha gente, entre ellos jueces y abogados. Pero entre tanta negrura, surge en ella la luz de haber juntado coraje para denunciar a quienes la denigraron como ser humano. Y su mensaje, en medio del espanto, es claro: “Les digo a todas que denuncien. No se queden calladas. Busquen asesoramiento. Escrachen. Hablen. A pesar de todo, veo que todavía queda Justicia“.

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