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Intoxicaciones en el hogar
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Por Redacción

Intoxicaciones en el hogar



El hogar puede ser una trampa mortal tanto para los menores de cinco años como para los mayores de sesenta y cinco. Descuidos, negligencia e imprudencia son detonantes que pueden terminar en diversas consecuencias. Alarma la cantidad de pequeños que se intoxican con medicamentos y artículos de limpieza que se venden bajo la modalidad de “sueltos” en botellas de aguas y gaseosas, que luego se ingieren tras la suposición de que contienen su líquido original. Muchos malos momentos podrían evitarse de tener en cuenta recomendaciones básicas que tienen como objetivo hacer del hogar un lugar seguro.


Hace tiempo la industria de aguas y gaseosas tenía pocas variedades y eran fáciles de distinguir de otros líquidos por sus colores. Hoy esa industria no sólo amplia esa variedad sino que además utiliza colores antes impensados, ejemplo de ello son los que se observan en algunos energizantes o bebidas de restitución de sales corporales muy utilizadas en el deporte: rojo, azul, violeta… son sólo algunos de los colores posibles de encontrar en ellas pero también en varios artículos de limpieza.


Mendoza tiene un proyecto de ley con media sanción que pretende regular la venta de tales artículos, pero hace dos años espera resolución. Con ella se exigiría el uso de botellas con características propias para la venta, una clara rotulación y el control del expendio, entre otros puntos importantes destinados a la regulación del rubro.


No obstante, varias causas podrían derivar en una intoxicación dentro del hogar además de los productos de limpieza, también se registran casos por la ingesta de medicamentos que los adultos abandonan en cualquier sitio o dentro de la heladera y que luego los niños confunden con caramelos. Otros casos se relacionan con pinturas, disolventes y adhesivos; combustibles, productos de perfumería y cosmética; y bebidas alcohólicas. Los accidentes vinculados  a estos productos suelen ser consecuencia de la ingesta y en muy raros casos,  producto de la inhalación o el contacto con la piel.


Como normas generales, para su prevención habría que asegurarse de seguir las siguientes recomendaciones:



  • Guardar los tipos de productos mencionados en lugar seguro, fuera del alcance de los niños.

  • Etiquetar en forma clara los recipientes e intentar siempre mantenerlos en sus envases originales. Además hay que prestar especial atención a los envases que se parecen entre sí, mucho más cuando esta semejanza se da entre envases de productos de limpieza y de alimentos; por ejemplo: parecido entre el envase de brilla piso y el de vinagre.

  • Evitar rellenar con contenidos tóxicos los envases de productos alimenticios o los utilizados para agua o bebidas refrescantes. De hacerlo, quitar la etiqueta original y colocar otra que lo identifique en forma correcta.

  • Seguir las instrucciones de uso que otorga el fabricante del producto.

  • Evitar almacenar en el mismo sitio productos alimenticios con aquellos que son tóxicos.


Más allá de estos parámetros generales, existen medidas específicas de prevención a tener en cuenta:



  • No almacenar medicamentos en la mesa de noche sino en un lugar que pueda guardarlos bajo llave.

  • No mezclar de manera indiscriminada productos de limpieza, en especial la lejía con el salfumán porque desprenden una importante cantidad de cloro, que es un gas tóxico. Lo mismo ocurre con la mezcla de lejía con amoníaco.

  • No pulverizar insecticidas y productos de jardinería sobre alimentos, personas o mascotas.

  • No permanecer en habitaciones tratadas con insecticidas hasta transcurrido un tiempo prudencial.

  • Aplicar con buena ventilación, pinturas, disolventes y adhesivos. No lavarse con disolventes. No permanecer en habitaciones recién pintadas o barnizadas hasta que desaparezca por completo el olor al disolvente.

  • No situar calentadores a gas en cuartos de baño ni colocarlos mal ventilados. Evitar el uso de estufas y braseros en lugares sin ventilación. Controlar la buena combustión de los braseros de carbón, cisco o picón. No emplear estos tipos de calefacción en dormitorios.

  • No mantener el coche en marcha en garajes pequeños y mal ventilados.

  • Cerrar la llave de paso de gas cuando no se la utiliza y siempre por las noches.

  • Evitar corrientes de aire o recipientes de líquidos que al hervir rebosen y puedan pagar llamas.

  • No accionar interruptores si se percibe olor a gas, tampoco encender cerillas, encendedores o mecheros porque la chispa podría ocasionar una gran explosión.


Por otro lado, los profesionales recomiendan que frente a una intoxicación se evite el consumo de leche y se asista al médico tan rápido como sea posible, aún sin presentar síntomas. Muchos niños ingieren medicamentos y no son trasladados a asistencia médica hasta que comienzan a sentir malestar, en muchos casos esta espera puede ser letal, si un pequeño o cualquier persona consume líquidos tóxicos, medicamentos o tiene otro tipo de riesgo de intoxicación, hay que asistir de inmediato al nosocomio más cercano.


El hogar es el sitio que mayor seguridad otorga, sin embargo, puede transformarse en el más peligroso si no se previenen los múltiples y variados accidentes que pueden ocurrir en él.



 


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Intoxicaciones en el hogar

El hogar puede ser una trampa mortal tanto para los menores de cinco años como para los mayores de sesenta y cinco. Descuidos, negligencia e imprudencia son detonantes que pueden terminar en diversas consecuencias. Alarma la cantidad de pequeños que se intoxican con medicamentos y artículos de limpieza que se venden bajo la modalidad de “sueltos” en botellas de aguas y gaseosas, que luego se ingieren tras la suposición de que contienen su líquido original. Muchos malos momentos podrían evitarse de tener en cuenta recomendaciones básicas que tienen como objetivo hacer del hogar un lugar seguro.

Hace tiempo la industria de aguas y gaseosas tenía pocas variedades y eran fáciles de distinguir de otros líquidos por sus colores. Hoy esa industria no sólo amplia esa variedad sino que además utiliza colores antes impensados, ejemplo de ello son los que se observan en algunos energizantes o bebidas de restitución de sales corporales muy utilizadas en el deporte: rojo, azul, violeta… son sólo algunos de los colores posibles de encontrar en ellas pero también en varios artículos de limpieza.

Mendoza tiene un proyecto de ley con media sanción que pretende regular la venta de tales artículos, pero hace dos años espera resolución. Con ella se exigiría el uso de botellas con características propias para la venta, una clara rotulación y el control del expendio, entre otros puntos importantes destinados a la regulación del rubro.

No obstante, varias causas podrían derivar en una intoxicación dentro del hogar además de los productos de limpieza, también se registran casos por la ingesta de medicamentos que los adultos abandonan en cualquier sitio o dentro de la heladera y que luego los niños confunden con caramelos. Otros casos se relacionan con pinturas, disolventes y adhesivos; combustibles, productos de perfumería y cosmética; y bebidas alcohólicas. Los accidentes vinculados  a estos productos suelen ser consecuencia de la ingesta y en muy raros casos,  producto de la inhalación o el contacto con la piel.

Como normas generales, para su prevención habría que asegurarse de seguir las siguientes recomendaciones:

  • Guardar los tipos de productos mencionados en lugar seguro, fuera del alcance de los niños.
  • Etiquetar en forma clara los recipientes e intentar siempre mantenerlos en sus envases originales. Además hay que prestar especial atención a los envases que se parecen entre sí, mucho más cuando esta semejanza se da entre envases de productos de limpieza y de alimentos; por ejemplo: parecido entre el envase de brilla piso y el de vinagre.
  • Evitar rellenar con contenidos tóxicos los envases de productos alimenticios o los utilizados para agua o bebidas refrescantes. De hacerlo, quitar la etiqueta original y colocar otra que lo identifique en forma correcta.
  • Seguir las instrucciones de uso que otorga el fabricante del producto.
  • Evitar almacenar en el mismo sitio productos alimenticios con aquellos que son tóxicos.

Más allá de estos parámetros generales, existen medidas específicas de prevención a tener en cuenta:

  • No almacenar medicamentos en la mesa de noche sino en un lugar que pueda guardarlos bajo llave.
  • No mezclar de manera indiscriminada productos de limpieza, en especial la lejía con el salfumán porque desprenden una importante cantidad de cloro, que es un gas tóxico. Lo mismo ocurre con la mezcla de lejía con amoníaco.
  • No pulverizar insecticidas y productos de jardinería sobre alimentos, personas o mascotas.
  • No permanecer en habitaciones tratadas con insecticidas hasta transcurrido un tiempo prudencial.
  • Aplicar con buena ventilación, pinturas, disolventes y adhesivos. No lavarse con disolventes. No permanecer en habitaciones recién pintadas o barnizadas hasta que desaparezca por completo el olor al disolvente.
  • No situar calentadores a gas en cuartos de baño ni colocarlos mal ventilados. Evitar el uso de estufas y braseros en lugares sin ventilación. Controlar la buena combustión de los braseros de carbón, cisco o picón. No emplear estos tipos de calefacción en dormitorios.
  • No mantener el coche en marcha en garajes pequeños y mal ventilados.
  • Cerrar la llave de paso de gas cuando no se la utiliza y siempre por las noches.
  • Evitar corrientes de aire o recipientes de líquidos que al hervir rebosen y puedan pagar llamas.
  • No accionar interruptores si se percibe olor a gas, tampoco encender cerillas, encendedores o mecheros porque la chispa podría ocasionar una gran explosión.

Por otro lado, los profesionales recomiendan que frente a una intoxicación se evite el consumo de leche y se asista al médico tan rápido como sea posible, aún sin presentar síntomas. Muchos niños ingieren medicamentos y no son trasladados a asistencia médica hasta que comienzan a sentir malestar, en muchos casos esta espera puede ser letal, si un pequeño o cualquier persona consume líquidos tóxicos, medicamentos o tiene otro tipo de riesgo de intoxicación, hay que asistir de inmediato al nosocomio más cercano.

El hogar es el sitio que mayor seguridad otorga, sin embargo, puede transformarse en el más peligroso si no se previenen los múltiples y variados accidentes que pueden ocurrir en él.

 

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