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Por Redacción

Inflación, pobreza, desocupación y el duro tironeo al ciudadano



Con índice inflacionario que sin verso alcanza  en lo que va del año el 27,90 %, el país continúa portando el mayor desempleo de América latina y de esa manera confluye a dura zona de turbulencia con un sostenido 28,7 % de pobreza, que tiene en precariedad absoluta a más de 11 millones de connacionales. Y ante todo este inmerecido panorama donde NADA se resuelve y todo se trata de esconder debajo de la mugrienta alfombra de una distorsionada realidad institucional, está ese tironeo verborrágico de oficialismo y oposición. Allí donde el objetivo es ganar una elección, con el componente de decir y hacer TODO en el arte de todo lo posible que implica transitar de la mano de “san política electoral”.


En Mendoza, por ejemplo, el “tironeo entre los que vienen y los que se van” es muy fuerte. El tema de las cuentas públicas hace mucho ruido en el terreno de la denominada transición. Cuestión que va desde la “pesada y abultada deuda” que quedaría para el gobierno electo del frente Cambia Mendoza, hasta los tardíos compromisos de obras licitadas del gobierno en ejercicio de Francisco Pérez. En el medio un número, una cifra que encierre ambos temas, para no comprometer los tiempos que vienen, con un agente financiero que podría dejar de ser el oficialista Nación y que podría pasar a ser el privado Supervielle. Este último con fuerte antecedente de haber comprado el mendocino Banco Regional. En cualquiera de los casos con el sublime objetivo de contar “con ese monto” que alivie lo MUCHO que se debe en todas las áreas de gobierno, sobre todo las más sensibles como educación, salud y obra social (OSEP). Aunque afuera y para “más adelante” queden fuertes montos de partidas específicas, que se fueron tomando innecesaria e inaceptablemente para cubrir gastos corrientes, y vaya uno a saber para qué otras cuestiones en el laberinto del poder. De ello dan fiel testimonio diferentes proveedores. También las prestatarias del servicio eléctrico que no recibieron en tiempo y forma aquellos dineros provenientes de la nación, que las ayudaban en las necesarias inversiones y el mantenimiento en el cuadro tarifario. Misma situación que sostienen aún hoy y con mucha polémica las empresas del servicio de transporte público de pasajeros.


Como se aprecia, el tema mendocino es complicado en el traspaso de “las manos que administran y las que administrarán la provincia”. Pero, se tiene la sensación que de algún costado no se sabe, o no se quiere entender, que Mendoza tiene serio deterioro en su sistema productivo. El mismo que en todos sus niveles y modalidades, fue alguna vez base de sustentación para que este estado provincial cuyano tuviese mucha inversión, sobradas fuentes de trabajo y que el nivel de vida de sus habitantes gozara de esa salud social que hoy está preocupantemente comprometida. Por lo que delata que no solo los dineros públicos están en rojo, sino que la deuda social está en rojo.


Entonces, se hace inconcebible “ese tironeo” que hoy golpea el rostro del ciudadano de aquí. Punto donde la dirigencia política tendría que bajar los decibeles de la confrontación para mostrar sensatez y respeto a la gente. Inmediata reacción que debería ser así, ya que no solo se está discutiendo sobre el dinero de TODOS los mendocinos, sino que están en la piel cotidiana de ellos  otros temas no menores por los que el ciudadano sufre inmerecidos padecimientos. Allí donde la producción primaria deja ver el duro momento que la hizo perder terreno local, nacional e internacional. En la que se abandonan hectáreas productivas, establecimientos fabriles, bodegas, secaderos y embazadoras, otrora pletóricas de grandeza y de fuentes de trabajo. Allí donde hospitales, centros de salud y postas sanitarias exhiben “eso de la abultada deuda” con proveedores, pero también la absoluta falta de políticas de estado que dominaron la escena política local en los últimos tiempos. Allí donde escuelas rurales, urbano marginal y todas aquellas que contienen a niños de humildes zonas, han dejado descaradamente de prestar vitales servicios nutricionales, de agua potable y hasta de calefacción. Allí donde la pobreza aparece como ese aspecto que ha crecido sin miramiento alguno entre los mendocinos y que como nunca antes precarizó su vida.


Es entonces cuando observando el escenario nacional, muchos consideran que ha llegado la hora que finalice la especulación del relato oficial y de la sobreactuación de algunos sectores de la oposición. La gente, ese ciudadano espera y anhela con legítimo derecho que todas las actitudes apunten a las necesarias respuestas de los graves problemas que tiene el país y la provincia. Problemas que el tironeo político solo hará acrecentar en un año donde la desesperanza debería ser absorbida por legítimas esperanzas de millones de argentinos y mendocinos a vivir bien, con legítimo derecho “muy bien”.


Daniel Gallardo – Periodista y Productor radio 91.7 Estudio Cooperativa y diario El Ciudadano


 


 


 


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Inflación, pobreza, desocupación y el duro tironeo al ciudadano

Con índice inflacionario que sin verso alcanza  en lo que va del año el 27,90 %, el país continúa portando el mayor desempleo de América latina y de esa manera confluye a dura zona de turbulencia con un sostenido 28,7 % de pobreza, que tiene en precariedad absoluta a más de 11 millones de connacionales. Y ante todo este inmerecido panorama donde NADA se resuelve y todo se trata de esconder debajo de la mugrienta alfombra de una distorsionada realidad institucional, está ese tironeo verborrágico de oficialismo y oposición. Allí donde el objetivo es ganar una elección, con el componente de decir y hacer TODO en el arte de todo lo posible que implica transitar de la mano de “san política electoral”.

En Mendoza, por ejemplo, el “tironeo entre los que vienen y los que se van” es muy fuerte. El tema de las cuentas públicas hace mucho ruido en el terreno de la denominada transición. Cuestión que va desde la “pesada y abultada deuda” que quedaría para el gobierno electo del frente Cambia Mendoza, hasta los tardíos compromisos de obras licitadas del gobierno en ejercicio de Francisco Pérez. En el medio un número, una cifra que encierre ambos temas, para no comprometer los tiempos que vienen, con un agente financiero que podría dejar de ser el oficialista Nación y que podría pasar a ser el privado Supervielle. Este último con fuerte antecedente de haber comprado el mendocino Banco Regional. En cualquiera de los casos con el sublime objetivo de contar “con ese monto” que alivie lo MUCHO que se debe en todas las áreas de gobierno, sobre todo las más sensibles como educación, salud y obra social (OSEP). Aunque afuera y para “más adelante” queden fuertes montos de partidas específicas, que se fueron tomando innecesaria e inaceptablemente para cubrir gastos corrientes, y vaya uno a saber para qué otras cuestiones en el laberinto del poder. De ello dan fiel testimonio diferentes proveedores. También las prestatarias del servicio eléctrico que no recibieron en tiempo y forma aquellos dineros provenientes de la nación, que las ayudaban en las necesarias inversiones y el mantenimiento en el cuadro tarifario. Misma situación que sostienen aún hoy y con mucha polémica las empresas del servicio de transporte público de pasajeros.

Como se aprecia, el tema mendocino es complicado en el traspaso de “las manos que administran y las que administrarán la provincia”. Pero, se tiene la sensación que de algún costado no se sabe, o no se quiere entender, que Mendoza tiene serio deterioro en su sistema productivo. El mismo que en todos sus niveles y modalidades, fue alguna vez base de sustentación para que este estado provincial cuyano tuviese mucha inversión, sobradas fuentes de trabajo y que el nivel de vida de sus habitantes gozara de esa salud social que hoy está preocupantemente comprometida. Por lo que delata que no solo los dineros públicos están en rojo, sino que la deuda social está en rojo.

Entonces, se hace inconcebible “ese tironeo” que hoy golpea el rostro del ciudadano de aquí. Punto donde la dirigencia política tendría que bajar los decibeles de la confrontación para mostrar sensatez y respeto a la gente. Inmediata reacción que debería ser así, ya que no solo se está discutiendo sobre el dinero de TODOS los mendocinos, sino que están en la piel cotidiana de ellos  otros temas no menores por los que el ciudadano sufre inmerecidos padecimientos. Allí donde la producción primaria deja ver el duro momento que la hizo perder terreno local, nacional e internacional. En la que se abandonan hectáreas productivas, establecimientos fabriles, bodegas, secaderos y embazadoras, otrora pletóricas de grandeza y de fuentes de trabajo. Allí donde hospitales, centros de salud y postas sanitarias exhiben “eso de la abultada deuda” con proveedores, pero también la absoluta falta de políticas de estado que dominaron la escena política local en los últimos tiempos. Allí donde escuelas rurales, urbano marginal y todas aquellas que contienen a niños de humildes zonas, han dejado descaradamente de prestar vitales servicios nutricionales, de agua potable y hasta de calefacción. Allí donde la pobreza aparece como ese aspecto que ha crecido sin miramiento alguno entre los mendocinos y que como nunca antes precarizó su vida.

Es entonces cuando observando el escenario nacional, muchos consideran que ha llegado la hora que finalice la especulación del relato oficial y de la sobreactuación de algunos sectores de la oposición. La gente, ese ciudadano espera y anhela con legítimo derecho que todas las actitudes apunten a las necesarias respuestas de los graves problemas que tiene el país y la provincia. Problemas que el tironeo político solo hará acrecentar en un año donde la desesperanza debería ser absorbida por legítimas esperanzas de millones de argentinos y mendocinos a vivir bien, con legítimo derecho “muy bien”.

Daniel Gallardo – Periodista y Productor radio 91.7 Estudio Cooperativa y diario El Ciudadano

 

 

 

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