En los primeros minutos del cataclismo se cometieron errores que costaron muchas vidas.
Familiares de unas 20 personas fallecidas demandarán a los responsables del Estado chileno que no alertaron a tiempo e incluso descartaron la llegada de un maremoto a las costas el pasado 27 de febrero tras el fuerte terremoto de magnitud 8,8 que provocó cientos de muertos.
“Hasta el momento, he tomado contacto con familiares de al menos unas 20 víctimas de distintas partes del país golpeadas por el tsunami. Con ellos vamos a estudiar el tipo de acciones legales que tomaremos”, dijo este jueves a la AFP el abogado Alfredo Morgado, quien asumirá el caso.
Los primeros en iniciar una demanda fueron dos hombres que pasaban vacaciones en el puerto sureño de Dichato junto a sus esposas, y huyeron a los cerros tras el terremoto de 8,8 grados del 27 de febrero, bajo el entendido de que podría llegar pronto un maremoto.
No obstante, tras escuchar por una radio un comunicado de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) y declaraciones de la entonces presidenta, Michelle Bachelet, que descartaban el maremoto, los cuatro volvieron a la casa. Luego vino la gran ola que mató a las dos mujeres.
Todo terreno
El presidente chileno, Sebastián Piñera, que en una semana en el poder ha tenido que paliar las consecuencias de tres sismos, un tsunami y un apagón generalizado, ha confirmado su imagen de hombre “todo terreno”, visitando las zonas más devastadas por el sismo y maremoto de febrero.
“Ha sido una semana compleja e intensa. Piñera respondió bien. Cometió errores, pero dado el contexto de sismos y apagones, Piñera sobrevivió la primera semana bastante bien”, dijo el analista Patricio Navia.
La era Piñera comenzó el pasado 11 de marzo, en una toma de posesión que será recordada porque se realizó bajo alerta de tsunami tras las fuertes réplicas que sacudieron al Congreso de Valparaíso pocos minutos antes de la ceremonia.
El mismo día, el flamante presidente debió cancelar varias de sus actividades protocolares y partir de urgencia, en helicóptero, a las ciudades de Rancagua y Constitución, para evaluar las medidas de reconstrucción del país.
“Piñera quiere mostrarse como un presidente en control y realizador. La imagen del helicóptero logra eso. Además, es consistente con lo que ha sido su carrera. No está inventando un personaje nuevo”, explica Navia, haciendo referencia a las veces que el ahora mandatario descendió de aeronaves vestido con traje de piloto.
Más tarde, recorrió las zonas devastadas junto a algunos de sus ministros, todos identificados con chaquetas rojas, imagen que según el politólogo Guillermo Holzmann “da sentido de equipo e inmediatez”.




