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Por Redacción

¡Incontrolables! Las emociones del fútbol van contra tu salud



El deporte más popular del país no pasa desapercibido para el cuerpo. Aquí no hace falta que transcurran cuatro años para someter al organismo a un desajuste emocional importante, basta preguntarle a los hinchas de River por esa mezcla de frustración y tristeza cuando su equipo descendió a la B; y al mismo tiempo indagar sobre la felicidad que generó ese hecho en los hinchas de Boca. Es fácil remitirnos a la sorpresa que causó la rápida salida de España de este Mundial y la ira que promovió el árbitro que le otorgó a Brasil un penal que no existió en su partido contra Croacia.


“El fútbol es emoción…” Esta frase es tan cierta para los hinchas como la que asegura: “el fútbol es pasión” y toda pasión es exceso, al menos es lo que sostienen algunos psicólogos. Estas emociones abordan tanto a jugadores como a espectadores y depende de cómo se las controle, pueden ser positivas o negativas para el cuerpo. Ellas aumentan o disminuyen distintas hormonas que regulan el funcionamiento del organismo, alterando, entre otros, la frecuencia cardíaca, la respiratoria y el tono muscular.


Lo mejor que puede suceder es que el equipo juegue bien y además esté adelante en el marcador, es el momento de la FELICIDAD. Entre sus elementos se destaca, primero, el placer físico, que es resultado de la liberación de la dopamina, una hormona del sistema nervioso central que activa la generación del placer; y en segundo lugar, el entrenamiento del cerebro para evitar las emociones negativas. Por supuesto, la felicidad repercute en forma positiva en el metabolismo, el tono muscular y la frecuencia cardíaca, entre otros.


La que repercute en forma negativa sobre ellos es la TRISTEZA. Seguro es peor quedar fuera del campeonato que perder un partido, es decir, esta emoción puede tener diferentes niveles de impacto. Ella activa en el cerebro la liberación de algunas hormonas suprarrenales como el cortisol y mientras más profunda es, más consecuencias sufre el organismo.


Si el equipo perdió pero lo hizo por causa de un mal arbitraje, es posible que la tristeza quede relegada a la IRA. En este momento muchos sectores del cerebro se activan y dan lugar a la liberación de distintas hormonas, la más importante es la adrenalina, responsable de motivar conductas de ataque y defensa. Ella también es capaz de alterar la frecuencia respiratoria, aumentar el tono muscular y la frecuencia cardíaca.


En el fútbol todo puede pasar y puede pasar en cualquier momento: la SORPRESA forma parte de las emociones básicas del ser humano y se destaca por su brevedad, es la emoción más corta de todas. Aunque muchos puedan estar en contra de esta idea y sostener que hay sorpresas que por su impacto permanecen en el tiempo, los especialistas afirman que dura poco y lo que queda después son emociones que se desprenden de ella.


Pero si de emociones se trata, hay que referir a la más nefasta: la ANSIEDAD. Ansiedad por el inicio del Mundial, ansiedad por el día en que juega el equipo, ansiedad antes y durante el partido, ansiedad de ganarlo, ansiedades y más ansiedades. Ella aparece como mecanismo de defensa cuando el cerebro percibe situaciones adversas. Es en verdad nociva para la salud, no sólo porque aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria, causa agitación, palidez y sudoración; sino también porque empuja a cometer acciones casi imperceptibles como por ejemplo, comer, tomar o fumar en Cuando Zidane le dio un cabezazo a Matterazzi en la final del Mundial 2006, muchos sintieron VERGÜENZA. Es posible percibirla en situaciones humillantes y se la asocia al deshonor y la desaprobación. En ese instante se dilatan los vasos sanguíneos, en especial los de la cara, por eso es frecuente ver a una persona cómo se “sonroja” al sentirse avergonzada.


Cuando Argentina Campeón pierde su primer partido del Mundial ’90 frente a Camerún, la FRUSTRACIÓN fue enorme. Esta emoción aparece cuando una situación que se tiene por segura no ocurre de la manera esperada. La frustración puede asimilarse a la sorpresa y a la tristeza pero si se la afronta de manera positiva y se corrigen los errores, puede permitir que se logre el objetivo en el futuro. No obstante, en caso de que la frustración no se supere puede conducir a enfermedades psicosomáticas como la depresión.


El RESENTIMIENTO es tal vez la emoción que peor le hace al fútbol. Es un sentimiento negativo asociado a situaciones no resueltas del pasado y que es acompañado, por lo general, por el rencor, la tristeza, la ira, el enojo, la violencia y la depresión. Para resolver esta emoción de buena manera es preciso perdonar los agravios. Es tan nociva, que algunos la consideran causa de graves enfermedades.


En este cóctel de emociones que genera el fútbol, ésta pudo experimentarse al menos en el primer tiempo de Argentina contra Bosnia en este Mundial: el ABURRIMIENTO. Esta emoción provoca el descenso de la hormona dopamina en el sistema nervioso central y el aumento de las hormonas suprarrenales como el cortisol. Hay estudios que asocian el aburrimiento con el incremento de la frecuencia de infartos cardíacos.


Aunque es difícil de encontrar en este deporte, la COMPASIÓN también es parte del combo. Se trata de entender el estado de ánimo y la situación adversa de otra persona, de ponerse en su lugar e intentar buscar alivio para su sufrimiento o problema. Esta emoción se relaciona en forma íntima al amor y la empatía. Es positiva, por lo que eleva las hormonas cerebrales como la dopamina y la serotonina, las que se relacionan con la satisfacción y la alegría.


Los especialistas sostienen que las emociones desgastan, por lo que hay que canalizarlas de manera correcta y con inteligencia. Es difícil aplicar la razón sobre estos sentimientos repentinos dominados por lo que ocurre en el estadio o en la pantalla; pero es preciso recordar que aunque imperceptibles, los cambios que provocan en nuestro organismo pueden ser extremos.


¿Qué recomiendan los que saben? Recordar que en todo campeonato sólo hay un ganador y que si no estás dispuesto a aceptar que puede que no sea tu equipo, entonces no lo padezcas. ¿Qué tan grave puede ser? En 1998 en Inglaterra aumentaron 25 % los ataques cardíacos el mismo día y los dos siguientes, al que Argentina le ganara por penales.


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¡Incontrolables! Las emociones del fútbol van contra tu salud

El deporte más popular del país no pasa desapercibido para el cuerpo. Aquí no hace falta que transcurran cuatro años para someter al organismo a un desajuste emocional importante, basta preguntarle a los hinchas de River por esa mezcla de frustración y tristeza cuando su equipo descendió a la B; y al mismo tiempo indagar sobre la felicidad que generó ese hecho en los hinchas de Boca. Es fácil remitirnos a la sorpresa que causó la rápida salida de España de este Mundial y la ira que promovió el árbitro que le otorgó a Brasil un penal que no existió en su partido contra Croacia.

“El fútbol es emoción…” Esta frase es tan cierta para los hinchas como la que asegura: “el fútbol es pasión” y toda pasión es exceso, al menos es lo que sostienen algunos psicólogos. Estas emociones abordan tanto a jugadores como a espectadores y depende de cómo se las controle, pueden ser positivas o negativas para el cuerpo. Ellas aumentan o disminuyen distintas hormonas que regulan el funcionamiento del organismo, alterando, entre otros, la frecuencia cardíaca, la respiratoria y el tono muscular.

Lo mejor que puede suceder es que el equipo juegue bien y además esté adelante en el marcador, es el momento de la FELICIDAD. Entre sus elementos se destaca, primero, el placer físico, que es resultado de la liberación de la dopamina, una hormona del sistema nervioso central que activa la generación del placer; y en segundo lugar, el entrenamiento del cerebro para evitar las emociones negativas. Por supuesto, la felicidad repercute en forma positiva en el metabolismo, el tono muscular y la frecuencia cardíaca, entre otros.

La que repercute en forma negativa sobre ellos es la TRISTEZA. Seguro es peor quedar fuera del campeonato que perder un partido, es decir, esta emoción puede tener diferentes niveles de impacto. Ella activa en el cerebro la liberación de algunas hormonas suprarrenales como el cortisol y mientras más profunda es, más consecuencias sufre el organismo.

Si el equipo perdió pero lo hizo por causa de un mal arbitraje, es posible que la tristeza quede relegada a la IRA. En este momento muchos sectores del cerebro se activan y dan lugar a la liberación de distintas hormonas, la más importante es la adrenalina, responsable de motivar conductas de ataque y defensa. Ella también es capaz de alterar la frecuencia respiratoria, aumentar el tono muscular y la frecuencia cardíaca.

En el fútbol todo puede pasar y puede pasar en cualquier momento: la SORPRESA forma parte de las emociones básicas del ser humano y se destaca por su brevedad, es la emoción más corta de todas. Aunque muchos puedan estar en contra de esta idea y sostener que hay sorpresas que por su impacto permanecen en el tiempo, los especialistas afirman que dura poco y lo que queda después son emociones que se desprenden de ella.

Pero si de emociones se trata, hay que referir a la más nefasta: la ANSIEDAD. Ansiedad por el inicio del Mundial, ansiedad por el día en que juega el equipo, ansiedad antes y durante el partido, ansiedad de ganarlo, ansiedades y más ansiedades. Ella aparece como mecanismo de defensa cuando el cerebro percibe situaciones adversas. Es en verdad nociva para la salud, no sólo porque aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria, causa agitación, palidez y sudoración; sino también porque empuja a cometer acciones casi imperceptibles como por ejemplo, comer, tomar o fumar en Cuando Zidane le dio un cabezazo a Matterazzi en la final del Mundial 2006, muchos sintieron VERGÜENZA. Es posible percibirla en situaciones humillantes y se la asocia al deshonor y la desaprobación. En ese instante se dilatan los vasos sanguíneos, en especial los de la cara, por eso es frecuente ver a una persona cómo se “sonroja” al sentirse avergonzada.

Cuando Argentina Campeón pierde su primer partido del Mundial ’90 frente a Camerún, la FRUSTRACIÓN fue enorme. Esta emoción aparece cuando una situación que se tiene por segura no ocurre de la manera esperada. La frustración puede asimilarse a la sorpresa y a la tristeza pero si se la afronta de manera positiva y se corrigen los errores, puede permitir que se logre el objetivo en el futuro. No obstante, en caso de que la frustración no se supere puede conducir a enfermedades psicosomáticas como la depresión.

El RESENTIMIENTO es tal vez la emoción que peor le hace al fútbol. Es un sentimiento negativo asociado a situaciones no resueltas del pasado y que es acompañado, por lo general, por el rencor, la tristeza, la ira, el enojo, la violencia y la depresión. Para resolver esta emoción de buena manera es preciso perdonar los agravios. Es tan nociva, que algunos la consideran causa de graves enfermedades.

En este cóctel de emociones que genera el fútbol, ésta pudo experimentarse al menos en el primer tiempo de Argentina contra Bosnia en este Mundial: el ABURRIMIENTO. Esta emoción provoca el descenso de la hormona dopamina en el sistema nervioso central y el aumento de las hormonas suprarrenales como el cortisol. Hay estudios que asocian el aburrimiento con el incremento de la frecuencia de infartos cardíacos.

Aunque es difícil de encontrar en este deporte, la COMPASIÓN también es parte del combo. Se trata de entender el estado de ánimo y la situación adversa de otra persona, de ponerse en su lugar e intentar buscar alivio para su sufrimiento o problema. Esta emoción se relaciona en forma íntima al amor y la empatía. Es positiva, por lo que eleva las hormonas cerebrales como la dopamina y la serotonina, las que se relacionan con la satisfacción y la alegría.

Los especialistas sostienen que las emociones desgastan, por lo que hay que canalizarlas de manera correcta y con inteligencia. Es difícil aplicar la razón sobre estos sentimientos repentinos dominados por lo que ocurre en el estadio o en la pantalla; pero es preciso recordar que aunque imperceptibles, los cambios que provocan en nuestro organismo pueden ser extremos.

¿Qué recomiendan los que saben? Recordar que en todo campeonato sólo hay un ganador y que si no estás dispuesto a aceptar que puede que no sea tu equipo, entonces no lo padezcas. ¿Qué tan grave puede ser? En 1998 en Inglaterra aumentaron 25 % los ataques cardíacos el mismo día y los dos siguientes, al que Argentina le ganara por penales.

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