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Identidad biológica: “La verdad como gran objetivo”
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Por Redacción

Identidad biológica: “La verdad como gran objetivo”



Antonio Romeo y su esposa Elina son padres adoptivos, pero antes de convertirse en ello comenzaron un trabajo de hormiga que fue creciendo hasta transformarse hoy en un colectivo que nuclea a personas que buscan su verdadera identidad.


Adopción responsable


“Con Elina nos empezamos a involucrar en el tema de adopción para buscar mejorarlo mientras esperábamos en el listado del Registro Único de Adopción. Cierto día nos llamaron para decirnos que había dos hermanitas, una de 13 y la otra de 5 años; su mamá estaba viva, con algunos problemas de salud y en ese momento nos preguntaron si íbamos a mantener el vínculo con ella: les dijimos que sí, y así fue”, explica Antonio.


“Las chicas crecieron y seguimos militando la adopción responsable, e incluso participamos de la nueva Ley de Adopción en Mendoza. Un día resolvimos democráticamente entre Elina, nuestra hija mayor y yo, que la más chica debía tomar la comunión, pero para eso teníamos que saber si estaba bautizada. Entonces emprendimos la búsqueda de los certificados, empezando por las iglesias de la Cuarta Sección para terminar en Las Heras. Si a nosotros nos costó encontrar un certificado, imaginate cómo les debe costar a los que buscan su historia”, razona Antonio.


Red de adopción


Unas de las primeras acciones de esta familia para crear conciencia sobre la adopción fue a través de un blog, luego con la fuerte militancia en las redes sociales y sus enormes aportes realizados a la ley provincial, siempre sumando desde su visión de papás adoptivos, pero enriqueciendo su conocimiento con el tiempo para conformar así la Red Argentina por la Adopción. Como suele suceder en estos casos, muchas personas encontraron en la familia Romeo una forma de hacer escuchar un pedido especial, el que responde a la búsqueda de la identidad.



“Cuando empezamos con la militancia en adopción, especialmente en Mendoza, encontramos que se nos iban acercando chicos que nos decían: “soy apropiado” o “soy producto de una adopción ilegal”, y nosotros frente a eso empezamos a trabajar para mostrar la contracara de la adopción”, recuerda Antonio las situaciones que llevaron a la creación del Colectivo por la Identidad. También rememora que la respuesta que recibían por parte de la Justicia y las autoridades era casi de disco rayado: “Hay hijos que buscan a sus madres, pero madres que no buscan a sus hijos”. Esas situaciones llevaron a los militantes de la adopción a empezar de nuevo, a buscar en medios de comunicación de Mendoza y del país denuncias sobre robo de bebés que, según las propias palabras de Antonio y de los testimonios de quienes integran el colectivo, “existió antes y durante la dictadura y en democracia también”.


En busca del origen


“Al tiempo detectamos, a través de los medios, que también habían madres que buscaban y denunciaban el robo de sus hijos y nos fueron llegando casos entre la adopción y la búsqueda de la identidad; todos necesitaban cerrar su historia. Un día apareció una mujer de Bahía Blanca y dijo que su hijo fue robado en Mendoza. Fue justamente ella quien aportó el nombre de la partera, dato no menor para empezar a tejer redes. Al googlear el nombre de la partera, aparecieron cinco chicos, cinco historias más de búsquedas asociadas a esa mujer. Esto es como cuando se van cerrando los círculos; entonces con toda esa información fui a la fiscalía para que investigaran. Se citó a los chicos e hicieron su denuncia”, relata Romeo.


Tercer eslabón


Hasta ahí se habían acercado, a la Red de Adopción, hijos que querían saber sobre su verdadera identidad, chicos que habían sido adoptados ilegalmente y que les faltaba un eslabón, el que llegó con la llegada de una de las cofundadoras del Colectivo: Patricia Giménez, una mujer que denunció el robo de su hijo en el Hospital Lagomaggiore en 1984 y que en agosto pasado realizó un evento en Guaymallén, que no sólo sirvió para recordar a su hijo/a, que no encontró aún, sino también para que todos los que buscan su identidad se sintieran que no están solos al tratar de completar esa parte de la historia que les falta.


“Ahí nos congregamos. Todos empezaron a contar sus historias y entonces vimos que eran los mismos relatos de mujeres e hijos que no se conocían. Nos dimos cuenta que habíamos logrado unir las tres puntas: madres que buscan a sus hijos, hijos que buscan a sus madres y padres adoptivos que quieren mostrar la contracara de la adopción. Empezamos a reunirnos y logramos hacer el primer encuentro en Guaymallén, en un espacio que nos presta la Municipalidad. Fue entonces que nos dimos cuenta de que en Mendoza se robaban y vendían niños”.


Desde la Red llegan a esta conclusión porque hay ciertas prácticas que aparecen como calcadas de un caso a otro.


Un largo camino


La gran mayoría había buscado respuestas en los hospitales y en la Justicia, pero sólo pueden acceder a un análisis genético los que han nacido entre 1975 y 1983. En el caso de dar negativo, luego de compararlo con los datos que existen en el Banco Nacional de Datos Genéticos, la búsqueda llega hasta allí. Y si se sospecha algún parentesco con otra persona, ambas deben acudir al sector privado con los costos elevados que eso implica y que desalientan a muchas personas.



En este punto del relato, Antonio sostiene que sólo en la provincia existen alrededor de 200 hijos y 300 madres que buscan cerrar su historia. “Nos planteamos crear el colectivo, hicimos el estatuto y vamos por la personería jurídica con la verdad como gran objetivo. Deseamos ampliar el banco de datos genéticos para que sea universal, que los ADN negativos sean entregados a la Justicia federal para que se empiecen a investigar los casos de robo, apropiación y venta de bebés y, principalmente, que se trate la ley del Programa Universal de Búsqueda de Identidad, porque nos dimos cuenta de que hay partidas de nacimiento truchas, como expedientes hospitalarios falsos, donde el Estado ha tenido participación. Todas estas personas tienen derecho a conocer su identidad”, sostiene Antonio.


En la calle


Desde que dieron sus primeros pasos como colectivo, que además es una experiencia sin precedentes en el país, este grupo de personas que persigue la verdad sobre sus orígenes no sólo se ha enfrentado a la indiferencia de muchos y a la condena verbal por parte de otros, sino que en varias plazas –como en San Rafael, Las Heras, Godoy Cruz y Guaymallén– han recibido el apoyo de muchos otros mendocinos que se solidarizan con sus historias.


Este camino, que propone instalar un debate e incentivar a otros a denunciar, va a seguir recorriendo espacios públicos con el fin de buscar la verdad, por lo que el próximo sábado, a las 11, los integrantes del Colectivo por la Verdad realizarán una representación en la Plazoleta del Indio, frente a lo que fue hace años atrás la Clínica Landi, sospechada de facilitar la venta de niños.


Contacto en Facebook:


Colectivo Mendoza por la Verdad


Red Argentina por la Adopción


Búsqueda de la Identidad Mendoza


Por Rebeca Rodríguez Viñolo – Diario El Ciudadano on line


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Identidad biológica: “La verdad como gran objetivo”

Antonio Romeo y su esposa Elina son padres adoptivos, pero antes de convertirse en ello comenzaron un trabajo de hormiga que fue creciendo hasta transformarse hoy en un colectivo que nuclea a personas que buscan su verdadera identidad.

Adopción responsable

“Con Elina nos empezamos a involucrar en el tema de adopción para buscar mejorarlo mientras esperábamos en el listado del Registro Único de Adopción. Cierto día nos llamaron para decirnos que había dos hermanitas, una de 13 y la otra de 5 años; su mamá estaba viva, con algunos problemas de salud y en ese momento nos preguntaron si íbamos a mantener el vínculo con ella: les dijimos que sí, y así fue”, explica Antonio.

“Las chicas crecieron y seguimos militando la adopción responsable, e incluso participamos de la nueva Ley de Adopción en Mendoza. Un día resolvimos democráticamente entre Elina, nuestra hija mayor y yo, que la más chica debía tomar la comunión, pero para eso teníamos que saber si estaba bautizada. Entonces emprendimos la búsqueda de los certificados, empezando por las iglesias de la Cuarta Sección para terminar en Las Heras. Si a nosotros nos costó encontrar un certificado, imaginate cómo les debe costar a los que buscan su historia”, razona Antonio.

Red de adopción

Unas de las primeras acciones de esta familia para crear conciencia sobre la adopción fue a través de un blog, luego con la fuerte militancia en las redes sociales y sus enormes aportes realizados a la ley provincial, siempre sumando desde su visión de papás adoptivos, pero enriqueciendo su conocimiento con el tiempo para conformar así la Red Argentina por la Adopción. Como suele suceder en estos casos, muchas personas encontraron en la familia Romeo una forma de hacer escuchar un pedido especial, el que responde a la búsqueda de la identidad.

“Cuando empezamos con la militancia en adopción, especialmente en Mendoza, encontramos que se nos iban acercando chicos que nos decían: “soy apropiado” o “soy producto de una adopción ilegal”, y nosotros frente a eso empezamos a trabajar para mostrar la contracara de la adopción”, recuerda Antonio las situaciones que llevaron a la creación del Colectivo por la Identidad. También rememora que la respuesta que recibían por parte de la Justicia y las autoridades era casi de disco rayado: “Hay hijos que buscan a sus madres, pero madres que no buscan a sus hijos”. Esas situaciones llevaron a los militantes de la adopción a empezar de nuevo, a buscar en medios de comunicación de Mendoza y del país denuncias sobre robo de bebés que, según las propias palabras de Antonio y de los testimonios de quienes integran el colectivo, “existió antes y durante la dictadura y en democracia también”.

En busca del origen

“Al tiempo detectamos, a través de los medios, que también habían madres que buscaban y denunciaban el robo de sus hijos y nos fueron llegando casos entre la adopción y la búsqueda de la identidad; todos necesitaban cerrar su historia. Un día apareció una mujer de Bahía Blanca y dijo que su hijo fue robado en Mendoza. Fue justamente ella quien aportó el nombre de la partera, dato no menor para empezar a tejer redes. Al googlear el nombre de la partera, aparecieron cinco chicos, cinco historias más de búsquedas asociadas a esa mujer. Esto es como cuando se van cerrando los círculos; entonces con toda esa información fui a la fiscalía para que investigaran. Se citó a los chicos e hicieron su denuncia”, relata Romeo.

Tercer eslabón

Hasta ahí se habían acercado, a la Red de Adopción, hijos que querían saber sobre su verdadera identidad, chicos que habían sido adoptados ilegalmente y que les faltaba un eslabón, el que llegó con la llegada de una de las cofundadoras del Colectivo: Patricia Giménez, una mujer que denunció el robo de su hijo en el Hospital Lagomaggiore en 1984 y que en agosto pasado realizó un evento en Guaymallén, que no sólo sirvió para recordar a su hijo/a, que no encontró aún, sino también para que todos los que buscan su identidad se sintieran que no están solos al tratar de completar esa parte de la historia que les falta.

“Ahí nos congregamos. Todos empezaron a contar sus historias y entonces vimos que eran los mismos relatos de mujeres e hijos que no se conocían. Nos dimos cuenta que habíamos logrado unir las tres puntas: madres que buscan a sus hijos, hijos que buscan a sus madres y padres adoptivos que quieren mostrar la contracara de la adopción. Empezamos a reunirnos y logramos hacer el primer encuentro en Guaymallén, en un espacio que nos presta la Municipalidad. Fue entonces que nos dimos cuenta de que en Mendoza se robaban y vendían niños”.

Desde la Red llegan a esta conclusión porque hay ciertas prácticas que aparecen como calcadas de un caso a otro.

Un largo camino

La gran mayoría había buscado respuestas en los hospitales y en la Justicia, pero sólo pueden acceder a un análisis genético los que han nacido entre 1975 y 1983. En el caso de dar negativo, luego de compararlo con los datos que existen en el Banco Nacional de Datos Genéticos, la búsqueda llega hasta allí. Y si se sospecha algún parentesco con otra persona, ambas deben acudir al sector privado con los costos elevados que eso implica y que desalientan a muchas personas.

En este punto del relato, Antonio sostiene que sólo en la provincia existen alrededor de 200 hijos y 300 madres que buscan cerrar su historia. “Nos planteamos crear el colectivo, hicimos el estatuto y vamos por la personería jurídica con la verdad como gran objetivo. Deseamos ampliar el banco de datos genéticos para que sea universal, que los ADN negativos sean entregados a la Justicia federal para que se empiecen a investigar los casos de robo, apropiación y venta de bebés y, principalmente, que se trate la ley del Programa Universal de Búsqueda de Identidad, porque nos dimos cuenta de que hay partidas de nacimiento truchas, como expedientes hospitalarios falsos, donde el Estado ha tenido participación. Todas estas personas tienen derecho a conocer su identidad”, sostiene Antonio.

En la calle

Desde que dieron sus primeros pasos como colectivo, que además es una experiencia sin precedentes en el país, este grupo de personas que persigue la verdad sobre sus orígenes no sólo se ha enfrentado a la indiferencia de muchos y a la condena verbal por parte de otros, sino que en varias plazas –como en San Rafael, Las Heras, Godoy Cruz y Guaymallén– han recibido el apoyo de muchos otros mendocinos que se solidarizan con sus historias.

Este camino, que propone instalar un debate e incentivar a otros a denunciar, va a seguir recorriendo espacios públicos con el fin de buscar la verdad, por lo que el próximo sábado, a las 11, los integrantes del Colectivo por la Verdad realizarán una representación en la Plazoleta del Indio, frente a lo que fue hace años atrás la Clínica Landi, sospechada de facilitar la venta de niños.

Contacto en Facebook:

Colectivo Mendoza por la Verdad

Red Argentina por la Adopción

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Por Rebeca Rodríguez Viñolo – Diario El Ciudadano on line

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