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¡Huy, qué dolor!
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Por Redacción

¡Huy, qué dolor!



Una mujer quedó paralizada por el anestésico, pero suficientemente consciente como para sentir cómo le extraían dos dientes. Dianne Parr recibiría anestesia general y otro medicamento para paralizarla, pero por problemas de comunicación, los médicos olvidaron aplicar la primera. La señora Parr contó después que fue horrible sentir todo ese dolor y ser incapaz de moverse o gritar para pedir ayuda. En los más eternos y dolorosos 40 minutos de su vida, ella temía morir de un ataque al corazón en la mesa de operaciones.


La paciente explicó que  trató desesperadamente de llamar la atención del cirujano, quiso gritar pero todos sus intentos fueron en vano. Por si fuera poco descubrió que no todos los equipos de observación funcionaban correctamente, por lo que su terrible situación pasó desapercibida. Ella cree haberse desmayado durante la operación, pero especialistas dicen que fue su cerebro el que borró las imágenes pues fueron extremadamente traumáticas.


Tan pronto como pasó el efecto paralizante ella gritó: “No sé lo que usted piensa que estaba haciendo, pero yo estaba despierta todo el tiempo”. Recibió casi $ 25 mil dólares como indemnización de parte del hospital por el trato negligente que recibió.


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¡Huy, qué dolor!

Una mujer quedó paralizada por el anestésico, pero suficientemente consciente como para sentir cómo le extraían dos dientes. Dianne Parr recibiría anestesia general y otro medicamento para paralizarla, pero por problemas de comunicación, los médicos olvidaron aplicar la primera. La señora Parr contó después que fue horrible sentir todo ese dolor y ser incapaz de moverse o gritar para pedir ayuda. En los más eternos y dolorosos 40 minutos de su vida, ella temía morir de un ataque al corazón en la mesa de operaciones.

La paciente explicó que  trató desesperadamente de llamar la atención del cirujano, quiso gritar pero todos sus intentos fueron en vano. Por si fuera poco descubrió que no todos los equipos de observación funcionaban correctamente, por lo que su terrible situación pasó desapercibida. Ella cree haberse desmayado durante la operación, pero especialistas dicen que fue su cerebro el que borró las imágenes pues fueron extremadamente traumáticas.

Tan pronto como pasó el efecto paralizante ella gritó: “No sé lo que usted piensa que estaba haciendo, pero yo estaba despierta todo el tiempo”. Recibió casi $ 25 mil dólares como indemnización de parte del hospital por el trato negligente que recibió.

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