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Honduras es el peor país para la actividad ecologista
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Por Redacción

Honduras es el peor país para la actividad ecologista



Honduras está considerado como el país más peligroso del mundo para ser activista ambientalista, de acuerdo a un informe de la organización “Global Witness”. De acuerdo a éste, en la nación centroamericana mataron 101 ecologistas entre 2010 y 2014.


Es esta cifra, además de unas “leyes regresivas” y “un clima cercano a la impunidad total” lo que sitúa al país a la cabeza de la lista realizada por la organización.


A nivel global “Global Witness” contabilizó 116 crímenes de ecologistas en 2014, lo que supone un aumento del 20% con respecto al año anterior. De esas muertes, 29 tuvieron lugar en Brasil y 25 en Colombia.


Prácticamente tres cuartas partes de estos asesinatos tuvieron lugar en Centroamérica y Sudamérica, mientras que el sureste asiático fue la segunda región más afectada según el informe.


El 40% de estas víctimas son indígenas y las principales causas de su muerte fueron su oposición a la industria hidroeléctrica, la minería y la agroindustria, dice “Global Witness”.


Además, el informe señala que los activistas enfrentan secuestros y otras amenazas cuando interfieren en los intereses corporativos o del Estado.



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Honduras es el peor país para la actividad ecologista

Honduras está considerado como el país más peligroso del mundo para ser activista ambientalista, de acuerdo a un informe de la organización “Global Witness”. De acuerdo a éste, en la nación centroamericana mataron 101 ecologistas entre 2010 y 2014.

Es esta cifra, además de unas “leyes regresivas” y “un clima cercano a la impunidad total” lo que sitúa al país a la cabeza de la lista realizada por la organización.

A nivel global “Global Witness” contabilizó 116 crímenes de ecologistas en 2014, lo que supone un aumento del 20% con respecto al año anterior. De esas muertes, 29 tuvieron lugar en Brasil y 25 en Colombia.

Prácticamente tres cuartas partes de estos asesinatos tuvieron lugar en Centroamérica y Sudamérica, mientras que el sureste asiático fue la segunda región más afectada según el informe.

El 40% de estas víctimas son indígenas y las principales causas de su muerte fueron su oposición a la industria hidroeléctrica, la minería y la agroindustria, dice “Global Witness”.

Además, el informe señala que los activistas enfrentan secuestros y otras amenazas cuando interfieren en los intereses corporativos o del Estado.

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