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Por Redacción
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Hombres argentinos: los más gordos de Sudamérica.



Un estudio que la Organización Mundial de la Salud ( OMS ) realizó en 193 países revela que América del Norte y Europa son las regiones con mayores problemas por comer de más pero que la gordura crece en Latinoamérica, en particular en el Cono Sur. Tal es así, que en los tres países más australes del subcontinente, Argentina, Chile y Uruguay, más del 60% de la población tiene sobrepeso y lo mismo ocurre en Venezuela. 
La situación es aún más grave en los hombres: 63.9 % de los argentinos, 63.4 % de los chilenos, 62.4 % de los uruguayos y el 61 % de los venezolanos tiene sobrepeso, mientras que sufre obesidad el 23,6 % de los hombres argentinos, el 23,3% de los chilenos, el 22.5 % de los uruguayos y el 20.3 % de los venezolanos. Es decir y en conclusión, los hombres de Argentina son los más gordos de la región. 
Este dato deja de sorprender al analizar los hábitos alimenticios de los argentinos. Cada ciudadano consume, en promedio, casi 59 kilos de carne por año, según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA). Esta cifra es una de las más altas del mundo, en cambio, no se ingiere ni la mitad de la cantidad de fruta y verdura recomendada por los expertos en alimentación: según la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), se comen 193 gramos de fruta y verdura diaria, cuando lo aconsejable son 400.

Pero el cuadro de situación continúa en negativo si se tienen en cuenta dos peligrosas adicciones argentinas: las galletas y las gaseosas. Se calcula que cada argentino consume 15 kilos de galletas dulces al año, una cifra muy superior al del resto del mundo; y 131 litros de gaseosa per cápita en el mismo lapso de tiempo. 
Sin embargo, la debilidad por el asado, las galletas y las gaseosas no son las únicas dificultades para estar en forma. Otro problema es la poca variedad de alimentos que se consumen, mientras que las normas aconsejan 20 alimentos distintos por semana, en el país no se comen más de 15, es decir, no hay variedad en la elección. Por ejemplo, una de las verduras más ignoradas son los espárragos: cada argentino consume 58 kilos de tomate al año pero sólo 300 gramos de espárragos. 
Tales problemas podrían atribuirse tanto a malas costumbres alimenticias como a la falta de constantes incentivos para comer alimentos saludables. También las nuevas actividades diarias determinan la elección de los alimentos, cada vez hay menos tiempo para cocinar. Así, lavar, pelar y condimentar verduras podría considerarse una larga experiencia culinaria mientras el poner un trozo de carne en el fuego resuelve muy rápido una comida completa.
En la lista de las dificultades para mantener un peso que garantice un buen estado de salud, hay que agregar la abundancia o lo que algunos llaman “sobreoferta de comida”. No obstante, es bueno aclarar que si bien el país posee 40 millones de habitantes y tiene capacidad para alimentar a 440 millones, la distribución de los alimentos es desigual, lo que explicaría por qué hay niños que aún mueren de desnutrición. Sin embargo, la mayor cantidad de defunciones no se produce por ella sino por mal nutrición. Comer mucho no significa comer bien y el estar mal alimentado deja el cuerpo indefenso ante las causas que provocan las enfermedades. Otro punto a analizar, sería el acceso a la comida según la posibilidad económica y el acceso según la información acerca de lo que es o no bueno para la salud. En el primer punto, es relevante destacar que los alimentos de primera necesidad son los más costosos y los que más sufren el índice inflacionario; y el segundo es aún un desafío, aprender a comer es fundamental para conservar la salud y si se quiere, también para cuidar el bolsillo.
Dentro de esta situación, es preciso destacar los logros argentinos. Nuestro país es pionero en prohibir las grasas trans, consideradas muy nocivas para la salud y esto es un buen impulso para llegar a mejores estándares de alimentación. Otra acción positiva es la normativa que regula el uso de la sal en los comercios y la disminución del sodio en los productos de uso hogareño. 
La provincia de Mendoza cuenta con programas específicos para combatir la obesidad y el sobrepeso, tanto desde el ámbito de la salud como de la alimentación, porque siempre la primera tiene que ver con la segunda. Respecto a la alimentación, el programa 365 Tentaciones pretende incentivar el consumo de frutas y verduras de estación compradas sin intermediarios a los propios productores. Se venden junto a otros productos locales en el primer piso de la Terminal de Ómnibus, Ala Oeste. Los precios están hasta 40 % más baratos que en un hipermercado y el pago puede ser en efectivo o con tarjeta de débito o de crédito.
Si querés saber si tenes sobrepeso u obesidad, ingresá a http://www.ciudadanodiario.com.ar/detecta-aqui-si-tenes-obesidad-o-sobrepeso/
Si deseás conocer el Programa de Obesidad Infantil ingresá a http://www.ciudadanodiario.com.ar/programa-de-obesidad-infantil/
Si querés conocer cómo repercute la obesidad de la mamá en la salud futura del bebé, ingresá a http://www.ciudadanodiario.com.ar/la-obesidad-materna-repercute-en-la-salud-futura-de-los-bebes/


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Hombres argentinos: los más gordos de Sudamérica.

Un estudio que la Organización Mundial de la Salud ( OMS ) realizó en 193 países revela que América del Norte y Europa son las regiones con mayores problemas por comer de más pero que la gordura crece en Latinoamérica, en particular en el Cono Sur. Tal es así, que en los tres países más australes del subcontinente, Argentina, Chile y Uruguay, más del 60% de la población tiene sobrepeso y lo mismo ocurre en Venezuela. 
La situación es aún más grave en los hombres: 63.9 % de los argentinos, 63.4 % de los chilenos, 62.4 % de los uruguayos y el 61 % de los venezolanos tiene sobrepeso, mientras que sufre obesidad el 23,6 % de los hombres argentinos, el 23,3% de los chilenos, el 22.5 % de los uruguayos y el 20.3 % de los venezolanos. Es decir y en conclusión, los hombres de Argentina son los más gordos de la región. 
Este dato deja de sorprender al analizar los hábitos alimenticios de los argentinos. Cada ciudadano consume, en promedio, casi 59 kilos de carne por año, según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA). Esta cifra es una de las más altas del mundo, en cambio, no se ingiere ni la mitad de la cantidad de fruta y verdura recomendada por los expertos en alimentación: según la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), se comen 193 gramos de fruta y verdura diaria, cuando lo aconsejable son 400.

Pero el cuadro de situación continúa en negativo si se tienen en cuenta dos peligrosas adicciones argentinas: las galletas y las gaseosas. Se calcula que cada argentino consume 15 kilos de galletas dulces al año, una cifra muy superior al del resto del mundo; y 131 litros de gaseosa per cápita en el mismo lapso de tiempo. 
Sin embargo, la debilidad por el asado, las galletas y las gaseosas no son las únicas dificultades para estar en forma. Otro problema es la poca variedad de alimentos que se consumen, mientras que las normas aconsejan 20 alimentos distintos por semana, en el país no se comen más de 15, es decir, no hay variedad en la elección. Por ejemplo, una de las verduras más ignoradas son los espárragos: cada argentino consume 58 kilos de tomate al año pero sólo 300 gramos de espárragos. 
Tales problemas podrían atribuirse tanto a malas costumbres alimenticias como a la falta de constantes incentivos para comer alimentos saludables. También las nuevas actividades diarias determinan la elección de los alimentos, cada vez hay menos tiempo para cocinar. Así, lavar, pelar y condimentar verduras podría considerarse una larga experiencia culinaria mientras el poner un trozo de carne en el fuego resuelve muy rápido una comida completa.
En la lista de las dificultades para mantener un peso que garantice un buen estado de salud, hay que agregar la abundancia o lo que algunos llaman “sobreoferta de comida”. No obstante, es bueno aclarar que si bien el país posee 40 millones de habitantes y tiene capacidad para alimentar a 440 millones, la distribución de los alimentos es desigual, lo que explicaría por qué hay niños que aún mueren de desnutrición. Sin embargo, la mayor cantidad de defunciones no se produce por ella sino por mal nutrición. Comer mucho no significa comer bien y el estar mal alimentado deja el cuerpo indefenso ante las causas que provocan las enfermedades. Otro punto a analizar, sería el acceso a la comida según la posibilidad económica y el acceso según la información acerca de lo que es o no bueno para la salud. En el primer punto, es relevante destacar que los alimentos de primera necesidad son los más costosos y los que más sufren el índice inflacionario; y el segundo es aún un desafío, aprender a comer es fundamental para conservar la salud y si se quiere, también para cuidar el bolsillo.
Dentro de esta situación, es preciso destacar los logros argentinos. Nuestro país es pionero en prohibir las grasas trans, consideradas muy nocivas para la salud y esto es un buen impulso para llegar a mejores estándares de alimentación. Otra acción positiva es la normativa que regula el uso de la sal en los comercios y la disminución del sodio en los productos de uso hogareño. 
La provincia de Mendoza cuenta con programas específicos para combatir la obesidad y el sobrepeso, tanto desde el ámbito de la salud como de la alimentación, porque siempre la primera tiene que ver con la segunda. Respecto a la alimentación, el programa 365 Tentaciones pretende incentivar el consumo de frutas y verduras de estación compradas sin intermediarios a los propios productores. Se venden junto a otros productos locales en el primer piso de la Terminal de Ómnibus, Ala Oeste. Los precios están hasta 40 % más baratos que en un hipermercado y el pago puede ser en efectivo o con tarjeta de débito o de crédito.
Si querés saber si tenes sobrepeso u obesidad, ingresá a http://www.ciudadanodiario.com.ar/detecta-aqui-si-tenes-obesidad-o-sobrepeso/
Si deseás conocer el Programa de Obesidad Infantil ingresá a http://www.ciudadanodiario.com.ar/programa-de-obesidad-infantil/
Si querés conocer cómo repercute la obesidad de la mamá en la salud futura del bebé, ingresá a http://www.ciudadanodiario.com.ar/la-obesidad-materna-repercute-en-la-salud-futura-de-los-bebes/

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