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Hipertensión Arterial, riesgo a cualquier edad
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Por Redacción

Hipertensión Arterial, riesgo a cualquier edad



Después de celebrar el domingo el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, la OMS recalca la importancia de conocer esta enfermedad que cada día afecta a más personas en el planeta sin distinción de situación social ni de edad. Antaño relacionada sólo a los adultos, el presente releva casos también en niños y adolescentes. Es preciso avanzar a tiempo sobre ella para tener un control adecuado que evite complicaciones futuras, para ello es fundamental modificar hábitos de vida en general y de alimentación en particular.


Tomar conciencia activa para prevenir la enfermedad es uno de los objetivos a alcanzar, la que incluye el chequeo de la presión arterial a fin de prevenir infartos y accidentes cerebro vasculares. Esta simple acción es capaz de revertir cuadros peligrosos que comprometan la salud a niveles irreversibles, además es fácil de cumplir en casa tantas veces cuanto lo aconseje el médico o tantas veces como se considere necesario.


La hipertensión afecta al menos al 30 % de las personas y un tercio de ellas no lo sabe. Tal es así que por un lado, se considera una epidemia y por otro, se refiere a ella como a la enfermedad silenciosa del siglo XXI, en tanto no presenta síntomas. Es cierto que cada vez hay más personas de todas las edades que la padecen y muchas de ellas la manifiestan porque tienen antecedentes familiares que las predisponen.


Esta enfermedad, de no prevenirse o tratarse a tiempo, implica graves complicaciones que suelen presentarse sin previo aviso, tales como ACV (accidente cerebro vascular), arteriosclerosis, infarto de miocardio y otras afecciones cardiovasculares, insuficiencia renal y/o deterioro cognitivo prematuro. Existe una relación directa entre la presión arterial elevada, la ocurrencia de estas enfermedades cardiovasculares y la muerte, es decir, mientras más alta la presión más posibilidad de enfermar y morir. De aquí la importancia de controlarla, al menos una vez al año.


Es relevante tener en cuenta que el diagnóstico de hipertensión se da cuando los valores de la presión arterial sistólica (máxima) son iguales o mayores a 140 mmHg y los de la presión arterial diastólica son iguales o mayores a 90 mmHg. Un valor aislado de presión elevada no equivale a hipertensión, no obstante, dos o más registros de esa característica en un corto lapso manifiesta la enfermedad. Cabe destacar que cuanto mayor es la presión sanguínea, mayor es la probabilidad de padecer un infarto de miocardio o un ACV, porque la hipertensión provoca que el corazón trabaje mucho más de lo que debe, por lo que se degasta y debilita. A su vez, la hipertensión afecta a los vasos sanguíneos y perjudica a varios órganos, entre ellos, el cerebro y los riñones.


Respecto a los factores que favorecen su desarrollo, los principales son:


* Sobrepeso: en especial la obesidad abdominal. El 53.4 % de la población tiene sobrepeso y obesidad, por ende, estas personas se encuentran en el grupo de riesgo, de allí la importancia de controlar el peso.
* Consumo elevado de sal: tanto la que se agrega a las comidas como la que poseen los alimentos industrializados, incluso aquellos que son dulces.
* Sedentarismo: la falta de actividad física determina en gran medida su desarrollo.
* Herencia: la presencia de un padre hipertenso aumenta entre dos y cuatro veces la posibilidad de que los hijos la tengan.


Es decir, que cualquier persona que pueda controlar su peso, restringir el consumo de sal y mantener una rutina constante de actividad física, tiene muchas más posibilidades de poseer una presión arterial saludable y de prevenir enfermedades cardiovasculares.


Es fundamental adquirir hábitos saludables de vida, lo que incluye a la alimentación, pues un tercio de la población adulta mundial tiene valores de presión arterial elevados y además, la hipertensión es causa directa de la mitad de las muertes por ACV o cardiopatías. El 80 % de quienes tienen la enfermedad residen en los denominados países en desarrollo. En nuestro país se estima que estos porcentajes son proporcionales a su población y casi la mitad de ella no sabe que la padece. Lo que más preocupa es que aparece cada vez con mayor frecuencia en la edad adulta pero también es creciente en niños y adolescentes.


Por ende, se recomienda que todo adulto conozca su nivel de presión arterial y si detecta hipertensión recurra de inmediato a la consulta profesional para evitar complicaciones que no sólo necesitan de costosa medicación sino también de caras cirugías que pueden dejar secuelas no recuperables.


Para más información y consejos sobre esta enfermedad, ingresar a:


http://www.ciudadanodiario.com.ar/el-consumo-de-sal-y-los-ninos/
http://www.ciudadanodiario.com.ar/menos-sal-mas-vida/


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Después de celebrar el domingo el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, la OMS recalca la importancia de conocer esta enfermedad que cada día afecta a más personas en el planeta sin distinción de situación social ni de edad. Antaño relacionada sólo a los adultos, el presente releva casos también en niños y adolescentes. Es preciso avanzar a tiempo sobre ella para tener un control adecuado que evite complicaciones futuras, para ello es fundamental modificar hábitos de vida en general y de alimentación en particular.

Tomar conciencia activa para prevenir la enfermedad es uno de los objetivos a alcanzar, la que incluye el chequeo de la presión arterial a fin de prevenir infartos y accidentes cerebro vasculares. Esta simple acción es capaz de revertir cuadros peligrosos que comprometan la salud a niveles irreversibles, además es fácil de cumplir en casa tantas veces cuanto lo aconseje el médico o tantas veces como se considere necesario.

La hipertensión afecta al menos al 30 % de las personas y un tercio de ellas no lo sabe. Tal es así que por un lado, se considera una epidemia y por otro, se refiere a ella como a la enfermedad silenciosa del siglo XXI, en tanto no presenta síntomas. Es cierto que cada vez hay más personas de todas las edades que la padecen y muchas de ellas la manifiestan porque tienen antecedentes familiares que las predisponen.

Esta enfermedad, de no prevenirse o tratarse a tiempo, implica graves complicaciones que suelen presentarse sin previo aviso, tales como ACV (accidente cerebro vascular), arteriosclerosis, infarto de miocardio y otras afecciones cardiovasculares, insuficiencia renal y/o deterioro cognitivo prematuro. Existe una relación directa entre la presión arterial elevada, la ocurrencia de estas enfermedades cardiovasculares y la muerte, es decir, mientras más alta la presión más posibilidad de enfermar y morir. De aquí la importancia de controlarla, al menos una vez al año.

Es relevante tener en cuenta que el diagnóstico de hipertensión se da cuando los valores de la presión arterial sistólica (máxima) son iguales o mayores a 140 mmHg y los de la presión arterial diastólica son iguales o mayores a 90 mmHg. Un valor aislado de presión elevada no equivale a hipertensión, no obstante, dos o más registros de esa característica en un corto lapso manifiesta la enfermedad. Cabe destacar que cuanto mayor es la presión sanguínea, mayor es la probabilidad de padecer un infarto de miocardio o un ACV, porque la hipertensión provoca que el corazón trabaje mucho más de lo que debe, por lo que se degasta y debilita. A su vez, la hipertensión afecta a los vasos sanguíneos y perjudica a varios órganos, entre ellos, el cerebro y los riñones.

Respecto a los factores que favorecen su desarrollo, los principales son:

* Sobrepeso: en especial la obesidad abdominal. El 53.4 % de la población tiene sobrepeso y obesidad, por ende, estas personas se encuentran en el grupo de riesgo, de allí la importancia de controlar el peso.
* Consumo elevado de sal: tanto la que se agrega a las comidas como la que poseen los alimentos industrializados, incluso aquellos que son dulces.
* Sedentarismo: la falta de actividad física determina en gran medida su desarrollo.
* Herencia: la presencia de un padre hipertenso aumenta entre dos y cuatro veces la posibilidad de que los hijos la tengan.

Es decir, que cualquier persona que pueda controlar su peso, restringir el consumo de sal y mantener una rutina constante de actividad física, tiene muchas más posibilidades de poseer una presión arterial saludable y de prevenir enfermedades cardiovasculares.

Es fundamental adquirir hábitos saludables de vida, lo que incluye a la alimentación, pues un tercio de la población adulta mundial tiene valores de presión arterial elevados y además, la hipertensión es causa directa de la mitad de las muertes por ACV o cardiopatías. El 80 % de quienes tienen la enfermedad residen en los denominados países en desarrollo. En nuestro país se estima que estos porcentajes son proporcionales a su población y casi la mitad de ella no sabe que la padece. Lo que más preocupa es que aparece cada vez con mayor frecuencia en la edad adulta pero también es creciente en niños y adolescentes.

Por ende, se recomienda que todo adulto conozca su nivel de presión arterial y si detecta hipertensión recurra de inmediato a la consulta profesional para evitar complicaciones que no sólo necesitan de costosa medicación sino también de caras cirugías que pueden dejar secuelas no recuperables.

Para más información y consejos sobre esta enfermedad, ingresar a:

http://www.ciudadanodiario.com.ar/el-consumo-de-sal-y-los-ninos/
http://www.ciudadanodiario.com.ar/menos-sal-mas-vida/

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