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Hacia un protocolo de cáncer colorrectal
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Por Redacción

Hacia un protocolo de cáncer colorrectal



El Ministerio de Salud de la provincia trabaja en un protocolo para tratar de manera integral el cáncer de colon y recto a través de una red que involucre desde los centros de atención primaria hasta los de mayor complejidad. El propósito es, por un lado, detección precoz, tratamiento y seguimiento; y por otro, que toda la población acceda a servicios de salud específicos para esta enfermedad y se garantice la calidad de las intervenciones y de los procesos, mediante monitoreo y evaluaciones permanentes. Se pretende lograr un sistema de cuidado progresivo, que cuente con un registro informático de pacientes, sus antecedentes y su seguimiento personal.


El cáncer de colon es el tercero con más diagnóstico, luego del de próstata y el de pulmón. Argentina registra 100 mil nuevos casos por año y mueren por su causa 58 mil personas en el mismo lapso, mientras que en Mendoza hay 400 diagnósticos anuales. El 90 % de los cánceres colorrectales se  produce en personas mayores de 50 años y tiene más incidencia en hombres que en mujeres. Alrededor del 75 % de los casos corresponde a los denominados “esporádicos”, es decir, se desarrollan en personas que no registran antecedentes personales ni familiares, por lo que se estima que en su origen estarían implicados factores dietéticos y ambientales. El 25 % que resta se produce en personas con riesgo adicional por padecer enfermedades relacionadas o por herencia.


Se denomina cáncer de colon, o colorrectal, al que comienza en el intestino grueso (colon) o en el recto (parte final del colon); ambos conforman el intestino grueso y son parte del aparato digestivo: los alimentos digeridos viajan por el intestino delgado hacia el colon, éste extrae de ellos agua y nutrientes y convierte el resto en desechos (materia fecal). Los desechos pasan del colon al recto y de allí son expulsados hacia el exterior por el ano.


Que esta parte del organismo presente un cáncer no responde a causas exactas y es importante aclarar que no es contagioso. Casi todos los cánceres de colon comienzan como un pólipo llamado adenoma, que refiere a un crecimiento anormal de las células en la pared interna del intestino grueso. Este puede crecer en forma lenta durante más de diez años y si no se lo detecta y extirpa a tiempo puede transformarse en un cáncer colorrectal. No obstante, existe mayor riesgo a padecerlo si la persona tiene más de 50 años, consume una alimentación rica en carnes rojas y/o grasas, bebe alcohol y/o fuma, tiene pólipos colorrectales, enfermedad intestinal inflamatoria o antecedentes familiares de cáncer de colon o de mamas.


Cuando la zona es afectada, pueden o no haber síntomas, sin embargo, existen algunos indicadores: sensibilidad y dolor abdominal en la parte baja del abdomen, sangre en las heces; diarrea, estreñimiento u otros cambios en las deposiciones; heces delgadas y pérdida de peso sin razón conocida. Por su parte, el tratamiento depende de muchos factores, como el estadio o etapa en la que se encuentre el cáncer; es decir, si es insipiente o si avanzó a otros lugares del aparato digestivo o incluso fuera de él. Por lo tanto, se aborda mediante estrategias de control local con cirugía o radioterapia, o con estrategias de control sistémico con quimioterapia, hormonoterapia y/o terapias biológicas. Según la situación particular, el tratamiento tendrá el objetivo de curar, de controlar los síntomas o de prolongar la vida.


En muchos casos, el  cáncer de colon es curable cuando se detecta a tiempo.  El pronóstico depende de muchos factores, en especial, del momento en que el cáncer es descubierto. Cuando el tratamiento se hace a una edad temprana, muchos pacientes sobreviven al menos 5 años después del diagnóstico. Si no reaparece al cabo de 5 años, se considera curado.


Es bueno saber que este cáncer puede prevenirse mediante 30 minutos de actividad física regular en los adultos y 60 minutos en niños y jóvenes en edad escolar. También es precisa una dieta saludable baja en grasas de origen animal (fiambres, embutidos, manteca, etc.)y trans (golosinas, margarina, pastelería, etc.); y rica en consumo de frutas y verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos. Además, es primordial evitar el consumo de tabaco. En otro orden, con los exámenes de detección sistemática del cáncer de colon a menudo pueden encontrarse pólipos antes de que se vuelvan cancerosos, extirparlos puede prevenir la enfermedad.


Si la provincia avanza en la conformación de un protocolo para abordar a los pacientes, es probable que encuentre nuevas necesidades en ellos y en su realidad para garantizarles en forma efectiva una cobertura que los ayude a tener mayor calidad y expectativas de vida.



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Hacia un protocolo de cáncer colorrectal

El Ministerio de Salud de la provincia trabaja en un protocolo para tratar de manera integral el cáncer de colon y recto a través de una red que involucre desde los centros de atención primaria hasta los de mayor complejidad. El propósito es, por un lado, detección precoz, tratamiento y seguimiento; y por otro, que toda la población acceda a servicios de salud específicos para esta enfermedad y se garantice la calidad de las intervenciones y de los procesos, mediante monitoreo y evaluaciones permanentes. Se pretende lograr un sistema de cuidado progresivo, que cuente con un registro informático de pacientes, sus antecedentes y su seguimiento personal.

El cáncer de colon es el tercero con más diagnóstico, luego del de próstata y el de pulmón. Argentina registra 100 mil nuevos casos por año y mueren por su causa 58 mil personas en el mismo lapso, mientras que en Mendoza hay 400 diagnósticos anuales. El 90 % de los cánceres colorrectales se  produce en personas mayores de 50 años y tiene más incidencia en hombres que en mujeres. Alrededor del 75 % de los casos corresponde a los denominados “esporádicos”, es decir, se desarrollan en personas que no registran antecedentes personales ni familiares, por lo que se estima que en su origen estarían implicados factores dietéticos y ambientales. El 25 % que resta se produce en personas con riesgo adicional por padecer enfermedades relacionadas o por herencia.

Se denomina cáncer de colon, o colorrectal, al que comienza en el intestino grueso (colon) o en el recto (parte final del colon); ambos conforman el intestino grueso y son parte del aparato digestivo: los alimentos digeridos viajan por el intestino delgado hacia el colon, éste extrae de ellos agua y nutrientes y convierte el resto en desechos (materia fecal). Los desechos pasan del colon al recto y de allí son expulsados hacia el exterior por el ano.

Que esta parte del organismo presente un cáncer no responde a causas exactas y es importante aclarar que no es contagioso. Casi todos los cánceres de colon comienzan como un pólipo llamado adenoma, que refiere a un crecimiento anormal de las células en la pared interna del intestino grueso. Este puede crecer en forma lenta durante más de diez años y si no se lo detecta y extirpa a tiempo puede transformarse en un cáncer colorrectal. No obstante, existe mayor riesgo a padecerlo si la persona tiene más de 50 años, consume una alimentación rica en carnes rojas y/o grasas, bebe alcohol y/o fuma, tiene pólipos colorrectales, enfermedad intestinal inflamatoria o antecedentes familiares de cáncer de colon o de mamas.

Cuando la zona es afectada, pueden o no haber síntomas, sin embargo, existen algunos indicadores: sensibilidad y dolor abdominal en la parte baja del abdomen, sangre en las heces; diarrea, estreñimiento u otros cambios en las deposiciones; heces delgadas y pérdida de peso sin razón conocida. Por su parte, el tratamiento depende de muchos factores, como el estadio o etapa en la que se encuentre el cáncer; es decir, si es insipiente o si avanzó a otros lugares del aparato digestivo o incluso fuera de él. Por lo tanto, se aborda mediante estrategias de control local con cirugía o radioterapia, o con estrategias de control sistémico con quimioterapia, hormonoterapia y/o terapias biológicas. Según la situación particular, el tratamiento tendrá el objetivo de curar, de controlar los síntomas o de prolongar la vida.

En muchos casos, el  cáncer de colon es curable cuando se detecta a tiempo.  El pronóstico depende de muchos factores, en especial, del momento en que el cáncer es descubierto. Cuando el tratamiento se hace a una edad temprana, muchos pacientes sobreviven al menos 5 años después del diagnóstico. Si no reaparece al cabo de 5 años, se considera curado.

Es bueno saber que este cáncer puede prevenirse mediante 30 minutos de actividad física regular en los adultos y 60 minutos en niños y jóvenes en edad escolar. También es precisa una dieta saludable baja en grasas de origen animal (fiambres, embutidos, manteca, etc.)y trans (golosinas, margarina, pastelería, etc.); y rica en consumo de frutas y verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos. Además, es primordial evitar el consumo de tabaco. En otro orden, con los exámenes de detección sistemática del cáncer de colon a menudo pueden encontrarse pólipos antes de que se vuelvan cancerosos, extirparlos puede prevenir la enfermedad.

Si la provincia avanza en la conformación de un protocolo para abordar a los pacientes, es probable que encuentre nuevas necesidades en ellos y en su realidad para garantizarles en forma efectiva una cobertura que los ayude a tener mayor calidad y expectativas de vida.

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