Gremios violentos e intransigentes: ¿Hasta cuándo?
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Por Redacción

Gremios violentos e intransigentes: ¿Hasta cuándo?



Otra semana que se inicia inmersa en problemas sindicales, que parecen sin solución: todo comienza con sindicalistas mendocinos que no quieren ver la realidad económica de una provincia sumida en una decadencia financiera, producto de dos malos gobiernos justicialistas como lo fueron los de Celso Jaque y Paco Pérez.


Gremialistas violentos –como se vio en el Carrusel de la Vendimia–, corporativos, que sólo se miran su propio ombligo y no atienden al llamado que le hace toda la ciudadanía, que quiere de una vez por todas imaginar una Mendoza con dirigentes maduros y acorde a los tiempos que vivimos.


Ley pareja no es rigurosa


Sindicalistas como Raquel Blas y Roberto Macho son percibidos como quedados en el tiempo, más cerca de las épocas setentistas que de esta consolidada democracia del 2016. La gente está harta de gremialistas con bolsillos llenos de plata, con privilegios, con sus parejas nombradas como delegadas gremiales usufructuando de ese poder y parientes favorecidos por sus influencias –como se comenta en la comunidad–, producto de años de la misma conducción, la que nunca se renueva.


Dirigentes gremiales que toman como costumbre efectuar manifestaciones violentas, pintando paredes, molestando al resto de la sociedad, agrediendo a automovilistas y no respetando las normas de convivencia. Excesos que se cometen en nombre de los derechos sindicales, pero siempre chocan con otros derechos elementales. Toda una paradoja.


Dirigentes que ponen el grito en el cielo, llorando, acusando y pidiendo Justicia. Esa misma Justicia a la que, cuando los cita a ellos por algunos desmanes o faltas, se niegan a concurrir.


Las leyes son para todos, y entre esos todos, también están los gremialistas, aunque ellos se sientan una raza aparte, vacas sagradas. Ya no llama la atención que la segunda en jerarquía del gremio docente, Liliana Chávez, anuncie que se harán plenarios durante esta semana, los que no llevarán a ninguna parte dado que se sabe que hoy el gobernador Alfredo Cornejo firmaría el decreto que otorga un aumento del 32% además del ‘ítem aula’. 


¿Por qué no aprovecharon las reuniones paritarias?, ¿por qué se opusieron tan férreamente al ‘ítem aula’, que solamente busca en definitiva una mayor eficiencia de los docentes en el ámbito educativo?, ¿por qué les es tan difícil ser tolerantes y prestarse al diálogo?


Se veía venir


Después de ocho años de anarquía en el sistema educativo era de esperar una medida como la que tomó el Gobernador para poner coto a tantas tropelías y atropellos. Cada docente tendría que estar en conocimiento realmente de la propuesta del Gobierno, pero es a todas luces evidente que a los que conducen el gremio no les conviene tenerlos informados, y por eso nunca dijeron la verdad sobre el famoso ‘ítem Aula’.


En definitiva, siguen protegiendo a los docentes que no trabajan y a los que se dedican al sindicalismo. Es una verdadera pena tener estos dirigentes sindicales que callaron en los últimos años de abusos del gobierno del FpV y ahora embisten contra un nuevo gobierno privilegiando sus intereses políticos.


Promesa cumplida


Hay que recordar muy bien el resultado de las últimas elecciones, en cuya campaña Cornejo prometió mejorar la educación de nuestros hijos, lo que fue bien recibido por los votantes que le dieron la mayoría.


Entonces, parece inexplicable la obstinación de estos dirigentes que no entienden el cambio que les pide la sociedad. Deberían tener cuidado quienes se creen intocables en sus gremios, y más allá de sus mentiras y estadísticas tendrían que ver la realidad de lo que quiere una gran cantidad de docentes que no acompañaron la medida de fuerza de la semana pasada: es un aviso a tener muy en cuenta si no quieren quedar pedaleando en el aire y perder la poca credibilidad que les queda.


Lo cierto es que el común de la gente quiere docentes más comprometidos con la educación de sus hijos, cumplidores y que de acuerdo a su eficacia sean reconocidos y premiados tal cual lo establece el ‘ítem Aula’.


La mayoría de los padres quiere que sus hijos conozcan a lo largo del año a sus maestros y que no pasen tres o cuatro suplentes por aula, lo que en definitiva termina perjudicando al alumno.


Bienvenida una administración que ponga las cosas en su lugar, que en definitiva está haciendo lo que le pidió la gente que con su voto la ubicó en el cuarto piso de la Casa de Gobierno.


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Otra semana que se inicia inmersa en problemas sindicales, que parecen sin solución: todo comienza con sindicalistas mendocinos que no quieren ver la realidad económica de una provincia sumida en una decadencia financiera, producto de dos malos gobiernos justicialistas como lo fueron los de Celso Jaque y Paco Pérez.

Gremialistas violentos –como se vio en el Carrusel de la Vendimia–, corporativos, que sólo se miran su propio ombligo y no atienden al llamado que le hace toda la ciudadanía, que quiere de una vez por todas imaginar una Mendoza con dirigentes maduros y acorde a los tiempos que vivimos.

Ley pareja no es rigurosa

Sindicalistas como Raquel Blas y Roberto Macho son percibidos como quedados en el tiempo, más cerca de las épocas setentistas que de esta consolidada democracia del 2016. La gente está harta de gremialistas con bolsillos llenos de plata, con privilegios, con sus parejas nombradas como delegadas gremiales usufructuando de ese poder y parientes favorecidos por sus influencias –como se comenta en la comunidad–, producto de años de la misma conducción, la que nunca se renueva.

Dirigentes gremiales que toman como costumbre efectuar manifestaciones violentas, pintando paredes, molestando al resto de la sociedad, agrediendo a automovilistas y no respetando las normas de convivencia. Excesos que se cometen en nombre de los derechos sindicales, pero siempre chocan con otros derechos elementales. Toda una paradoja.

Dirigentes que ponen el grito en el cielo, llorando, acusando y pidiendo Justicia. Esa misma Justicia a la que, cuando los cita a ellos por algunos desmanes o faltas, se niegan a concurrir.

Las leyes son para todos, y entre esos todos, también están los gremialistas, aunque ellos se sientan una raza aparte, vacas sagradas. Ya no llama la atención que la segunda en jerarquía del gremio docente, Liliana Chávez, anuncie que se harán plenarios durante esta semana, los que no llevarán a ninguna parte dado que se sabe que hoy el gobernador Alfredo Cornejo firmaría el decreto que otorga un aumento del 32% además del ‘ítem aula’. 

¿Por qué no aprovecharon las reuniones paritarias?, ¿por qué se opusieron tan férreamente al ‘ítem aula’, que solamente busca en definitiva una mayor eficiencia de los docentes en el ámbito educativo?, ¿por qué les es tan difícil ser tolerantes y prestarse al diálogo?

Se veía venir

Después de ocho años de anarquía en el sistema educativo era de esperar una medida como la que tomó el Gobernador para poner coto a tantas tropelías y atropellos. Cada docente tendría que estar en conocimiento realmente de la propuesta del Gobierno, pero es a todas luces evidente que a los que conducen el gremio no les conviene tenerlos informados, y por eso nunca dijeron la verdad sobre el famoso ‘ítem Aula’.

En definitiva, siguen protegiendo a los docentes que no trabajan y a los que se dedican al sindicalismo. Es una verdadera pena tener estos dirigentes sindicales que callaron en los últimos años de abusos del gobierno del FpV y ahora embisten contra un nuevo gobierno privilegiando sus intereses políticos.

Promesa cumplida

Hay que recordar muy bien el resultado de las últimas elecciones, en cuya campaña Cornejo prometió mejorar la educación de nuestros hijos, lo que fue bien recibido por los votantes que le dieron la mayoría.

Entonces, parece inexplicable la obstinación de estos dirigentes que no entienden el cambio que les pide la sociedad. Deberían tener cuidado quienes se creen intocables en sus gremios, y más allá de sus mentiras y estadísticas tendrían que ver la realidad de lo que quiere una gran cantidad de docentes que no acompañaron la medida de fuerza de la semana pasada: es un aviso a tener muy en cuenta si no quieren quedar pedaleando en el aire y perder la poca credibilidad que les queda.

Lo cierto es que el común de la gente quiere docentes más comprometidos con la educación de sus hijos, cumplidores y que de acuerdo a su eficacia sean reconocidos y premiados tal cual lo establece el ‘ítem Aula’.

La mayoría de los padres quiere que sus hijos conozcan a lo largo del año a sus maestros y que no pasen tres o cuatro suplentes por aula, lo que en definitiva termina perjudicando al alumno.

Bienvenida una administración que ponga las cosas en su lugar, que en definitiva está haciendo lo que le pidió la gente que con su voto la ubicó en el cuarto piso de la Casa de Gobierno.

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