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Golpe de calor e insolación
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Por Redacción

Golpe de calor e insolación



Mendoza tiene días muy calurosos y ya son agobiantes aunque todavía no llega el verano. El calor suave resulta agradable pero en exceso puede producir problemas. El golpe de calor es común en esta época, afecta en mayor grado a lactantes, niños pequeños y adultos mayores y puede provocar vómitos, pérdida del conocimiento y hasta desmayo. Por su parte, la insolación es aún más grave porque, en algunos casos, llega a ser letal. Ambos tienen maneras de evitarse mediante una serie de medidas y recomendaciones fáciles de adoptar.


Un golpe de calor se origina cuando la temperatura corporal sube por encima de los 40º a causa de una exposición prolongada al sol, hacer ejercicios en ambientes calurosos o con poca ventilación o por tener poca resistencia a elevadas temperaturas. El organismo humano funciona a unos 37º y es muy sensible a las variaciones externas, por eso cuenta con mecanismos habituales que regulan su temperatura, como la sudoración. Cuando se sufre un golpe de calor todos ellos dejan de funcionar, sube la temperatura y el cuerpo pierde abundante agua y sales esenciales. Esto aumenta las probabilidades de padecer daños neurológicos e, incluso, de morir.


La temperatura a la que se puede producir un golpe de calor varía según el individuo, pero son más vulnerables las personas mayores de 65 y los niños menores de seis; en especial, los niños menores de un año y aquellos que poseen diarrea o fiebre por otras causas. También lo son los turistas que viajan de zonas frías a países cálidos y las personas con alguna discapacidad física o psíquica; los enfermos crónicos, como los que tienen afecciones cardíacas, renales, respiratorias o neurológicas; las personas con diabetes, obesidad o desnutrición, las que están muy quemadas por el sol y los jóvenes que abusan de bebidas alcohólicas o gaseosas.


Es importante detectar a tiempo los síntomas para actuar con celeridad, entre ellos se manifiestan: mareos, confusión y desorientación, sudoración excesiva al principio y luego falta de sudor, enrojecimiento y sequedad de la piel y en la boca, sed intensa, fiebre superior a 39.4° que puede llegar a 40 o 41º; comportamiento inadecuado, como por ejemplo, comenzar a quitarse ropa sin importar el sitio donde se encuentre y aceleración del ritmo cardíaco con latido débil. Además puede padecerse dolor de cabeza y/o de estómago, agotamiento y calambres musculares. Existen por otro lado  síntomas de alarma ante un golpe de calor, cuando ellos aparecen se habla de insolación y aquí es preciso acudir al centro de salud más cercano y tan rápido como sea posible, ellos son: ataque con convulsiones, pérdida de conocimiento, vértigo, piel caliente y seca pero no sudorosa, vómitos frecuentes y  dificultad para respirar. En cuanto a los bebés es preciso prestar atención a la presencia de piel muy irritada por sudor en cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y zona del pañal; y a un malestar general que puede traducirse en un llanto inconsolable.


Hay que destacar que tener un golpe de calor o estar insolado vuelve a la persona más sensible a las condiciones calurosas durante varios días, aun cuando los síntomas desaparecen. Por lo tanto, se recomienda tomar especial recaudo frente a la exposición al calor, evitar los ejercicios físicos que requieren mucho esfuerzo y consultar con el médico cuándo es conveniente retomar las actividades en forma normal sin que esto represente un riesgo para la salud.


Ahora bien, si el golpe de calor ya es un hecho es fundamental seguir estos pasos para actuar de prisa y en forma correcta con el objetivo de evitar mayores problemas, en otras palabras, hay que evitar llegar a la etapa de la insolación:



  • Poner a la persona en un sitio fresco a la sombra y colocar sus pies en alto; de continuar al sol su temperatura no descenderá, incluso podría subir más.

  • Llamar al teléfono de urgencias.

  • Desvestir a la persona e intentar disminuir la temperatura corporal: colocar una tela o toalla mojada o hielo en axilas, ingles y la nuca; y/o mojar la zona de sus muñecas con agua fría.

  • Si es posible, mover a la persona a zonas con aire acondicionado o ventilador.

  • Si la persona tiene una temperatura superior a 40º bañarla con agua fría hasta llegar a 38º. En ese momento no hay que aplicar frío para evitar posibles hipotermias. Controlar cada 15 minutos la temperatura y en caso de volver a elevarse, repetir las formas expuestas para descenderla.


Estos son los procedimientos correctos para socorrer a quien tiene un golpe de calor. No obstante, hay recomendaciones primordiales para prevenirlo:



  • Evitar el ejercicio o la actividad laboral intensa en las horas de pleno calor, si se realiza, descansar de vez en cuando. Las personas mayores deben permanecer en casa durante estas horas.

  • Evitar quitarse la camisa al sentir  calor o si se está al sol porque la tela retiene humedad que desaparece al quitar la prenda. Vestir con ropa ligera, clara y de algodón para permitir la transpiración, las fibras acrílicas la dificultan y retienen más calor.

  • Evitar realizar en soledad deporte o caminatas de alta exigencia, siempre hacerlo al menos con alguien más para que uno pueda socorrer al otro en caso de golpe de calor.

  • No exponerse demasiado al sol durante los primeros días con altas temperaturas, dejar que de a poco el cuerpo se acostumbre a los cambios. Usar protectores solares, anteojos y sombrillas.

  • No beber alcohol o bebidas con cafeína o azúcar  porque aumentan el metabolismo y con ello la temperatura corporal. Tampoco consumir líquidos muy helados ni muy calientes. Beber al menos dos litros diarios de agua o zumos naturales aunque no se tenga sed y no esperar a que los pequeños pidan agua, es ideal ofrecerles líquidos en forma constante; en el caso de los lactantes es bueno darles el pecho de manera frecuente.

  • Desestimar las comidas con grasas ya que su digestión proporciona más calorías al organismo. Tampoco son convenientes las comidas muy calientes, siempre son preferibles las que son ligeras, frescas y provistas de vegetales naturales crudos como ensaladas, frutas y verduras.

  • No permanecer dentro del vehículo si está estacionado o cerrado ni asistir a actos públicos en espacios sin ventilación.

  • Invitar a los niños a realizar juegos tranquilos para que no se agiten, no exponerlos al sol en horas del mediodía y protegerlos con el uso ropa adecuada, sombreros y bloqueadores solares.

  • Mantener los lugares bien ventilados y frescos.


En lo que respecta a la insolación en sí, hay que destacar que ciertos medicamentos pueden aumentar el riesgo de sufrirla, entre los que se encuentran aquellos que son propicios para las alergias (antihistamínicos), la tos, los resfríos, la presión sanguínea y el corazón. También influyen las tabletas para adelgazar (anfetaminas) y los diuréticos, los medicamentos para la irrigación de la vejiga y el síndrome del intestino irritable, los laxantes y algunos que se proscriben para la salud mental y las convulsiones. Informar al médico los medicamentos que se consumen evita entrar en riesgo de insolación.


Los días de altas temperaturas serán constantes durante los próximos meses. Es preciso disfrutar del sol y del aire libre para fortalecer el sistema de defensa que el organismo tiene para combatir enfermedades y para relajar la mente de presiones y estrés.  Puede ser el momento de disfrutar el contacto con la naturaleza y lo benéfico que ella aporta, si se toman las precauciones necesarias para evitar la exposición nociva al calor. Con estas simples recomendaciones se vive el verano de manera segura y sin privarse de ninguna de sus bondades.



 


 


 


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Golpe de calor e insolación

Mendoza tiene días muy calurosos y ya son agobiantes aunque todavía no llega el verano. El calor suave resulta agradable pero en exceso puede producir problemas. El golpe de calor es común en esta época, afecta en mayor grado a lactantes, niños pequeños y adultos mayores y puede provocar vómitos, pérdida del conocimiento y hasta desmayo. Por su parte, la insolación es aún más grave porque, en algunos casos, llega a ser letal. Ambos tienen maneras de evitarse mediante una serie de medidas y recomendaciones fáciles de adoptar.

Un golpe de calor se origina cuando la temperatura corporal sube por encima de los 40º a causa de una exposición prolongada al sol, hacer ejercicios en ambientes calurosos o con poca ventilación o por tener poca resistencia a elevadas temperaturas. El organismo humano funciona a unos 37º y es muy sensible a las variaciones externas, por eso cuenta con mecanismos habituales que regulan su temperatura, como la sudoración. Cuando se sufre un golpe de calor todos ellos dejan de funcionar, sube la temperatura y el cuerpo pierde abundante agua y sales esenciales. Esto aumenta las probabilidades de padecer daños neurológicos e, incluso, de morir.

La temperatura a la que se puede producir un golpe de calor varía según el individuo, pero son más vulnerables las personas mayores de 65 y los niños menores de seis; en especial, los niños menores de un año y aquellos que poseen diarrea o fiebre por otras causas. También lo son los turistas que viajan de zonas frías a países cálidos y las personas con alguna discapacidad física o psíquica; los enfermos crónicos, como los que tienen afecciones cardíacas, renales, respiratorias o neurológicas; las personas con diabetes, obesidad o desnutrición, las que están muy quemadas por el sol y los jóvenes que abusan de bebidas alcohólicas o gaseosas.

Es importante detectar a tiempo los síntomas para actuar con celeridad, entre ellos se manifiestan: mareos, confusión y desorientación, sudoración excesiva al principio y luego falta de sudor, enrojecimiento y sequedad de la piel y en la boca, sed intensa, fiebre superior a 39.4° que puede llegar a 40 o 41º; comportamiento inadecuado, como por ejemplo, comenzar a quitarse ropa sin importar el sitio donde se encuentre y aceleración del ritmo cardíaco con latido débil. Además puede padecerse dolor de cabeza y/o de estómago, agotamiento y calambres musculares. Existen por otro lado  síntomas de alarma ante un golpe de calor, cuando ellos aparecen se habla de insolación y aquí es preciso acudir al centro de salud más cercano y tan rápido como sea posible, ellos son: ataque con convulsiones, pérdida de conocimiento, vértigo, piel caliente y seca pero no sudorosa, vómitos frecuentes y  dificultad para respirar. En cuanto a los bebés es preciso prestar atención a la presencia de piel muy irritada por sudor en cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y zona del pañal; y a un malestar general que puede traducirse en un llanto inconsolable.

Hay que destacar que tener un golpe de calor o estar insolado vuelve a la persona más sensible a las condiciones calurosas durante varios días, aun cuando los síntomas desaparecen. Por lo tanto, se recomienda tomar especial recaudo frente a la exposición al calor, evitar los ejercicios físicos que requieren mucho esfuerzo y consultar con el médico cuándo es conveniente retomar las actividades en forma normal sin que esto represente un riesgo para la salud.

Ahora bien, si el golpe de calor ya es un hecho es fundamental seguir estos pasos para actuar de prisa y en forma correcta con el objetivo de evitar mayores problemas, en otras palabras, hay que evitar llegar a la etapa de la insolación:

  • Poner a la persona en un sitio fresco a la sombra y colocar sus pies en alto; de continuar al sol su temperatura no descenderá, incluso podría subir más.
  • Llamar al teléfono de urgencias.
  • Desvestir a la persona e intentar disminuir la temperatura corporal: colocar una tela o toalla mojada o hielo en axilas, ingles y la nuca; y/o mojar la zona de sus muñecas con agua fría.
  • Si es posible, mover a la persona a zonas con aire acondicionado o ventilador.
  • Si la persona tiene una temperatura superior a 40º bañarla con agua fría hasta llegar a 38º. En ese momento no hay que aplicar frío para evitar posibles hipotermias. Controlar cada 15 minutos la temperatura y en caso de volver a elevarse, repetir las formas expuestas para descenderla.

Estos son los procedimientos correctos para socorrer a quien tiene un golpe de calor. No obstante, hay recomendaciones primordiales para prevenirlo:

  • Evitar el ejercicio o la actividad laboral intensa en las horas de pleno calor, si se realiza, descansar de vez en cuando. Las personas mayores deben permanecer en casa durante estas horas.
  • Evitar quitarse la camisa al sentir  calor o si se está al sol porque la tela retiene humedad que desaparece al quitar la prenda. Vestir con ropa ligera, clara y de algodón para permitir la transpiración, las fibras acrílicas la dificultan y retienen más calor.
  • Evitar realizar en soledad deporte o caminatas de alta exigencia, siempre hacerlo al menos con alguien más para que uno pueda socorrer al otro en caso de golpe de calor.
  • No exponerse demasiado al sol durante los primeros días con altas temperaturas, dejar que de a poco el cuerpo se acostumbre a los cambios. Usar protectores solares, anteojos y sombrillas.
  • No beber alcohol o bebidas con cafeína o azúcar  porque aumentan el metabolismo y con ello la temperatura corporal. Tampoco consumir líquidos muy helados ni muy calientes. Beber al menos dos litros diarios de agua o zumos naturales aunque no se tenga sed y no esperar a que los pequeños pidan agua, es ideal ofrecerles líquidos en forma constante; en el caso de los lactantes es bueno darles el pecho de manera frecuente.
  • Desestimar las comidas con grasas ya que su digestión proporciona más calorías al organismo. Tampoco son convenientes las comidas muy calientes, siempre son preferibles las que son ligeras, frescas y provistas de vegetales naturales crudos como ensaladas, frutas y verduras.
  • No permanecer dentro del vehículo si está estacionado o cerrado ni asistir a actos públicos en espacios sin ventilación.
  • Invitar a los niños a realizar juegos tranquilos para que no se agiten, no exponerlos al sol en horas del mediodía y protegerlos con el uso ropa adecuada, sombreros y bloqueadores solares.
  • Mantener los lugares bien ventilados y frescos.

En lo que respecta a la insolación en sí, hay que destacar que ciertos medicamentos pueden aumentar el riesgo de sufrirla, entre los que se encuentran aquellos que son propicios para las alergias (antihistamínicos), la tos, los resfríos, la presión sanguínea y el corazón. También influyen las tabletas para adelgazar (anfetaminas) y los diuréticos, los medicamentos para la irrigación de la vejiga y el síndrome del intestino irritable, los laxantes y algunos que se proscriben para la salud mental y las convulsiones. Informar al médico los medicamentos que se consumen evita entrar en riesgo de insolación.

Los días de altas temperaturas serán constantes durante los próximos meses. Es preciso disfrutar del sol y del aire libre para fortalecer el sistema de defensa que el organismo tiene para combatir enfermedades y para relajar la mente de presiones y estrés.  Puede ser el momento de disfrutar el contacto con la naturaleza y lo benéfico que ella aporta, si se toman las precauciones necesarias para evitar la exposición nociva al calor. Con estas simples recomendaciones se vive el verano de manera segura y sin privarse de ninguna de sus bondades.

 

 

 

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