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Por Redacción

Gladiadores vegetarianos



Investigadores han estudiado los restos de 53 cuerpos datados entre los siglos II y III A.C y encontraron que los gladiadores romanos consumían principalmente centeno, cebada y vegetales. La carne y el pescado eran poco habituales en su dieta, según un estudio que acaban de publicar científicos de la Universidad de Viena (Austria) y de la Universidad de Berna (Suiza) en la revista Plos One. El objetivo del estudio, se ha encaminado a determinar “la dieta, la estratificación social y los movimientos migratorios de los ciudadanos de Éfeso y de los distintos grupos de gladiadores”, explican en su web.


Los huesos de estos guerreros presentan, según los expertos, mayores niveles de estroncio que el resto de los habitantes de Éfeso, una ciudad que llegó a albergar cerca de 200 mil habitantes. Los gladiadores bebían, después de sus luchas (muchas de las cuales eran a muerte), un tónico condimentado mediante cenizas de plantas, ricas en estroncio, que les ayudaban a recuperarse de las lesiones óseas.


“Las cenizas de plantas eran consumidas para fortificar el cuerpo tras el ejercicio físico y para que los huesos sanaran mejor”, concluye Fabian Kanz, director de este estudio. Algunas fuentes históricas recuerdan a los gladiadores como ‘hordearii’ o ‘comedores de centeno’.


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Gladiadores vegetarianos

Investigadores han estudiado los restos de 53 cuerpos datados entre los siglos II y III A.C y encontraron que los gladiadores romanos consumían principalmente centeno, cebada y vegetales. La carne y el pescado eran poco habituales en su dieta, según un estudio que acaban de publicar científicos de la Universidad de Viena (Austria) y de la Universidad de Berna (Suiza) en la revista Plos One. El objetivo del estudio, se ha encaminado a determinar “la dieta, la estratificación social y los movimientos migratorios de los ciudadanos de Éfeso y de los distintos grupos de gladiadores”, explican en su web.

Los huesos de estos guerreros presentan, según los expertos, mayores niveles de estroncio que el resto de los habitantes de Éfeso, una ciudad que llegó a albergar cerca de 200 mil habitantes. Los gladiadores bebían, después de sus luchas (muchas de las cuales eran a muerte), un tónico condimentado mediante cenizas de plantas, ricas en estroncio, que les ayudaban a recuperarse de las lesiones óseas.

“Las cenizas de plantas eran consumidas para fortificar el cuerpo tras el ejercicio físico y para que los huesos sanaran mejor”, concluye Fabian Kanz, director de este estudio. Algunas fuentes históricas recuerdan a los gladiadores como ‘hordearii’ o ‘comedores de centeno’.

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