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Francisco, ese argentino que muestra el Dios verdadero
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Por Redacción

Francisco, ese argentino que muestra el Dios verdadero



Las férreas y blindadas estructuras de una de las naciones más poderosas del planeta. Los dos sistemas ideológicos, políticos y económicos que han dominado al mundo en los últimos 60 años, azorados tiemblan. Y tiemblan en sus creencias, convicciones y la mirada que han hacho de Dios y la fe en Dios desde tiempos inmemoriales. Sobre todo, de cómo fueron alejando a ese Dios de sus vidas, la mayoría por pensamientos políticos, otros por volcarse a escuchar y practicar otras religiones, muchos otros por entrar a ese cómodo mundo de agnósticos y muchos más por considerarse ateos. Estos dos últimos llevados por el mundo a demostrar aspectos del vivir de la humanidad que por siglos se habían ocultado, como la  homosexualidad. Pero también por esas otras cosas que la estructura católica señalaba como pecado: divorcio y aborto. A lo que habría que agregar: pedofilia, asesinatos y múltiples atrocidades que los hombres de la iglesia católica practicaron y ocultaron con malicioso descaro.


Y ahí estaba esa iglesia y Dios hundiéndose en el fango inmundo a donde fue llevada desde mucho antes de la inquisición. Profundizándose en los tiempos con los estandartes de asesinos colonizadores, con las estolas que se ensuciaron con el semen de violaciones, con la sangre de inocentes y con las pisoteadas de maquiavélicos sujetos que destrozaron a su antojo sociedades, sistemas democráticos y el digno vivir de la gente.


Hasta que llegó un cura argentino, un tal Jorge de apellido Bergoglio. Ese hijo de inmigrantes, que abrazó la fe en Tata Dios y que la fortaleció entre el pueblo pobre y sometido, como lo hicieron Francisco di Bernardone, más tarde San Francisco de Asis o Gonxha Agnes Bojaxhiu, la madre Teresa de Calcuta. Luminosos seres que junto a otros intentaron ser intencionalmente ocultados por esa iglesia oscura y sin alma. La misma que Jorge, investido en Francisco inició el duro y muy traumático camino de iluminar. Hablando primero hacia adentro con investigación y sanciones a quienes detrás de una sotana cometieron todas esas atrocidades descriptas hace instantes. Hablando después hacia el mundo sobre todos y cada uno de los aspectos que mucho daño le hacen a la humanidad. Y por si hiciera necesario, dejando claro a cada instante que no es juez de nada, ni nadie. Que sus pasos por la humanidad llevan implícito la inmensa compasión y el amor por el prójimo y su hábitat, tal cual él considera que se nota a Dios. Por eso y con mucha energía recorre la geografía del orbe mostrando y plasmando en cada rincón al Dios verdadero.


Francisco está revolucionando al mundo y de hecho, por supuesto al catolicismo. Para él no hay excluidos y en su caminar entiende y tiende compasiones, comprensiones y atenciones hacia los que hasta hace poco eran excluidos de la iglesia que él está abriendo hacia la luz de esa realidad de la humanidad. Homosexuales, divorciados y hasta fue más allá, con mujeres que alguna vez practicaron el aborto. Como decíamos, camino difícil de un pontificado que quiere derrumbar definitivamente los bloques de una iglesia que no es, ni muestra el Dios del perdón, de la compasión, de la unión, del amor de todos los seres y de todos los pueblos de la humanidad. Y eso le ha valido mucha rivalidad interna y externa en la iglesia del mundo. También de un grueso hipócrita de la comunidad internacional que se siente rosada en sus adinerados intereses para mantener hambre, pobreza y guerras.


Hoy el mundo ve un Francisco que no solo redobla sus posturas y convicciones abrazado a ese Dios que predica. Mundo que lo sigue con sorprendida y atenta mirada por cómo está uniendo naciones de añeja enemistad ideológica y religiosa. Mundo que valora esa figura que le está hablando e invitando al hombre sin distingo religioso y político, a que transite caminos de hermandad, de respeto y de mucha consideración, para terminar con conflictos, para terminar con el hambre, para atender la pobreza y para comenzar a revertir el profundo daño ambiental que se le está haciendo a la tierra.


Francisco está con todo ese bagaje en sus alforjas de peregrino franciscano en una histórica visita entre dos pueblos que estuvieron en la década de los ´60 a punto de llevar al mundo a una guerra nuclear que habría implicado la desaparición de hombre de la faz de la tierra. Y ha logrado que se sienten primero a dialogar y concluir definitivamente con sus letales diferencias, después.


Muchos han salido con mayor virulencia a criticar el encuentro de Francisco con Fidel Castro y porqué no recibió a los cubanos disientes. También por su incursión en suelo norteamericano y su histórico discurso en el congreso de la nación yanqui. Mientras, el grueso de la comunidad internacional, haciendo un gran esfuerzo, está interpretando el mensaje de Francisco con su encuentro con el líder de la revolución cubana, su fuerte mensaje al régimen castrista en multitudinaria misa en Santiago de Cuba. Sus expresiones al presidente Barack Obama en los jardines de la Casa Blanca o el directo mensaje al parlamento norteamericano en el Capitolio. En todo, tanto en Cuba como en Estados Unidos, hablando de unión, de respeto hacia el pensamiento ajeno, a la libertad, a las religiones, a las migraciones humanas. Tomando fuerte postura contra la xenofobia, las guerras y la venta de armas. Pero también el irrestricto respeto y valor a la vida, eje esencial de la existencia humana.


Francisco, sigue peregrinando y en su camino se están anotando millones de seres humanos. Los mismos que comenzaron a ver con él el verdadero rostro de un Tata Dios que nos alberga todos, sin exclusiones, caprichos o sometimiento. Francisco el peregrino argentino que conmueve al mundo con el Dios verdadero.


Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano


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Francisco, ese argentino que muestra el Dios verdadero

Las férreas y blindadas estructuras de una de las naciones más poderosas del planeta. Los dos sistemas ideológicos, políticos y económicos que han dominado al mundo en los últimos 60 años, azorados tiemblan. Y tiemblan en sus creencias, convicciones y la mirada que han hacho de Dios y la fe en Dios desde tiempos inmemoriales. Sobre todo, de cómo fueron alejando a ese Dios de sus vidas, la mayoría por pensamientos políticos, otros por volcarse a escuchar y practicar otras religiones, muchos otros por entrar a ese cómodo mundo de agnósticos y muchos más por considerarse ateos. Estos dos últimos llevados por el mundo a demostrar aspectos del vivir de la humanidad que por siglos se habían ocultado, como la  homosexualidad. Pero también por esas otras cosas que la estructura católica señalaba como pecado: divorcio y aborto. A lo que habría que agregar: pedofilia, asesinatos y múltiples atrocidades que los hombres de la iglesia católica practicaron y ocultaron con malicioso descaro.

Y ahí estaba esa iglesia y Dios hundiéndose en el fango inmundo a donde fue llevada desde mucho antes de la inquisición. Profundizándose en los tiempos con los estandartes de asesinos colonizadores, con las estolas que se ensuciaron con el semen de violaciones, con la sangre de inocentes y con las pisoteadas de maquiavélicos sujetos que destrozaron a su antojo sociedades, sistemas democráticos y el digno vivir de la gente.

Hasta que llegó un cura argentino, un tal Jorge de apellido Bergoglio. Ese hijo de inmigrantes, que abrazó la fe en Tata Dios y que la fortaleció entre el pueblo pobre y sometido, como lo hicieron Francisco di Bernardone, más tarde San Francisco de Asis o Gonxha Agnes Bojaxhiu, la madre Teresa de Calcuta. Luminosos seres que junto a otros intentaron ser intencionalmente ocultados por esa iglesia oscura y sin alma. La misma que Jorge, investido en Francisco inició el duro y muy traumático camino de iluminar. Hablando primero hacia adentro con investigación y sanciones a quienes detrás de una sotana cometieron todas esas atrocidades descriptas hace instantes. Hablando después hacia el mundo sobre todos y cada uno de los aspectos que mucho daño le hacen a la humanidad. Y por si hiciera necesario, dejando claro a cada instante que no es juez de nada, ni nadie. Que sus pasos por la humanidad llevan implícito la inmensa compasión y el amor por el prójimo y su hábitat, tal cual él considera que se nota a Dios. Por eso y con mucha energía recorre la geografía del orbe mostrando y plasmando en cada rincón al Dios verdadero.

Francisco está revolucionando al mundo y de hecho, por supuesto al catolicismo. Para él no hay excluidos y en su caminar entiende y tiende compasiones, comprensiones y atenciones hacia los que hasta hace poco eran excluidos de la iglesia que él está abriendo hacia la luz de esa realidad de la humanidad. Homosexuales, divorciados y hasta fue más allá, con mujeres que alguna vez practicaron el aborto. Como decíamos, camino difícil de un pontificado que quiere derrumbar definitivamente los bloques de una iglesia que no es, ni muestra el Dios del perdón, de la compasión, de la unión, del amor de todos los seres y de todos los pueblos de la humanidad. Y eso le ha valido mucha rivalidad interna y externa en la iglesia del mundo. También de un grueso hipócrita de la comunidad internacional que se siente rosada en sus adinerados intereses para mantener hambre, pobreza y guerras.

Hoy el mundo ve un Francisco que no solo redobla sus posturas y convicciones abrazado a ese Dios que predica. Mundo que lo sigue con sorprendida y atenta mirada por cómo está uniendo naciones de añeja enemistad ideológica y religiosa. Mundo que valora esa figura que le está hablando e invitando al hombre sin distingo religioso y político, a que transite caminos de hermandad, de respeto y de mucha consideración, para terminar con conflictos, para terminar con el hambre, para atender la pobreza y para comenzar a revertir el profundo daño ambiental que se le está haciendo a la tierra.

Francisco está con todo ese bagaje en sus alforjas de peregrino franciscano en una histórica visita entre dos pueblos que estuvieron en la década de los ´60 a punto de llevar al mundo a una guerra nuclear que habría implicado la desaparición de hombre de la faz de la tierra. Y ha logrado que se sienten primero a dialogar y concluir definitivamente con sus letales diferencias, después.

Muchos han salido con mayor virulencia a criticar el encuentro de Francisco con Fidel Castro y porqué no recibió a los cubanos disientes. También por su incursión en suelo norteamericano y su histórico discurso en el congreso de la nación yanqui. Mientras, el grueso de la comunidad internacional, haciendo un gran esfuerzo, está interpretando el mensaje de Francisco con su encuentro con el líder de la revolución cubana, su fuerte mensaje al régimen castrista en multitudinaria misa en Santiago de Cuba. Sus expresiones al presidente Barack Obama en los jardines de la Casa Blanca o el directo mensaje al parlamento norteamericano en el Capitolio. En todo, tanto en Cuba como en Estados Unidos, hablando de unión, de respeto hacia el pensamiento ajeno, a la libertad, a las religiones, a las migraciones humanas. Tomando fuerte postura contra la xenofobia, las guerras y la venta de armas. Pero también el irrestricto respeto y valor a la vida, eje esencial de la existencia humana.

Francisco, sigue peregrinando y en su camino se están anotando millones de seres humanos. Los mismos que comenzaron a ver con él el verdadero rostro de un Tata Dios que nos alberga todos, sin exclusiones, caprichos o sometimiento. Francisco el peregrino argentino que conmueve al mundo con el Dios verdadero.

Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

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